Máximos para la bolsa y mínimos históricos para las recesiones Destacado

 

 

Sólo han sido necesarias 23 sesiones bursátiles para que este indicador haya sumado otros 1.000 puntos, acelerando el ritmo de su ascenso hasta la mayor velocidad de la historia,  cerrando además por primera vez en los 25.000 puntos. En los 25.075 para ser más exactos. El buen dato de empleo dentro del sector privado, que generó su mayor número de puestos de trabajo en el último mes de 2017 desde el pasado mes de marzo, ha sido uno de los catalizadores que ha impulsado el optimismo durante la jornada del jueves.

Dentro del Dow, el fabricante aeronáutico Boeing ha sido el valor que ha respaldado la escalada hasta este nuevo hito, llegando a sumar hasta 960 puntos en el último año. El S&P 500 y el Nasdaq compuesto, por encima de los 2.700 y los 7.000 puntos respectivamente, también llevan marcando récords otro día sí y otro también desde los primeros compases de 2018. Una dinámica que debería continuar, sobre todo dada la coyuntura macroeconómica.

En estos momentos, a medida que la economía global continúa una expansión coordinada, donde ni los emergentes ni las potencias avanzadas parecen registrar grandes síntomas de flaqueza, todo parece indicar que la expansión continuará su curso. "La economía mundial nunca ha estado en mejores condiciones", estima Torsten Slok, economista global de Deutsche Bank. Según estima, haciendo uso de las previsiones que emplean en el Fondo Monetario Internacional, el número de países a lo largo y ancho del mundo, tocará mínimos históricos a partir de este año. Recordemos que desde el Fondo se proyecta una expansión global del 3,7% para el presente ejercicio.

Un optimismo potenciado por el impulso de economías avanzadas, como Estados Unidos así como de la Eurozona o Japón, donde sus respectivos bancos centrales continúan inyectando liquidez al sistema a través de sus estímulos y recompras de activos. A ello habría que sumar la recuperación que experimentan economías emergentes como Brasil o el ajuste menos abrupto que experimenta China.

Si bien los riesgos a la baja continúan presentes, entre ellos geopolíticos, con Corea del Norte a la cabeza, así como posibles crisis políticas en el horizonte, la situación actual no apunta a un descarrilamiento inminente. "El crecimiento tanto en 2018 como en 2019 probablemente se mantendrá en el margen del 3%, salvo que experimentemos algún tipo de shock imprevisto, señala Nariman Behravesh, economista jefe de Global Insight. Desde su punto de vista, las políticas macroeconómicas siguen siendo favorables al crecimiento, a pesar de una "normalización" gradual de la política monetaria.

Europa seguirá sorprendiendo al alza. El crecimiento japonés continuará siendo sólido, aunque más lento que la mayoría. Por su parte, el crecimiento de China se mantendrá gracias a los estímulos al mismo tiempo que muchos emergentes, como Brasil, superan su depresión económica. "En el pasado, los bancos centrales han endurecido demasiado las políticas, ya sea prematuramente o demasiado tarde", recalca Behravesh quien indica que con la inflación todavía en "reposo", el riesgo de un endurecimiento de la política monetaria que frene la expansión en curso "sigue siendo bajo".