WALL STREET DE ESPALDAS A WASHINGTON Destacado

Quienes tenéis la amabilidad de seguir esta columna, sabéis de sobra -porque así os lo he ido contando desde enero-,  que pienso que la llegada de Trump a la Casa Blanca ha sido una circunstancia con poca o ninguna influencia en la marcha de estos mercados. El Dinero bien informado, el gran Wall Street, el de las corporaciones de éxito, y el de los inversores de todas las esquinas del mundo que están bien asesorados, no ha tenido en ningún momento expectativas muy importantes, de una Casa Blanca con Trump dentro. Ni de la evolución de un Congreso disfuncional de mayoría republicana, dividido y enzarzado en polémicas filosóficas de corte “talibán”, -por lo que tienen de fanáticas y nada pragmáticas-, que vienen haciéndonos un daño tremendo a todos los estadounidenses que pagamos nuestros impuestos, y por cierto, también sus sueldos. 

Las corporaciones exitosas, los inversores bien informados y en definitiva estos mercados están siendo movidos en todo lo que va de 2017, por los buenos fundamentales de esta economía, -que aunque con moderación acumula ya ocho años de crecimientos en torno al 2% anual-; Por una muy mejorada economía global, en la que Europa y Japón presentan perfiles económicos mucho mejores de los que tenían hace solo doce meses; Y por unos resultados empresariales a los que esa circunstancia de la buena marcha global, unida a un dólar bajo, ha favorecido y está favoreciendo de forma importante en sus exportaciones y negocios fuera de estas fronteras.

De ahí, que semana tras semana los principales índices de estas bolsas sigan alcanzando récords, - esta pasada semana le tocó al S&P500 y al Nasdaq-, a pesar de los continuados fracasos que acumula la mencionada Administración Trump, que por enésima vez, volvió a fracasar en su intento de retirar la ley de Salud de Obama esta pasada semana, y se pasó rápidamente a poner el foco en un “borrador” de “reforma fiscal”.

Una reforma, -o mejor corte de impuestos-,  que pueden estar seguros que no llegará a ningún buen puerto. Porque tiene todos los ingredientes que cabría esperar para fracasar en el intento: No empodera a la clase media, sino que escandalosamente favorece al 1% de la población, -más aún en el caso del impuesto de herencia favorece solo a 400 familias-; Crea un agravio comparativo, con los Estados más ricos y que más aportan a las arcas del país; Lo que “hará” por las corporaciones, lo dudan seriamente las propias corporaciones; Y por si fuera poco, aumentará en un 10% la deuda de este país en los próximos diez años. Vamos una “joya”, que ya tendremos ocasión de ir comentando  aquí, según pasen las semanas, y el “borrador”, se convierta en algo más próximo a un proyecto de ley. Pero que ya les digo desde ya, que estos mercados, no anticipan como nada glorioso.

Nadie bien informado espera nada brillante de la Administración Trump, en este apartado. Wall Street tiene asumido que tiene que moverse sin esperar nada, “ni siquiera medianamente decente, llegando desde Washington”. Es decir ni de la Casa Blanca, ni del actual Congreso disfuncional republicano, que ni siquiera teniendo mayoría en ambas cámaras, consigue pasar sus propias leyes. El foco de Wall Street está puesto en los fundamentales, en el mundo corporativo y en la buena marcha de la economía global. Y afortunadamente lo que ilumina ese foco es mucho más positivo, que lo que ilumina el que apunta a Washington.  Así que estén tranquilos. Feliz Semana.   

 

 

 

 
 

 




 

 

 
 

 

 
 
 


 



 

Modificado por última vez en Lunes, 02 Octubre 2017 17:20