2017: LA “DISRUPCIÓN” CUESTIONADA Destacado

Por encima de Trump, Corea, el Brexit u otros desatinos importantes de 2017, lo que me parece a mí más importante a destacar en este año que se acaba, es que 2017 ha sido el año en que hemos empezado a cuestionarnos seriamente el futuro de algunas “disrupciones sonadas” de los últimos tiempos, como Uber, Bitcoin, o algunas de las principales redes sociales.

Terminamos 2017 con una sentencia en Europa sobre Uber, que parece absolutamente de cajón, pero que hemos tardado en leer en blanco y negro:  “Uber no es ningún avance tecnológico, ni disrupción de ningún tipo. Es una red de taxis con una aplicación, punto”. O sea que tendrá que regularse, pagar impuestos y seguros a sus empleados, al menos en Europa y luego poco a poco imagino que en todo el resto del mundo, como lo que es. Es decir eso que han dictaminado esos tribunales europeos: una red de taxis y transporte como cualquier otra, que se distribuye a través de una aplicación, -muy simple por cierto- , de internet. Todo lo demás es lo que en inglés denominamos B.S. (caca de vaca). Es decir un rollo patatero, para inocentes, que hace multimillonarios a un grupito de listillos, mientras el pueblo soberano cree que esta ante la nueva tecnología “mundo-mundial-colectiva”. 

Algo parecido está en la aureola que rodea al Bitcoin. Nada que decir a cerca del avance de los sistemas de pagos digitales que son el presente y el futuro y todo lo que tiene que ver con las distintas técnicas y tecnologías de pagos a través de teléfonos inteligentes y monedas digitalizadas. Con todo eso, no solo no tengo ningún problema, sino que me parece que es el futuro y todo el sistema financiero debe volcarse sobre el tema. Pero de ahí a que unos listos llamen a uno de esos productos Bitcoin, que lo pongan en escena con marketing de bombo y platillo, y que nos hablen del mismo como una “moneda” o una “divisa” en el mismo nivel del dólar, el euro, o el oro. Pues como que no. De nuevo: B.S. Al igual que Uber, en el caso de los taxis, en los pagos y las divisas, la digitalización es el futuro, pero no puede tomarse la parte por el todo. Y el Bitcoin si no tiene detrás nada que lo respalde, lo regule, lo apuntale, mas allá claro, de otro grupo de listos como los citados más arriba, haciéndose multimillonarios en cuatro días, gracias a la complacencia de una audiencia deslumbrada por los reflejos de las cuentas de cristal de su marketing global, pues como que atención, mucha atención, con el futuro de semejante engendro.

Finalmente foco a las redes sociales. ¿Desde cuando resulta que tu pones un anuncio en CNN y tienes que cerciorarte de que lo haces dentro de lo establecido por la ley, y si resulta que lo pones en Facebook estás fuera de cualquier regulación?. Pues de nuevo: B.S. Mirad chicos. Facebook es un medio de comunicación online más poderoso que ningún otro medio convencional de información, y lo que anuncia o dispersa a través de sus “tuberías”, debe estar igualmente supervisado o controlado, que lo que ocurre en cualquier otro medio de comunicación .

La excusa de que se trata de una “red social” de intercambio entre particulares, es un rollo patatero que en 2017, afortunadamente ya hemos empezado a tener claro el suficientenúmero de ciudadanos, como para ir parando que  esa supuesta “disrupción imaginativa”, se nos lleve por delante la independencia de poder elegir sin interferencias a nuestros representantes políticos.

A partir de ahora, como esa sentencia de Uber con la que afortunadamente ha terminado el año, y con la que yo empezaba esta columna, va a ser tiempo para ir poniendo a cada uno en su sitio, dentro del paisaje de empresas supuestamente “revolucionarias”. Algo que será muy saludable para evitar burbujas como las del internet “también muy imaginativo y rompedor” de finales de los noventa que arruinó a tanto pardillo. ¿Recuerdan?. Feliz Navidad y Próspero 2018.  

 

 









 
 
 

 

Modificado por última vez en Martes, 26 Diciembre 2017 12:16