Alberto Bernal

Alberto Bernal

Jefe de Estrategia de Inversion XP Securities
Viernes, 15 Diciembre 2017 11:55

El Milagro Chino

Leí en el avión a Buenos Aires la última edición del indispensable (para mí, al menos) “China Economic Quarterly” de la consultora Gavekal, en mi opinión la mejor consultora económica del mundo. Arthur Kroeber, el editor general de la revista argumenta que es el momento de acabar el documento trimestral, pues China es demasiado importante como para seguir teniendo una publicación trimestral --en vez de tener una semanal o una mensual. 

Arthur utilizó esta última edición de la revista trimestral para hacer un recuento de la forma en la que ha cambiado China desde 1997. No hay mejor forma que poner la cuestión en números: entre otros, durante los últimos 20 años China ha pasado de (1) generar el 3.1% del PIB mundial en 1997 a generar el 15.4% hoy, (2) ha pasado de explicar el 4.2% de la inversión en capital fijo a nivel mundial a crear el 26.5% de la infraestructura que se crea anualmente en el mundo, (3) ha pasado de manufacturar el 5.5% de todos los productos del mundo a generar el 23.6% de éstos, (4) ha pasado de explicar el 2.5% de las importaciones mundiales a 9.8% de éstas, y (5) China ha pasado de crear el 3.2% de todas las exportaciones globales a explicar el 13.1% de ellas. Quizás el dato más relevante es que en 1997 solo 4 millones de familias en China tenían un ingreso anual superior a los USD $20,000. Mejor dicho, asumiendo que la familia tenía 3 integrantes, solo el 1% de la población de China era considerada “afluente”. Para el 2017, ya China tenía 104 millones de familias “afluentes”. Mejor dicho, ya un estimado de 312 millones de personas en China, el 22% de la población total del país, tienen una calidad de vida comparable a la que tiene la gente en un país de ingreso medio-alto. 

Cuenta Arthur que es cierto que Deng Xiaoping fue el líder que dejó organizada la estructura para que se gestara el milagro económico de China. Pero, según Arthur, la verdadera cabeza detrás del milagro chino fue Zhu Rongji, el Premier que tomó las riendas del país en otoño de 1997. ¿Qué hizo Zhu Ringji? Entre otras muchas cosas, Zhu Ringji (1) privatizó toda la manufactura, (2) permitió que se quebraran miles y miles de empresas públicas no rentables, (3) despidió a 30 millones de empleados públicos, (4) limpió la banca nacional, (5) construyó la primera parte del sistema de autopistas interestatales de China, y (6) privatizó el mercado de finca raíz más grande del mundo, el de China, obviamente. En paralelo, el Secretario General Jiang Zemin cambió la constitución para permitir la participación del sector privado en las telecomunicaciones y la entrada de China a la Organización Mundial del Comercio. Cuando estos dos personajes abandonaron el poder en el 2003, China estaba entrando en el proceso de crecimiento económico más impresionante de la historia de la humanidad. Desde el 2003 hasta hoy, el PIB nominal de China ha pasado de valer USD $1.6 billones a valer USD $13.1 billones. 

Según Arthur Kroeber, el milagro chino se basa en unos postulados muy básicos: (1) se logró mantener una visión de grandeza y optimismo a largo plazo; (2) se entendió que es más importante ser “efectivo” que ser “eficiente”; (3) se aceptó que cuando hay un exceso de ahorro en el país se pueden “reprimir” las tasas de interés, y (4) se comprobó que las sociedades pueden a llegar a aceptar el autoritarismo si éste es suficientemente eficiente en proveer servicios públicos básicos y mientras exista la percepción de que hay un interés en combatir la corrupción. Claramente Latinoamérica tiene mucho que aprenderle a este mega tigre asiático.   

 

¡Aprovecho para desearles todo lo mejor a ustedes y a sus familias para las fiestas de fin de año!    

Viernes, 03 Noviembre 2017 16:30

No Es La Globalización. Es La Actitud

Una reciente edición de “The Economist” presentó un editorial muy interesante sobre los costos de la globalización. O bueno, sobre los escasos perdedores de la globalización, porque seamos claros, la evidencia muestra que la globalización ha sido excelente para la humanidad, si se analiza en el agregado. El punto del editorial del semanario era, que ya no era posible seguir ignorando las disparidades regionales dentro de los países, porque si esas disparidades se incrementan más, nos arriesgamos a que algo peor que el fenómeno Trump venga  en el futuro. 

Steve Bannon, la “brújula ideológica” del presidente Trump decía hace unos días en una entrevista con Bloomberg que ya era hora de que la “periferia” se enfrente a la “élite”. Paradójicamente los comentarios que presenta Bannon, -tipo de derecha-, son muy similares al discurso chavista. Es un discurso plagado de envidia y de molestia por la desigualdad. ¿Quién es la elite de EEUU, según Bannon?, pues la elite de EEUU es el sector financiero, y los trabajadores y los dueños de Facebook y Google. En opinión de Bannon, la gente de Mississippi está en situación precaria por culpa de los “globalistas”, por culpa de la “élite” de EEUU. 

Scranton, en Pennsylvania, es un ejemplo de ciudad donde la población votó en masa por Trump. ¿Por qué votó esta ciudad por Trump? Porque es una ciudad que ha visto una tremenda desindustrialización. Scranton era una ciudad que tenía una industria de acero, carbón, y producción de botones (para ropa) muy fuerte. Pero hoy en día Scranton es una ciudad en decadencia donde viven apenas unas 500,000 personas. 

Por otro lado, están las historias de éxito, como la de Greenville, Carolina del Sur. Greenville fue una potencia textil hasta hace un par de décadas, cuando la industria textil de Asia emergente destruyó la industria textil de EEUU. Greenville no es como Scranton, sin embargo. A principios de la década de los 90s Greenville decidió concederle a BMW el arriendo de cuatro kilómetros cuadrados de tierra por solo $1 dólar al año, además de comprometerse a cobrar impuestos bajísimos y a que las universidades de la región se dedicaran a crear programas de capacitación específicos a las necesidades de BMW. Veinticinco años más tarde, la fábrica de BMW en Greenville es la más grande del mundo y genera decenas de miles de empleos. Pero eso no es lo relevante. Cientos de empresas productoras de autopartes se han mudado a Carolina del Sur para convertirse en proveedores de BMW. 

Pero lo más optimista de toda esta historia es que esos BMW que ensamblan en Carolina del Sur contienen autopartes producidas en México. Y los Ford Focus que se ensamblan en el norte de México contienen autopartes producidas en Carolina del Norte. La interacción de Carolina del Sur con San Luis Potosí en México es la foto mayor del bienestar que ha traído la globalización. 

 

Hace dos semanas regresé a mi cuarto de hotel en Londres después de dar una charla sobre Argentina y me puse a ver ElFinanciero.tv, para enterarme de cómo iban las negociaciones del NAFTA. En esas entrevistaron al presidente de la asociación de frutales de México, quien entre incredulidad y tristeza contaba que ahora EEUU quería restringir la entrada de mangos a EEUU dependiendo de la estación del año en que estuviéramos. El país creador de Disney World pidiendo restringir la entrada de mangos al país. Ya no se sabe si reír o llorar.      

Viernes, 01 Septiembre 2017 17:56

Diagnóstico Equivocado

Supongamos que usted va al médico y le diagnostica que tiene hipertensión. Acto seguido el especialista le receta unas medicinas que le ayudan a reducir ese mal. El problema, sin embargo, es que usted realmente no tenía hipertensión, sino leucemia. ¿Cuál es el resultado? Pues que usted se muere igual, así los médicos hagan su mayor esfuerzo para salvarlo, porque el problema inicial NO era la hipertensión sino la leucemia. 

El mundo desarrollado está sufriendo de una enfermedad que no es mortal, pero que sí es muy molesta y entonces obliga al cambio. Esa enfermedad es análoga a la que sufre un adulto cuando llega a los 40 años y comienza a sentir los achaques de la edad. En el caso del humano en cuestión, este solo tiene dos opciones: o le baja al azúcar, comienza a tomar jugos verdes, y a hacer más ejercicio, o sigue en las mismas y se arriesga a dejar este mundo de manera anticipada. 

Los líderes populistas del mundo desarrollado le están vendiendo el diagnóstico equivocado a sus “pacientes”, que en este caso son los votantes del Presidente Trump, los votantes de “Podemos”, o los votantes del Brexit, solo para dar un par de ejemplos. El populismo de izquierda y de derecha le está echando la culpa de la destrucción de los empleos industriales del pasado al comercio internacional y al mundo en desarrollo, diagnóstico completamente errado, pero diagnóstico que igual le parece “sexy” a muchos votantes. 

Por ejemplo, para el votante de EEUU que se deja cautivar por el populismo, el problema es la inmigración centroamericana, la industrialización de China, o el acuerdo de París. Para el votante populista del Reino Unido, el problema son los musulmanes y los polacos que han llegado al país a “arrebatarle” los empleos a los ciudadanos. Para los votantes de Podemos el problema son los “alemanes elitistas” que no hacen sino aprovecharse de los “pobres” del sur del continente. Lo mismo sucede con los votantes de Le Pen en Francia, o de Bepe Grillo en Italia. En absolutamente todos los casos, el diagnóstico está equivocado, razón por la cual el tratamiento termina siendo equivocado. 

El presidente Trump prometió “rejuvenecer” la industria carbonífera de EEUU. Valiente anacronismo. Toda la industria de carbón de EEUU emplea a unos 85,000 estadounidenses. Solamente la cadena de almacenes Target emplea a 347,000 personas en este momento. Cada mes EEUU genera unos 200,000 empleos netos. Mejor dicho, la economía de EEUU recuperaría todos los empleos que se perderían en el carbón (si esta industria desapareciera) en menos de 2 semanas. Nuevamente, diagnóstico equivocado.  

Veamos el Brexit. El votante promedio que sufragó a favor del Brexit pensaba que debido a las políticas permisivas en inmigración, más del 50% de la población del Reino Unido era ahora de origen musulmán. La realidad: solo el 5% de los británicos tienen raíces musulmanas. 

Igual es irrelevante todo lo que estoy escribiendo. Cuando la gente se niega a aceptar la realidad, pues no hay poder humano que logre cambiar esta actitud irracional. Cuando la gente está molesta no oye argumentos, aunque en el fondo entiende perfectamente que su actitud es irracional. Solo un cambio radical en el sistema educativo del mundo desarrollado, un cambio que se enfoque en reentrenar a las personas que se han visto afectadas por el avance de la tecnología, y de esa forma puedan aprender a hacer algo diferente en su vida, puede llegar a descargar los ánimos populistas que se han apropiado de los votantes. Titánica tarea, sin duda alguna…   

Viernes, 30 Junio 2017 15:03

SIN PRODUCTIVIDAD NO HAY PROGRESO

El mes pasado, XP Securities organizó un evento de mercados para inversionistas internacionales en Bogotá. Contamos con la participación de unos 50 inversionistas nacionales e internacionales en nuestro evento. Los inversionistas tuvieron la posibilidad de oír las visiones sobre el futuro del país de parte de las delegaciones del Ministerio de Hacienda, del Ministerio de Minas, de la Bolsa de Colombia, de Ecopetrol, del Congreso de la República, de la comunidad de analistas, del expresidente Uribe, y de expertos nacionales en productividad. 

Para esta columna me quiero enfocar en el tema de la productividad. Rosario Córdoba, Presidente del Consejo Nacional de Productividad, le presentó al público inversionista un clarísimo diagnóstico de las razones que hay para explicar la desaceleración tan marcada que ha tenido la economía colombiana en los últimos años. Rosario mostraba en su presentación como la formación bruta de capital se había incrementado en casi un 300% entre el 2000 y el 2015, pero como al mismo tiempo la productividad total de los factores no había crecido entre el 2000 y el 2015. Así como lo leen, la productividad total no creció ni una milésima durante 15 años en Colombia. 

Mirando los datos de crecimiento económico en forma desagregada, entre el 2000 y el 2012 le economía de Colombia se expandió un promedio de 4.2% por año. ¿Qué explico ese crecimiento? 1.5 puntos porcentuales de ese crecimiento se debió al incremento del capital físico, 2.5 puntos porcentuales se debió al crecimiento del empleo, y 0.2% se debió al crecimiento de la productividad. Comparando a Colombia con China, del promedio de crecimiento anual de China, que fue del 9.7% a/a entre el 2000 y el 2012, 5 puntos porcentuales se debieron a la productividad, 3.7 puntos porcentuales al incremento del capital físico, y 1 punto porcentual al incremento del empleo. 

En términos de la productividad por persona empleada en dólares constantes, un trabajador de EEUU pasó de producir USD $38,000 dólares en productos y servicios en 1950 a producir $118,960 en el 2016, mientras que un trabajador colombiano pasó de producir USD $12,000 en 1950 a producir solamente $27,487 en productos y servicios en el 2016. Mejor dicho, en promedio, hoy en día se necesitan 4.3 trabajadores colombianos para producir lo mismo que produce un trabajador norteamericano. 

Estos datos son la realidad. El lector solo tiene dos opciones. O creer lo datos, o entrar en negación, porque muchos colombianos seguimos enfrascados en la idea de que somos mejores trabajadores que en otras latitudes porque somos “recursivos” y “echados pa’lante”. Para los que decidimos aceptar la realidad y queremos hacer algo para arreglar la situación actual, Rosario presenta tres recomendaciones. Primero, es necesario trabajar más para disminuir la ineficiencia del sistema tributario. En específico, se necesita lograr que más personas paguen impuestos para que así las empresas paguen menos. 

Segundo, decir que Colombia es una economía abierta es un mito urbano. Hoy en día el comercio exterior pesa 30.8% del PIB, apenas un poco más que el 27% que pesaba en 1989, antes de la apertura económica. Más impresionante aún, el 76% de los bienes que se importan en Colombia son sujetos de barreras no arancelarias. Por último, existen barreras inmensas en el mercado laboral. En Colombia sigue siendo muy costoso despedir empleados, y hasta que no se disminuya este costo, las empresas continuarán reacias a contratar más empleados, porque el costo del despido es prohibitivo. El diagnóstico es claro. Toca ver si tenemos la capacidad de aceptar la realidad y tomarnos la medicina. 

 

 

 

Viernes, 17 Marzo 2017 16:58

Donald Trump, El Traicionero

El nueve de noviembre del año pasado conversaba con Erika Fontalvo, Darío Arizmendi y con Luis Carlos Vélez en 6AM Caracol sobre la increíble noticia de la victoria del hoy presidente Trump. En esa entrevista, (ver link) en medio de mi asombro por la victoria de Trump, argumentaba que solo había dos opciones a futuro. La primera opción, que tuviéramos un periodo presidencial en el cual Trump gobernaba como “candidato”, o la segunda opción, que tuviéramos cuatro años en los cuales viéramos a un Trump “estadista”, donde el “candidato” Trump se convertía en el “presidente” Trump y de esa forma en el 2020, cuando miráramos hacia atrás, muy seguramente ponderaríamos su presidencia. 

Como todo en la vida, pareciera ser que nuevamente estamos evidenciando un “justo medio”. En la entrevista con Caracol de noviembre pasado argumentaba que el mayor riesgo para la economía mundial era la posible decisión de Trump de nombrar a China como país “manipulador” de su moneda, hecho que, sin duda alguna, hubiera implicado el inicio de una guerra de comercio internacional. Valga decir que una de las principales promesas de Trump durante su campaña fue nombrar a China como país manipulador de su moneda desde el primer día de su mandato. Pero por lo menos hasta este momento, Trump no ha cumplido, gracias a Dios. Como algunos lectores sabrán, la génesis de la gran depresión de la economía mundial en 1930 fue el inicio de una mega guerra de comercio, que comenzó por la decisión del gobierno de EEUU de imponer tarifas prohibitivas a las importaciones. 

Como decía antes, estamos en un “justo medio”. Es deprimente ver como la administración Trump decidió renunciar al TPP, la famosa Alianza Transpacífica de Comercio. La historia demostrará que esta ha sido una de las peores decisiones de geopolítica que ha tomado EEUU en su historia. El TPP era la carta de EEUU para contrarrestar la influencia de China en Asia emergente. Dan ganas de llorar al darse cuenta que Trump nunca logró entender la relevancia geopolítica de esa negociación. Es más, en mi último viaje a Beijing, un politólogo local me decía, entre asombro y burla, que jamás se hubiera imaginado que EEUU le iba a entregar su influencia regional a China sin tener la necesidad de disparar un solo misil. Concuerdo. 

 También es un hecho innegable que la administración Trump ha sido una pésima noticia para la percepción de la libertad de prensa y la separación de poderes. Está por ver que va a pasar con los medios a los que ataca, como CNN. También está por ver si el sistema judicial de EEUU aguantará el ataque sin cuartel que se le viene. Y está por ver cuáles serán las consecuencias para la sociedad del aparente delirio del que sufre el presidente Trump. Me refiero, por ejemplo, al trino que envió el presidente Trump el sábado hace dos semanas a eso de las 6am hora Nueva York, donde argumentaba que “le acababan de contar” que Obama había ordenado personalmente interceptar su teléfono. Solo un amigo imaginario le pudo haber contado eso a Trump un sábado a esas horas de la mañana. Para mí es un hecho que Trump es un mentiroso compulsivo. 

 

Muchas veces pienso en las maravillas para la economía que hubiera podido lograr un republicano lógico como Romney con la ayuda de un Congreso Republicano. Pero bueno, por lo pronto démonos por bien servidos de saber que Trump está traicionando, por lo menos hasta ahora, a sus votantes proteccionistas. Ojalá los siga traicionando. Pueda ser.   

Hay una conferencia al año que no perdono bajo ninguna circunstancia, por más complicada que esté la agenda. La conferencia para los alumnos del Centro de Pensamiento Estratégico de la escuela de negocios de EAFIT. El director de este increíble programa, mi gran amigo Juan David Escobar, patriota como pocos, siempre hace todos los esfuerzos necesarios para lograr que se realice la conferencia en algún momento del año. Me encanta tener la posibilidad de intercambiar ideas con toda esa cantidad de niños de 19 y 20 años que se toman el tiempo de ir a oír visiones sobre la economía mundial. Siempre me deja un sentimiento de optimismo ver a todos esos muchachos ávidos de aprender y de contribuir a la sociedad. 

También disfruto mucho que Juan David siempre organiza una comida con amigos ilustres después de la conferencia, donde nos sentamos a “arreglar el mundo”. El jueves pasado tuve el placer de compartir ideas con grandes amigos como Mauricio Toro, Luis Guillermo Vélez, Javier Gutierrez, y obviamente, Juan David Escobar. En esta ocasión la conversación se basó en la discusión sobre los avances que se han visto últimamente en el ahora famoso “deep learning”. Entre otras, conversamos sobre las posibles políticas públicas que se podrían llegar a implementar en el futuro para contrarrestar los dramáticos efectos sobre el empleo existente del vertiginoso paso de avance que se está viendo en la tecnología.

Ideas desde la de cobrarle impuestos a la producción robotizada para financiar un mínimo de ingreso a la sociedad, el famoso “basic income”, hasta la idea de cambiar los sistemas de educación existentes dramáticamente. Estas discusiones son claramente vanguardistas, porque el mundo en desarrollo sigue enfocado en lograr cambios sociales mucho más básicos, como la idea de asegurarle alimentación y escolaridad básica a los niños pobres. 

Pero que la clase dirigente de los países emergentes no esté conversando sobre estos temas tan densos es preocupante. Es más, permítame ampliar mi mensaje: que la clase dirigente de los países desarrollados no esté conversando sobre esta realidad es una tragedia. Que el presidente Trump esté hablando de la necesidad de salvar empleos en el sector carbonífero y en el sector industrial, en vez de conversar sobre cambios en la educación o la implementación de un sistema de ingreso mínimo para contrarrestar los efectos nocivos de la robotización, es evidencia inequívoca de lo desenfocada que está la discusión económica y social en este mundo. 

Los que sí están conversando a diario sobre esta situación son los líderes de academia y de las compañías de tecnología más importantes del mundo. Por ejemplo, Ellon Musk, Jack Ma, Bill Gates y Mark Zuckerberg. Hace unos días el economista Lawrence Summers se unió a la discusión vía la publicación de una columna en el Financial Times criticando la idea de Bill Gates de cobrarle un impuesto a la producción robotizada (ver link). Según Summers, es mejor idea trabajar más a fondo en la creación de sistemas de educación vitalicia, unos que podrían ayudar a lidiar con el probable incremento futuro en la prevalencia del desempleo estructural.

 

La discusión que tuvimos el jueves en la noche en el restaurante El Herbario de Medellín, es la discusión que tendrá que afrontar el mundo por los próximos 20 años. No por no conversar al respecto el problema va a desaparecer. Ojalá el futuro nos traiga líderes de altura que puedan dirigir a la sociedad de la mejor forma posible para lidiar con los retos que se nos vienen. Hay una certidumbre. No va a ser nada fácil.

Viernes, 26 Febrero 2027 16:51

Alberto Bernal

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Sábado, 28 Enero 2017 18:44

De Castaño Oscuro

Pues pareciera ser que mi instinto no me falló en esta ocasión, y por lo tanto el mundo efectivamente tendrá que lidiar con un “bully” por los próximos cuatro años. Hace ya varios meses escribí una columna en este mismo diario donde argumentaba que el futuro económico y geopolítico del mundo iba a estar necesariamente atado al veredicto final de si Donald Trump iba a gobernar como un presidente normal, o si lo iba a hacer como un candidato. Todo parece indicar que el presidente Trump será un presidente-candidato durante toda su gestión.

Y, por lo menos en mi opinión, esa realidad no es nada halagadora para el mundo moderno. El presidente-candidato Trump es un personaje irascible que reacciona impulsivamente. Es un líder que no piensa en las consecuencias no esperadas que generan sus actos, es una persona que pareciera no entender el sencillísimo concepto de que toda acción acarrea una reacción.

Un claro ejemplo de esta situación es su pelea con México. La decisión de Trump de comenzar una mega pelea con México para tratar de traer de vuelta a EEUU un par de miles de trabajos industriales, siendo esta una tarea completamente fútil, está casi que regalándole la presidencia de México a Andrés Manuel López Obrador, la versión mejicana de Hugo Chávez. Para EEUU es un error inmenso alejar a un aliado como México, país con el que comparte una frontera de miles de kilómetros. No me cabe la menor duda que una presidencia de Andres Manuel Lopez Obrador generaría muchos problemas para EEUU. ¿De verdad querrá Trump tener a un Hugo Chávez como vecino inmediato?
El otro gran problema que tiene el presidente-candidato Trump es que el diagnóstico que él hace sobre la génesis del problema social que está sufriendo en este momento la clase media baja de EEUU es errado. Así como lo oye, Trump está atacando el problema equivocado, porque el diagnóstico inicial que hizo la administración Trump no es correcto.

Un estudio muy serio llevado a cabo por el Center for Business and Economic Research de la Ball State University argumenta que el 85% de los empleos que se han perdido en manufactura en EEUU durante los últimos 20 años tienen que ver con el hecho de que la tecnología está reemplazando muchas labores rutinarias que otrora hacían los humanos. Mejor dicho, la globalización tiene muy poco que ver con la pérdida de empleo que se ha visto en la industria de EEUU.
La realidad es que la globalización ha sido es extremadamente positiva para las empresas estadounidenses, y, -así la gente no lo perciba-, para los ciudadanos de EEUU. ¿Dónde estaría Boeing si el mundo de hoy no estuviese globalizado?, ¿Cuantos IPhones estaría vendiendo hoy Apple si la economía global no estuviese ahi? La evidencia es clara, y la lógica del asunto es aún más clara. EEUU solo alberga al 5% de la gente que vive en el mundo. El 95% restante de la gente que vive en este mundo vive por fuera de EEUU. Para ponerlo más sencillo aún: ¿qué tienda gana más dinero, aquella que le vende productos a 1,000 comensales, o aquella que le vende solo a 10?

Es realmente paradójico que este concepto tan sencillo sea totalmente ajeno a muchas personas en este mundo. En serio la cuestión no es tan difícil de entender. Es mejor tener la capacidad de venderle productos a 7,000 millones de personas que a solo 315 millones de personas. Pero pareciera ser que en el mundo de los “trumpistas”, ese concepto no es una verdad, sino una “verdad alternativa”. 





















Viernes, 02 Diciembre 2016 18:56

¿Cuál Trump Tendremos?

Esta pregunta es, por mucho, la más relevante que se hace en este momento el mundo entero. ¿Amaneciendo el 21 de enero del 2017, tendremos el "Trump candidato" o el "Trump presidencial"?. Es un hecho irrefutable que el proteccionismo perjudicaría inmensamente a las corporaciones estadounidenses, porque una gran parte de los beneficios de las grandes empresas de EEUU se generan por fuera del país.

A pesar de que el 2016 ha sido el año de los "cisnes negros", sigo creyendo que el análisis basado en la lógica es la única herramienta creíble que tenemos los analistas para presentar nuestras proyecciones. La alternativa es la de analizar las circunstancias basándonos en el cinismo. Prefiero equivocarme eternamente a volverme un cínico. Por lo tanto, sigo argumentando que el escenario más probable es uno, en el cual el gobierno de Trump mantiene su clarísimo antagonismo para con la globalización, pero en el cual la administración se abstiene de incrementar aranceles indiscriminadamente y se abstiene de etiquetar a China como país manipulador de divisas, que, por cierto, NO lo es.
Sigo pensando que Trump no está loco, y que todo esto es un show mediático. Por cierto, para los que no están enterados, hoy en día las autoridades chinas están haciendo hasta lo imposible para evitar que su tasa de cambio pierda valor, que viene siendo lo opuesto a la idea de que los chinos esten manipulando la moneda.

Respecto al NAFTA, es perfectamente claro que este acuerdo comercial ha incrementado el bienestar de los ciudadanos de EEUU. Todos los estudios serios muestran que el NAFTA  ha generado empleos netos, que el NAFTA le ha permitido a EEUU aumentar sus exportaciones a México de US $ 50,000 millones en 1994 a más de US $ 250,000 millones hoy, y ademas los productos que los estadounidenses compran hoy son más baratos gracias a la mano de obra barata de México.

Si la administración Trump decide actuar de manera unilateral en contra de México, se estaría demostrando que Trump es un mercantilista consumado. Y no hay nada más ignorante en el mundo, que el ser un mercantilista. Además, es claro que si la administración Trump se decide a destruir el NAFTA, la decisión pondría en riesgo el valor de las inversiones que multinacionales estadounidenses han hecho durante años en México y en Canadá.
En cuanto al efecto Trump en Latinoamérica, es claro que los flujos hacia la región emergente disminuirán en el 2017.

Esto es una lástima porque 2016 se estaba forjando como un año record de flujos de inversión del mundo desarrollado al mundo emergente, y por lo tanto el 2017 estaba pintando bien. Pero la elección de Trump cambió todo. El precedente de Ford y de la empresa de aires acondicionados Carrier ha demostrado que la administración de Trump hará todo lo posible por devolverle la vida imposible a las compañías de EEUU que decidan invertir en procesos por fuera del país.
 
¿Que países de Latam serán los menos afectados por Trump, y cuáles serán los más afectados?. La regla de oro aquí es que cuanto más abierto al comercio internacional esté un país, peor será el escenario para su economía bajo Trump, y cuanto más expuesto esté el país a la economía de EEUU, pues obviamente peor será la cosa para el país en cuestión. Bajo esta regla, Centroamérica, México y Colombia parecieran ser los países más expuestos, y Brasil, Argentina, Chile y Perú, los menos afectados. En fin, claramente el palo no está para cucharas…Pero como dirían las abuelitas de antaño, "es lo que hay, y mejor coma calladito".























Viernes, 11 Noviembre 2016 20:49

El Año de Nassim Taleb

Y pasó nuevamente. Otro "cisne negro", el no sé qué número del año. Un año horrible para nosotros los que nos dedicamos a hacer predicciones en este mundo tan complicado. Nada sirve. Ni la estadística, ni la lógica, nada...Vean este caso, por ejemplo: el presidente electo Donald Trump recibió el 31% del voto hispano, a pesar de su público exabrupto a propósito de los mexicanos a quienes llamó "violadores y traficantes de drogas, y algunos, supongo, quizás buenas personas." Ganó el 31% del voto hispano, incluso después de decir en televisión nacional que un juez de la nación que nació y se crio en EEUU NO estaba en condiciones de juzgarlo, porque era de "origen mexicano". La misma historia se mantiene para los millones de mujeres que votaron a favor del candidato Trump, aún después de haber visto los videos donde Trump se jactaba de haber abusado sexualmente de otras mujeres.

En fin, las encuestas se equivocaron, la lógica no sirvió, y los traders de "cisnes negros" nuevamente se forraron. Pero todo esto es historia. La pregunta relevante ahora es qué tipo de presidente Trump resultará ser. Yo tengo una clara convicción: la cuestión es binaria. O Trump cumple con las promesas hechas a la clase trabajadora de EEUU, o se decide a “traicionar" a sus electores y entonces decide gobernar como un estadista "lógico".

El primer escenario es catastrófico para la economía mundial. Si Trump anuncia algún tipo de renegociación UNILATERAL del NAFTA, o si declara a China como un "manipulador de divisas" desde el primer día, (que no lo es, por si acaso), pues que Dios nos agarre confesados. No tengo duda de que si Trump cumple su palabra, y declara a China como un país que “manipula su moneda”, el gobierno chino responderá agresivamente, y una recesión mundial parecerá cada vez más probable. La misma historia con NAFTA. México y Canadá tomarán represalias si la administración Trump decide pelear (injustamente) con sus mayores mercados. Si se acaba NAFTA, no solo pierde México. Averigüen cuánto valen las plantas que Ford tiene en México.

La visión alternativa es que todo era una quimera, y que el "Trump presidente" no se parecerá en nada al “Trump candidato”. Mejor dicho, la visión alternativa es que Trump traiciona al pueblo poco educado que lo eligió. Un Trump "presidencial" implica que el magnate se transforma en algo parecido al Líder de la Cámara Baja de EEUU, Paul Ryan. Ryan es un político pro-negocios, un político que entiende la importancia del comercio internacional dentro de la cadena de valor en la  sociedad. En un político que entiende que armar un conflicto con China solo logrará una cosa: destruir a Apple y a General Motors, dos de las compañías insignias de EEUU. Pero como argumentaba antes, este cambio de 180 grados necesariamente implica que Trump traicionará al votante, que en su ignorancia votó por Trump porque "traera de vuelta a EEUU los trabajos perdidos" (algo que es imposible porque esos trabajos ya no existen). Eso acarreará importantes costos políticos.

Conozco a gente inteligente que votó por Trump. Me dicen que yo no he entendido quien es Donald Trump. Ojalá tengan razón. Lo digo acá para que quede explícito. Si Trump traiciona el discurso retrogrado, proteccionista, y de odio que lo eligió, si Trump le da el Ministerio de Hacienda a Jamie Dimon, el actual presidente de JP Morgan, y si Trump demuestra que todo su discurso fue un engaño que utilizó para ganar, pues así Trump sea un ser humano que deja mucho que desear, quizás no resulte siendo tan malo para el mundo. Veremos. 

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