Jose Luis De Haro Sánchez

Jose Luis De Haro Sánchez

Editor DesdeWallStreet.com
Domingo, 14 Octubre 2018 15:31

ESTA SEMANA EN WALL STREET

Después de varias jornadas de movimientos bruscos y cierta inestabilidad en los mercados de todo el mundo, donde los rendimientos de los bonos y las preocupaciones sobre el crecimiento global pesaban en la psique de los inversores, esta semana llega cargada de episodios que podrían seguir enervando a los operadores.

El lunes se cumple el plazo para que los países presenten los proyectos de presupuestos para 2019 a la Comisión Europea y es probable que la presentación italiana atraiga la mayor atención. Un día después, el martes, los inversores centrarán su atención en Luxemburgo, donde el negociador jefe del Brexit de la UE, Michel Barnier, actualizará a los líderes europeos sobre el estado del proceso de divorcio con Reino Unido.

Precisamente, Reino Unido publicará datos macro de cierto peso, el informe del mercado laboral, donde se espera que la tasa de desempleo quede sin cambios en el 4%. También conoceremos datos de inflación, con una lectura ineranual que podría alcanzar el 2,6%. Mientras tanto, se espera una caída del 0,4% de las ventas minoristas.

Aquí en casa, uno de los datos de referencia será la publicación de las actas o “minutas” de la última reunión de política monetaria de la Reserva Federal, donde se espera que el mensaje del banco central siga proyectando al menos 4 subidas entre lo que queda de 2018 y finales del año que viene. Esta trayectoria ha despertado las críticas del presidente Donald Trump, una presión que no ejercerá cambios pero pone a la Fed en una posición complicada si decidiera cambiar su hoja de ruta en caso de necesidad.

Los inversores también conocerán referencias sobre el consumidor estadounidense, el mercado de la vivienda y la producción industrial. Se espera que las ventas minoristas aumentasen un 0,6% en septiembre.

La temporada de resultados trimestrales seguirá su curso tras el sólido pistoletazo de salida por parte de JPMorgan, Citigroup y Wells Fargo. La próxima semana, 54 empresas que figuran en el S&P 500 rendirán sus cuentas. La lista incluye UnitedHealth, Johnson & Johnson, Morgan Stanley, Goldman Sachs, American Express, Schlumberger y United Continental.

Por último, y en medio de las preocupaciones sobre el crecimiento global y la disputa comercial en curso entre Washington y Beijing, China dará a conocer sus cifras de crecimiento del tercer trimestre. Se espera un enfriamiento que sitúe la expansión interanual del PIB en el 6,6%.

En las últimas jornadas, la rentabilidad del bono americano se ha convertido en el nuevo espectro que espanta a los inversores. Recitando ya casi de memoria la fábula de “Ricitos de Oro”, donde la baja volatilidad y la inflación contenida han mantenido el yield en niveles inusualmente bajos, la escalada que desde la semana pasada ha materializado niveles no vistos desde 2011 ha obligado al mercado a elegir entre aquello del susto o trato.

Susto, o truco propiamente dicho, si tenemos en cuenta que, en el último mes, la rentabilidad del Treasury a 10 años ha engordado más de 30 puntos básicos, un ritmo de crecimiento que se distancia de la media, asentada en los 20 puntos básicos. De hecho, sólo el 3 y el 4 de octubre, el incremento fue de 14 puntos, de ahí, el aturdimiento que vimos en las bolsas estadounidenses.

Trato, cuando digerimos que la Reserva Federal ha elevado el precio del dinero en 75 puntos básicos este año, con una vuelta de tuerca más de 25 puntos básicos prevista para diciembre, a medida que la economía creció a un ritmo del 4,1% en el tercer trimestre, según el GDPNow de la Fed de Atlanta y la tasa de paro toca mínimos no visto desde 1969. No solo eso, según Ellen Zentner, economista de Morgan Stanley, las fuertes tendencias salariales hacen pensar que la inflación salarial cruzará el 3% en octubre.

 “Las tendencias secuenciales en los salarios son extremadamente fuertes”, señala, asegurando que la media anualizada de los últimos tres meses registró un incremento de 0,45 puntos básicos hasta el 3,76% mientras la media de los últimos seis meses tocó máximos no vistos desde enero de 2009.

Bajo estas circunstancias, la divergencia que existía entre la Reserva Federal y el consenso del mercado a comienzos de año se ha estrechado y como resultado la curva del bono se ha inclinado, pero acorde con la coyuntura actual. “Los inversores han descontado que habrá cuatro aumentos de 25 puntos básicos este año, y el último tendrá lugar en diciembre, es por ello por lo que, no creemos que el rendimiento aumente mucho más en 2018 de lo que ya lo ha hecho”, considera Andrew Hunter, de Capital Economics.

Precisamente, Hunter y su equipo consideran que no deberíamos sorprendernos si el rendimiento mantuviera su tendencia al alza durante la primera mitad de 2019. “Esperamos que la Fed elevará las tasas en otros 50 puntos básicos durante dicho período, que es casi 15 puntos básicos más que los descuenta el mercado”, advierte incidiendo, eso sí, en que Capital Economics espera que el rendimiento bajará de nuevo hasta el 2,5% en la segunda mitad del próximo año.

Justificaciones que apoyen esta tesis no faltan. Las elecciones legislativas del próximo 6 de noviembre apuntan a un posible bloqueo legislativo si los demócratas recuperasen la Cámara de Representantes y los republicanos mantuvieran su mayoría simple en el Senado. También hay que considerar que el efecto del estímulo fiscal aprobado el pasado 22 de diciembre se desvanecerá, el azote arancelario entre Washington y Pekín seguirá sacudiendo tanto a los beneficios de las empresas como a los consumidores mientras la inflación, tanto en salarios como en los precios, mantendrá su senda progresiva, bajo la vigilancia de la Fed.

Aún así, no todos coinciden con una caída de la rentabilidad para el bono americano. Ryan Hammond, estratega de Goldman Sachs, espera que el yield del Treasury a 10 años tocará el 3,4% en 2019. “Esto no quiere decir que vayamos a ver caídas para la renta variable”, avisa, haciendo hincapié en que las bolsas históricamente han sido capaces de mantener el tipo siempre y cuando dicha rentabilidad del bono suba a un ritmo moderado, es decir, menos de 20 puntos básicos. 

“La tendencia al alza en los tipos podría reducir el apetito por el riesgo, pero a pesar de este riesgo estratégico, seguimos observando rendimientos positivos para las acciones estadounidenses”, explica, destacando que el próximo año, siempre y cuando se mantenga la trayectoria gradual de los rendimientos de los bonos, el crecimiento de los beneficios en la renta variable podría alcanzar el 7% en 2019. El consenso espera un avance del 10%.

A día de hoy, los expertos consideran que, con al menos tres subidas de tipos proyectadas para el próximo año, “existe el riesgo creciente no de que la inflación haga descarrilar la economía estadounidense, sino que sea un error de política de la Fed, con una combinación de políticas demasiado agresiva, la que dañe el crecimiento”, observa Tom Elliott, estratega de inversiones internacionales en deVere Group, quien recuerda que esto incluye desde  elevar las tasas demasiado rápido hasta el adelgazamiento de su balance, que también contribuye a un mayor rendimiento de los bonos.

Domingo, 07 Octubre 2018 16:21

ESTA SEMANA EN WALL STREET

Tras el dato de empleo de septiembre, que vino acompañado de la tasa de paro más baja desde 1969 y que impulsó la rentabilidad del bono americano hasta el 3,24%, la atención de los inversores se centrará en la temporada de resultados y el escenario geopolítico.

En este sentido, el primer punto de partida es Brasil. La primera ronda presidencial llega con Jair Bolsonaro liderando las encuestas frente a su rival, Fernando Haddad. Fuera de las elecciones brasileñas, otro asunto clave es la visita del secretario de Estado, Mike Pompeo, a Corea del Norte, donde el máximo diplomático estadounidense se reúne con Kim Jong Un.

Ya entrada la semana, el miércoles, los líderes europeos se reúnen para discutir el artículo 50 y el Brexit. El principal negociador del Brexit de la UE, Michel Barnier, presentará el proyecto de declaración política en Bruselas, que esboza la nueva asociación del bloque con el Reino Unido.

De vuelta a EEUU, la temporada de resultados del tercer trimestre arranca con Factset esperando un incremento de más del 19,3% para el beneficio por acción del S&P 500.

Se espera que el sector financiero registre un crecimiento de beneficios del 34,3%, pero al mismo tiempo se postulan como el único sector que  podría registrar una caída en los ingresos, con las estimaciones actuales de una disminución del 1,4%. JPMorgan, Wells Fargo y Citigroup presentan sus cifras el viernes. Walgreens y Delta también se encuentran entre las compañías que darán a conocer sus resultados esta semana.

En estos momentos, se espera que el sector energético genere el mayo aumento en el crecimiento de sus ingresos gracias a los mayores precios del petróleo.

Del lado macro, se espera que los inversores analicen detenidamente los datos de inflación del miércoles. Las expectativas apuntan a un aumento del 0,2% intermensual y un 2,3% interanual.

Los inversores también escucharán con atención los comentarios esta semana del presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, y el presidente de la Fed de Atlanta, Raphael Bostic, ambos miembros con derecho a voto dentro del Comité Federal de Mercado Abierto.

Jueves, 04 Octubre 2018 17:58

La rentabilidad del bono asusta al mercado

Con la economía de Estados Unidos sacando músculo, prueba de ello llegó de mano del sector privado que sumó en septiembre 230.000 nuevas nóminas, niveles no vistos desde febrero, y la Reserva Federal viento en popa a toda vela con sus subidas de tipos, la rentabilidad del bono americano a 10 y 30 años ha tocado niveles no vistos en los últimos años. 

En el primer caso, el 3,21% logrado el jueves no se veía desde 2011 mientras en el segundo, el 3,282% supone máximos desde 2014. Una situación que se produce cuando el banco central estadounidense proyecta una cuarta subida de tipos este año y proyecta elevar la tasa federal por encima del 3% a finales del próximo año. Al mismo tiempo, la dieta de su balance continúa, algo que también juega un papel secundario en el aumento de la rentabilidad del 10yr-Treasury.

“Incluso si la reducción del balance se tradujera en un incremento importante del rendimiento de los bonos, siempre se pueden hacer ajustes”, recalca Andrew Kenningham, economista de Capital Economics, quien considera la Fed dejará de reducir su balance si la economía estadounidense se desacelerase drásticamente en los próximos dos años.

Sin embargo, como bien apuntaban el miércoles varios altos funcionarios de la Reserva Federal, eso sólo podría ocurrir bien por una crisis política fruto del resultados de las legislativas del próximo noviembre o un Brexit abrupto sin acuerdo con la Unión Europea.

Al menos eso indicaba el presidente de la Reserva Federal de Richmond, Thomas Barkin, quien incidió en la fortaleza de la economía de EEUU. Su homólogo en la Fed de Chicago, Charles Evans, dijo que lograr llevar los tipos de interés a “un ajuste ligeramente restrictivo” de entre el 3% y el 3,25% comulgaría con esa misma proyección, en términos de crecimiento como de inflación.

Mientras la rentabilidad de la deuda pública americana volaba alto, más lo hizo la renta variable, donde el Dow Jones tocó nuevos máximos el miércoles para cerrar la sesión del jueves borrando cerca de 200 puntos.  

A corto plazo, la economía de EEUU sigue sacando pecho. Al dato de empleo del sector privado hubo que sumar como el ISM del sector servicios llegó a tocar una de sus lecturas más altas de la historia al situarse en los 61,6 en septiembre. El PMI de IHS Markit, sin embargo, cedió posiciones hasta los 53,5.

“La fortaleza del ISM no manufacturero en septiembre se contagió a todos los componentes, lo que coincide con la fuerte actividad física. El breve período de debilidad en los indicadores de la encuesta durante el verano ahora parece haber quedado atrás”, señalaba Veronica Clark, economista de Citi.

 

Domingo, 30 Septiembre 2018 15:54

ESTA SEMANA EN WALL STREET

Comenzamos ya el último trimestre del año después de que entre los meses de julio y septiembre el S&P 500 haya generado una rentabilidad de más del 7%. Una tendencia que no debería verse interrumpida, especialmente después de la última subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal así como las lecturas de crecimiento del segundo trimestre (tercera  revisión) o el sentimiento del consumidor.

A expensas de lo que pueda pasar en la esfera política, esta semana el dato protagonista llegará de mano del mercado laboral. El viernes conoceremos los datos de empleo correspondientes al mes de septiembre, cuando el consenso del mercado espera una creación de 185.000 puestos de trabajo y que la tasa de paro se sitúe en el 3,8%.

La inflación salarial debería acomodarse el 2,8% en su tasa interanual, experimentando una ligera desaceleración con respecto al mes de agosto, cuando alcanzó máximos no vistos en los último 9 años. Antes del dato oficial, el miércoles conoceremos la cifra de nóminas dentro del sector privado que dará a conocer ADP en colaboración con Moody´s Analytics.

Entre otros datos relevantes, los inversores no perderán el ojo a los datos manufactureros de septiembre y el dato mensual de ventas de automóviles. También conoceremos datos de la balanza comercial (el viernes) con una previsión de aumento de la brecha hasta los 52.400 millones de dólares.

Es importante destacar como EEUU y México decidieron retrasar la presentación de su texto sobre el acuerdo comercial alcanzado para seguir dando algo de margen a las negociaciones con Canadá. Aún así Ottawa debe tomar una decisión lo antes posible si se quiere cumplir con el calendario legislativo. Washington ha iniciado también conversaciones comerciales con Japón y la Unión Europea mientras sus tensiones arancelarias con Pekín siguen en aumento.

Todavía seguiremos viendo compañías presentando sus cuentas. Esta semana lo harán PepsiCo, Paychex, Lennar,  Constellation Brands y Costco. Todos ellos miembros de S&P 500. En el caso de Constellation este será el primer trimestre en publicar sus cifras tras la compra de Canopy Growth, la compañía relacionada con con el cannabis, a cambio de 4.000 millones de dólares.

Atentos estaremos a Tesla. Después de la acusación formal de fraude por parte de la Comisión de Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés), durante el fin de semana se confirmó como Elon Musk alcanzó un acuerdo con los reguladores que le obligan a dejar la presidencia del consejo de administración de la compañía pero manteniendo su papel como consejero delegado (CEO).

Además tendrá que pagar una multa de 20 millones de dólares por el controvertido tuit en el que aseguró contar con la financiación para una eventual privatización de Tesla, una operación que finalmente resultó no ser la mejor opción para el fabricante de coches eléctricos.

Domingo, 23 Septiembre 2018 19:40

ESTA SEMANA EN WALL STREET

Después de los máximos históricos alcanzados por el Dow Jones y el S&P 500, esta semana los operadores tendrán sus miras puestas en la política monetaria de Estados Unidos. El martes comienza la reunión de política monetaria de la Reserva Federal, el encuentro de dos días que culminará con una nueva subida de tipos de interés de 25 puntos básicos.

Mientras el consenso asume y digiere esa nueva vuelta de tuerca al precio del dinero en EEUU, las claves llegarán de mano tanto de las proyecciones económicas que acompañarán al comunicado final así como la posterior rueda de prensa que ofrecerá el presidente del instituto emisor, Jerome Powell.

Con una economía que según el indicador GDPNow de la Fed de Atlanta estaría creciendo un 4,4% en el trimestre en curso y donde el mercado laboral sigue demostrando una robusta solidez, la pregunta es si el Comité Federal de Mercados Abiertos (FOMC, por sus siglas en inglés) optará por seguir su escalada, con una cuarta subida este año, o por el contrario, veremos una pausa. El ritmo de la política monetaria el próximo año también será decisivo, en un momento en que el pulso arancelario entre EEUU y China sigue más vivo que nunca.

Precisamente desde la medianoche del lunes, la administración del presidente Donald Trump, activó sus aranceles del 10% sobre un catálogo de productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares, expandiendo su guerra comercial a más de la mitad de las importaciones del gigante asiático que entran en el país.

Pekín ha hecho lo propio con gravámenes que rondan entre el 5% y el 10% a bienes fabricados en Estados Unidos y tasa ya alrededor del 85% de las importaciones que entran en el mercado chino. Agudizando las tensiones, el gobierno de Xi Jinping anunció durante el fin de semana que cancelará las negociaciones previstas para esta semana a petición del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin.

Durante el resto de la semana, además de la Fed y el pulso comercial, estaremos atentos a otras referencias macro. El martes, la confianza del consumidor debería caer ligeramente hasta los 130,5 puntos mientras que el jueves la tercera revisión del PIB correspondiente al segundo trimestre debería mantenerse en el 4,2%. Durante dicha jornada también conoceremos los pedidos de bienes duraderos, donde se espera un incremento del 1,6% tras la caída del 1,7% registrada en el mes de julio. Terminaremos la semana con el sentimiento del consumidor de la Universidad de Michigan mientras que John Williams, alto funcionario de la Fed hablará en una conferencia en Nueva York.

Esta semana, la geopolítica también cobrará especial relevancia con el punto álgido de la 73 Asamblea General de Naciones Unidas. Se espera la intervención del presidente de EEUU, Donald Trump, quién reiterará su mensaje proteccionista donde su país seguirá siendo su principal prioridad.

Con las bolsas estadounidenses haciendo oídos sordos a los tambores de guerra comercial que comenzarán a resonar a partir del lunes, cuando Washington y Pekín saquen la artillería pesada en materia arancelaria, uno de los motores que ha impulsado este año al S&P 500 promete frenar el impulso de la renta variable americana este otoño.

Las recompras de acciones propias, que hasta mediados del presente mes alcanzaban ya los 762.000 millones de dólares desde que arrancase el año, se enfrenta al conocido en la jerga financiera como “apagón” fruto de las regulaciones que rigen a las cotizadas americanas.

De esta forma, estas empresas tienen prohibido llevar a cabo compras de títulos propios de forma discrecional durante el mes previo a la presentación de sus resultados trimestrales. Es por ello por lo que el 18% del S&P 500 ya se encuentra en cuarentena con el 86% restante haciendo lo propio a partir del próximo 5 de octubre.

Un hecho importante si tenemos en cuenta que este tipo de operaciones se han convertido en uno de los principales pilares sobre los que se asienta el mercado alcista a este lado del Atlántico. “El S&P 500 se encuentra a las puertas de su máximo histórico de 2.914 puntos, pero el bloqueo en la recompra de acciones presenta un riesgo a corto plazo”, apunta David Kostin, estratega jefe de renta variable estadounidense en Goldman Sachs.

Precisamente, en un informe, Kostin y su equipo señalan como por primera vez en los últimos 10 años, la comilona de títulos propios emprendida por los componentes del S&P 500 supone el mayor porcentaje en lo que al uso de su caja se refiere. En estos menesteres, una decena de valores, encabezados por Apple, pero donde también se incluyen Cisco, Oracle o Facebook, por mencionar algunos, concentran el 78% del crecimiento agregado en la recompra de acciones dentro del S&P 500 en la primera mitad del año. 

De hecho, la de Cupertino ha gastado alrededor de 45.000 millones de dólares en los primeros seis meses de 2018 en engullir sus propias acciones, lo que supone el 24% de las recompras totales llevadas a cabo por los valores que componen el S&P 500. El fabricante del iPhone, que en agosto sobrepasó una capitalización de mercado del billón de dólares, casi ha triplicado sus recompras cuando se comparan estas cifras con las registradas el año pasado en el mismo periodo de tiempo. 

“Desde el 2000, la rentabilidad del S&P 500 durante periodos de apagón y posibilidad de recomprar acciones no ha mostrado diferencias significativas pero la volatilidad ha experimentado un repunte”, señala Kostin, quien explica que como el flujo de caja generado por los componentes del S&P 500 aumentó un 35% en la primera mitad del año hasta los 917.000 millones de dólares. Esta situación ha generado un dilema para muchos directores financieros sobre cómo usar dicho efectivo.

Mientras las recompras de acciones podrían superar el billón de dólares en el conjunto de este año, lo que supondría un récord, la inversión en capital de estas empresas ha subido un 19% hasta los 341.000 millones de dólares en la primera mitad de 2018. Categorías, como Investigación y Desarrollo, han registrado incrementos del 14%, es decir, cerca de 18.000 millones de dólares en los seis primeros meses del año, hasta los 147.000 millones de dólares, su mejor ritmo en más de una década. Alphabet, la matriz de Google, ha contabilizado el 13% del aumento agregado en inversión de capital dentro del S&P 500, sumando más de 7.000 millones de dólares.

Aún así, el aumento de la volatilidad que puede generar el apagón en las recompras de acciones, llega en un momento complicado para las bolsas estadounidenses. A las tensiones comerciales entre EEUU y China, donde el presidente de EEUU, Donald Trump, amenaza con extender su ataque arancelario a todas las importaciones del gigante asiático, hay que sumar también la próxima subida de tipos de interés por parte de la Reserva Federal, prevista para la semana que viene. Todo ello, en un momento en que el banco central continua con el adelgazamiento de su balance y el Capitolio se enfrenta a las elecciones legislativas el próximo 6 de noviembre.

Domingo, 16 Septiembre 2018 15:57

ESTA SEMANA EN WALL STREET

La referencias macro de la semana pasada apoyan expectativas y sugieren que el crecimiento del PIB real en el tercer trimestre podría alcanzar un sólido 3,1% , según el consenso. La mayoría de
datos económicos se dieron a conocer a finales de la semana. Entre ellos destacó el de ventas minoristas, que aumentando solo un 0,1%, pero los datos del mes anterior se revisaron al alza y en los últimos tres meses el ritmo de crecimiento roza el 7,8%.

La producción industrial aumentó 0,4% en agosto, que fue levemente mejor que esperado. Por su parte, los datos de inflación llegaron en gran medida por debajo de las expectativas, con el dato de cabecera y el subyacente aumentando un 0,2% y un 0,1% respectivamente en agosto. mientras por precios de producción general cayeron un 0,1% en agosto después de permanecer sin cambios en julio.

Esta semana, no contaremos con grandes referencias, salvo las que llegan del sector inmobiliario. El miércoles se darán a conocer los comienzos de construcción, con el consenso esperando un ritmo que alcance hasta los 1,23 millones de unidades. Un día después, se publican las ventas de casas ya existente, donde debería registrarse un aumento hasta los 5,38 millones desde los 5,34 millones del mes anterior (julio). El jueves también conoceremos los indicadores adelantados, donde el mercado espera un incremento del 0,5%.

Fuera del escenario macroeconómico, las miras seguirán puestas en las tensiones comerciales. No se han registrado grandes avances con Canadá y el acercamiento a China por parte del secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, está en el aire tras la intercesión del presidente de EEUU, Donald Trump.

El pasado viernes Bloomberg News adelantó que Trump se reunió con Mnuchin, el secretario de Comercio, Wilbur Ross y el representante comercial de EEUU, Robert Lighthizer, a los que indicó su intención de seguir adelante con la próxima fase de su pulso arancelario con Pekín para activar aranceles a un catálogo de productos chinos por valor de 200.000 millones de dólares.

Durante el fin de semana, el WSJ reafirmó esta información pero indicó que los gravámenes serán del 10% y no del 25%. El rotativo también indicó que China ha dejado en el aire si seguirá  o no adelante con las negociaciones, previstas para finales de este mes, dado que no está dispuesta a conversar con una pistola en la cabeza, según Yang Weimin, ex asesor económico principal del presidente Xi Jinping.

Al cierre del próximo 21 de septiembre, S&P Dow Jones Indices y MSCI materializarán cambios transformando el clásico sector de telecomunicaciones en el de servicios de comunicación, un híbrido que combinará determinadas empresas de los sectores de consumo discrecional y tecnología de la información de los distintos indicadores bursátiles que elaboran estas compañías.

De esta forma, más del 8% de la capitalización del S&P 500 será reclasificada en el nuevo sector, lo que supone el mayor cambio en la estructura del sector en la historia del Estándar de Clasificación Industrial Global (GICS).

Según explican desde M&G Investments, los nuevos valores del ámbito de los servicios de comunicación presentan un cambio significativo ya que dejarán de ser los clásicos títulos de valor con características similares a la renta fija y que reparten dividendos elevados a los que nos tiene acostumbrado el sector de servicios de telecomunicación en la actualidad.

El sector de servicios de comunicación abarcará gran parte de los valores de crecimiento de los segmentos de consumo discrecional y tecnología de la información y presentará una mayor sensibilidad al mercado de renta variable en general y una menor sensibilidad a los rendimientos de los bonos y a los tipos de interés. 

Esto reflejará mejor las actividades de comunicación modernas e incluirá compañías que facilitan la comunicación y ofrecen contenido e información a través de varios tipos de medios como Comcast, News Corp, Walt Disney, Netflix, Alphabet (la matriz de Google) y Facebook.

Desde Goldman Sachs aseguran que una vez que se materialicen estos cambios, dice Goldman, el sector de la tecnología perderá peso en el S&P 500, donde su influencia caerá hasta el 20 por ciento desde el 25 por ciento actual.

"Con la salida de dos de las compañías más grandes, el sector perderá parte de su atractivo para los inversores que busquen crecimiento", reconoce David Kostin, estratega jefe de este banco de inversión.

Pero además, uno de los efectos indeseados de este cambio será la presión vendedora de los productos que replican índices o sectores (los llamados fondos cotizados o ETFs, por sus siglas en inglés), que tendrán que reajustar el peso que tienen a cada uno de ellos tras los cambios.

De hecho, desde M&G Investments consideran que aquellos que invierten en fondos cotizados se verán más afectados, sobre todo si esos ETFs replican el sector de tecnología de la información, el de consumo discrecional o el de servicios de telecomunicación, dado que los cambios en las posiciones subyacentes alterarán el perfil de riesgo, el potencial de crecimiento y la generación de rentas de esos fondos. Los inversores en fondos centrados en temáticas concretas también podrían verse afectados, dado que los cambios podrían modificar la estrategia de inversión del fondo.

 

Domingo, 09 Septiembre 2018 15:28

ESTA SEMANA EN WALL STREET

El fin del verano y la vuelta a la rutina culminó la semana pasada con la creación de 201.000 puestos de trabajo en agosto en Estados Unidos, una cifra que superó ligeramente las expectativas del consenso del mercado que esperaba alrededor de 190.000 empleos más. Sin embargo, mientras la tasa de paro se mantuvo inamovible en el 3,9%, mínimos de los últimos 18 años, y las revisiones de los dos meses anteriores borraron cerca de 50.000 trabajos, la sorpresa llegó del repunte experimentado por los salarios.
 
Con 10 centavos más a la hora, el incremento mensual fue del 0,4% lo que impulsó la tasa de crecimiento en la inflación salarial anual hasta el 2,9%, dos decimas más de lo registrado en julio. Su nivel más alto desde 2009. “El crecimiento salarial está mejorando después de que los empleadores tengan cada vez más problemas para encontrar trabajadores”, explica Sarah House, economista de Wells Fargo Securities.
 
Desde su punto de vista, aunque éste sigue siendo más débil que el ritmo registrado en ciclos anteriores, el avance está mejorando y el crecimiento salarial toca su mayor nivel de la expansión económica en curso, hoy en día la segunda más larga de la historia. Esta situación generó inicialmente cierto desasosiego en el mercado, ya que la situación avala las próximas subidas de tipos por parte de la Reserva Federal.
 
En estos momentos, ya está por descontado que Jerome Powell y sus chicos elevarán el precio del dinero en otros 25 puntos básicos el próximo 26 de septiembre, cuando culmine su reunión de dos días sobre política monetaria. De materializarse este incremento, las tasas se moverán ya entre el 2% y el 2,25%.
 
Para el último encuentro del año, que terminará el próximo 19 de diciembre, también se descuenta otra subida más, que elevará los tipos de interés federales hasta el rango del 2,25% y el 2,50%. Aún así, la desconexión se produce a partir del próximo año, cuando el consenso, según el indicador FedWatch que elabora la Chicago Mercantile Exchange, no ve los tipos más allá del rango del 2,50% y el 2,75%.
 
"Dentro del contexto de aumento de la inflación, este es un informe laboral equivalente a Cenicienta para los halcones de la Fed”, destaca James Ingram, gestor de MB Capital, haciendo referencia a los altos funcionarios del banco central que apoyan una política monetaria más dura a este lado del Atlántico.
 
Precisamente, esta semana conoceremos datos de inflación. El consenso espera un avance del 0,3% que llevaría la tasa interanual hasta el 2,8%, una décima por debajo de lo registrado en julio. En el caso de la inflación subyacente, el avance debería ser del 0,2%, con el cúmulo anual en el 2,4%. Cualquier cifra por encima de estas referencias seguirá despertando posibles tensiones en el mercado por el repunte de los precios a este lado del Atlántico.

Quizás, después de los datos de inflación, la próxima referencia macro más importante serán las ventas minoristas de agosto, con el consenso barajando un incremento del 0,5%. Paralelamente, también conocemos datos de producción industrial (con las expectativas descontando un avance del 0,3%) y el Índice de Precios de Producción, cuya subida debería rondar el 0,2%. A ellos hay que sumar el crédito del consumidor, los JOLTS, inventarios al por mayor o el optimismo de las pequeñas empresas. Por último, se dará a conocer el Sentimiento del Consumidor de la Universidad de Michigan, que debería mantenerse en el entorno del 96,2.