Jose Luis De Haro Sánchez

Jose Luis De Haro Sánchez

Editor DesdeWallStreet.com

El Fondo Monetario Internacional presentó esta semana en Washington diversos documentos, entre ellos el Informe Global de Estabilidad Financiera (GSFR, por sus siglas en inglés). En el mismo, el equipo liderado por Tobias Adrian, director del Departamento Monetario y Mercados de Capital de la entidad estima que el sistema financiero mundial continúa fortaleciéndose en respuesta a un estímulo extraordinario de las políticas económicas, mejoras en el ámbito regulatorio y la reactivación cíclica del crecimiento.

Sin embargo, los riesgos acechan y las vulnerabilidades se cuecen a fuego lento bajo el avance de la expansión económica. Como ya advirtió el Fondo en sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), las coyuntura es favorable, pero la recuperación es incompleta. 

“La complacencia está generando excesos financieros y está permitiendo que las vulnerabilidades se acumulen en varios frentes”, señala Adrian quien incide en que “el riesgo en el mercado crece”. En este sentido el alto funcionario del Fondo es claro al señalar que la “búsqueda de rentabilidad ha ido demasiado lejos”. 

El GFSR concluye que, a día de hoy, hay demasiado dinero en busca de muy pocos activos rentables: menos del 5%  (1,8 billones de dólares) del stock actual de activos de renta fija con grado de inversión en el mundo ofrecen un rendimiento superior al 4%, frente a un 80% (15,8 billones de dólares) antes de la crisis.

A ojos del Fondo, las valoraciones de los activos financieros están llegando a tocar niveles excesivos en algunos mercados, a medida que los inversores se ven obligados a salir de lo que la institución considera “sus hábitats naturales de riesgo” para aceptar riesgos de crédito y de liquidez más altos a cambio de mejores rentabilidades.

Por otro lado, Adrian también señala el incremento del apalancamiento en el sector no financiero que en estos momentos es más alto que antes de la crisis financiera en las economías del G-20. Si bien esto ha contribuido a facilitar la recuperación económica, sobre todo en un contexto monetario excesivamente acomodaticio, “el coste del servicio de esta deuda ha aumentado en varias economías importantes”, asegura este funcionario quien indica que esto implica mayores riesgos en el futuro a medida que los tipos de interés se normalicen.

La lista de problemas no termina aquí. La entrada de capital en los mercados emergentes alcanzará los 300.000 millones de dólares en 2017, más del doble del total de los últimos dos años. “Esto es una buena noticia”, aclara el director del Departamento Monetario y Mercados de Capital del FMI, señalando eso sí, que esta dependencia en la financiación extranjera puede “en algún momento convertirse en una vulnerabilidad”, particularmente en los países con menos recursos. 

Otro asunto importante está en China, donde “el tamaño, la complejidad y el ritmo de expansión del crédito en el sistema financiero, especialmente dentro de la banca en la sombra, eleva los riesgos para la estabilidad financiera. 

En en gigante asiático, los activos del sector bancario han aumentado de un 240% del PIB a fines de 2012 a 310% del PIB en la actualidad. Más aún, la vulnerabilidad de los bancos ha aumentado a raíz de la utilización cada vez mayor de financiamiento mayorista a corto plazo y de los créditos del sistema bancario paralelo. “Las autoridades se enfrentan a la difícil disyuntiva de endurecer las políticas del sector financiero o frenar el crecimiento económico”, avisan en el GFSR.

Por último, una volatilidad extremadamente baja entre distintas clases de activos ha elevado la complacencia del mercado a enfrentar posibles shocks, como riesgos geopolíticos, un aumento inesperado de la inflación o una posible desaceleración económica. 

“Estas crecientes vulnerabilidades podrían descarrilar la recuperación, poniendo el crecimiento en riesgo”, sentencia Adrian quien se refirió al escenario más negativo que baraja la entidad. En el mismo se asume que las primas de riesgo aumentan, los precios de las acciones y de la vivienda caen y los emergentes sufren fugas de capital por valor de 100.000 millones de dólares en los flujos de cartera son retirados de los mercados emergentes. En estas circunstancias, las pérdidas en el PIB mundial podrían alcanzar alrededor de un tercio de las de la crisis financiera mundial (un 1,7% menos del PIB desde el escenario base del WEO en 2022).

EEUU estaría mejor preparado para enfrentar este escenario, dados los colchones de capital de la banca y la normalización de la Fed, que podría tener que verse obligada a rebajar tipos en alrededor de 150 puntos básicos hasta el 1,75% en 2022. Peor parada saldría la eurozona, donde el crecimiento sufriría mucho más, generando una nueva fragmentación financiera, que dispararía de nuevo las primas de riesgo. 

Jueves, 05 Octubre 2017 16:44

En busca de sucesor para Yellen en la Fed

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está dispuesto a elegir al próximo capitán de la Reserva Federal en las próximas "dos o tres semanas". En un momento en que el banco central estadounidense inicia la reducción de su balance y ha convencido al mercado para que descuente una tercera subida de tipos de interés este año, pese a la falta de repunte en los precios, un cambio de mandos al frente de la Fed podría generar cierta incertidumbre. 

Actualmente, son cuatro los nombres que cobran fuerza en las quinielas, especialmente después de haberse conocido como Trump ya se ha reunido con Kevin Warsh y Jerome Powell, como posibles candidatos para suceder a Janet Yellen, cuyo cargo como presidenta expira a finales de enero del próximo año. 

"Yellen continúa siendo una seria candidata para Trump y sus declaraciones tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de septiembre sugieren que aceptaría ser renovada", asegura Peter Hooper, economista jefe de Deutsche Bank en EEUU. De materializarse esta decisión, "sería la menos disruptiva a ojos del mercado", añade. 

Por su parte, Powell, quien a día de hoy es gobernador de la Fed, ha sido miembro del consejo de gobierno del banco central de EEUU durante los periplos de Bernanke y Yellen. De corte republicano, conoce bien los entresijos de la Fed y aunque no cuente con el bagaje académico de la actual presidenta de la Reserva Federal, sus discursos y presentaciones sobre política monetaria demuestran su experiencia dentro del banco central. "Una Fed liderada por Powell no sería más que una continuidad del legado de Yellen", aclara el economista jefe de Deutsche Bank.

La propuesta más interesante en estos momentos es la de Warsh, ya que su nombramiento representaría un verdadero cambio dentro del seno de la Fed. Este candidato, que ya formó parte del Consejo de Gobierno de la Reserva Federal durante el azote de la crisis financiar cuenta con una amplia experiencia en el sector privado y los mercados financieros. 

Hasta la fecha, no ha sido excesivamente crítico con las políticas y decisiones tomadas por la Fed. "Desde nuestra perspectiva podría resultar un halcón monetario", indica Hooper, quien justifica esta postura haciendo alusión a las declaraciones de Warsh sobre el balance de la Fed. Durante una entrevista con el WSJ, Warsh también señaló que el objetivo de inflación del banco central estadounidense debería ser flexible entre el 1% y el 2%. "El objetivo actual del 2% ofrece una precisión falsa", dijo al rotativo. 

"Esperamos que Warsh sea igual o más agresivo que Yellen y Powell en el caso de que la inflación comenzase a repuntar más rápido de lo esperado", reiteran desde Deutsche Bank. 

El cuarto aspirante en discordia sigue siendo Gary Cohn, actual director de Consejo Económico Nacional. El expresidente de Goldman Sachs llegaría sin un respaldo académico pero una amplia experiencia en los mercados financieros, tanto patrios como extranjeros. Su proximidad a la administración Trump hacen pensar que impulsaría una política monetaria laxa, en línea con los deseos ya expresados por el inquilino de la Casa Blanca. 

Dicho esto, es difícil que la Fed vaya a tomar un cambio hacia una política monetaria menos agresiva. Los presidentes de las 12 reservas federales regionales se asegurarán que la Fed no se queda rezagada a la hora de subir tipos, especialmente con algunos miembros como Loretta Mester, de la Fed de Cleveland, tomando de nuevo poder de voto en el FOMC en 2018. "Si somos realistas, los candidatos con más posibilidades de ser nominado o reafirmados para dirigir la Fed durante los próximos cuatro años, no conseguirán dirigir al banco central de EEUU hacia una política más laxa", asegura el economista jefe de Deutsche Bank. 

 
Jueves, 28 Septiembre 2017 16:41

La rebaja de impuestos de Trump

La tediosa y larga espera sobre los detalles de la reforma fiscal orquestada por la administración Trump y los líderes republicanos culminó el miércoles con propuestas que abogan por algunos de los cambios más profundos de las últimas décadas al código tributario estadounidense. Los más significativos incluyen una simplificación de siete a tres tramos para el impuesto sobre la renta así como la reducción del impuesto de sociedades hasta el 20%, por debajo del 22,5% medio de los países industrializados, pero por encima del 15% prometido por el presidente del país.

"No negociaré el 20%" dijo Trump antes de partir rumbo a Indianapolis, Indiana, donde desgranó su propuesta fiscal en un evento convocado en el Farm Bureau Building. "No saldré beneficiado bajo mi plan tributario", confirmó. Sin embargo, como ya se había adelantado, las rentas más altas verán como su gravamen se ve reducido desde el 39,6% actual hasta el 35%. Aún así, el documento dado a conocer por el Departamento del Tesoro señaló que "podría aplicarse una tasa adicional adicional  a los contribuyentes de mayores ingresos", con el objetivo de no perjudicar a la clase media y trabajadora. 

Al respecto, se simplifican los tramos del IRPF de siete a tres, con tasas del 12%, 25% y 35%. En estos momentos, bajo la regulación actual, el tramo más bajo es del 10%. Sin embargo, se duplican las deducciones estándar hasta los 24.000 dólares para las parejas y 12.000 dólares para los individuos. De esta forma se incluye un tramo libre de impuestos, o del 0%, para los estadounidenses cuyos ingresos no alcancen dichos niveles. 

Paralelamente se eliminan deducciones, especialmente las que benefician a las rentas más elevadas y se incrementan los créditos fiscales por hijo, que actualmente alcanzan los 1.000 dólares (el documento no incluyó una cifra concreta). También se crea un nuevo incentivo para los ciudadanos dependientes, que incluyen desde ancianos hasta discapacitados por valor de 500 dólares. 

Durante su convocatoria en Indianápolis, Trump estuvo acompañado, entre otros por el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, y Gary Cohn, director del Consejo Económico Nacional, dos de los arquitectos de la reforma. Esta elimina, entre otros gravámenes, el conocido como "impuesto de la muerte", es decir, los impuestos sobre la transferencia de efectivo y propiedades tras el fallecimiento de un contribuyente a sus familiares, mantiene, eso sí, deducciones sobre los intereses hipotecarios y donaciones caritativas. 

En lo que respecta a las empresas, además de reducir el impuesto de sociedades en 15 puntos básicos también se permitirá durante al menos cinco años que estas se deduzcan completamente y de forma inmediata sus inversiones de capital como un gasto. Una medida que busca fomentar la creación de empleo. Eso sí, algunas de las ventajas fiscales de las que disfrutan algunos sectores e industrias serán revisadas mientras que las multinacionales experimentarán un cambio de un sistema tributario universal a un sistema fiscal territorial. 

En teoría esto significa que las empresas no serán gravadas por sus beneficios en el extranjero, pero para evitar la erosión de la base impositiva, los republicanos planean imponer algún tipo de impuesto de aplicación única para fomentar la repatriación, una tasa que aún no se ha determinado y que puede cambiar según el tipo de activo (efectivo frente beneficios reinvertidos). 

Como se puede observar, todavía existen interrogantes, como el coste total de la propuesta. Algunos senadores republicanos ya han acordado impulsar una resolución presupuestaria que de cabida a una rebaja de impuestos por valor de 1,5 billones de dólares durante la próxima década. 

 

Miércoles, 20 Septiembre 2017 14:52

La Fed inicia su rumbo hacia lo desconocido

Era de esperar: la Reserva Federal no movió tipos y confirmó que iniciará el adelgazamiento de su balance en octubre. 

Como ya se adelantó en la reunión del pasado 13 y 14 de junio, la reducción del balance comenzará inicialmente con ventas mensuales de 10.000 millones de dólares (6.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 4.000 millones de dólares en deuda de otras agencias federales y activos respaldados por hipotecas) con incrementos trimestrales por el mismo valor durante los próximos 12 meses hasta alcanzar un total de 50.000 millones de dólares (30.000 millones de dólares en bonos del Tesoro y 20.000 millones de dólares en deuda de otras agencias federales y activos respaldados por hipotecas). 

Una vez que se alcancen los máximos estipulados, estas desinversiones mantendrán la misma  velocidad de crucero permitiendo una completa previsibilidad del proceso a ojos del mercado. Este régimen y ayuno se mantendrá hasta que el FOMC considere que su colchón alcanza su peso ideal. 

En cierta forma, el mercado ya descontaba este anuncio, especialmente porque los detalles del proceso ya se adelantaron a inicios del verano. Dicho esto, su oficialización se dejó notar en la rentabilidad de la deuda americana a 10 años, que subió hasta el 2,27%. 

Sin embargo, los expertos apuntan a que esta desinversión, pese a no tener precedentes históricos, no debería crear disrupciones de calado en los mercados, especialmente entre la renta fija. De momento, también hemos visto subidas para el dólar, después de que la Fed mejorase su previsión de crecimiento para este año, pese a que reconoció que los huracanes Harvey, Irma y Maria se dejarán notar en el tercer trimestre. 

Por otro lado, la Fed no ha hecho cambios en lo que en la jerga financiera se conoce como dot plot, que es la proyección sobre donde acabarán los tipos de interés al terminar el año. Esta meta se mantiene en el 1,4% por lo que si observamos los niveles actuales en el precio del dinero, Yellen y sus chicos dejan la puerta abierta a una próxima subida de 25 puntos básicos, que si bien no se materializará en la reunión de noviembre, tiene todas las probabilidades de ocurrir en la de mediados de diciembre.

Nada más conocer la decisión de la Fed, las expectativas del mercado de que esto ocurra se han disparado por encima del 70% pero como es costumbre, Yellen ha recordado que las decisiones sobre subidas de tipos no cuentan con una ruta preestablecida. 

 

 

 

Jueves, 14 Septiembre 2017 16:38

¿Próximas compras para Amazon y Walmart?

La deliberada guerra entre Amazon y Walmart por atraer a los consumidores estadounidenses sigue intensificándose. Con la compañía de Jeff Bezos habiendo culminado ya la compra de Whole Foods, una operación por la que pagó 13.700 millones de dólares y cuyos primeros descuentos han incrementado el tráfico de esta cadena de supermercados en un 25%, Walmart movía ficha con la adquisición de Bonobos, por 310 millones de dólares. Tras un intenso de verano digiriendo sus nuevas operaciones, algo que ya se deja notar en el pulso de los precios, véase el reciente anuncio de Target rebajando miles de productos, la pregunta de muchos es cuál será el próximo objetivo de ambos titanes.

 

Mientras Walmart conoce bien la ventaja online de Amazon, de ahí que no haya tardado en aliarse con Google para ofrecer sus productos a los usuarios que compren en Google Express, la de Seattle prefiere fijarse en marcas y productos que fomenten una relación aún más profunda con su base comercial actual. Además, Amazon invierte en marcas que suelen ser más pequeñas y más exclusivas que las de sus competidores.

Sin embargo, en estos momentos, ambas compañías siguen interesadas en atacar algunos de los verticales que se han demostrado mucho más resistentes a la penetración del comercio electrónico. Con la compra de Whole Foods por parte de Amazon y la adquisición de Bonobos en el caso de Walmart, ambas experimentan con su estrategia de "showroom", es decir, un número de establecimientos que permitan facilitar las compras, bien sean físicas u online, especialmente en busca de atraer a consumidores clave, como son los GenX y los Millennials.

Desde Foursquare, compañía especializada en geolocalización, daban a conocer una serie de posibles objetivos basados en sus datos demográficos y de tráfico a ciertas minoristas. Entre ellas, destaca Nordstrom, la compañía con un valor de mercado de 7.530 millones de dólares y que, precisamente, busca un disrumpir su estrategia con el lanzamiento de tiendas, donde la minorista no con contará con mercancía de ropa como en sus establecimientos habituales.

En su lugar, se ofrecerán consultas con sus estilistas, así como servicios de manicura o peluquería así como la posibilidad de tomarse un café, un zumo o una copa de vino. Tras la consulta, los estilistas pedirán las prendas de vestir. Los nuevos establecimientos contarán con ocho vestuarios. Además también contará con servicios de sastrería y otras alteraciones así como la posibilidad de acceder a compras online en el mismo día de la compra.

Los datos de Foursquare señalan que los clientes de Nordstrom tienen casi 2 veces más probabilidades de comprar en Whole Foods que el consumidor medio. Es por ello que una cadena de ropa como Nordstrom propiedad de Amazon profundizaría las relaciones de Amazon con su base de usuarios. Por su parte, Walmart podría hacerse con esta minorista para acceder nuevos clientes, especialmente jóvenes, mucho más acostumbrados a comprar en Nordstrom y Nordstrom Rack que en Walmart.

Otra posible compra apetitosa es la óptica Warby Parker. Con un modelo similar al de Bonobos, con 46 boutiques físicas pero con sus operaciones basadas fundamentalmente online, esta compañía cuenta con un una base de clientes en el que el 55% son Millennials, un nivel que equipara esta marca a otras como Lululemon o Williams Sonoma. Si fuera adquirida por Amazon, Warby Parker podría mejorar su distribución y sus costes de envío. La compañía de Bezos, a cambio, tendría acceso a una clientela con un 80% de probabilidades de comprar en Whole Foods y entrar en el ecosistema de Amazon. En el caso de Walmart, Warby Parker daría acceso a un buen número de consumidores jóvenes. La última ronda de financiación, colocaba el precio de esta compañía en alrededor de 1.200 millones de dólares.

Entre las quinielas también se incluye la compañía de bricolaje y mejoras para el hogar Lowe´s, cuyo valor de mercado es de 65.300 millones de dólares. Aunque esta adquisición sería más difícil de financiar, Lowe's es uno de los establecimientos favoritos por los consumidores estadounidenses pese a que su competidor, Home Depot, cuente con mayor tráfico. Si Amazon rebajase precios, como lo ha hecho ya en Whole Foods, y sacrifica parte del margen, podría ganar cuota de mercado a Home Depot, que peses a tener menos fidelidad de marca entre los consumidores es el establecimiento preferido de los contratistas profesionales.

Lowe´s tendría menos sentido para Walmart, que tiene otras opciones, como Ulta Beauty, una compañía con sede en Illinois, con cerca de 1.000 establecimientos que ofrecen cosméticos de gama baja, media y alta además de artículos de cuidado para el cabello.

Jueves, 07 Septiembre 2017 16:33

La salida de Fischer y el futuro de la Fed

En un momento crucial para la política monetaria de Estados Unidos, con el mercado descontando ya el inicio en el adelgazamiento del balance del banco central el próximo 20 de septiembre pero no digiriendo completamente una próxima subida de tipos hasta mediados del año que viene, Stanley Fischer, el vicegobernador de la Fed y mano derecha de la presidenta Janet Yellen, anunció el miércoles su salida prevista para el próximo 13 de octubre. 

Una decisión que el alto funcionario de la Fed achacó a "razones personales" pero que trastoca de forma importante el calendario de posibles cambios en el seno de Comité de Mercados Abiertos de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés), el órgano encargado de dictar la hoja de ruta monetaria del país así como su Consejo de Gobierno. Al fin y al cabo, su periplo como vicegobernador del banco central, cargo que ocupó en 2014, no expiraba hasta junio de 2018, inspirando así cierta confianza de continuidad dentro de la Reserva Federal, al menos durante algunos meses, en el caso de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no revalide a Yellen como presidenta a finales de enero del año que viene. 

"Durante mi tiempo en el Consejo de Gobierno, la economía ha seguido fortaleciéndose, proporcionando millones de empleos adicionales para los trabajadores estadounidenses", aseguró Fischer. "Impulsados por las lecciones de la reciente crisis financiera, hemos sabido construir sobre nuestra experiencia anterior para lograr un sistema financiero más fuerte y más resistente y capaz de proporcionar crédito para la prosperidad de los hogares y las empresas de nuestro país", añadió. 

Sin embargo, en estos momentos, las dudas sobre la continuidad de la normalización monetaria invaden la mente de muchos, especialmente sin un repunte claro en los precios. Lael Brainard, gobernadora de la Fed, advirtió esta semana sobre los riesgos que implica seguir subiendo los tipos de interés con una inflación baja. Neel Kashkari, el presidente de la Fed de Minneapolis, aseguró recientemente que las vueltas de tuerca a la manivela monetaria ya han causado estragos a la economía. 

En estas circunstancias, la marcha de Fischer incrementa la incertidumbre sobre el rumbo que tomará la Fed en los próximos meses. Yellen ya quemó los lazos con Trump para una posible reelección de su puesto el año que viene en Jackson Hole, donde la presidenta de la Fed defendió a ultranza la regulación financiera y sugirió que cualquier cambio sobre esta debe ser "modesto". Un duelo dialéctico que planta cara directamente las intenciones de la Casa Blanca para desregular la banca. 

"Fischer ha sido la voz de la experiencia y su posición internacional es impecable", dijo en un informe economista jefe de JPMorgan Chase & Co, Michael Feroli, quien aseguró que su salida "añade un nuevo elemento de incertidumbre a la política monetaria y quién dirigirá la Fed a principios del próximo año". Su marcha deja vacantes cuatro de los siete asientos que forman el Consejo de la Fed. El pasado julio, Trump nominó a Randal Quarles, ex funcionario del Tesoro bajo la administración de George W. Bush, como gobernador de la Fed responsable de supervisar el sector financiero. Sin embargo, su cargo sigue sin ser confirmado en el Senado. 

Las miras se dirigen ahora a Yellen. Tras su implícito ataque a Trump en Jackson Hole, los expertos aseguran que el presidente será mucho más reacio a nominarla de nuevo. Entre los candidatos favoritos para sustituirla destaca Gary Cohn, ex presidente de Goldman Sachs, y actual director del Consejo Económico Nacional. Aún así, tras los incidentes registrados el pasado agosto en Charlottesville, Virginia, la relación entre Cohn y Trump se ha enfriado e incluso la frustración del funcionario con el presidente ha avivado los rumores de una posible dimisión o incluso su despido por parte del mandatario. De momento, eso sí, Cohn sigue orquestando los detalles de la reforma tributaria en colaboración con el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, entre otros, y sirviendo de cordón entre la administración Trump y las grandes empresas del país. 

 

En lo que llevamos de año, el KBW Nasdaq Bank Index, que engloba a los principales bancos de Estados Unidos, acumula una rentabilidad del 1,4%. Dicho porcentaje crece hasta el 28,1% cuando tomamos como referencia las últimas 52 jornadas bursátiles. Subidas que reflejan factores que soplan a favor del sector financiero y que incluyen desde la normalización monetaria ya emprendida por la Reserva Federal hasta las expectativas de que la administración Trump edulcorará buena parte de la regulación que lastra a las principales entidades bancarias a este lado del Atlántico. 

A estas características también habría que añadir el hecho de que el pasado 28 de junio, los principales bancos americanos aprobasen las pruebas de estrés de la Fed, un hecho que les permitió dar luz verde al reparto de dividendos y recompra de acciones por valor de 40.000 millones de dólares. Sin embargo, la coyuntura macroeconómica, marcada sobre todo por la ausencia de un repunte en los precios, hace pensar a los inversores que los tipos de interés permanecerán bajos, impactando en los beneficios de las entidades financieras. Una teoría que no comparten desde Goldman Sachs. 

"Mientras los gestores se centran en el marco macroeconómico, creemos que los vientos de cola a nivel microeconómico para el sector presenta oportunidades no apreciadas hasta ahora por los inversores", señala David Kostin, estratega jefe del banco liderado por Lloyd Blankfein, en un informe distribuido esta semana entre sus clientes. En este sentido, Kostin y su equipo señalan 2017 como un "punto de inflexión" para la cantidad de dinero que las entidades bancarias podrán repartir entre sus accionistas en términos de retribución de capital. 

"La aceleración en el crecimiento de los dividendos debería atraer a mas inversores de renta variable, con poca exposición al sector financiero", justifica Kostin. "Nuestros analistas consideran que los grandes bancos de EEUU incrementarán su dividendo a un ritmo anual del 17% durante los próximos dos años", explica. 

Las estimaciones de Goldman indican que bancos como Bank of America, Citi, JPMorgan, Morgan Stanley o Wells Fargo, por mencionar algunos incrementarán la retribución a sus accionistas hasta un total de 96.000 millones de dólares este año. De dicha cantidad, 66.000 millones se llevará a cabo en recompras de acciones propias y 29.000 millones de dólares llegará en forma de dividendos. El próximo año, la cifra total crecerá hasta los 116.000 millones de dólares (82.000 millones en recompras y 34.000 millones en dividendos) mientras que en 2019 alcanzará los 128.000 millones de dólares (92.000 millones de dólares en recompras y 36.000 millones de dólares en dividendos). 

"Creemos que el aumento de la rentabilidad del capital debería impulsar las acciones de los bancos más allá de los niveles implícitos en las tasas de interés", considera Kostin y su equipo quienes además apuntan a la reciente nominación de Randal Quarles a la Reserva Federal como supervisor del sector financiero sugiere que la relajación regulatoria están en camino para la industria.

La dieta que busca normalizar las condiciones monetarias en Estados Unidos no sólo se compone de las tradicionales subidas de tipos de interés que permiten a la Reserva Federal abrochar el cinturón de las condiciones financieras. En esta ocasión, y tras haber engullido billones de dólares en activos respaldados por hipotecas y bonos del Tesoro desde 2008, los miembros del Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) se preparan este mismo año reducir la masa grasa de su balance que en estos momentos ronda los 4,5 billones de dólares. 

 

 

"Seguramente oficializarán el cambio en su política de reinversión al cierre de la próxima reunión del 20 de septiembre", aclara Torsten Slok, economista jefe de Deutsche Bank, quien considera que para no excederse, la Fed subirá tipos en junio y septiembre y se tomará un respiro en la última reunión del año. Una opción que también apoya Jay Hatzius, economista jefe de Goldman Sachs. 

 

Y es que es importante tener en cuenta que el tamaño del balance de la Fed también influye en las condiciones financieras generales, incluidas las tasas de interés. De esta forma, las desinversiones que se realicen a partir de ahora pueden en cierta forma sustituir al encarecimiento del dinero. "Consideramos que una reducción de 675.000 millones de dólares en el balance del banco central en un horizonte de dos años equivale aproximadamente a un alza de 25 puntos básicos en los tipos de interés", estima Troy Davig, vicepresidente y director de análisis de la Reserva Federal de Kansas City. 

 

Davig y el economista de la Fed de Kansas City, A. Lee Smith, publicaban el pasado 10 de mayo un detallado análisis donde calculaban el impacto que la reducción gradual del balance del banco central estadounidense tendría en la política monetaria. Con su conclusión como referencia, puede estimarse que si Yellen y sus chicos desearan reducir su cartera hasta los niveles pre-crisis, cuando el balance de la Fed rondaba los 900.000 millones de dólares, el resultado equivaldría a una subida de alrededor de 125 puntos básicos durante los próximos 10 años. Sin embargo, la pregunta que ronda entre muchas mesas de inversión es cuánto masa magra quiere mantener la Fed.

 

"Es poco probable que la Fed reduzca sus tenencias hasta niveles previos a la recesión", reconoce Tim Quinlan, analista de Wells Fargo Securities. Desde su punto de vista, un tamaño apropiado para la cartera del banco central oscilaría entre los 2 billones y los 2,5 billones de dólares. En este sentido, Quinlan señala que la mitad de los 2,4 billones de dólares de bonos del Tesoro en manos de la Reserva Federal maduran entre este año y 2020. Este calendario de vencimientos dejaría a la Fed bien posicionada para adoptar un enfoque pasivo en su hazaña mientras consigue un impacto material en el tamaño de su balance.

Viernes, 18 Agosto 2017 10:26

LOS MERCADOS DAN LA ESPALDA A TRUMP

Los mercados han dado la espalda al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, como demuestraron las caídas de la renta variable durante la jornada del jueves y las más moderadas del viernes. Los terribles hechos de Charlottesville han abierto una profunda herida que es difícil de cerrar y donde el inquilino de la Casa Blanca ha perdido el importante respaldo de la comunidad empresarial. Ahora las miras se dirigen a Gary Cohn, el director del Consejo Económico y expresidente de Goldman Sachs. 

Si Cohn decidiese abandonar su puesto, la agenda económica de Trump, ya de por sí estancada, acabaría por desintegrarse, en un momento en que las guerras internas de los republicanos en el Capitolio también se trasladan a la Casa Blanca. No ha habido cancelación y reemplazo del Obamacare, tampoco avances en la reforma fiscal ni en la inversión en infraestructura. Lo único que se ha logrado es la firma de decretos para desregular algunos sectores pero esto son solo parches ante la falta de avance legislativo. 

Los empresarios han perdido la paciencia, el mercado también parece estar perdiéndola mientras el regreso del verano se promete complicado. Con la necesidad de elevar el techo de la deuda y aprobar un presupuesto, la tensión del mercado puede aumentar sobre todo si estos temas no se gestionan con delicadeza y confianza. Tanto los legisladores republicanos como la administración Trump deben asegurarse que ambos retos se enfrentan sin generar un momento disruptivo para la coyuntura económica. En estos momentos, los fundamentos económicos son sólidos pero un desliz puede hacer virar el rumbo, especialmente en un momento en que la Fed tiene previsto comenzar con la reducción de su balance. 

Por ello es indispensable que el objetivo tanto de Trump como de los republicanos sea hacer regresar la calma a los inversores. Un hecho que la Casa Blanca intentó telegrafiar con la salida de Steve Bannon, el estratega jefe de la administración, y una de las figuras más polémicas de la administración Trump. 

Hasta la fecha, la renta variable estadounidense ha pasado su testigo al dólar como el activo que refleja las decepciones que acompañan al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, desde el pasado 20 de enero. Sin embargo, el endurecimiento de las tensiones dialécticas entre el mandatario y el régimen norcoreano comienzan enfriar el optimismo de los inversores. Algo que se demostró al cierre del martes, cuando las amenazas del republicano de desatar "el fuego y la furia" contra Pyongyang aniquilaron la racha alcista del Dow, que hasta entonces encadenaba nueve jornadas de máximos históricos consecutivos. 

Una tendencia que continuó el miércoles y el jueves después de que el gobierno de Kim Jong Un barajase la Isla de Guam, territorio de EEUU en Micronesia, como un posible objetivo militar. Más leña al fuego que llegó acompañado de los habituales tuits del mandatario estadounidense, donde Trump se encargó de manifestar que el arsenal nuclear del país "es mucho más fuerte y poderoso que nunca". "Mi primera orden como presidente fue renovar y modernizar nuestro arsenal nuclear", señaló el inquilino de la Casa Blanca, quien indicó que "con suerte, nunca tendremos que usarlo, pero no llegará el día en que no seamos la nación más poderosa del mundo". 

Palabras que se dejaron inmediatamente sentir entre los inversores de todo el mundo. Mientras activos refugio como el oro tocaban máximos de los últimos dos meses, la rentabilidad del bono americano a 10 años llegó a ceder hasta el 2,22%. El VIX, que mide la volatilidad en los mercados, ha experimentado un repunte del 40%. Y es que Trump sugirió el jueves, que su mensaje podría ser aún más severo. 

"Será interesante observar si las caídas de las últimas jornadas suponen un simple traspiés en una semana sin grandes referencias macro o es realmente un cambio de tendencia real", aclaró el analista de SpreadEX, Connor Campbell, en un informe a sus clientes. Desde CMC Markets, David Madden, reconoció que el cara a cara entre ambos países "ha animado a los inversores a vender activos de renta variable y refugiarse en el oro". "Mientras las tensiones continúen entre ambas naciones es difícil imaginar el flujo de dinero a la renta variable", añadió. 

El rifirrafe verbal de Trump y Corea del Norte estuvo aderezado por las declaraciones del secretario de Defensa de EEUU, James Mattis, quien advirtió a Pyongyang que debe "cesar cualquier consideración que posibles acciones que acabaría en el fin de su régimen y la destrucción de su gente". En este sentido aclaró que tanto EEUU como sus aliados cuentan con las capacidades ofensivas y defensivas "más precisas, robustas y ensayadas" del mundo. 

El endurecimiento del lenguaje utilizado por Trump contó con el respaldo del principal diplomático estadounidense, el secretario de Estado, Rex Tillerson, quien dijo que el presidente está utilizando "un lenguaje que Kim Jong Un debería entender, ya que no parece entender el lenguaje diplomático". Sus declaraciones se produjeron rumbo a la Isla de Guam desde Malasia en una parada de rutina para repostar combustible. Tillerson aprovechó sus interacción con la prensa para transmitir un mensaje de calma a los estadounidenses asegurando que "deben dormir tranquilos por la noche". 

 

No existen muchos precedentes sobre la reacción de los mercados financieros a una posible amenaza nuclear. Desde Capital Economics destacaron que el ejemplo más cercano es el de la crisis de los misiles cubanos de 1962. Por aquel entonces el S&P 500 recuperó casi todas las pérdidas registradas desde el anuncio el 22 de octubre por parte del presidente John F. Kennedy del descubrimiento de dichos misiles, antes de que seis días más tarde, el secretario general del partido comunista de la Unión Soviética, Nikita Khrushchev, informase que retiraría dichos misiles de la isla. 

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