Jose Luis De Haro Sánchez

Jose Luis De Haro Sánchez

Editor DesdeWallStreet.com
Miércoles, 13 Diciembre 2017 15:23

La Fed cumple con su guión

La Reserva Federal cerró su última reunión de política monetaria del año sin sobresaltos y subiendo los tipos en 25 puntos básicos. De esta forma se consagra la tercera subida de tipos de este año y la quinta desde diciembre de 2015, la primera vez que la Fed comenzó a encarecer el dinero tras el azote de la crisis financiera. La presidenta de la Fed, Janet Yellen, compareció por última vez delante de la prensa, asegurando que el traspaso de poderes a su sucesor, Jerome Powell, se llevará a cabo sin ningún problema. 

Dicho esto, una vez que Yellen abandone completamente su presencia en la Fed a finales de enero del próximo año, la fuga de altos funcionarios añadirá su nombre a lista que ya ocupan Daniel Tarullo o el exvicegoberandor de la Reserva Federal, Stanley Fischer. Tampoco debemos olvidar que está previsto que William Dudley, actual presidente de la Fed de Nueva York, abandone su puesto a mediados de 2018. 

"No solo es que perdamos a Yellen, ya hemos perdido a Fischer, Tarullo y también se irá Dudley, por lo que estamos perdiendo 43 años de experiencia acumulada en política monetaria", resalta David Rosenberg, economista jefe y estratega de Gluskin Sheff, al tiempo que señala que Powell o Randal Quarles o Lael Brainard, miembros del Consejo de Gobierno de la Fed tan sólo cuentan con poco más de seis años de experiencia en estos menesteres. "Nos enfrentamos a una Fed inexperta", añade. 

El banco central mantuvo sus expectativas de llevar los tipos de interés hasta el 2,1% en 2018, lo que implica un total de tres subidas de tipos de 25 puntos básicos cada una. Un año después el precio del dinero se elevará hasta el 2,7%, dejando la puerta abierta a dos o tres incrementos. Ambas metas se mantuvieron sin cambios con respecto a lo ya anunciado en septiembre.

 

Jueves, 30 Noviembre 2017 15:16

¿Para cuándo una próxima recesión en EEUU?

En sus declaraciones esta semana ante el Comité Bancario del Senado, Jerome Powell, quien debería tomar las riendas de la Reserva Federal a comienzos del próximo año, estimaba que la economía estadounidense crecerá este año alrededor de un 2,5% manteniendo un ritmo similar para 2018. Según el actual integrante del Consejo de Gobierno del banco central estadounidense, la Fed "no cuenta con estimaciones sobre el impacto que los cambios fiscales" que se cuecen en el Capitolio y que respalda la administración Trump tendrán en la mayor economía del mundo. 

Los republicanos en ambas Cámaras continúan respaldando una rebaja fiscal de aproximadamente 1,4 billones de dólares que, de llegar a buen puerto, supondría un impulso para el crecimiento a este lado del Atlántico. Desde la Casa Blanca se apoya la idea de que la rebaja del impuesto de sociedades y los recortes de impuestos tendrán un efecto catalizador que impulsará al PIB a expandirse por encima del 3%. 

Desde el Centro para un Presupuesto Federal Responsable, un think thank con sede en Washington, la reforma fiscal puede sumar hasta 0,4 puntos porcentuales o más anualmente la economía estadounidense. Algo que a ojos de muchos legisladores permitiría costear la factura de esta propuesta. Sin embargo, un crecimiento adicional de cuatro décimas seguramente cubriría menos de dos tercios del coste de los planes orquestados por el Congreso y el Senado, según calculan otros economistas. 

Independientemente de cómo financiar este plan, que todavía debe surcar las crispadas aguas legislativas en el Senado, Ellen Zentner, economista jefe de Morgan Stanley, y su equipo estiman que la economía de EEUU no crecerá más de un 2,1% en 2018 para debilitar su avance un año después, cuando la expansión será sólo del 1,7%. 

"Un impulso fiscal moderado y un repunte cíclico en la productividad respaldará la coyuntura macroeconómica hasta la primera mitad de 2019. Más allá, la probabilidad de que el ciclo económico llegue a su fina aumenta a medida que el crecimiento se ralentiza, especialmente de cara a 2020", señalan.

Morgan Stanley considera que las probabilidades de una recesión en los próximos 12 meses se mantienen en 25% pero para 2020 es casi una realidad la posibilidad de que la economía se contraiga durante dos trimestres consecutivos, lo que técnicamente se considera una recesión. El equipo de renta variable del banco, liderado por Mike Wilson, señala en sus previsiones que el S&P 500 tocará techo en la primera mitad del próximo año, en los 2.750 puntos. 

A partir de entonces, la volatilidad regresará al mercado americano, que experimentará uno o más movimientos bruscos a la baja del 10%. De hecho Wilson advierte que en 2019 "no creemos que el crecimiento del beneficio por acción del S&P 500 vaya a ser emocionante, de hecho puede ser negativo, si se desarrolla nuestro escenario bajista". 

Para PIMCO, una de las gestoras de bonos más importantes del mundo, la probabilidad de una recesión en el próximo año no supera el 10% pero advierten que, si la historia sirve de referente, las probabilidades de una contracción crecen hasta el 70% durante los próximos cinco años". "Hay que disfrutar de esta expansión mientras dure. Sin embargo, no debemos confiar que EEUU se convertirá en la próxima Australia, donde la última recesión se produjo hace un cuarto de siglo", avisa Joachim Fels, consejero económico global de esta gestora. 

 

Durante el fin de semana de Acción de Gracias del año pasado, alrededor de 109 millones de estadounidenses hicieron compras a través de internet frente a los 99 millones que optaron por acudir a algún tipo de establecimiento, según datos de la Federación Nacional de Minoristas. Aún así, este año está previsto que 164 millones de estadounidenses aprovechen las rebajas de las minoristas a lo largo del fin de semana y vayan a las tiendas en busca de las últimas gangas.

Aún así, el poderío de las ventas digitales es obvio. Desde Adobe Analytics, esperan que el próximo lunes, los estadounidenses gasten hasta 6.600 millones de dólares mientras que la jornada del viernes desembolsarán alrededor de 5.000 millones de dólares. Los estadounidenses gastaron 1.520 millones de dólares en compras online durante la jornada de Acción de Gracias, lo que supone un incremento del 16,8%.

Independientemente de qué día opten los consumidores por aprovechar las rebajas, Amazon se postula como una de las compañías que sacará más provecho de las ventas digitales. De acuerdo a la consultora Slice Intelligence, la compañía de Jeff Bezos se ha llevado ya 42 centavos de cada dólar gastado online en lo que llevamos de año y domina un 42% del mercado de ventas online en EEUU. 

A excepción de titanes online como Amazon, las minoristas de "ladrillo y mortero", como se conoce en la jerga al sector tradicional, no pasan por su mejor momento. El número de establecimientos que han echado el cierre supera ya los 6.800 y las suspensiones de pagos superan ya a las registradas el año pasado y podrían sobrepasar la veintena registrada en 2008.

Dicho esto, la Federación Nacional de Minoristas (NFR) estima que las ventas crecerán entre un 3,6% y un 4%, lo que supondría alcanzar la friolera de 682.000 millones de dólares entre noviembre y diciembre. Deloitte, eleva este incremento hasta una horquilla del 4% y el 4,5% pero incluye también el mes de enero, lo que equivale a 1,04 billones de dólares. Según la consultora IHS Markit, las ventas online durante las próximas navidades alcanzarán los 125.000 millones de dólares, lo que supone un incremento del 13,1% con respecto al año pasado.  

 

 

 

El sector tecnológico lidera las subidas del S&P 500 desde que comenzó el año, con especial atención en las conocidas como FAANG (véanse Facebook, Amazon, Apple, Netflix y Google). Si al despunte bursátil de estas compañías en 2017 sumamos las de sus rivales asiáticas, la BAT (que incluyen a Baidu, Alibaba y Tencent), el valor acumulado por estas entidades suma ya los 1,7 billones de dólares, según datos recopilados por Bloomberg. 

Una cifra que supera el tamaño de la economía de Canadá o el valor total de los 30 componentes del DAX alemán. Si seguimos poniendo en perspectiva el valor acumulado desde el arranque de 2017 por estas tecnológicas podríamos decir que también equivale al total de activos gestionados por la gestora privada de bonos Pacific Investment Management Co. (PIMCO). 

En lo que llevamos de año, Facebook acumula una rentabilidad del 55,3% y alcanza ya una capitalización bursátil de 519.360 millones de dólares. Por su parte, Apple sube un 50,5% desde comienzos de año y su valor en el mercado se sitúa en estos momentos en los 894.810 millones de dólares. En el caso de Amazon, la minorista online de Jeff Bezos, se revaloriza un 52% desde comienzos de año y cuenta con un precio aproximado de 548.850 millones de dólares. 

El incremento del valor de las acciones de Netflix se sitúa en el 57,3%, con el servicio de streaming de vídeo contando con un valor bursátil de 84.330 millones de dólares mientras Alphabet, la matriz de Google, acumula una rentabilidad del 31,8% y un precio en bolsa de 720.460 millones de dólares. 

Si miramos al gigante asiático, los ADR de Baidu suben un 44,6% desde el pasado 3 de enero de 2017 y su capitalización bursátil es de 82.470 millones de dólares. Las acciones de Alibaba, la compañía de Jack Ma, sube un 113% desde comienzos de año y la compañía cuenta ya con un valor aproximado de 479.170 millones de dólares. Por su parte, los títulos de Tencent han subido un 104% durante el mismo periodo. 

En EEUU, Apple, Alphabet, Microsoft, Facebook y Amazon se posicionan actualmente como los cinco valores que más han contribuido al imparable ascenso del S&P 500, que desde el pasado 3 de enero ha sumado 348 puntos y acumula una rentabilidad del 24% desde la jornada electoral que sentenció la carrera presidencial del país. Según informa Howard Silverblatt, analista senior de S&P Dow Jones Indices, en lo que llevamos de año, estas cinco compañías tecnológicas han contribuido en un 28% a las ganancias acumuladas por el indicador. Lo que supone un valor acumulado que supera el billón de dólares. 

Según los datos que coteja Silverblatt,  en términos de su contribución al incremento del S&P 500, Apple se lleva la palma con un 9,44%, seguido por Microsoft con un 5,18% y Facebook con un 4,63%. Alphabet (4,48%) y Amazon (4,34%) se sitúan en los puestos cuarto y quinto respectivamente.

 

Olvidándose ya de disfraces y calabazas, los estadounidenses tienen sus miras puestas en Acción de Gracias, cuando las grandes minoristas, bien sean estas de ladrillo y mortero o digitales, darán el pistoletazo oficial a la temporada de compras navideña. Un periodo que este año llega con fuerza, dado que según el sondeo anual que realiza Deloitte, el estadounidense medio está dispuesto a desembolsar hasta 1.226 dólares por cabeza. 

Una cifra que sumaría mil dólares más para aquellos ciudadanos que ingresen al menos 100.000 dólares anuales. De acuerdo con la encuesta, el 81% de los participantes reconocieron que su situación financiera es igual o ha mejorado con respecto al año pasado, una señal que hace pensar que las minoristas podrían hacer su agosto estas navidades. 

La Federación Nacional de Minoristas (NRF, por sus siglas en inglés) prevé que las ventas durante las próximas fiestas crecerán entre un 3,6% y un 4% este año, hasta un total de casi 682.000 millones de dólares entre noviembre y diciembre. Deloitte, eleva este incremento hasta una horquilla del 4% y el 4,5% entre los meses de noviembre y enero, lo que equivale a 1,04 billones de dólares. 

Por su parte, desde Adobe estiman que las ventas online aumentarán un 13,8% hasta alcanzar los 107.400 millones de dólares. Además, desde Adobe, aventuran que el Ciber Lunes, la jornada en la que los estadounidenses regresan al trabajo tras la fiesta de Acción de Gracias, que este año se celebra el 23 de noviembre, y el conocido como Viernes Negro, amasará hasta 6.600 millones de dólares en ventas, convirtiéndose así en la mayor jornada de compras online en las historia del país. 

Pero la temporada de compras navideña de 2017 promete hacer historia en otros aspectos. Deloitte señala que, por primera vez en los 32 años elaborando su sondeo, la mayor parte del presupuesto de gasto se llevará a cabo a través de internet en lugar de tiendas físicas y centros comerciales. El año pasado, ambas opciones quedaron empatadas con un 47% cada una y un 6% para las ventas por catálogo y correo convencional. Sin embargo, en esta ocasión, el 51% del gasto será online y 42% será en minoristas convencionales. 

Esta tendencia será aún más evidente de nuevo entre aquellos que ganan más de 100.00 dólares anuales, que esperan que el 57% de su presupuesto para estas navidades sea desembolsado online dejando el 39% para las compras convencionales. 

 
Jueves, 02 Noviembre 2017 17:20

Trump no se la juega y se refugia en Powell

Finalmente Trump ha confirmado a Jerome Powell, actual gobernador de la Fed, como sucesor del Janet Yellen al frente de la Reserva Federal. Una decisión que no ha generado ningún tipo de estrago en el mercado, que ya descontaba que el mandatario no se la jugaría a la hora de elegir al próximo capitán del banco central más poderoso del mundo.

"Yellen ya ha materializado su intención de reducir mecánicamente el balance del banco central y activado el piloto automático, algo que tampoco cambiará bajo la presidencial de Jerome Powell", indica Joseph LaVorgna, economista jefe de Natixis, quien estima que la proyección de subidas de tipos tampoco mostrará cambios significativos.

Powell ha sido gobernador de la Fed desde mayo de 2012 y ha votado constantemente a favor del consenso establecido por Yellen. Según las actas de las reuniones de la Fed, estuvo totalmente de acuerdo con la tercera ronda de flexibilización cuantitativa (QE) aprobada en septiembre de 2012 y también respaldó el anuncio de la Fed el mes pasado para comenzar la normalización del balance general.

En estos momentos cuenta con cinco años en el cargo y ha lidiado de forma efectiva con temas macro, monetarios y regulatorios. Pese a no ser un economista académico con un doctorado, ha aprendido bien el oficio. "Powell se ha forjado una buena reputación en busca de consenso, alguien que podría tomar las riendas de Yellen sin apenas perturbar a los mercados", señala Peter Hooper, economista de Deutsche Bank.

La transición entre Yellen y Powell, que se materializará en febrero del próximo año siempre y cuando el gobernador sea confirmado por el Senado, se postula aséptica y sin contratiempos en un momento en que el banco central comenzó el pasado mes la reducción gradual de su balance y la economía del país no se ha visto trastocada por el azote de Harvey e Irma. Tampoco está previsto que el traspaso de testigo desvíe las previsiones que descuentan una tercera subida de tipos este año, como asume ya el 97,7% del mercado, según el indicador FedWatch de la CME.

Sin sobresalto alguno, quizás el mejor legado de Yellen, y con unanimidad absoluta dentro del Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus siglas en inglés), la Reserva Federal mantuvo el miércoles los tipos de interés intactos en un rango del 1% y el 1,25%. Aún así, en un momento en que "la actividad económica ha estado creciendo a ritmo sólido pese las disrupciones de los huracanes", el banco central estadounidense concienció de nuevo al mercado sobre su intención de encarecer el precio del dinero por tercera vez este año al cierre de su última reunión de política monetaria del año. 

 

El actual mercado alcista en Estados Unidos acumula ya 175 récords históricos, sólo por detrás de la era de las dot.com entre 1990 y el 2000. Al mismo tiempo, el S&P 500 acumula 20 meses sin registrar un traspiés del 10% y alrededor de 16 meses desde el último susto que borró alrededor de un 5% del indicador. Una racha que cuando se pone en perspectiva sitúa al actual mercado en cuarta posición sólo por detrás de 1965, 1994 y 1996. Sin embargo, a medida que la escalada continúa, más y más inversores se preguntan cuándo terminará esta tendencia. 

"Los catalizadores para las correcciones en la renta variable son difíciles de identificar" reconoce David Kostin, estratega jefe para EEUU de Goldman Sachs. Con una economía en EEUU que crece cerca de su potencial y una economía global que a ojos de Goldman registra su mayor ímpetu de los últimos cinco años parece poco probable que una desaceleración se materialice antes de que acabe el año. Dicho esto, Kostin y su equipo consideran que las lecturas del ISM manufacturero por encima de los 60 puntos suelen marcar el punto álgido de un ciclo económico augurando un posterior debilitamiento tanto del crecimiento como del avance de la renta variable. 

El ISM manufacturero en EEUU alcanzó los 60,8 puntos el mes pasado, un máximo de los últimos 13 años. "Los inversores que han invertido en el S&P 500 con el ISM por encima de los 60 puntos han registrado una rentabilidad negativa de media durante los tres y seis primeros meses a medida que la actividad se desacelera", advierte Kostin, quien espera que la economía de EEUU avance en la segunda mitad del año pero por debajo de lo registrado en la primera mitad mientras asegura que los economistas pronostican un avance del 2,5% en 2018. 

Con un avance que se postula sólido, el mayor riesgo para la renta variable americana, según Goldman es el incremento de los tipos de interés. Desde el banco proyectan una subida más de tipos este año y hasta cuatro más en 2018, por encima del consenso del mercado. "Un aumento en la inflación o un cambio agresivo en el mensaje de cualquiera de los principales bancos centrales del mundo podría incrementar los rendimientos de los bonos a largo plazo y provocar una fuerte desaceleración en las valoraciones", señala Kostin.

El estratega jefe de Goldman y su equipo también tienen sus miras puestas en la reforma tributaria de la administración Trump. Las probabilidades de que esta sea aprobada a comienzos de 2018 son de un 65% según el banco y de llegar a buen puerto incrementarían el beneficio por acción del S&P 500 en un 7% el próximo año, hasta los 148 dólares. Desde el pasado mes de agosto, las perspectivas sobre la reforma fiscal a este lado del Atlántico han impulsado el alza del 5% del S&P 500. Es por ello que si las expectativas colapsaran en las próximas semanas, el mercado podría ceder ese 5% o más. De todas formas, la extrema cautela del mercado así como la capacidad de recompras de acciones hacen pensar que la posibilidad de sufrir una corrección inminente es reducido. 

Por su parte, Sam Stovall, estratega jefe de CFRA, indica en su último informe publicado el lunes que el S&P 500 normalmente registra un aumento de la volatilidad antes de una caída del 10% o más. En este sentido, en los últimos 12 meses, el indicador sólo ha registrado once jornadas bursátiles en las que la volatilidad ha subido o caído más de un 1%. Según sus estimaciones, en los últimos 40 años, la volatilidad ha experimentado al menos un media de 67 jornadas bursátiles de movimientos bruscos de más de un 1% antes de materializar una corrección del 10%. "A pesar de que no haya garantías de futuro, podemos sentirnos poco menos preocupado de que el actual mercado alcista esté a punto de caer por un precipicio", aclara.

Jueves, 19 Octubre 2017 16:47

¿Repetiremos aquel Lunes Negro de 1987?

El 30 aniversario de esta histórica jornada bursátil se produce en un momento de cierta ansiedad en los mercado. "Algunos inversores temen que la historia se repita, ya que el S&P 500 continúa tocando máximos sin que la volatilidad se recupere", reconoce Sam Stovall, director de inversión de CFRA, que recuerda que el actual mercado alcista es el segundo más longevo desde la II Guerra Mundial. 

Según sus cálculos un evento similar al del 19 de octubre de 1987 provocaría una pérdida de 523 puntos en el S&P 500 situándolo por debajo del nivel de los 2.030 puntos. "Si comparamos los niveles diarios del S&P 500 en 1987 con la progresión hasta el momento en 2017, observamos una evolución extrañamente similar", advierte. 

Dicho esto, también existen muchas diferencias. En estos momentos el S&P 500 ha tocado máximos históricos recientemente mientras que en octubre de 1987 había tocado techo casi dos meses antes. De hecho desde su máximo marcado el 25 de agosto de 1987 hasta el 16 de octubre, la última sesión bursátil antes de aquel Lunes Negro, el indicador había caído más de un 16%. Obviamente, en lo que a fundamentales se refiere, la situación actual poco tiene que ver con la de entonces. 

 En estos momentos parece que sería difícil pero no imposible repetir un episodio similar. Hemos hablado con algunos de los operadores aquí en la Bolsa que vivieron esa truculenta jornada del 19 de octubre, y todos coinciden en asegurar que no sólo fue la peor sesión bursátil de su vida sino que actualmente los sistemas de protocolo en marcha mitigarían una oleada masiva de ventas como la ocurrida entonces. 

El Fondo Monetario Internacional presentó esta semana en Washington diversos documentos, entre ellos el Informe Global de Estabilidad Financiera (GSFR, por sus siglas en inglés). En el mismo, el equipo liderado por Tobias Adrian, director del Departamento Monetario y Mercados de Capital de la entidad estima que el sistema financiero mundial continúa fortaleciéndose en respuesta a un estímulo extraordinario de las políticas económicas, mejoras en el ámbito regulatorio y la reactivación cíclica del crecimiento.

Sin embargo, los riesgos acechan y las vulnerabilidades se cuecen a fuego lento bajo el avance de la expansión económica. Como ya advirtió el Fondo en sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), las coyuntura es favorable, pero la recuperación es incompleta. 

“La complacencia está generando excesos financieros y está permitiendo que las vulnerabilidades se acumulen en varios frentes”, señala Adrian quien incide en que “el riesgo en el mercado crece”. En este sentido el alto funcionario del Fondo es claro al señalar que la “búsqueda de rentabilidad ha ido demasiado lejos”. 

El GFSR concluye que, a día de hoy, hay demasiado dinero en busca de muy pocos activos rentables: menos del 5%  (1,8 billones de dólares) del stock actual de activos de renta fija con grado de inversión en el mundo ofrecen un rendimiento superior al 4%, frente a un 80% (15,8 billones de dólares) antes de la crisis.

A ojos del Fondo, las valoraciones de los activos financieros están llegando a tocar niveles excesivos en algunos mercados, a medida que los inversores se ven obligados a salir de lo que la institución considera “sus hábitats naturales de riesgo” para aceptar riesgos de crédito y de liquidez más altos a cambio de mejores rentabilidades.

Por otro lado, Adrian también señala el incremento del apalancamiento en el sector no financiero que en estos momentos es más alto que antes de la crisis financiera en las economías del G-20. Si bien esto ha contribuido a facilitar la recuperación económica, sobre todo en un contexto monetario excesivamente acomodaticio, “el coste del servicio de esta deuda ha aumentado en varias economías importantes”, asegura este funcionario quien indica que esto implica mayores riesgos en el futuro a medida que los tipos de interés se normalicen.

La lista de problemas no termina aquí. La entrada de capital en los mercados emergentes alcanzará los 300.000 millones de dólares en 2017, más del doble del total de los últimos dos años. “Esto es una buena noticia”, aclara el director del Departamento Monetario y Mercados de Capital del FMI, señalando eso sí, que esta dependencia en la financiación extranjera puede “en algún momento convertirse en una vulnerabilidad”, particularmente en los países con menos recursos. 

Otro asunto importante está en China, donde “el tamaño, la complejidad y el ritmo de expansión del crédito en el sistema financiero, especialmente dentro de la banca en la sombra, eleva los riesgos para la estabilidad financiera. 

En en gigante asiático, los activos del sector bancario han aumentado de un 240% del PIB a fines de 2012 a 310% del PIB en la actualidad. Más aún, la vulnerabilidad de los bancos ha aumentado a raíz de la utilización cada vez mayor de financiamiento mayorista a corto plazo y de los créditos del sistema bancario paralelo. “Las autoridades se enfrentan a la difícil disyuntiva de endurecer las políticas del sector financiero o frenar el crecimiento económico”, avisan en el GFSR.

Por último, una volatilidad extremadamente baja entre distintas clases de activos ha elevado la complacencia del mercado a enfrentar posibles shocks, como riesgos geopolíticos, un aumento inesperado de la inflación o una posible desaceleración económica. 

“Estas crecientes vulnerabilidades podrían descarrilar la recuperación, poniendo el crecimiento en riesgo”, sentencia Adrian quien se refirió al escenario más negativo que baraja la entidad. En el mismo se asume que las primas de riesgo aumentan, los precios de las acciones y de la vivienda caen y los emergentes sufren fugas de capital por valor de 100.000 millones de dólares en los flujos de cartera son retirados de los mercados emergentes. En estas circunstancias, las pérdidas en el PIB mundial podrían alcanzar alrededor de un tercio de las de la crisis financiera mundial (un 1,7% menos del PIB desde el escenario base del WEO en 2022).

EEUU estaría mejor preparado para enfrentar este escenario, dados los colchones de capital de la banca y la normalización de la Fed, que podría tener que verse obligada a rebajar tipos en alrededor de 150 puntos básicos hasta el 1,75% en 2022. Peor parada saldría la eurozona, donde el crecimiento sufriría mucho más, generando una nueva fragmentación financiera, que dispararía de nuevo las primas de riesgo. 

Jueves, 05 Octubre 2017 16:44

En busca de sucesor para Yellen en la Fed

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está dispuesto a elegir al próximo capitán de la Reserva Federal en las próximas "dos o tres semanas". En un momento en que el banco central estadounidense inicia la reducción de su balance y ha convencido al mercado para que descuente una tercera subida de tipos de interés este año, pese a la falta de repunte en los precios, un cambio de mandos al frente de la Fed podría generar cierta incertidumbre. 

Actualmente, son cuatro los nombres que cobran fuerza en las quinielas, especialmente después de haberse conocido como Trump ya se ha reunido con Kevin Warsh y Jerome Powell, como posibles candidatos para suceder a Janet Yellen, cuyo cargo como presidenta expira a finales de enero del próximo año. 

"Yellen continúa siendo una seria candidata para Trump y sus declaraciones tras la reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de septiembre sugieren que aceptaría ser renovada", asegura Peter Hooper, economista jefe de Deutsche Bank en EEUU. De materializarse esta decisión, "sería la menos disruptiva a ojos del mercado", añade. 

Por su parte, Powell, quien a día de hoy es gobernador de la Fed, ha sido miembro del consejo de gobierno del banco central de EEUU durante los periplos de Bernanke y Yellen. De corte republicano, conoce bien los entresijos de la Fed y aunque no cuente con el bagaje académico de la actual presidenta de la Reserva Federal, sus discursos y presentaciones sobre política monetaria demuestran su experiencia dentro del banco central. "Una Fed liderada por Powell no sería más que una continuidad del legado de Yellen", aclara el economista jefe de Deutsche Bank.

La propuesta más interesante en estos momentos es la de Warsh, ya que su nombramiento representaría un verdadero cambio dentro del seno de la Fed. Este candidato, que ya formó parte del Consejo de Gobierno de la Reserva Federal durante el azote de la crisis financiar cuenta con una amplia experiencia en el sector privado y los mercados financieros. 

Hasta la fecha, no ha sido excesivamente crítico con las políticas y decisiones tomadas por la Fed. "Desde nuestra perspectiva podría resultar un halcón monetario", indica Hooper, quien justifica esta postura haciendo alusión a las declaraciones de Warsh sobre el balance de la Fed. Durante una entrevista con el WSJ, Warsh también señaló que el objetivo de inflación del banco central estadounidense debería ser flexible entre el 1% y el 2%. "El objetivo actual del 2% ofrece una precisión falsa", dijo al rotativo. 

"Esperamos que Warsh sea igual o más agresivo que Yellen y Powell en el caso de que la inflación comenzase a repuntar más rápido de lo esperado", reiteran desde Deutsche Bank. 

El cuarto aspirante en discordia sigue siendo Gary Cohn, actual director de Consejo Económico Nacional. El expresidente de Goldman Sachs llegaría sin un respaldo académico pero una amplia experiencia en los mercados financieros, tanto patrios como extranjeros. Su proximidad a la administración Trump hacen pensar que impulsaría una política monetaria laxa, en línea con los deseos ya expresados por el inquilino de la Casa Blanca. 

Dicho esto, es difícil que la Fed vaya a tomar un cambio hacia una política monetaria menos agresiva. Los presidentes de las 12 reservas federales regionales se asegurarán que la Fed no se queda rezagada a la hora de subir tipos, especialmente con algunos miembros como Loretta Mester, de la Fed de Cleveland, tomando de nuevo poder de voto en el FOMC en 2018. "Si somos realistas, los candidatos con más posibilidades de ser nominado o reafirmados para dirigir la Fed durante los próximos cuatro años, no conseguirán dirigir al banco central de EEUU hacia una política más laxa", asegura el economista jefe de Deutsche Bank. 

 
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