Un Tabú Bursátil Destacado

En los últimos meses, a medida que los principales índices accionarios siguen trepando día a día hacia sus máximos históricos, las voces que claman la posibilidad de una caída bursátil se han ido silenciando y hablar de desajustes en la renta variable estadounidense, de cualquier tipo, se ha vuelto tabú dentro de los comités de inversiones. Ello viene ocurriendo dado que cualquier argumento que se pueda utilizar para justificar un desorden bursátil tiene un contrargumento aparentemente más potente que por ahora justifica el mantener las inversiones largas sin tener que medir los riesgos prexistentes. No obstante, las principales bancas de inversión del país, como son Goldman Sachs y Morgan Stanley, continuaron reduciendo su exposición de riesgo durante el tercer trimestre como si ambos estuviesen quedando a la espera de un aumento repentino en la volatilidad evitando quedar atrapados teniendo que dar explicaciones eventualmente de posibles pérdidas si es que el mercado se da vuelta y les genera pérdidas. Es así que vimos como ambas empresas redujeron su VaR (Value at Risk) durante el tercer trimestre desalineándose de sus pares institucionales e inversionistas retail que siguen invirtiendo en renta variable posiblemente sin justificativo fundamentando. Es así que Goldman Sachs redujo su VaR hacia US$47 millones desde US$51 millones diarios mientras que Morgan Stanley lo hizo hacia US$43 millones desde los mismo US$51 millones que tenía como política el trimestre anterior. Evidentemente la estrategia para dichas empresas ha sido la adecuada ya que la reciente alza en las tasas de interés acompañado de un menor grado de volatilidad se ha visto reflejado en la generación de ingresos de sus carteras propietarias las cuales registraron marcados desajustes durante el tercer trimestre. La división de renta fija y commodities (FICC) de JP Morgan registró una caída en ingresos del orden de -27% mientras que las de Goldman Sachs lo hizo en -26% seguida por la de Morgan Stanley (-21%) mientras que la del Citi registró un desliz de -16%. Sin embargo, estos resultados se vieron contrarrestados ya sea por mejores márgenes de interés, mayor otorgamiento de crédito o simplemente, como fue el caso de Morgan Stanley, los activos bajo administración siguen flotando al alza generándoles mayores ingresos bajo el modelo de cartera discrecional. De hecho, la cartera de clientes discrecional de Morgan Stanley superó el US$1 billón durante el último trimestre representando casi 44% del total de sus activos. Es bajo este escenario que ayer el Dow, durante el día, sobre pasó por primera vez en su historia los 23,000 puntos, aun cuando cedió hacia 22,0997 hacia el cierre de la sesión.   

El primer argumentó que se podría justificar, y que fue utilizado reiterativamente antes de la última reunión de política monetaria de la Reserva Federal (FED), fue que la introducción del recorte del programa de liquidez por parte del instituto emisor a partir de octubre y posteriores alzas en la tasa de instancia monetaria, desdibujarían el escenario bursátil. No obstante, la economía viene mostrando signos de un mayor dinamismo donde la producción industrial se aceleró hacia 1.6% (desde 1.2%) a pesar de los huracanes Harvey e Irma. Entre medio las expectativas de los constructores inmobiliarios revirtieron completamente la tendencia a través del Housing Market Index subiendo hacia 68 puntos (desde 64 puntos). El miércoles en el transcurso de la tarde estaremos revisando el Libro Beige que nos dará un pincelazo de como se viene expandiendo la economía que por ahora, según la FED de Atltanta, durante el tercer trimestre esta lo hizo del orden de 2.7%. 

El segundo argumento es que la sincronizada aceleración macroeconómica mundial, registrada en el año, tendría poca corrida una vez que el resto de los bancos centrales dejen de adoptar medidas monetarias laxas. Sin embargo, el contrargumento es que ninguno de los líderes monetarios de los países G30, que participaron este fin de semana pasado del simposio anual en Washington DC, adujeron a que dicho proceso podría llegar a su fin. Evidentemente, el Banco Central del Reino Unido puede que suba su tasa en su próxima reunión de 0.25% hacia 0.5% producto de las presiones inflacionarias que se viene forjando y una tasa de desempleo en 4.3%. Sin embargo, los bancos centrales de Europa y Japón y de otros países como Brasil, India, México y Rusia dieron a entender de que aún hay espacio para adoptar medidas pro cíclicas.

El tercer argumento que se ha planteado y ha sido rápidamente silenciado viene de los resultados trimestrales dada la desaceleración que se está registrando este trimestre. Sin embargo, de la muestra que tenemos hasta la fecha daría la impresión que el crecimiento en utilidades proyectado de 2% para el tercer trimestre quedará corto. Hasta la fecha no hay indicios que ni la banca ni el sector manufacturero ni tecnológico hayan registrado ningún desmán. De hecho, hasta las cifras de IBM publicadas ayer entraron por encima de las expectativas de mercado.        

El cuarto argumento es que hay una inminente posibilidad de que los precios de los commodities sufran una caída inesperada. Sin embargo, en la medida que la economía China se siga expandiendo cercana 7% y los países de la OPEP (y Rusia) sigan restringiendo la producción de crudo, es poco viable pensar que haya un infortunio en dicho segmento.

Finalmente, en el ámbito político parecería que las desavenencias internas entre Demócratas y Republicanos se van limando, en el frente internacional parecería que la diplomacia reina dando sustento a que por dicho bando sería poco probable un abrupto aumento de incertidumbre. 

En conclusión, a medida que todo flota hacia arriba se ha vuelto un tabú bursátil dirigir hacia un potencial desajuste bursátil, algo que eventualmente ocurrirá.