A la espera de la próxima corrección bursátil Destacado

El actual mercado alcista en Estados Unidos acumula ya 175 récords históricos, sólo por detrás de la era de las dot.com entre 1990 y el 2000. Al mismo tiempo, el S&P 500 acumula 20 meses sin registrar un traspiés del 10% y alrededor de 16 meses desde el último susto que borró alrededor de un 5% del indicador. Una racha que cuando se pone en perspectiva sitúa al actual mercado en cuarta posición sólo por detrás de 1965, 1994 y 1996. Sin embargo, a medida que la escalada continúa, más y más inversores se preguntan cuándo terminará esta tendencia. 

"Los catalizadores para las correcciones en la renta variable son difíciles de identificar" reconoce David Kostin, estratega jefe para EEUU de Goldman Sachs. Con una economía en EEUU que crece cerca de su potencial y una economía global que a ojos de Goldman registra su mayor ímpetu de los últimos cinco años parece poco probable que una desaceleración se materialice antes de que acabe el año. Dicho esto, Kostin y su equipo consideran que las lecturas del ISM manufacturero por encima de los 60 puntos suelen marcar el punto álgido de un ciclo económico augurando un posterior debilitamiento tanto del crecimiento como del avance de la renta variable. 

El ISM manufacturero en EEUU alcanzó los 60,8 puntos el mes pasado, un máximo de los últimos 13 años. "Los inversores que han invertido en el S&P 500 con el ISM por encima de los 60 puntos han registrado una rentabilidad negativa de media durante los tres y seis primeros meses a medida que la actividad se desacelera", advierte Kostin, quien espera que la economía de EEUU avance en la segunda mitad del año pero por debajo de lo registrado en la primera mitad mientras asegura que los economistas pronostican un avance del 2,5% en 2018. 

Con un avance que se postula sólido, el mayor riesgo para la renta variable americana, según Goldman es el incremento de los tipos de interés. Desde el banco proyectan una subida más de tipos este año y hasta cuatro más en 2018, por encima del consenso del mercado. "Un aumento en la inflación o un cambio agresivo en el mensaje de cualquiera de los principales bancos centrales del mundo podría incrementar los rendimientos de los bonos a largo plazo y provocar una fuerte desaceleración en las valoraciones", señala Kostin.

El estratega jefe de Goldman y su equipo también tienen sus miras puestas en la reforma tributaria de la administración Trump. Las probabilidades de que esta sea aprobada a comienzos de 2018 son de un 65% según el banco y de llegar a buen puerto incrementarían el beneficio por acción del S&P 500 en un 7% el próximo año, hasta los 148 dólares. Desde el pasado mes de agosto, las perspectivas sobre la reforma fiscal a este lado del Atlántico han impulsado el alza del 5% del S&P 500. Es por ello que si las expectativas colapsaran en las próximas semanas, el mercado podría ceder ese 5% o más. De todas formas, la extrema cautela del mercado así como la capacidad de recompras de acciones hacen pensar que la posibilidad de sufrir una corrección inminente es reducido. 

Por su parte, Sam Stovall, estratega jefe de CFRA, indica en su último informe publicado el lunes que el S&P 500 normalmente registra un aumento de la volatilidad antes de una caída del 10% o más. En este sentido, en los últimos 12 meses, el indicador sólo ha registrado once jornadas bursátiles en las que la volatilidad ha subido o caído más de un 1%. Según sus estimaciones, en los últimos 40 años, la volatilidad ha experimentado al menos un media de 67 jornadas bursátiles de movimientos bruscos de más de un 1% antes de materializar una corrección del 10%. "A pesar de que no haya garantías de futuro, podemos sentirnos poco menos preocupado de que el actual mercado alcista esté a punto de caer por un precipicio", aclara.