La rebaja de impuestos de Trump Destacado

La tediosa y larga espera sobre los detalles de la reforma fiscal orquestada por la administración Trump y los líderes republicanos culminó el miércoles con propuestas que abogan por algunos de los cambios más profundos de las últimas décadas al código tributario estadounidense. Los más significativos incluyen una simplificación de siete a tres tramos para el impuesto sobre la renta así como la reducción del impuesto de sociedades hasta el 20%, por debajo del 22,5% medio de los países industrializados, pero por encima del 15% prometido por el presidente del país.

"No negociaré el 20%" dijo Trump antes de partir rumbo a Indianapolis, Indiana, donde desgranó su propuesta fiscal en un evento convocado en el Farm Bureau Building. "No saldré beneficiado bajo mi plan tributario", confirmó. Sin embargo, como ya se había adelantado, las rentas más altas verán como su gravamen se ve reducido desde el 39,6% actual hasta el 35%. Aún así, el documento dado a conocer por el Departamento del Tesoro señaló que "podría aplicarse una tasa adicional adicional  a los contribuyentes de mayores ingresos", con el objetivo de no perjudicar a la clase media y trabajadora. 

Al respecto, se simplifican los tramos del IRPF de siete a tres, con tasas del 12%, 25% y 35%. En estos momentos, bajo la regulación actual, el tramo más bajo es del 10%. Sin embargo, se duplican las deducciones estándar hasta los 24.000 dólares para las parejas y 12.000 dólares para los individuos. De esta forma se incluye un tramo libre de impuestos, o del 0%, para los estadounidenses cuyos ingresos no alcancen dichos niveles. 

Paralelamente se eliminan deducciones, especialmente las que benefician a las rentas más elevadas y se incrementan los créditos fiscales por hijo, que actualmente alcanzan los 1.000 dólares (el documento no incluyó una cifra concreta). También se crea un nuevo incentivo para los ciudadanos dependientes, que incluyen desde ancianos hasta discapacitados por valor de 500 dólares. 

Durante su convocatoria en Indianápolis, Trump estuvo acompañado, entre otros por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional, dos de los arquitectos de la reforma. Esta elimina, entre otros gravámenes, el conocido como "impuesto de la muerte", es decir, los impuestos sobre la transferencia de efectivo y propiedades tras el fallecimiento de un contribuyente a sus familiares, mantiene, eso sí, deducciones sobre los intereses hipotecarios y donaciones caritativas. 

En lo que respecta a las empresas, además de reducir el impuesto de sociedades en 15 puntos básicos también se permitirá durante al menos cinco años que estas se deduzcan completamente y de forma inmediata sus inversiones de capital como un gasto. Una medida que busca fomentar la creación de empleo. Eso sí, algunas de las ventajas fiscales de las que disfrutan algunos sectores e industrias serán revisadas mientras que las multinacionales experimentarán un cambio de un sistema tributario universal a un sistema fiscal territorial. 

En teoría esto significa que las empresas no serán gravadas por sus beneficios en el extranjero, pero para evitar la erosión de la base impositiva, los republicanos planean imponer algún tipo de impuesto de aplicación única para fomentar la repatriación, una tasa que aún no se ha determinado y que puede cambiar según el tipo de activo (efectivo frente beneficios reinvertidos). 

Como se puede observar, todavía existen interrogantes, como el coste total de la propuesta. Algunos senadores republicanos ya han acordado impulsar una resolución presupuestaria que de cabida a una rebaja de impuestos por valor de 1,5 billones de dólares durante la próxima década. 

 

Modificado por última vez en Viernes, 29 Septiembre 2017 11:13