Jose Antonio Montenegro

Jose Antonio Montenegro

Editor-in-Chief DesdeWallStreet.com

"Creemos firmemente que la forma de crear más trabajos de calidad y fortalecer la economía no es mediante reducciones de impuestos para los que más tenemos, sino invirtiendo en el pueblo americano". Así se lo han expresado literalmente en una carta a Trump, 400 millonarios y multimillonarios de este país, decentes e inteligentes, que no ven en este momento, el punto de ir a un corte de impuestos para los que mas tienen, aumentando el déficit del país sin razón, cuando la economía crece sostenidamente, estamos en pleno empleo, y lo que hace falta son inversiones publicas en salud, educación, e infraestructuras.

Vamos que lo que hace falta es un estado, un gobierno inteligente que recaude dinero y luego lo invierta en mejorar transporte, cobertura universal de salud y educación adecuada para las necesidades del siglo XXI. La gente inteligente con dinero, - que es afortunadamente la mayoría-, tiene claro eso, y además ve un peligro, una temeridad tremenda en lo que el tenebroso tándem “Trump-Partido Republicano” está “cocinando” en relación con el corte de impuestos. Que por supuesto no beneficiara en absoluto a la clase media, -la perjudica directamente en los estados mas ricos y con mas población-. Se trata de una receta perfecta para agrandar la brecha entre ricos y pobres, y por lo tanto para poner en serio peligro la estabilidad del sistema. Eso es lo que saben esos decentes e inteligentes 400 millonarios y multimillonarios estadounidenses, que han escrito a Trump esta semana.

“El recorte es absurdo. Según los republicanos no nos podemos permitir gastar más dinero público, pero sí reducir los impuestos a los más ricos. Esto no tiene sentido”, ha dicho Bob Crandall, antiguo presidente de American Airlines y uno de los firmantes de esa carta. El tema es ciertamente de “juzgado de guardia”. Los republicanos que cuando no tienen mayoría en el Congreso o no están en la Presidencia, corren a llenar el país de grandes contadores colocados en plazas y carreteras que asustan mostrando a la gente de a pie a que velocidad aumenta la deuda del país por segundo, -seguro que los conocen de alguno de sus viajes por aquí-, pues bien esos alarmantes contadores de como aumenta la deuda, que pagan distintas organizaciones conservadoras, desaparecen en su practica totalidad en cuanto se tiene un Presidente y un Congreso republicano dispuesto al “cut, cut, cut” para los que tienen mas . Especialmente indecente, es  haber conseguido que la gente sencilla de este país, pida a gritos que “hay que retirar el Impuesto a la Muerte”, - asi se lo han metido en la cabeza y bautizado desde el complejo de comunicación conservador de este país”, y asi hablan del impuesto gente y familias, a las que su sueldo no les llega a fin de mes. Lo gritan en los mitines de Trump: ¡“No al impuesto a la muerte”!, ¡“No al impuesto al la muerte”!. Pues bien obviamente no creo que esa gente sepa, que el denominado “Impuesto a la Muerte”, o mejor ese impuesto de sucesiones, aplica solo a solteros cuando reciben como herencia mas de 5,5 millones de dólares, y a parejas, cuando reciben mas de 11 millones. Ah! Y sólo por encima de esas dos cantidades, hasta esos dos importes no hay carga de ningún tipo. La medida si se termina aprobando, beneficiara al 0,02% de la población. ¿Qué tal?. Absurdo, pero es lo que hay. Feliz Semana.








 
 
 

 




 

 

 
 

 

 
 
 

Domingo, 12 Noviembre 2017 15:56

LA INDECENTE CHAPUZA DEL “CUT, CUT, CUT”

Estoy convencido de que Wall Street, -o sea el mundo global de las inversiones y los dineros-, esta lleno de gente decente e inteligente, que tiene claro que hace falta una reforma impositiva, que ponga más dinero en los bolsillos de la clase media al tiempo que se torna mas exigente con la rentas más altas, para evitar un aumento de la deuda del país. Warren Buffett lo expresó muy bien cuando dijo que resultaba injusto, que su secretaria tuviera que pagar un porcentaje impositivo sobre sus ingresos, más alto que el suyo. Pero ese no es el caso de lo que prepara esta Casa Blanca.

El actual sistema impositivo estadounidense grava con mas fuerza los ingresos del trabajo que los del capital, y ciertamente beneficia  a la franja con mayores ingresos, -el 0,2% que se beneficiaria de la reforma en el impuesto de sucesión-. Por eso la chapuza que se esta cocinando entre el ejecutivo de Trump y el disfuncional Congreso de mayoría republicana en ambas Cámaras, el mejor resultado que puede tener es descarrilar. Como por cierto es muy probable que ocurra, como viene ocurriendo con la totalidad de los intentos de reforma emprendidos por el tándem ejecutivo-legislativo que sufrimos.

Las dos versiones que se manejan ahora mismo para la reforma o el corte de impuestos en la Casa de Representantes y en el Senado, tienen los suficientes problemas como para que eso sea así. Desde los agravios comparativos con los Estados mas ricos del país, -que verían como sus ciudadanos se ven privados de desgravaciones clave-, al alarmante incremento que supondría para la deuda del país en los próximos diez años, -del entorno de los dos millones de millones de dólares, en las estimaciones mas optimistas-. 

La propuesta actual favorece indecentemente a las rentas más altas. Es mala para la clase media, y hasta es dudoso el beneficio que tendrían las corporaciones, porque aunque sobre el papel pagan un 35% de sus ingresos, en la práctica nadie paga mas del 20%. Con lo que son muchas las corporaciones que eluden pronunciarse aún sobre los borradores actuales, hasta que no estén mas claras todas las deducciones. Necesitamos una reforma impositiva, a poder ser bipartidista,  y que beneficie a la clase media, al consumidor de este país, que son dos tercios de esta economía, no un “regalo” para el 0,2% de la población. Aunque en ese colectivo estén algunos de los donadores de Trump, empujando el “Cut, Cut Cut”, que no ven por cierto el peligro para el sistema capitalista, de continuar haciendo mas profunda la diferencia entre multimillonarios y gente “de a pie”. Feliz Semana.

Domingo, 05 Noviembre 2017 15:56

FED: UNA MALA Y UNA BUENA NOTICIA

La mala noticia es que Janet Yellen, no tendrá un segundo mandato de cuatro años más al frente de la Federal Reserve, como han tenido todos sus predecesores en el cargo desde tiempo inmemorial, gracias al buen juicio y espíritu democrático de defensa de independencia de instituciones clave estadounidenses, que han ejercido los Presidentes de Estados Unidos tradicionalmente, -ya fueran demócratas o republicanos-, algo que obviamente no aplica en el caso de Trump.

Greenspan fue nombrado por Reagan, pero los siguientes presidentes lo mantuvieron hasta su jubilación cuando George W. Bush nombro a Bernanke, y Obama hizo lo propio con Bernanke renovándole su segundo término hasta que este decidió irse, y entonces nombro a Yellen. Pero Trump ha interrumpido esa tradición presidencial, de procurar interferir lo menos posible en la marcha del banco central estadounidense, que por ley y a pesar de que  el Presidente estadounidense tiene la prerrogativa de nombrar al Presidente de la Fed cada cuatro años, debe ser independiente del ejecutivo.

Pues bien, dicho eso, -que no deja de ser otra decisión desafortunada mas, de las muchas que ya ha tomado en solo nueve meses Trump-, hay que decir que la designación de Jerome Powell como próximo Presidente de la Fed a partir de febrero, es una muy buena noticia, porque dentro de la quiniela de candidatos que nos han ido anticipando desde la Casa Blanca en los últimos meses, es la mejor opción de todas, con gran diferencia.

Jerome Powell es gobernador de la Fed desde 2011, republicano, abogado, y nombrado para ese puesto en la Fed por el Presidente Obama, dentro de ese estilo bipartidista y de buen juicio que les decía antes, que venia siendo tradición en la Casa Blanca hasta la llegada de Trump. Es ademas un hombre que en la Fed ha estado muy cerca de todas las decisiones de Janet Yellen, por lo que es poco probable que vaya a suponer un cambio en el tipo de estilo y filosofía que llevamos disfrutando de la Fed en los últimos tiempos.

En cuanto a esa “esperanza errada” de los “fontaneros” de Trump,   de que Powell será más “abierto/manga ancha” en relajar regulaciones del sector financiero para volver a tiempos temerarios. Pues dudo mucho que un abogado de una familia de abogados prestigiosa, con muy clara idea de lo que tiene entre manos en la Federal Reserve, como es Jerome Powell, vaya a dar “barra libre”, a quienes quieren volver al “estilo casino”, que nos llevó a la destructiva crisis financiera de 2008. No lo veo. Feliz Semana.

Domingo, 29 Octubre 2017 15:38

AMAZON: GRAN ALMACÉN GLOBAL DEL SIGLO XXI

Lo del pasado viernes es para tomar nota. La capitalización de Amazon subió ese día 62.000 millones de dólares, -un 13,22%-, y su acción cerró en 1.100,95 dólares. El mercado el jueves por la tarde cuando vio los números se volvió literalmente loco de satisfacción. Lo de Amazon es apoteósico. Los analistas que llevaban meses pidiéndose precaución a símismos, por los múltiples nuevos frentes de inversión abiertos por Jeff Bezos, se soltaron el pelo. “Son excelentes, son unos números que muestran que Amazon por encima de todoestá muy bien gestionada”, me decía un veterano analista de Wall Street, que sigue desde su creación a la empresa, y que siempre me ha parecido cauto: “Fíjate en lo de Whole Foods, todos hemos estado diciendo que iba a ser una operación difícil de digerir, con muchas dificultades, y resulta que en poco más de un mes, ya gana 1.300 millones con ella, han bajado precios, cambiado proveedores…son muy buenos”.

Efectivamente los resultados del tercer trimestre de Amazon son sorprendentes,  sobre todo por eso, porque a pesar de seguir con su filosofía de “start-up”, invirtiendo todo lo que gana y más, y arriesgando en nuevos negocios llenos de incógnitas en su futuro, -desde los drones repartiendo mercancías en lugares remotos a sus estudios  cinematográficos de Hollywood, pasando por todo lo que ustedes quieran-, pues resulta que con ventas en tres meses de 43.000 millones de dólares, un 34% más de lo que vendió en el mismo trimestre de 2016, todavía puede presentar ganancias (moderadas en su tradicional filosofía), de 256 millones de dólares, que  le permiten dejar con la boca abierta a Wall Street, que esperaba un beneficio por acción de 3 céntimos, y se ha encontrado con 52 céntimos por acción.

A Amazon le funciona por supuesto su negocio en la nube, le funcionan sus ventas, y le funciona su marketing. El llamado “Prime Day”, una especie de segundo “Black Friday”, que se inventó ya en el verano de 2015 está siendo un estupendo éxito, -lo ha sido este 2017 también-. El rumor de las últimas semanas es que Amazon podría entrar en la venta de productos de farmacia, si eso ocurre, estaremos ante un paso adelante hacia ese “gran almacén global del siglo XXI”, que es cada vez más la empresa de Jeff Bezos. En el siglo XX, Harrods en el Reino Unido, La Samaritaine en Francia, o El Corte Inglés español eran algunos de los palacios de las ventas del mundo. En 2017 el exitoso y mítico slogan publicitario, "On trouve tout à la Samaritaine !", (¡Se encuentra todo en La Samaritaine!), es ciertamente perfecto para Amazon. “Se encuentra todo en Amazon”. Feliz Semana.

Domingo, 22 Octubre 2017 16:14

1987-2017: DOS MOMENTOS MUY DISTINTOS

Como no podia ser de otra manera, al cumplirse esta pasada semana el 30 aniversario de aquel fatídico 19 de Octubre de 1987, en que la bolsa de este país cayo un 22’6% en un solo día, -el famoso “Lunes Negro” titularon una mayoría de diarios entonces-, ha sido inevitable que todos los que estamos en medios de comunicación, hayamos caído en la tentación de no solo  recordar el desafortunado día, - que eso difícilmente podíamos obviarlo-, sino también, de hacer poco afortunados paralelismos entre lo que sucedió entonces, y la probabilidad de ver algo así ahora. Suelen ser estas comparaciones, como digo, siempre un tanto odiosas, pero en fin por su inevitabilidad, mejor tomar el toro por  los cuernos y comentar algo la cuestión. Y la verdad, en mi modesta opinion, nada que ver.

El mercado de valores de 1987 y el de 2017 tienen muy poco en común. Hay muchísimas cosas que han cambiado en estas tres décadas, pero el control y la globalización, son seguramente los dos capítulos que hacen mayor diferencia. En 1987 el mercado de valores estadounidense no tenia prácticamente antecedentes recientes de caídas así, y ciertamente fue sorprendido y desbordado por los acontecimientos. Ahora mismo, tras aquella crisis,  y de algunas otras después, los mercados de valores de este país, tienen instalados sus respectivos “frenos” técnicos, para que si una cosa similar empieza a pasar, se detenga a tiempo, y como mínimo se desacelere gradualmente. No es que no pueda repetirse, pero la puesta en escena en el mercado, seria muy distinta. Menos caótica, mas en control.

Definitivo igualmente es que estas bolsas ahora mismo, -como ya hemos comentado otras veces aquí, a propósito de temas muy distintos-, no son solo estadounidenses, son globales, reflejan sobre todo lo que ocurre en la economía mundial, mas incluso que en la del propio país, y eso entre otras ventajas e inconvenientes, incluye que el paralelismo con aquel crash de 1987 no encaje tampoco desde esa óptica.

Dicho todo lo anterior, estamos en Octubre de 2017, con el índice Dow Jones rebasando esta semana los 23.000 puntos, con unos fundamentales económicos globales, que animan a seguir con la fiesta, y embarcados en uno de los periodos “bull” mas dilatados de la historia, que ya rebasa ampliamente los ocho años de duración. Así que un “sustito” en algún momento, aunque no sea tan fuerte como el de 1987, tampoco nos debería extrañar. Un “Crash” no, pero una corrección puede que si. Buena Semana. 






 
 
 

 




 

 

 
 

 

 
 
 


 



 


 



Domingo, 15 Octubre 2017 16:03

EL MENSAJE DE CHRISTINE LAGARDE

Se han celebrado esta pasada semana en Washington las Reuniones Anuales del Fondo Monetario Internacional (FMI), y Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo, decidió titular su discurso inaugural en la sesión plenaria así: “Hacia una recuperación más segura, compartida por todos”.  

Lagarde dio primero la buena noticia de que el mundo esta creciendo mas de lo que pensábamos hace unos meses: La media de crecimiento global ha subido una décima desde abril y es ahora de un 3,6% para este 2017, y 3,7% para 2018. Y el mundo en general esta mejorando en sus cifras de crecimiento aunque en muchos casos son crecimientos demasiado moderados, y hay por lo menos dos temas de preocupación. Uno que Estados Unidos tiene demasiadas incertidumbres políticas, y su crecimiento de hecho ha sido revisado a la baja, 2,2% crecería en 2017 y 2,3% en 2018, -el FMI no “compra” la promesa de crecimiento al 4% de Trump-. Y por otro, hay un bloque de 40 paises en vías de desarrollo, que van para atrás, vamos que en vez de aumentar su crecimiento, lo disminuyen. 

Y en ese punto, es decir una vez descrito el panorama, Christine Lagarde, lleva el “core” o centro de su discurso a que hay que aprovechar este repunte de crecimiento actual muy generalizado globalmente, - en el que Europa, Japón, y muchos mercados emergentes están en la buena dirección-, para poner énfasis en hacer que “la recuperación sea compartida por todos”.

Ciertamente con mucha inteligencia y oportunidad el FMI pone el foco en lo que viene siendo la principal debilidad del sistema en los ultimos tiempos: Que la prosperidad se queda concentrada en un porcentaje muy escaso de la población, y no se esparce de forma suficiente. Y el libre mercado y la democracia, requieren urgentemente de ese objetivo.

Lagarde en su discurso enumero tres prioridades para ayudar a “Compartir la Recuperación”. Primero, “centrar la atención en los fundamentos económicos”: “debe utilizarse una combinación adecuada de políticas monetarias, fiscales y estructurales para consolidar la recuperación y mejorar las perspectivas de crecimiento”. Segundo, abordar con decisión el problema de la desigualdad excesiva: “La inversión en la gente es clave, salud, educación, formación permanente”. Y tercero, enfocar mejoras para los dos grandes temas que interesan más a los jóvenes en este momento, según una reciente encuesta del propio FMI: “la lucha contra la corrupción y contra el cambio climático”. Acertado enfoque el de Lagarde. Feliz Semana.

Domingo, 08 Octubre 2017 16:46

EL CORTE DE IMPUESTOS DE TRUMP

Como todo lo que sucede en esta Casa Blanca de Donald Trump, -en la que tanto trabajo cuesta pasar de la ficción a la realidad-, el tema de la “reforma tributaria” tan cacareada los pasados meses, - que con alta probabilidad, no será tal, sino mas bien un precipitado recorte selectivo de impuestos-, sigue en “veremos”. Vamos que del “croquis” de un folio que presento el Secretario del Tesoro hace meses, hemos pasado ahora, a un borrador de nueve folios, presentado por Trump en uno de sus mítines en Indiana, que tiene todos los ingredientes para quedarse en “agua de borrajas”, vamos en poca cosa. Al menos en la mayor parte de lo que se anuncia de entrada.

El mencionado borrador empieza por  beneficiar descaradamente casi únicamente, al 1% de la población; No supone ningún tipo de alivio para las clases medias; En lo que se refiere a las empresas es “impreciso” en sus planteamientos; Y además incrementa inconscientemente el déficit del país.

El centro de análisis mas respetado, técnico y no partidista de Estados Unidos, el Tax Policy Center, emitió hace ya días un comunicado demoledor. Según ese informe, en 2018 el 53 por ciento del beneficio de los recortes de impuestos anunciados en el “borrador de Indiana”  irán al 1% de la población con mayores ingresos, y en 2027, -cuando la totalidad de provisiones establecidas ahora, esten ya aplicadas-, ese 1% se beneficiara del 80 por ciento de los recortes.

Además el mencionado Tax Policy Center anticipa que en la próxima década, si este recorte de impuestos se lleva a cabo, el déficit de Estados Unidos aumentara en 2,4 millones, de millones de dólares, y supondrá una carga para la clase media. Porque las rentas entre 50.000 dólares y 150.000 dólares verán un aumento del 30%, en lo que deben pagan anualmente. Especial escandalo produce la reforma sugerida para el llamado impuesto de grandes herencias, -que el complejo mediático conservador tiene el descaro de haber bautizado como “Impuesto a la muerte”-, una desgravación que solo favorecería a 400 familias,  quienes dejan a sus descendientes herencias, “por encima” de cinco millones y medio de dólares cuando se trata de receptores de herencia solteros,  o de mas de once millones, si son parejas.

Lo dicho, una “reforma” esta de Trump que es toda una “perita en dulce”. Que por si fuera poco tiene además sus “inconvenientes” para los recortes empresariales. Las corporaciones están “puestas de perfil”, porque lo propuesto es pasar del teórico 35% que se paga ahora mismo a un 20%. Y bueno eso vendría bien si se trata de un corte a secas, y no hay reforma de las exenciones a las que se acogen ahora mismo. Pero si no fuera así, - es decir si de verdad hubiese una reforma-,  la propuesta tendría cero interés para muchas empresas, “según el tipo de exenciones que desapareciesen”.

Aunque sobre el papel las corporaciones estadounidenses pagan en este país un 35%, la media efectiva de recaudación no llega ni  al 20% habitualmente. Es decir existen tal cantidad de formas de  recortar el pago final, que como digo a las empresas les vendría bien si no se hacen desaparecer esas excepciones. Pero si de verdad se hace una reforma a fondo, resulta que podrían terminar pagando mas o menos lo mismo que pagan ahora, o incluso mas. Por eso su “acercamiento” al tema de la reforma Trump, “hasta que no veamos en serio y a fondo la propuesta final”, es medio “delicado”, me repiten estos días mis interlocutores en Wall Street.

Entraremos en más detalle obviamente los próximos meses, no se preocupen. Pero en un primer análisis, el “Borrador de Indiana” de  Donald Trump es, -como tantas otras cosas de este Presidente- , ciertamente preocupante. Feliz Semana.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lunes, 02 Octubre 2017 07:51

WALL STREET DE ESPALDAS A WASHINGTON

Quienes tenéis la amabilidad de seguir esta columna, sabéis de sobra -porque así os lo he ido contando desde enero-,  que pienso que la llegada de Trump a la Casa Blanca ha sido una circunstancia con poca o ninguna influencia en la marcha de estos mercados. El Dinero bien informado, el gran Wall Street, el de las corporaciones de éxito, y el de los inversores de todas las esquinas del mundo que están bien asesorados, no ha tenido en ningún momento expectativas muy importantes, de una Casa Blanca con Trump dentro. Ni de la evolución de un Congreso disfuncional de mayoría republicana, dividido y enzarzado en polémicas filosóficas de corte “talibán”, -por lo que tienen de fanáticas y nada pragmáticas-, que vienen haciéndonos un daño tremendo a todos los estadounidenses que pagamos nuestros impuestos, y por cierto, también sus sueldos. 

Las corporaciones exitosas, los inversores bien informados y en definitiva estos mercados están siendo movidos en todo lo que va de 2017, por los buenos fundamentales de esta economía, -que aunque con moderación acumula ya ocho años de crecimientos en torno al 2% anual-; Por una muy mejorada economía global, en la que Europa y Japón presentan perfiles económicos mucho mejores de los que tenían hace solo doce meses; Y por unos resultados empresariales a los que esa circunstancia de la buena marcha global, unida a un dólar bajo, ha favorecido y está favoreciendo de forma importante en sus exportaciones y negocios fuera de estas fronteras.

De ahí, que semana tras semana los principales índices de estas bolsas sigan alcanzando récords, - esta pasada semana le tocó al S&P500 y al Nasdaq-, a pesar de los continuados fracasos que acumula la mencionada Administración Trump, que por enésima vez, volvió a fracasar en su intento de retirar la ley de Salud de Obama esta pasada semana, y se pasó rápidamente a poner el foco en un “borrador” de “reforma fiscal”.

Una reforma, -o mejor corte de impuestos-,  que pueden estar seguros que no llegará a ningún buen puerto. Porque tiene todos los ingredientes que cabría esperar para fracasar en el intento: No empodera a la clase media, sino que escandalosamente favorece al 1% de la población, -más aún en el caso del impuesto de herencia favorece solo a 400 familias-; Crea un agravio comparativo, con los Estados más ricos y que más aportan a las arcas del país; Lo que “hará” por las corporaciones, lo dudan seriamente las propias corporaciones; Y por si fuera poco, aumentará en un 10% la deuda de este país en los próximos diez años. Vamos una “joya”, que ya tendremos ocasión de ir comentando  aquí, según pasen las semanas, y el “borrador”, se convierta en algo más próximo a un proyecto de ley. Pero que ya les digo desde ya, que estos mercados, no anticipan como nada glorioso.

Nadie bien informado espera nada brillante de la Administración Trump, en este apartado. Wall Street tiene asumido que tiene que moverse sin esperar nada, “ni siquiera medianamente decente, llegando desde Washington”. Es decir ni de la Casa Blanca, ni del actual Congreso disfuncional republicano, que ni siquiera teniendo mayoría en ambas cámaras, consigue pasar sus propias leyes. El foco de Wall Street está puesto en los fundamentales, en el mundo corporativo y en la buena marcha de la economía global. Y afortunadamente lo que ilumina ese foco es mucho más positivo, que lo que ilumina el que apunta a Washington.  Así que estén tranquilos. Feliz Semana.   

 

 

 

 
 

 




 

 

 
 

 

 
 
 


 



 

Domingo, 24 Septiembre 2017 15:45

“THANK YOU NOTE”, PARA BERNANKE Y YELLEN

Muchas veces he escrito que no se puede exagerar la gravedad que supuso en su momento la crisis financiera arrancada en agosto de 2007 con los problemas de la securitización del subprime. Y también, que es muy difícil dimensionar apropiadamente la destrucción global del sistema financiero que pudo llegar a suponer aquella crisis, de no haber actuado la Administración estadounidense con la inteligencia y rapidez con la que actuó. Sobre todo a partir de la caída de Lehman Brothers, (Septiembre 2008) -primero unos meses con George W. Bush como Presidente, y luego con Barack Obama-. Y definitivamente, el papel vital que tuvo en todo ese proceso la Reserva Federal. La Fed no dudó en dejar en cero el precio del dinero, pero además y cuando agotó lo que daban de sí sus tradicionales herramientas monetarias para intentar dinamizar la economía, inundó de liquidez el sistema, comprando progresivamente bonos, y haciendo pasar su balance de activos en cartera de 905.000 millones de dólares en septiembre de 2008, hasta los 4,5 millones de millones que acumula actualmente.

El ejercicio de compra, que inicialmente fue ampliamente criticado, se reveló altamente exitoso. La decisión con la que actuó en el momento álgido de la crisis el entonces Presidente de la Fed, Ben Bernanke, hizo que el mercado de valores que se había desmoronado con el evento Lehman, empezase a darse la vuelta en los primeros días de marzo de 2009. Es decir la crisis financiera que en Septiembre de 2008 pudo terminar perfectamente con el “status quo” financiero mundial, estaba en vías de solución solo seis meses después. Y así lo reconocían entonces los mercados, y lo reconocen hoy los historiadores.

Por eso es absolutamente justo afirmar que la Fed primero bajo la presidencia de Ben Bernanke y luego bajo la de Janet Yellen, ha sido la gran responsable y protagonista de la recuperación de la crisis. Un periodo por cierto, en el que el Congreso de mayoría republicana, disfuncional y destructivo como pocas veces en la historia de este país, no consideró oportuno ayudar en esa recuperación con una política fiscal generosa de inversiones publicas en infraestructuras, salud, educación y otras necesidades del país, que hubieran tenido en ese momento, -con los intereses a cero-, el marco perfecto para producirse. Pero resulta que eso era lo que quería hacer y pedía el Presidente Barak Obama, y fue en todo momento prioridad republicana enfrentar y frustrar los deseos del Presidente demócrata. Los republicanos pusieron siempre por delante sus objetivos partidistas, dejando de lado la responsabilidad de hombres de estado, en un momento de gravedad económica máxima. Una calamidad histórica que ya nadie puede arreglar, pero que obviamente hemos sufrido los ciudadanos.

A pesar de esas circunstancias adversas políticas, Estados Unidos superó la crisis, y nunca se produjo aquella amenaza de “doble recesión”, que abría las portadas de todos los medios conservadores por meses y meses. El mercado de valores siguió hacia arriba en el periodo “bull” más extenso de su historia. Y bien, desde diciembre de 2015, la Fed consideró que había llegado el momento de comenzar a “normalizar” la situación monetaria. La economía estaba ya lo suficientemente sólida y el sistema financiero lo suficientemente recompuesto y bien capitalizado, como para que comenzase una suave subida de tipos de interés, en la que estamos embarcados los dos últimos años. Y que salvo que cambie mucho el escenario actual, seguirá adelante según nos anticipó Yellen este pasado día 20 de septiembre.

También ya oficialmente sabemos desde ese mismo día de la semana pasada, que en octubre la Fed comenzará a deshacerse de su “engordado” balance de bonos acumulado en la post-crisis. La fórmula con la que se va a hacer está bien explicada y el mercado tiene asumido que en principio no tiene por qué suponer ningún trauma. Hay muchas instituciones privadas interesadas en ir comprando los papeles que vaya soltando poco a poco la Fed.

Lo dicho. A pesar de toda la bazofia que tuvimos que oír, ver, y leer en su día, por parte del siempre equivocado “conglomerado mediático conservador estadounidense”, -¡cuánto dinero han hecho perder a tanta gente!, informándoles mal sobre las tendencias del mercado, mediatizadas por sus preferencias políticas-, la Fed lo hizo bien. Muy bien. Consiguió salvarnos de la crisis. Y sí, gracias sobre todo a la Fed, seguimos manteniendo intacto nuestro sistema financiero global de libre mercado. Me parece que es un buen momento para enviar un “Thank you note” a Ben Bernanke y a Janet Yellen. A mí me gusta ser agradecido, y el mío ya lo tienen aquí. Feliz Semana.

 

 

Domingo, 17 Septiembre 2017 16:19

FACEBOOK: SE ACABÓ “LA LUNA DE MIEL”

Todos hemos sido demasiado tolerantes con la falta de seriedad de Facebook por demasiado tiempo. Pero la “Luna de Miel” está acabada. La noticia esta semana pasada, de que el fiscal especial -Robert Mueller- que investiga la injerencia de Rusia en las últimas elecciones estadounidenses, consiguió recientemente la autorización para que Facebook le entregase la evidencia de publicidad electoral comprada por Rusia durante esas elecciones, y la constatación de que esta compra se produjo, que es delictiva en Estados Unidos, -los extranjeros no pueden hacer publicidad a favor de uno u otro partido-, es la gota que colma el vaso. Facebook es -entre otras muchas cosas- un medio de comunicación como cualquier otro, -o mejor dicho, mucho más poderoso que ningún otro-, que por lo tanto debe regular su publicidad, -como mínimo-, bajo el mismo standard que lo hacen CNN, CBS, NBC, ABC, o FOX.

Pero no lo hace. Su condición de “red social”/ “somos solamente unos niños que se nos puede pedir”, les ha llevado a campar por libre, sin dar explicaciones de nada o casi nada. Pero eso sí, ganando dinero a lo bestia. Pues bien, está claro que no puede seguir así. Facebook debe emplear el dinero que haga falta, -que obviamente lo tiene-, para establecer cuantos controles sean precisos, para que no “se les pase”, que los rusos están comprando publicidad para favorecer a un partido político estadounidense; que Isis está infectando al mundo con propaganda terrorista; o que depredadores sexuales y pederastas campan a voluntad por su red.

Es necesario además que la Administración estadounidense, -como por cierto ya se ha hecho en otros países-, controle y regule lo que hacen las “redes sociales”, que insisto, entre otras cosas, son medios de comunicación como los que ya existían antes de su aparición, solo que vía internet. Pero es que además el internet es hoy día un servicio público, como la electricidad o el agua. Algo a lo que tenemos derecho todos, y como tal debe ser regulado. Y ahí es importante introducir la idea de que no puede haber monopolios. En la componente tecnológica de lo que aportan las autodenominadas “redes sociales”, -que son un negocio privado-, hay una fuerte limitación de lo que es el “www” de internet libre y abierto. Y los ciudadanos, tenemos derecho a un marco tecnológico libre, no acotado por una o dos empresas privadas, que además, y como hemos constatado esta semana, no nos protegen ni de lo más básico. Bien sea por negligencia, o porque no han gastado lo suficiente en controles. No puede ser. Se acabó la “luna de miel”. Feliz Semana.

 

 

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