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¿Puede México rebasar a Brasil?

En los últimos diez años le ha ido muy bien a Brasil. Tanto es así que es difícil recordar que no fue sino hasta el 2005 cuando el PIB de Brasil, medido en dólares estadounidenses, superó el de México. También es difícil recordar que a lo largo de la década de los 1990’s las dos economías a menudo cambiaron de posición como la mayor economía de América Latina, a pesar de que Brasil cuenta con una población mucho más grande. Hoy el PIB de Brasil es 2,480 mil millones de dólares EE.UU., frente a sólo 1,160 mil millones de la economía Mexicana.

Pero el año pasado México creció 3,9%, frente a un muy anémico 2,7% en Brasil, y el FMI espera que México crezca 3,9% este año, frente a 2,5% en Brasil. La pregunta es: ¿es esta diferencia debida a factores estructurales y por tanto, posiblemente de larga duración o se debe a factores cíclicos? 

Aunque existen factores cíclicos como la caída de los precios de los mercancías básicas (“commodities”), nos parece que se están gestando fuerzas estructurales que posiblemente resulten en mayor crecimiento para México y menor para Brasil.

Puntualmente, creemos que el crecimiento potencial en Brasil se reducirá de 4.5% a 3.0% en la siguiente década. Llegamos a este pronóstico después de analizar los tres componentes principales de crecimiento: acumulación de capital, la contribución del trabajo y la productividad.

En Brasil vemos niveles moderadamente altos de acumulación de capital. Donde vemos pequeñas contribuciones es en las contribuciones del trabajo y la productividad. En el caso del trabajo, la reciente caída en el desempleo a los mínimos históricos de alrededor del 6% de la población económicamente activa significa que ya no hay un gran contingente de trabajadores adicionales que se puedan incorporar a la economía. Los niveles salariales han subido mucho más de lo justificado por las ganancias de productividad, debido en gran parte al impulso de la demanda. Estos altos costos laborales han estancado la industria brasileña, incapaz de competir incluso en un mercado relativamente protegido.

La productividad también ha sufrido debido a la creciente especialización de la economía en servicios y la producción de mercancías básica.  La producción de mercancías básicas crea un aumento en el productividad (y por tanto en el crecimiento) debido a la ventaja comparativa de Brasil. Pero este impulso es "de una vez por todas" y tiende a disminuir debido a que la producción de mercancías básicas, con la obvia excepción de los sectores del petróleo, no incorpora cambios tecnológicos que mejoran la productividad. 

El gran crecimiento del sector de servicios, intensivo en trabajo, también traerá un crecimiento más bajo, ya que incorpora la mejora de la productividad de los cambios tecnológicos a un ritmo más lento. La producción industrial no ha visto ningún crecimiento desde finales de 2009. Los costos laborales siguen aumentando aun cuando el crecimiento ha disminuido, poniendo aún más presión sobre los márgenes de ganancia y competitividad. La expansión del crédito también ha bajado de ritmo debido a crecientes pérdidas en préstamos. Por último, pero no menos importante, la desaceleración económica de China ha bajado el precio de muchas exportaciones de materias primas brasileñas, presionando aún más el crecimiento.

En el caso de México, vemos el producto potencial creciendo a 4,5% desde 3.0%. Con una economía de exportación dominada por la manufacturas y estrechamente entrelazado con la cadena productiva en EE.UU. Tanto los EE.UU. y México se están beneficiando del aumento de los costos unitarios del trabajo en China. En fechas recientes distintas armadoras de coches han anunciado aumentos de su producción en México. El sector aeroespacial no existía 10 años atrás en México y ahora el estado de Queretaro es cede de un conglomerado naciente en ese sector. 

A diferencia de Brasil, donde no existe un consenso sobre lo que hay que cambiar para volver a un crecimiento más fuerte, México parece a punto de entrar en un "ciclo de reformas" con la reciente elección de Enrique Peña Nieto como presidente. Las reformas sugeridas por Peña Nieto en sectores clave, en particular para los mercados laboral y energético, ayudarán a aumentar los niveles de crecimiento potencial.

Si Peña Nieto cumple con su agenda de reformas, México podría convertirse en una economía muy productiva y abierta. Sin un profundo replanteamiento de su política económica, Brasil parece destinada a convertirse en una gran economía de mercancías básicas con un pequeño sector industrial, que para sobrevivir necesitaría altos niveles de protección. Es obvio que si esto ocurre, México verá los niveles más altos de crecimiento económico.

Modificado por última vez en Domingo, 24 Mayo 2015 11:00