Las vulnerabilidades acechan una recuperación incompleta Destacado

El Fondo Monetario Internacional presentó esta semana en Washington diversos documentos, entre ellos el Informe Global de Estabilidad Financiera (GSFR, por sus siglas en inglés). En el mismo, el equipo liderado por Tobias Adrian, director del Departamento Monetario y Mercados de Capital de la entidad estima que el sistema financiero mundial continúa fortaleciéndose en respuesta a un estímulo extraordinario de las políticas económicas, mejoras en el ámbito regulatorio y la reactivación cíclica del crecimiento.

Sin embargo, los riesgos acechan y las vulnerabilidades se cuecen a fuego lento bajo el avance de la expansión económica. Como ya advirtió el Fondo en sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), las coyuntura es favorable, pero la recuperación es incompleta. 

“La complacencia está generando excesos financieros y está permitiendo que las vulnerabilidades se acumulen en varios frentes”, señala Adrian quien incide en que “el riesgo en el mercado crece”. En este sentido el alto funcionario del Fondo es claro al señalar que la “búsqueda de rentabilidad ha ido demasiado lejos”. 

El GFSR concluye que, a día de hoy, hay demasiado dinero en busca de muy pocos activos rentables: menos del 5%  (1,8 billones de dólares) del stock actual de activos de renta fija con grado de inversión en el mundo ofrecen un rendimiento superior al 4%, frente a un 80% (15,8 billones de dólares) antes de la crisis.

A ojos del Fondo, las valoraciones de los activos financieros están llegando a tocar niveles excesivos en algunos mercados, a medida que los inversores se ven obligados a salir de lo que la institución considera “sus hábitats naturales de riesgo” para aceptar riesgos de crédito y de liquidez más altos a cambio de mejores rentabilidades.

Por otro lado, Adrian también señala el incremento del apalancamiento en el sector no financiero que en estos momentos es más alto que antes de la crisis financiera en las economías del G-20. Si bien esto ha contribuido a facilitar la recuperación económica, sobre todo en un contexto monetario excesivamente acomodaticio, “el coste del servicio de esta deuda ha aumentado en varias economías importantes”, asegura este funcionario quien indica que esto implica mayores riesgos en el futuro a medida que los tipos de interés se normalicen.

La lista de problemas no termina aquí. La entrada de capital en los mercados emergentes alcanzará los 300.000 millones de dólares en 2017, más del doble del total de los últimos dos años. “Esto es una buena noticia”, aclara el director del Departamento Monetario y Mercados de Capital del FMI, señalando eso sí, que esta dependencia en la financiación extranjera puede “en algún momento convertirse en una vulnerabilidad”, particularmente en los países con menos recursos. 

Otro asunto importante está en China, donde “el tamaño, la complejidad y el ritmo de expansión del crédito en el sistema financiero, especialmente dentro de la banca en la sombra, eleva los riesgos para la estabilidad financiera. 

En en gigante asiático, los activos del sector bancario han aumentado de un 240% del PIB a fines de 2012 a 310% del PIB en la actualidad. Más aún, la vulnerabilidad de los bancos ha aumentado a raíz de la utilización cada vez mayor de financiamiento mayorista a corto plazo y de los créditos del sistema bancario paralelo. “Las autoridades se enfrentan a la difícil disyuntiva de endurecer las políticas del sector financiero o frenar el crecimiento económico”, avisan en el GFSR.

Por último, una volatilidad extremadamente baja entre distintas clases de activos ha elevado la complacencia del mercado a enfrentar posibles shocks, como riesgos geopolíticos, un aumento inesperado de la inflación o una posible desaceleración económica. 

“Estas crecientes vulnerabilidades podrían descarrilar la recuperación, poniendo el crecimiento en riesgo”, sentencia Adrian quien se refirió al escenario más negativo que baraja la entidad. En el mismo se asume que las primas de riesgo aumentan, los precios de las acciones y de la vivienda caen y los emergentes sufren fugas de capital por valor de 100.000 millones de dólares en los flujos de cartera son retirados de los mercados emergentes. En estas circunstancias, las pérdidas en el PIB mundial podrían alcanzar alrededor de un tercio de las de la crisis financiera mundial (un 1,7% menos del PIB desde el escenario base del WEO en 2022).

EEUU estaría mejor preparado para enfrentar este escenario, dados los colchones de capital de la banca y la normalización de la Fed, que podría tener que verse obligada a rebajar tipos en alrededor de 150 puntos básicos hasta el 1,75% en 2022. Peor parada saldría la eurozona, donde el crecimiento sufriría mucho más, generando una nueva fragmentación financiera, que dispararía de nuevo las primas de riesgo.