Jose Luis De Haro Sánchez

Jose Luis De Haro Sánchez

Editor DesdeWallStreet.com
Viernes, 18 Agosto 2017 10:26

LOS MERCADOS DAN LA ESPALDA A TRUMP

Los mercados han dado la espalda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como demuestraron las caídas de la renta variable durante la jornada del jueves y las más moderadas del viernes. Los terribles hechos de Charlottesville han abierto una profunda herida que es difícil de cerrar y donde el inquilino de la Casa Blanca ha perdido el importante respaldo de la comunidad empresarial. Ahora las miras se dirigen a Gary Cohn, el director del Consejo Económico y expresidente de Goldman Sachs. 

Si Cohn decidiese abandonar su puesto, la agenda económica de Trump, ya de por sí estancada, acabaría por desintegrarse, en un momento en que las guerras internas de los republicanos en el Capitolio también se trasladan a la Casa Blanca. No ha habido cancelación y reemplazo del Obamacare, tampoco avances en la reforma fiscal ni en la inversión en infraestructura. Lo único que se ha logrado es la firma de decretos para desregular algunos sectores pero esto son solo parches ante la falta de avance legislativo. 

Los empresarios han perdido la paciencia, el mercado también parece estar perdiéndola mientras el regreso del verano se promete complicado. Con la necesidad de elevar el techo de la deuda y aprobar un presupuesto, la tensión del mercado puede aumentar sobre todo si estos temas no se gestionan con delicadeza y confianza. Tanto los legisladores republicanos como la administración Trump deben asegurarse que ambos retos se enfrentan sin generar un momento disruptivo para la coyuntura económica. En estos momentos, los fundamentos económicos son sólidos pero un desliz puede hacer virar el rumbo, especialmente en un momento en que la Fed tiene previsto comenzar con la reducción de su balance. 

Por ello es indispensable que el objetivo tanto de Trump como de los republicanos sea hacer regresar la calma a los inversores. Un hecho que la Casa Blanca intentó telegrafiar con la salida de Steve Bannon, el estratega jefe de la administración, y una de las figuras más polémicas de la administración Trump. 

Hasta la fecha, la renta variable estadounidense ha pasado su testigo al dólar como el activo que refleja las decepciones que acompañan al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde el pasado 20 de enero. Sin embargo, el endurecimiento de las tensiones dialécticas entre el mandatario y el régimen norcoreano comienzan enfriar el optimismo de los inversores. Algo que se demostró al cierre del martes, cuando las amenazas del republicano de desatar "el fuego y la furia" contra Pyongyang aniquilaron la racha alcista del Dow, que hasta entonces encadenaba nueve jornadas de máximos históricos consecutivos. 

Una tendencia que continuó el miércoles y el jueves después de que el gobierno de Kim Jong Un barajase la Isla de Guam, territorio de EEUU en Micronesia, como un posible objetivo militar. Más leña al fuego que llegó acompañado de los habituales tuits del mandatario estadounidense, donde Trump se encargó de manifestar que el arsenal nuclear del país "es mucho más fuerte y poderoso que nunca". "Mi primera orden como presidente fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear", señaló el inquilino de la Casa Blanca, quien indicó que "con suerte, nunca tendremos que usarlo, pero no llegará el día en que no seamos la nación más poderosa del mundo". 

Palabras que se dejaron inmediatamente sentir entre los inversores de todo el mundo. Mientras activos refugio como el oro tocaban máximos de los últimos dos meses, la rentabilidad del bono americano a 10 años llegó a ceder hasta el 2,22%. El VIX, que mide la volatilidad en los mercados, ha experimentado un repunte del 40%. Y es que Trump sugirió el jueves, que su mensaje podría ser aún más severo. 

"Será interesante observar si las caídas de las últimas jornadas suponen un simple traspiés en una semana sin grandes referencias macro o es realmente un cambio de tendencia real", aclaró el analista de SpreadEX, Connor Campbell, en un informe a sus clientes. Desde CMC Markets, David Madden, reconoció que el cara a cara entre ambos países "ha animado a los inversores a vender activos de renta variable y refugiarse en el oro". "Mientras las tensiones continúen entre ambas naciones es difícil imaginar el flujo de dinero a la renta variable", añadió. 

El rifirrafe verbal de Trump y Corea del Norte estuvo aderezado por las declaraciones del secretario de Defensa de EEUU, James Mattis, quien advirtió a Pyongyang que debe "cesar cualquier consideración que posibles acciones que acabaría en el fin de su régimen y la destrucción de su gente". En este sentido aclaró que tanto EEUU como sus aliados cuentan con las capacidades ofensivas y defensivas "más precisas, robustas y ensayadas" del mundo. 

El endurecimiento del lenguaje utilizado por Trump contó con el respaldo del principal diplomático estadounidense, el secretario de Estado, Rex Tillerson, quien dijo que el presidente está utilizando "un lenguaje que Kim Jong Un debería entender, ya que no parece entender el lenguaje diplomático". Sus declaraciones se produjeron rumbo a la Isla de Guam desde Malasia en una parada de rutina para repostar combustible. Tillerson aprovechó sus interacción con la prensa para transmitir un mensaje de calma a los estadounidenses asegurando que "deben dormir tranquilos por la noche". 

 

No existen muchos precedentes sobre la reacción de los mercados financieros a una posible amenaza nuclear. Desde Capital Economics destacaron que el ejemplo más cercano es el de la crisis de los misiles cubanos de 1962. Por aquel entonces el S&P 500 recuperó casi todas las pérdidas registradas desde el anuncio el 22 de octubre por parte del presidente John F. Kennedy del descubrimiento de dichos misiles, antes de que seis días más tarde, el secretario general del partido comunista de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev, informase que retiraría dichos misiles de la isla. 

Jueves, 03 Agosto 2017 16:36

¿CORRECCIÓN A LA VISTA?

Con cerca del 60% de los componentes del Standard & Poor´s 500 habiendo presentado ya sus cuentas trimestrales, el veredicto está claro. Por primera vez desde 2011, las principales compañías estadounidenses encadenan dos trimestres consecutivos con un crecimiento de doble dígito en sus beneficios, gracias a los recortes de gasto, la debilidad del dólar y un repunte en el consumo. Sin embargo, la renta variable americana se adentra ya en el tedioso periodo estival, con los meses de agosto y septiembre postulándose como el posible escenario para una corrección del 5%, según los expertos. 

"Los mercados de renta variable continúan tocando máximos a medida que los inversores se ven animados por los beneficios mejor de lo esperado para el segundo trimestre del año, indica Sam Stovall, estratega jefe de CFRA. "Los inversores sin embargo pueden ser vulnerables a la ansiedad de agosto, ya que históricamente el mercado está entrando en dos meses difíciles a medida que una corrección del 5% o más se espera desde hace mucho tiempo", señala. 

Dicho esto, con una economía que creció un 2,6% en el segundo trimestre del año y unos beneficios empresariales sólidos, las posibilidades de una recesión en el horizonte siguen siendo mínimas, de ahí que una caída en la bolsa americana no será "devastadora", incide Stovall. Según las estimaciones de Thomson Reuters, está previsto que los beneficios de los componentes del S&P 500 crezcan un 11% en el segundo trimestre después de haber avanzado un 15% en los tres primeros meses del año, algo que no ocurría desde 2011. 

El S&P 500 acumula una rentabilidad del 16% desde el pasado noviembre y sube cerca de un 10% este año pese a que las expectativas sobre la agenda económica del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no cumplan con el calendario estimado. Tras el fiasco del proyecto de ley para cancelar el Obamacare, toda la atención se centra ahora en la esperada reforma fiscal. Aún así, los legisladores enfrentan retos mucho más urgentes, ya que a la vuelta de sus vacaciones veraniegas contarán con poco margen de maniobra a la hora de negociar el incremento del límite de endeudamiento del país, más conocido como el techo de la deuda. 

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, ya avisó la semana pasada que el actual límite se excederá a partir del próximo 29 de septiembre y presionó a los congresistas y senadores que actúen lo antes posible para incrementar dicho límite lo antes posible. "Si bien vemos una baja probabilidad de un cierre total del gobierno o un incumplimiento en los pagos de la deuda federal, sigue existiendo el riesgo de que estas dos cuestiones no se aborden a tiempo dado el estancamiento que vemos en el Congreso", avisa Michael A. Brown, economista de Wells Fargo Securities. Desde su punto de vista, "la probabilidad de un cierre parcial del gobierno parece más alta, dado que la propuesta de ley de financiación se postula como más contenciosa que el techo de la deuda, que típicamente recibe votos tanto de republicanos como demócratas moderados", advierte. 

En un informe distribuido por David Kostin, estratega jefe de EEUU en Goldman Sachs, este experto y su equipo manifestaron que "la prima de riesgo dentro de la renta variable estadounidense continuará su trayectoria bajista", de ahí que sitúen al S&P 500 en los 2.400 puntos a finales de este año, lo que supondría una caída de alrededor del 3% desde los niveles actuales. Desde Goldman consideran que el crecimiento de los beneficios por acción para las compañías del S&P 500 se moderará a un 7% en el tercer trimestre para repuntar un 13% en los últimos tres meses del año. En lo que se refiere a los ingresos, estos deberían crecer a un ritmo del 7% tanto en el trimestre en curso como en el último del año. 

 
Jueves, 27 Julio 2017 16:51

EL ACERO, EN EL PUNTO DE MIRA DE TRUMP

Durante su último viaje internacional rumbo a París, el presidente de EEUU, Donald Trump, aprovechó para confesar que "el acero es un gran problema". "Están haciendo dumping con el acero, no solo China sino también otros países, están destruyendo nuestra industria, llevan haciéndolo durante décadas y voy a pararlo", señaló reavivando los rumores que apuntan a la imposición de cuotas y aranceles a los exportadores extranjeros. 

 

Una opción viable a través de la invocación de la Sección 232 de la Ley de Expansión de Comercio de 1962, que permitiría a Trump justificar la imposición de tarifas a las importaciones aludiendo un asunto de seguridad nacional.

Coincidiendo con las declaraciones de Trump, un total de 15 economistas, entre los que destacaba expresidentes de la Reserva Federal, como Alan Greenspan o Ben Bernanke, mostraban la semana pasada su oposición a este tipo de medidas en una misiva dirigida a la administración del mandatario republicano. Dentro de la propia Casa Blanca también existe una profunda división. El director del Consejo Nacional de Comercio, Peter Navarro, y el estratega jefe de la administración estadounidense, Steve Bannon, parecen dispuestos a imponer medidas que protejan a la industria patria. Otros, como como Gary Cohn, el director del Consejo Económico Nacional, se oponen.

No es para menos. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya avisó durante la celebración de la Cumbre del G20 que la eurozona "está preparada para tomar las armas si fuera necesario". El contraataque podría incluir aranceles sobre productos agrícolas procedentes de EEUU, como el zumo de naranja, el whisky o productos lácteos, entre otros bienes.

Para Chad P. Bown, experto en materia comercial del Peterson Institute for International Economics, un think tank con sede en Washington, la imposición de aranceles a las importaciones del acero "socavarían el sistema de comercio basado en normas, ya que no existe una explicación clara sobre si las restricciones a las importación por razones de seguridad nacional son justificables". "Estas restricciones dañarían a la economía de EEUU y darían lugar a posibles represalias contra las exportaciones estadounidenses", avisa.

Es cierto que los productores extranjeros de acero han ganado cuota de mercado en el mercado de acero estadounidense desde el cambio de siglo, pero más del 70% del mercado es suministrado por productores patrios. Las importaciones procedentes de China pasaron de los 400 millones de dólares en 2002 a los 8.000 millones de dólares en 2008, llegando a copar cerca del 16% del mercado estadounidense. Sin embargo estas cifras se desplomaron durante la recesión de 2009, y el año pasado, el gigante asiático solo supuso un 3% de los productores extranjeros de acero en EEUU, con Canadá liderando la lista, con alrededor de 4.000 millones de dólares, seguido por Corea del Sur, Brasil, México y Japón.

"Un arancel sobre el acero producido en el extranjero elevaría el precio para los compradores estadounidenses", explica Jay H. Bryson, economista de Wells Fargo Securities. Este experto señala que si el arancel se limita solo a China, su efecto sobre la industria siderúrgica en general no tendrá un impacto profundo dada la pequeña participación del país en el mercado estadounidense. Sin embargo, una tarifa aplicada a todos los productores tendría consecuencias mucho más importantes. "Con cerca del 30% del mercado experimentando una subida de precios, los productores estadounidenses de acero podrían sentirse envalentonados para también elevar los precios", advierte Bryson.

En la mitología bursátil, los unicornios, aquellas startups, generalmente tecnológicas, cuya valoración supera los 1.000 millones de dólares en el mercado privado, se cuentan por doquier. Según la consultora CB Insights, en estos momentos se contabilizan hasta un total de 204 criaturas en todo el mundo con una capitalización que alcanza los 713.000 millones de dólares. Sin embargo, aquellas compañías que desde el arranque del año han decidido abandonar la comodidad y el arropo del capital de riesgo así de los conocidos como inversores de la guarda, para captar capital a través de una salida a bolsa convencional se han encontrado con el claro escepticismo del mercado. "Seis unicornios han salido a bolsa este año en Estados Unidos y esperamos que más sigan esta dinámica pero no veremos una fuerte estampida" asegura Jackie Kelley, experta de EY en el mercado de estrenos bursátiles de la región de las Américas.

No es para menos. Entre los principales monocerotes que se zambullen ya en la renta variable estadounidense, donde destacan Snap, Cloudera, Okta, China Rapid Finance, Mulesoft, Yext o Blue Apron, la rentabilidad media de sus títulos acumulan un retorno negativo del 7,07% mientras el S&P 500 acumula una rentabilidad del 9,9%. Un rumbo para muchos inesperado que pone contra las cuerdas las valuaciones privadas de los conocidos como "decacornios", empresas donde las últimas rondas de captación de capital colocan precios superiores a los 10.000 millones de dólares y donde colocaríamos a Uber, Airbnb o Dropbox, por mencionar algunas. Uno de los traspiés más significativos llega de mano de Snap, la matriz de Snapchat, la mayor salida a bolsa de una tecnológica desde la OPV de Alibaba en 2014 y que el pasado 3 de marzo recaudó cerca de 3.400 millones de dólares en su puesta de largo en la New York Stock Exchange.

Su transición del Olimpo de startups mimadas por la euforia del capital privado al escrutinio e inmediatez que caracteriza a los mundanos mercados de renta variable se está demostrando más que complicada. La compañía liderada por Evan Spiegel, que llegó a contar con un precio de 24.000 millones de dólares, ha visto como sus títulos acumulan caídas del 37,3% y su capitalización bursátil se sitúa en los 17.630 millones de dólares. No es para menos. Los primeros resultados trimestrales de Snap como empresa cotizada registraron una pérdida de 2.200 millones de dólares sobre unos ingresos que se quedaron en los 149,6 millones de dólares. Desde entonces, la travesía por el desierto de esta entidad, cuya aplicación Snapchat se esta viendo canibalizada por Instagram de Facebook, y sus gafas Spectacles han pasado sin pena ni gloria entre los Millennials, han provocado que el precio de sus títulos haya perdido la cota psicológica de los 17 dólares por acción, el precio al que fijó sus participaciones para su salida a bolsa. Incluso Morgan Stanley, el principal arquitecto de su estreno bursátil, castigaba a la compañía recientemente con una rebaja del 43% en su precio objetivo que ahora se sitúa en los 16 dólares. "Nos hemos equivocado con su capacidad para innovar y mejorar sus productos publicitarios este año", sentenciaba el analista Brian Nowak quien incidió que "Instagram se ha vuelto más agresivo a la hora de competir por los dólares publicitarios de Snap". La espiral bajista de la entidad podría verse aún más fortalecida ante la próxima fecha de expiración que permitirá a algunos de sus inversores iniciales vender sus participaciones en la compañía. Pero Spiegel y su compañía con sede en Venice Beach, California, es sólo un ejemplo más de la euforia generada por algunos unicornios que a la hora de comenzar a cotizar públicamente en bolsa han sufrido el realismo del mercado.

El caso más reciente llega de mano de Blue Apron, la compañía con sede en Nueva York que envía ingredientes y recetas a domicilio y cuya valuación en el mercado privado superaba los 3.000 millones de dólares. Ya que buena parte de sus operaciones dependen de Internet, esta startup fue considerada más una compañía tecnológica que un servicio de entrega a domicilio, algo que engordó su precio en el mercado privado. Una situación por la que la compañía está pagando las consecuencias. Desde su estreno bursátil el pasado 30 de junio, sus títulos han caído un 35% incluso después de que la empresa se viera obligada a reducir sucesivamente su precio de salida hasta los 10 dólares por título desde el rango de entre 15 y 17 dólares previamente estimado.

Blue Apron se ha encontrado con importantes contratiempos, como el anuncio de Amazon de la compra de Whole Foods por más de 13.400 millones de dólares y el reciente interés de Jeff Bezos por entrar en el mercado de entrega de ingredientes y recetas a domicilio. Chuck Cerankosky, analista de Northcoast Research, ofrece a Blue Apron un precio objetivo de 2 dólares con una recomendación de vender, citando los desafíos de costes severos que enfrenta la compañía así como la creciente competencia. "Es importante señalar que esta no es una empresa de tecnología sólo porque las órdenes se reciben digitalmente",explica mientras no tiene duda de que Blue Apron ofrece un gran producto para los consumidores. "Sin embargo, para los inversores, creemos que la acción es menos atractiva", reitera. No todas los unicornios que han salido a bolsa este año han decepcionado. Carvana acumula una rentabilidad del 99% y otras compañías como Yext suman un 2,3%. De todas formas, ahora está por ver si compañías como Uber, con una valuación en el mercado privado de 68.000 millones de dólares, y Airbnb, con un precio que oscilaría los 30.000 millones, son capaces de mantener estos niveles durante próximas rondas de financiación o de cara una posible salida a bolsa si no este año quizás el que viene.

Miércoles, 12 Julio 2017 14:56

YELLEN NO SE SALE DEL GUIÓN

La que posiblemente sea la última comparecencia de la presidenta de la Fed, Janet Yellen, ante la Comisión de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes, no cambió demasiado lo que ya sabíamos hasta ahora. Yellen dijo que la economía está lo suficientemente preparada para enfrentar próximas subidas graduales de tipos de interés, pero no dejó claro si veremos una tercera subida de tipos este año. 

Paralelamente, habló de la reducción del balance, algo que debería comenzar "pronto", lo que hace pensar que quizás veremos un movimiento en dicho sentido seguramente en septiembre, dejando así la puerta abierta para una tercera subida de tipos en diciembre. Dicha subida dependerá de cómo evoluciones la inflación. De momento, Yellen y la Fed siguen pensando que la reciente debilidad en los precios es transitoria y que veremos como estos alcanzan el objetivo del 2%. Aún así, el banco central monitorea de cerca esta situación por si acaso hubiera un cambio de tendencia que obligase a los funcionarios a recalibrar su estrategia. 

La presidenta de la Fed evitó en todo momento expresar su deseo de continuar o no al frente de la Fed una vez que expire su mandato a finales de enero de 2018. Lo que sí dejó claro es que tiene intención de cumplir con su periplo hasta entonces. Los rumores cobran cada vez más fuerza de que Gary Cohn, el expresidente de Goldman Sachs y actual director del Consejo Económico Nacional es el favorito de Trump para capitanear el banco central pero, de momento, Cohn no quiere dejar claro si le interesa o no dicho puesto. 

Cuando Jeff Bezos concibió Amazon allá por 1994, eligió el nombre de la compañía porque su composición le permitiría aparecer en lo alto de todos los buscadores alfabéticos. Su otra alternativa era Cadabra, un sustantivo quizás con algo más de magia pero con menor efecto práctico. 

Quien ahora se postula ya como el segundo individuo más rico del mundo, con un patrimonio aproximado de 85.900 millones de dólares y pisándole los talones a Bill Gates, tampoco optó por comenzar vendiendo libros online por su devoción a la lectura sino más bien porque este era uno de los pocos productos que por aquel entonces contaba con una numeración estándar internacional (ISBN, por sus siglas en inglés), algo que permitía una indexación y catalogación digital mucho más rápida y efectiva. Recordemos que su compañía, en estos momentos con una capitalización bursátil de aproximadamente 478.000 millones de dólares, fue una de las pioneras en lo que a comercio electrónico se refiere. 

Desde entonces y tras su salida a bolsa el 23 de mayo de 1997, las acciones de la de Seattle se han revalorizado un 57.747% si incluimos los tres splits acometidos por Amazon entre el 2 de junio de 1998 y 2 de septiembre de 1999. En las últimas 52 semanas, sus títulos acumulan una rentabilidad del 43% y tras el anuncio de la mayor compra de su historia, la de los supermercados de alimentos orgánicos Whole Foods Market por 13.400 millones de dólares, el valor de la mayor minorista online de EEUU ha crecido un 3,6%. 

Una operación más que demuestra la obsesión de Bezos por hacer de la disrupción su propio credo, como viene haciendo durante más de dos décadas, donde su fijación por el data mining y sobre todo por el servicio el cliente han provocado que muchas minoristas en una amplia gama de mercados como Circuit City, Linens ´n Things, Borders o RadioShack hayan mordido el polvo durante los últimos años mientras gigantes de la industria como Costco y Wal-Mart así como almacenes como Macy´s, JC Penney o Sears, por mencionar algunos, buscan la fórmula defensiva, que no ofensiva, de subsistir en un entorno donde Amazon ha conseguido un nivel de eficiencia y fidelidad imposible de igualar a la escala global.

Y es que Bezos cuenta con una visión a largo plazo que otros, como Doug McMillon, presidente y consejero delegado de Wal-Mart Stores, no han sabido rentabilizar, bien por la obcecación de Wall Street por los resultados a corto plazo o bien por haberse enquistado en las dinámicas de las minoristas tradicionales, las conocidas como de ladrillo y mortero, cuyas operaciones (número de establecimientos, cadenas de distribución, empleados) han dificultado establecer una estrategia digital capaz de enfrentar el asalto de Amazon. Sólo durante los últimos años estamos viendo como la mayor minorista del mundo ha comenzado a blindar su negocio online a través de la compra de Jet.com, por la que pagó 3.000 millones de dólares, y más recientemente otras pequeñas compañías digitalmente, como Bonobos. 

Hasta ahora, buena parte del sector minorista convencional se ha creido protegido contra Amazon asumiendo tres ideas que desde hace algún tiempo comienzan a caer por su propio peso. La primera es considerar que podrían ampliar sus operaciones digitales a un mayor ritmo que Amazon iba a incrementar sus establecimientos físicos. Otra de los conceptos preconcebidos incluye que la minorista online solo se hace con el 8% de las ventas minoristas en el país, es decir, alrededor de 391.000 millones de dólares de los 4,9 billones de dólares que se mueven anualmente. Por último, el pensar que la transición digital podría ser pausada salvando los establecimientos y productos con un mayor margen de beneficio.   

Sin embargo, Amazon nunca se ha caracterizado por ser una compañía que genere grandes beneficios entre sus inversores, quienes demuestran suficiente confianza en Bezos como para no castigar las pérdidas en las que ha incurrido la compañía, una ventaja de la que carecen otras empresas. Si echamos un vistazo al pasado, Amazon generó pérdidas anuales en 2012 y 2014 mientras su gasto e inversión en capital alcanzó los 3.785 millones de dólares y los 4.893 millones de dólares respectivamente. El año pasado, el coloso del comercio electrónico gastó 6.737 millones de dólares en estos menesteres. 

El potencial de crecimiento para la compañía de Bezos es innegable. Durante los últimos cinco años, los usuarios activos han crecido un 15% anualmente, alcanzando un base de 300 millones de consumidores activos a nivel global que se benefician del ingenioso ecosistema creado por Amazon a través de su servicio Amazon Prime, que además de envíos rápidos, incluye el acceso a contenido digital de video y audio de la compañía. Una red que ofrece acceso también al hardware "made in Amazon", como sus lectores de libros electrónicos, Kindle, sus tabletas Fire y más recientemente sus altavoces inteligentes Echo, que gracias a su sistema de inteligencia artificial Alexa, ha conseguido que la de Seattle controle el 88% del mercado global de esta clase de dispositivos, frente al Google Home de Alphabet y que hará más difícil que el HomePod de Apple se haga un hueco en los hogares de muchos consumidores. 

El crecimiento en las ventas físicas y digitales alcanza un crecimiento anual compuesto del 28% al mismo tiempo que los productos de terceros vendidos a través de su plataforma lo hacen un 36%, sobrepasando con creces las tendencias de la industria de e-commerce. De esta forma, se demuestra que Amazon sigue ganando cuota de mercado mientras solidifica el efecto contagio de su ecosistema de servicios y productos. 

Paralelamente, la compañía continúa adelante con las expansión de sus márgenes, con un margen operativo que el año pasado alcanzó un 3,1%. Tras la compra de Whole Foods, que según los expertos es sólo el primer paso para fortalecer sus distribución a través de 460 establecimientos en EEUU, Canadá y Reino Unido, el incremento de su márgenes seguirá adelante pero quizás menos visible que el crecimiento de sus ventas. A la inversión que implicará absorber la cadena de supermercados de comida orgánica que, de momento, conservará su nombre, Bezos y compañía tendrán que hacer frente a una continua expansión internacional, tanto en infraestructura como en contenidos, el desarrollo de negocios asociados con el sector de los alimentos, como AmazonFresh, sus productos de hardware así como seguir agilizando sus servicios de entrega, almacenamiento y la tecnología en distintas áreas de la compañía. 

La compra de Whole Foods, que Amazon acompañó posteriormente con los rumores de una alianza con Nike para vender sus productos en su portal o el anuncio de su Prime Wardrobe Service, que permitirá a sus clientes hacer pedidos de artículos de ropa, probárselos y devolver aquellos que no quieran sin coste alguno, son solo algunas muestras del rumbo que quiere tomar Bezos en los próximos años. Aún así, para neutralizar a compañías como Wal-Mart, con más de 5.000 establecimientos, la minorista online deberá seguir pensando en nuevas compras a medio y largo plazo. 

Por último no debemos perder de vista otra de las joyas de la corona de Amazon, más allá de los alimentos, los drones, la eficiencia de sus operaciones, la presión sobre los servicios de mensajería tras el alquiler de su propia flota de aviones o su empeño constante en satisfacer al cliente. Amazon Web Services (AWS), el negocio de servicios en la nube para empresas, que sólo en el primer trimestre de 2017 generó unos ingresos de 3.700 millones de dólares, un incremento del 43% con respecto al mismo periodo de 2016. El acecho de Google o Azure de Microsoft así como otros, como IBM, no parece de momento frenar la hegemonía de Amazon y Bezos en un negocio que generó ventas por 12.000 millones de dólares el año pasado y registró un beneficio operativo de 3.100 millones de dólares.

 

Cuando el próximo 7 y 8 de julio, la canciller alemana, Angela Merkel, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, vuelvan a verse en Hamburgo, donde se celebrará la duodécima reunión de jefes de estado y de gobierno del Grupo de los 20, las tensiones y falta de sintonía entre la lideresa de la mayor economía de la eurozona y el capitán de la primera potencia mundial será evidente. Desde su último cara a cara a finales de mayo, primero en Bruselas y posteriormente en Taormina, Sicilia, la escalada dialéctica entre ambos demuestra la clara inapetencia entre Washington y Berlin. 
 
Si el mandatario republicano atacó directamente a Merkel asegurando vía tuit, como es costumbre, que EEUU cuenta con un "déficit comercial masivo" con Alemania y que el país "paga mucho menos de lo que debería a la OTAN", la canciller alemana no se muerde la lengua a la hora de señalar que la inversión directa alemana en tierras estadounidenses es 10 veces mayor que a la inversa. "Esto tiene, evidentemente, un gran efecto en el número de empleos que creamos", señaló durante el Consejo Económico de la Unión Demócrata Cristiana, su propio partido.
 
Precisamente, este evento fue un claro ejemplo de la fría relación entre ambos países. El secretario de Comercio, Wilbur Ross, estaba invitado a asistir en persona y canceló su viaje en el último momento. Aún así, durante su participación vía videoconferencia, que coincidencia, o no, se cortó a mitad de su discurso, volvió a criticar el superávit comercial germano e instó a revisar las reglas de la Organización Mundial de Comercio, que según su parece en estos momentos ayudan a los exportadores pero no a los importadores. "Como vuestro mayor cliente, esperamos tener una mayor cuota de vuestro mercado", señaló Ross. 
 
Sin embargo, este tipo de presiones y punzadas lingüísticas no amedrentarán a la germana a la hora de convertir el cambio climático, el libre comercio y la inmigración como temas centrales de la agenda a debatir entre los países más importantes del mundo que representan un 85% del PIB mundial. De hecho, Merkel llega a este foro, del que su país asume la presidencia de turno, con el objetivo de aprovechar el aislamiento que Trump se esfuerza por imponer en la diplomacia y relaciones económicas estadounidenses para aunar fuerzas con otros países. 
 
Mientras Hamburgo será el escenario en el que Trump y el presidente ruso, Vladimir Putin, se den la mano físicamente por primera vez, la canciller alemana ha fortalecido su alianza con Narendra Modi, su homólogo indio, y Li Keqiang, el premier chino. Este acercamiento es significativo ya que China y la India son el primer y el tercer emisor de carbono, por lo que su permanencia en el Tratado Climático de París es crucial no sólo para la supervivencia de este compromiso sino también para mostrar a la Casa Blanca que existe un claro frente común en estos menesteres. 
 
El propio secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, advirtió a la administración Trump que si EEUU sigue desentendiéndose y distanciándose de distintos frentes, no sólo desde el punto de vista climático sino también desde el diplomático, económico y comercial, su liderazgo a nivel internacional podría ser reemplazado. En estos momentos, con unas elecciones presidenciales en ciernes, Merkel es reacia a asumir el papel de líder de los valores liberales occidentales sin embargo un reciente sondeo elaborado por el Instituto de Investigación Pew señaló que los índices de la favorabilidad de la canciller siguen en aumento, especialmente entre la izquierda, con una aprobación del 52%.  
En los fueros de la Avenida de la Constitución y la calle 20, donde se asienta el Consejo de Gobierno de la Reserva Federal, se avecinan cambios. Tras años operando con vacantes dentro del total de siete puestos que regentan el órgano rector del banco central estadounidense, el presidente de Estados Unidos está dispuesto ya a dejar implícitamente su huella en las decisiones de política monetaria a cargo de la presidenta Janet Yellen y su séquito de funcionarios. 
 
Para ello, la Casa Blanca se prepara para nominar a sus candidatos para ocupar dos de los tres asientos disponibles en el comando de poder de la Fed, todos ellos con poder de voto en Comité Federal de Mercados Abiertos, FOMC, por sus siglas en inglés, encargado de dictar el rumbo que toma el precio del dinero a este lado del Atlántico. En su elección, el mandatario ha sido ávido en distanciar a sus favoritos de la tendencia acomodaticia que siempre ha caracterizado a la guardiana que vela por alcanzar el pleno empleo y mantener la inflación en el 2%. 
 
Si Yellen se caracteriza por su pelaje de paloma, como se conoce en la jerga financiera a los banqueros centrales más flexibles y favorables a mantener los tipos de interés en niveles bajos, Randal Quarles, quien Trump busca colocar como encargado dentro de la Fed para regentar la supervisión del sector bancario, y Marvin Goodfriend, quien aspira a ocupar otro de los sillones vacíos, no han dudado en expresar sus reticencias a las agresivas herramientas de las que ha echado mano el banco central estadounidense desde 2008 en su hazaña por enderezar la economía desde el revés de la Gran Recesión. 
 
Quarles militó el Departamento del Tesoro bajo la administración de George W. Bush y Goodfriend conoce el banco central estadounidense donde trabajó antes de convertirse en profesor de la Universidad Carnegie Mellon. "El nombre de Quarles lleva rondando las quinielas desde hace meses pero Goodfriend representa una elección interesante", reconoce Jay Hatzius, economista de Goldman Sachs. "Es un economista monetario cualificado, con un perspectiva históricamente agresiva pero más ecléctica en los últimos tiempos", señala al resaltar que éste ha incidido en la importancia de anclar los precios en el 2% y su preferencia por llevar los tipos a terreno negativo frente a la compra de activos como alternativa acomodaticia. 
 
Paralelamente, a la espera de la nominación oficial de ambos, esta situación plantea un nuevas preguntas sobre quién capitaneará la Fed a partir de 1 de febrero de 2018. Yellen ha pasado de ser considerada una líder politizada a ganarse el completo respeto de Trump, quien en una entrevista con el Wall Street Journal reconoció que "le gusta" su estilo, sobre todo "su política de tipos de interés bajos". En la paradoja de contradicciones que caracteriza a la administración del republicano, el presidente no ha dudado en quejarse por el elevado valor del dólar, criticar la política acomodaticia de la Reserva Federal o más recientemente a favorecer el dinero barato. 
 
Lo cierto es que mientras su hija Ivanka alababa hace un par de semanas a Yellen, citando en Twitter el discurso ofrecido por la presidenta de la Fed en la Universidad de Brown, donde indicó que "muchas mujeres luchan por combinar sus aspiraciones profesionales y familiares, el control de la Fed es un puesto codiciado. Es por ello que en los mentiremos de la Casa Blanca, Gary Cohn, el ex presidente de Goldman Sachs y actual director del Consejo Económico Nacional, haya dejado caer su interés por dicha corona, algo que posteriormente ha negado en un momento en que su nombre también se baraja para sustituir a Reince Priebus como jefe de gabinete de la Casa Blanca. 
 
Cierto o no, el reglamento por el que se rige la Fed hace difícil contemplar el desembarco en el puesto de más prestigio del banco central de un "outsider", especialmente como Cohn, quien no es académico ni cuenta con experiencia alguna en política monetaria. Además, es importante tener en cuenta que en este juego de tronos dentro de la Reserva Federal, tanto Yellen como su mano derecha, el vicegobernador Stanley Fischer, cuyo mandato expira en junio del próximo año, pueden permanecer como miembros del Consejo de Gobierno hasta 2024 y 2020 respectivamente. 
 
"La tercera vacante actual en el Consejo debe ser ocupada por un banquero comunitario como estipula la legislación aprobada en 2015", matiza Hatzius, quien incide en que "un nombramiento externo a la presidencia de la Fed cuando expire el mandato de Yellen requeriría que uno de los gobernadores actuales renuncie". De momento, ninguno ha dado señales de tener estas intenciones en mente. Entonces, ¿qué pasará?. "Tal vez Trump renueve a Yellen para cumplir otro mandato o quizás ascienda a alguno de los gobernadores ya existentes a la presidencia o, simplemente, la administración confía en que alguno de los gobernadores decidirá abandonar su cargo", explica el economista de Goldman.
Miércoles, 14 Junio 2017 16:35

LA FED NO SE SALE DEL GUIÓN

Como estaba previsto, el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) subió tipos de interés por segunda vez este año, situando el precio del dinero entre el 1 y el 1,25%. Lo interesante de esta reunión, sus proyecciones y la conferencia de prensa de Janet Yellen estuvo en lo que cabe esperar en la segunda mitad del año. 

Parece que pese a rebajar la inflación hasta el 1,6% este año frente al 1,9% esperado en marzo, los funcionarios de la Fed no temblarán, al menos de momento, en seguir endureciendo la política monetaria de EEUU. 12 de los 16 encargados de elaborar las proyecciones económicas del banco central estadounidense apoyaron una tercera subida de tipos este año, algo que bien podría llegar en septiembre y diciembre. Una situación que de momento el mercado no descuenta, de ahí que aumentase la volatilidad durante la jornada del miércoles, pero que la Fed puede ir concienciando entre los operadores en los próximos meses, siempre y cuando la economía acompañe. De momento parece que lo hará. De hecho, la Fed aumentó en una décima su previsión de crecimiento para este año, cuando el PIB debería avanzar un 2,2%. 

Si la coyuntura acompaña, la Fed estaría dispuesta a iniciar la reducción de su balance "pronto", según indicó la máxima mandataria del banco central. Y por pronto se oficializó este mismo año. Los detalles que avanzó el FOMC indicar que este adelgazamiento será muy moderado y progresivo. Al mismo tiempo, la Fed contará con un nuevo peso ideal, es decir, no reducirá su balance hasta los niveles previos a la crisis. Algo que deja margen para utilizar esta nueva herramienta en caso de un shock económico pero sin perturbar demasiado al mercado en su intento por hacerla rebajar de peso. 

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