Las criptodivisas simulan el comportamiento de una burbuja especulativa Destacado

El mercado de las criptodivisas sigue generando sentimientos encontrados. La evolución de sus precios siguen emulando todos los pasos descritos por Hyman P. Minsky a la hora de diseccionar una burbuja de activos. Comenzando por el desplazamiento generado por un activo novedoso, como lo es bitcoin y la tecnología que lo respalda, seguido por el boom de su precio y posteriormente por una fase de euforia, donde el valor se dispara siguiendo la "teoría del más tonto".

Los siguientes pasos, todavía por materializarse, llegarán por la recogida de beneficios de los inversores más ávidos antes de que se desate una posible oleada de pánico. Con una revalorización de más del 1,400%, el bitcoin inevitablemente no puede sacudirse las comparaciones con otras burbujas especulativas de la historia.

Entre ellas destaca la de los tulipanes (1634 - 1637), la que hasta ahora se postulaba como una de las más importantes. Al menos eso señalan desde Convoy Investments, donde Howard Wang y Robert Wu señalan como el precio de esta criptodivisa "se ha multiplicado por 17 este año y por 64 en los últimos tres años superando así el ascenso de los tulipanes holandeses durante el mismo periodo de tiempo".

Hasta la fecha, inversores de la talla de Warren Buffett así como gestores de fondos de cobertura como Howard Marks o Ray Dalio, banqueros como Jamie Dimon, consejero delegado de JPMorgan, o premios Nobel como Robert Shiller consideran que el bitcoin ha generado una burbuja especulativa que acabará por desinflarse. Al mismo tiempo, los gemelos Winklevoss, creadores de Gemini, un mercado de criptodivisas, y los primeros multimillonarios gracias a Bitcoin, volvieron a equiparar este activo con otros commodities, como el oro, durante una entrevista en Bloomberg.

Entre las burbujas especulativas más destacadas de la historia, no sólo se encuentra la "Tulip mania" del siglo XVII sino también otras de gran calado, como la del Mississippi y el díscolo John Law, o la generada por la británica South Sea Company en el siglo XVIII, cuyas acciones llegaron a revalorizarse un 900% en tan solo un año antes de sufrir una oleada de ventas por parte de los especuladores.

Otros episodios más recientes incluyen el crash de Wall Street de 1929 así como la burbuja de las dotcom de finales de los 90. Tampoco debemos olvidar la burbuja de las hipotecas basura de 2007 que posteriormente desató la peor crisis financiera desde la Gran Depresión y que obligó a la Reserva Federal a llevar sus tipos de interés al 0% y engullir más de 4 billones de dólares en activos durante tres rondas de estímulos cuantitativos.