Jose Luis De Haro Sánchez

Jose Luis De Haro Sánchez

Editor DesdeWallStreet.com
En los fueros de la Avenida de la Constitución y la calle 20, donde se asienta el Consejo de Gobierno de la Reserva Federal, se avecinan cambios. Tras años operando con vacantes dentro del total de siete puestos que regentan el órgano rector del banco central estadounidense, el presidente de Estados Unidos está dispuesto ya a dejar implícitamente su huella en las decisiones de política monetaria a cargo de la presidenta Janet Yellen y su séquito de funcionarios. 
 
Para ello, la Casa Blanca se prepara para nominar a sus candidatos para ocupar dos de los tres asientos disponibles en el comando de poder de la Fed, todos ellos con poder de voto en Comité Federal de Mercados Abiertos, FOMC, por sus siglas en inglés, encargado de dictar el rumbo que toma el precio del dinero a este lado del Atlántico. En su elección, el mandatario ha sido ávido en distanciar a sus favoritos de la tendencia acomodaticia que siempre ha caracterizado a la guardiana que vela por alcanzar el pleno empleo y mantener la inflación en el 2%. 
 
Si Yellen se caracteriza por su pelaje de paloma, como se conoce en la jerga financiera a los banqueros centrales más flexibles y favorables a mantener los tipos de interés en niveles bajos, Randal Quarles, quien Trump busca colocar como encargado dentro de la Fed para regentar la supervisión del sector bancario, y Marvin Goodfriend, quien aspira a ocupar otro de los sillones vacíos, no han dudado en expresar sus reticencias a las agresivas herramientas de las que ha echado mano el banco central estadounidense desde 2008 en su hazaña por enderezar la economía desde el revés de la Gran Recesión. 
 
Quarles militó el Departamento del Tesoro bajo la administración de George W. Bush y Goodfriend conoce el banco central estadounidense donde trabajó antes de convertirse en profesor de la Universidad Carnegie Mellon. "El nombre de Quarles lleva rondando las quinielas desde hace meses pero Goodfriend representa una elección interesante", reconoce Jay Hatzius, economista de Goldman Sachs. "Es un economista monetario cualificado, con un perspectiva históricamente agresiva pero más ecléctica en los últimos tiempos", señala al resaltar que éste ha incidido en la importancia de anclar los precios en el 2% y su preferencia por llevar los tipos a terreno negativo frente a la compra de activos como alternativa acomodaticia. 
 
Paralelamente, a la espera de la nominación oficial de ambos, esta situación plantea un nuevas preguntas sobre quién capitaneará la Fed a partir de 1 de febrero de 2018. Yellen ha pasado de ser considerada una líder politizada a ganarse el completo respeto de Trump, quien en una entrevista con el Wall Street Journal reconoció que "le gusta" su estilo, sobre todo "su política de tipos de interés bajos". En la paradoja de contradicciones que caracteriza a la administración del republicano, el presidente no ha dudado en quejarse por el elevado valor del dólar, criticar la política acomodaticia de la Reserva Federal o más recientemente a favorecer el dinero barato. 
 
Lo cierto es que mientras su hija Ivanka alababa hace un par de semanas a Yellen, citando en Twitter el discurso ofrecido por la presidenta de la Fed en la Universidad de Brown, donde indicó que "muchas mujeres luchan por combinar sus aspiraciones profesionales y familiares, el control de la Fed es un puesto codiciado. Es por ello que en los mentiremos de la Casa Blanca, Gary Cohn, el ex presidente de Goldman Sachs y actual director del Consejo Económico Nacional, haya dejado caer su interés por dicha corona, algo que posteriormente ha negado en un momento en que su nombre también se baraja para sustituir a Reince Priebus como jefe de gabinete de la Casa Blanca. 
 
Cierto o no, el reglamento por el que se rige la Fed hace difícil contemplar el desembarco en el puesto de más prestigio del banco central de un "outsider", especialmente como Cohn, quien no es académico ni cuenta con experiencia alguna en política monetaria. Además, es importante tener en cuenta que en este juego de tronos dentro de la Reserva Federal, tanto Yellen como su mano derecha, el vicegobernador Stanley Fischer, cuyo mandato expira en junio del próximo año, pueden permanecer como miembros del Consejo de Gobierno hasta 2024 y 2020 respectivamente. 
 
"La tercera vacante actual en el Consejo debe ser ocupada por un banquero comunitario como estipula la legislación aprobada en 2015", matiza Hatzius, quien incide en que "un nombramiento externo a la presidencia de la Fed cuando expire el mandato de Yellen requeriría que uno de los gobernadores actuales renuncie". De momento, ninguno ha dado señales de tener estas intenciones en mente. Entonces, ¿qué pasará?. "Tal vez Trump renueve a Yellen para cumplir otro mandato o quizás ascienda a alguno de los gobernadores ya existentes a la presidencia o, simplemente, la administración confía en que alguno de los gobernadores decidirá abandonar su cargo", explica el economista de Goldman.
Miércoles, 14 Junio 2017 16:35

LA FED NO SE SALE DEL GUIÓN

Como estaba previsto, el Comité Federal de Mercado Abierto de la Reserva Federal (FOMC, por sus siglas en inglés) subió tipos de interés por segunda vez este año, situando el precio del dinero entre el 1 y el 1,25%. Lo interesante de esta reunión, sus proyecciones y la conferencia de prensa de Janet Yellen estuvo en lo que cabe esperar en la segunda mitad del año. 

Parece que pese a rebajar la inflación hasta el 1,6% este año frente al 1,9% esperado en marzo, los funcionarios de la Fed no temblarán, al menos de momento, en seguir endureciendo la política monetaria de EEUU. 12 de los 16 encargados de elaborar las proyecciones económicas del banco central estadounidense apoyaron una tercera subida de tipos este año, algo que bien podría llegar en septiembre y diciembre. Una situación que de momento el mercado no descuenta, de ahí que aumentase la volatilidad durante la jornada del miércoles, pero que la Fed puede ir concienciando entre los operadores en los próximos meses, siempre y cuando la economía acompañe. De momento parece que lo hará. De hecho, la Fed aumentó en una décima su previsión de crecimiento para este año, cuando el PIB debería avanzar un 2,2%. 

Si la coyuntura acompaña, la Fed estaría dispuesta a iniciar la reducción de su balance "pronto", según indicó la máxima mandataria del banco central. Y por pronto se oficializó este mismo año. Los detalles que avanzó el FOMC indicar que este adelgazamiento será muy moderado y progresivo. Al mismo tiempo, la Fed contará con un nuevo peso ideal, es decir, no reducirá su balance hasta los niveles previos a la crisis. Algo que deja margen para utilizar esta nueva herramienta en caso de un shock económico pero sin perturbar demasiado al mercado en su intento por hacerla rebajar de peso. 

Los tuits del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, suelen servir de oráculo para predecir el futuro de la primera potencia mundial. Es por ello que cuando el republicano hizo uso de la red social a comienzos de mayo para reiterar la necesidad del país de sufrir "un buen cierre" de las principales agencias gubernamentales el próximo septiembre, un escalofrío se dejó sentir en el Capitolio. También en Wall Street, donde los inversores cada vez esconden menos su escepticismo sobre el estancamiento de la agenda económica del mandatario. 

Trump no dudó la semana pasada en romper con la comunidad internacional, gran parte de los empresarios de su país e incluso con miembros de su círculo más cercano, como su hija Ivanka al anunciar que EEUU se retirará del acuerdo climático de París. Un hecho que ejemplifica cómo el inquilino de la Casa Blanca no tiene reparos en tomar decisiones polémicas con repercusiones considerables pese a las críticas y presiones de directivos como Elon Musk, consejero delegado de Tesla, Bob Iger, de Walt Disney, o Lloyd Blankfein, su homólogo en Goldman Sachs por nombrar algunos. 

Es por ello que con sus planes estancados, recordemos que su propuesta de salud no avanza en el Senado y la reforma fiscal no es más que anecdótica entre los miembros del Congreso; un presupuesto ideológico de 4,1 billones de dólares que propone recortes de 3,8 billones de dólares haciendo ímpetu en programas sociales; y un presidente impredecible, los últimos coletazos del verano y los primeros soplos del otoño se prometen complicados. 

El secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, urgía el pasado 24 de mayo a los legisladores elevar el límite de endeudamiento del país, que volvió a restaurarse el pasado 16 de marzo después de haberse cancelado en noviembre de 2015, lo antes posible. Según los cálculos iniciales, EEUU lograría mantener su financiación gracias a medidas extraordinarias sin alcanzar el techo de los 19,8 billones hasta el otoño. Sin embargo, una recaudación de impuestos más baja de lo previsto, podría adelantar dicha fecha. 

Poner en duda la sacrosanta fiabilidad de que la mayor potencia mundial cumplirá con sus acreedores no sólo se dejaría sentir en los mercados financieros globales, como ya vimos en el verano de 2011, sino que además podría forzar al gobierno a cesar parte de sus operaciones. En esta ocasión, incrementar el comúnmente conocido como techo de la deuda coincide con la necesidad de pasar el presupuesto fiscal para el año fiscal 2018, cuyo arranque comienza el próximo 1 de octubre, en un momento en que los demócratas y parte de los republicanos han mostrado su rechazo al plan presupuestario de Trump.

Con una mayoría simple en el Senado, los republicanos necesitarán 60 votos para aprobar el presupuesto, de ahí que se espera que los senadores de la oposición utilicen las negociaciones para avanzar en su agenda, especialmente en materia de salud. Eso sí, apoyarían la petición de Mnuchin de incrementar el límite de endeudamiento sin condiciones partidistas. 

De donde llegan presiones para ligar este hecho a objetivos políticos es de la propia Casa Blanca. Su director de presupuesto, Mick Mulvaney, quien en una entrevista la semana pasada incidió en que le "gustaría ver cómo algunas reformas de gasto" se adhieren a la negociación de elevar el techo de la deuda. Paralelamente, el Caucus de la Libertad, el grupo rebelde de legisladores republicanos conservadores, apoyan la posición de Mulvaney mientras que los líderes del partido en la Cámara de Representantes, liderados por Paul Ryan, todavía no han definido su estrategia. 

Chris Edwards, director de estudios de política fiscal del Instituto Cato, considera que independientemente de la postura de la administración Trump, el requisito de contar con 60 votos en el Senado, donde los republicanos cuentan con 52 escaños, determinará el resultado. "Sólo si los líderes republicanos consiguen esquivar a los más conservadores en la Cámara de Representantes y en el Senado, contarían con el apoyo de los demócratas para un incremento limpio del límite de endeudamiento", vaticina Edwards.

Dicho esto, Trump ya ha presionado a los senadores de su partido hace unas semanas para que activen la conocida como "opción nuclear", que permite cambiar las reglas de la Cámara Alta y aprobar un proyecto de ley con una mayoría simple. Según el presidente esto permitiría agilizar su propuesta de salud y su reforma fiscal. Sin embargo este tipo de estratagemas políticas podrían pasar factura a los republicanos de cara a las elecciones legislativas del próximo año. 

De momento, y a la espera de cómo vayan desarrollándose las negociaciones en los próximos meses, militar en la administración de Donald Trump se ha convertido en un campo de minas, donde las distintas guerrillas que rodean al presidente buscan salir victoriosos y avanzar con sus respectivas agendas, el propio mandatario incluido. 

 

Las bolsas europeas operaban estables en las primeras operaciones del lunes, ayudadas por el avance de los títulos energéticos en medio de las tensiones crecientes en Oriente Medio, mientras varios feriados reducían la actividad.

El índice paneuropeo STOXX 600 bajaba un 0,06por ciento, mientras que el británico FTSE, que alcanzó un nuevo máximo el viernes, subía un 0,07 por ciento en la apertura y la libra esterlina retrocedía luego de un ataque en Londres el sábado antes de las elecciones generales del jueves.

Los títulos energéticos daban el mayor impulso tanto al STOXX como al FTSE, mientras los precios del petróleo subían después de que el principal exportador de crudo Arabia Saudita y otros estados árabes cortaran sus relaciones con Qatar, país al que acusan de apoyar el terrorismo.

Las acciones en las compañías en las cuales Qatar tiene participación presentaban resultados dispares. La minera Glencore bajaba un 0,9 por ciento en un sector minero más débil, mientras que la eléctrica española Iberdrola, el banco británico Barclays y la constructora francesa Vinci operaban estables.

El mercado alemán y otras bolsas europeas estaban cerradas el lunes debido a un feriado religioso.

 

El sector financiero brilló con fuerza nada más conocerse el resultado de las elecciones presidenciales de Estados Unidos. Las expectativas sobre una administración Trump que favorecería el crecimiento, desharía buena parte de la regulación y fomentaría una jugosa reforma financiera impulsaron a los grandes valores bancarios. Al mismo tiempo, un moderado pero constante repunte en la inflación avalaban que la Reserva Federal seguiría encareciendo el precio del dinero. 

Sin embargo, desde que arrancase el año y hasta la fecha, el KBW Nasdaq Bank Index, el indicador que agrupa a las principales entidades bancarias del país, acumula pérdidas del 3,4% y sólo durante la jornada del miércoles se dejó más de un 1%. Con la incertidumbre que pesa sobre Washington y una Casa Blanca que no consigue llevar a buen puerto ninguna de sus promesas en materia económica, los ejecutivos de la gran banca americana avisan que sus cuentas no serán demasiado agradables en el segundo trimestre. 

Durante la conferencia sobre el sector que celebra en Manhattan el banco alemán, Deutsche Bank, ejecutivos de J.P. Morgan y Bank of America Merrill Lyncho, dos de los bancos más importantes de EEUU, advertían que los ingresos para el trimestre en curso llegarán a caer hasta un 15% con respecto al año pasado. 

Al menos así lo aseguró a la audiencia, Marianne Lake, quien frente a todos los pronósticos, aseguró que durante el segundo trimestre, los ingresos han caído un 15% con respecto al mismo periodo de 2016. En este sentido, Lake señaló la baja volatilidad que se vive en el mercado como uno de los factores que han llevado a esta situación. También citó los bajos intereses. Una situación que ha mermado el flujo de los clientes del banco al mando de Jamie Dimon. 

Los títulos de J.P. Morgan, en lo que llevamos de año, se dejan ya más de un 4,5%. En el segundo trimestre de 2016, la firma registró un beneficio neto de 6.200 millones de dólares, prácticamente similar a los 6.290 millones que ganó en el mismo periodo de 2015. Sus ingresos crecieron un 3%, hasta 25.300 millones de dólares. Durante el primer trimestre de 2017, el banco estadounidense obtuvo un beneficio neto de 6.400 millones de dólares, lo que supuso un incremento del 17% respecto al mismo periodo del año anterior. Por su parte, la cifra de negocio ascendió a 26.500 millones de dólares, un 6% más que en el primer trimestre de 2016.

Quien también ponía de sobreaviso a sus accionistas era Brian Moynihan, el consejero delegado de Bank of America, quien reconoció que los ingresos procedentes de su negocio de inversión en el segundo trimestre serán más bajos que hace un año. Una noticia que el mercado castigó haciendo que los títulos de la entidad cayeran más de un 2% durante la última sesión del mes de mayo. Al contrario que J.P. Morgan, las acciones de Bank of America acumulan una rentabilidad del 0,8%. 

En el segundo trimestre del año pasado, la entidad dirigida por Moynihan registró un beneficio neto de 4.232 millones de dólares y unos ingresos de 20.398 millones de dólares, por debajo de los 21.956 millones del mismo período de 2015. En los tres primeros meses de 2017, Bank of America, el segundo banco más importante de EEUU, contó con unos beneficios netos de 4.856 millones de dólares, un 40,1 % más que en el mismo período del año pasado mientras que sus ingresos fueron de 22.248 millones de dólares, un 7 % por encima de los que tuvo en el primer trimestre de 2016.

Jueves, 25 Mayo 2017 16:19

LA FANTASÍA PRESUPUESTARIA DE TRUMP

Larry Summers, ex secretario del Tesoro bajo la administración de Bill Clinton y ex director del consejero económico del ex presidente Barack Obama, calificaba el presupuesto de la Casa Blanca para 2018 como "ridículo". Un calificativo que otros editoriales de opinión reemplazaban por una fantasía que no tiene posibilidades de subsistir en el Congreso en su forma actual. 

Su propuesta establecer recortes de gasto público por valor de 3,6 billones de dólares en la próxima década, la mayor parte de ellos en programas sociales, "es inconsistente" señala Michael Brown, estratega de Wells Fargo Securities. "Incluso si los recortes de impuestos proyectados por la administración capaces de soportar un mayor crecimiento económico, en ausencia de un mayor crecimiento de la fuerza laboral, vemos la tasa de crecimiento potencial de la economía desacelerándose", avisa.

De hecho, otros expertos, como Stan Collender, vicepresidente de la consultora Qorvis MSLGROUP y profesor en la Universidad de Georgetown, incide en que no sólo el plan presupuestario llega muerto al Capitolio sino que "aumenta la probabilidad de un cierre del gobierno en otoño y retrasa aún más la implantación de la reforma fiscal". 

Es importante recordar que el Congreso debe tener listo un presupuesto antes del próximo 30 de septiembre que debe convencer al presidente Trump antes de su implementación. Dadas las circunstancias, el mandatario puede amenazar con vetar el proyecto y no aprobar el plan si este no incluye parte de sus medidas, lo que forzaría a un posible cese de la financiación a las operaciones del gobierno central. 

Aunque esta situación sería un suicidio político tanto para la Casa Blanca como para los republicanos en el Capitolio, con las elecciones legislativas en ciernes el próximo año, el rifirrafe puede generar aún más incertidumbre sobre la agenda económica de Trump y reducir la confianza de inversores así como de los consumidores en la economía. "El momento alcista del crecimiento ha tocado techo" advertían los expertos de Goldman Sachs en una nota a sus clientes donde reconocieron que "los riesgos de una recesión en EEUU aumentan". 

 

El desembarco del republicano Donald Trump en la Casa Blanca no sólo coincidió con un rebote bursátil que acumula una rentabilidad del 12,5% para el S&P 500 sino también vino acompañado por una compleja maraña de contactos y nombramientos oficiales, como el de su propia hija, Ivanka Trump, o el marido de esta, Jared Kushner.

Desde su toma de posesión, el mandatario ha tenido que acallar los rumores que ligan a miembros de su círculo con Rusia al mismo tiempo que el dueño y señor del Despacho Oval sigue sin dar a conocer su declaración de la renta, un hecho habitual y rutinario de sus predecesores en el cargo. Indicios de nepotismo y falta de transparencia según críticos y expertos que la nueva administración prefiere eliminar del ojo público. Recordemos que una de las primeras decisiones de Trump fue acabar con la práctica del gobierno de Barack Obama de publicar las visitas que recibían sus altos funcionarios, el propio presidente incluido. 

Una decisión que coincide con la publicación de un estudio elaborado por los profesores de finanzas de la Escuela de Negocios de la Universidad de Illinois, Jeffrey Brown y Jiekun Huang, que estima que los empresarios que visitan la Casa Blanca o miembros de alto rango dentro de la administración estadounidense suelen ver como la cotización de sus respectivas compañías vibra en bolsa. 

"Nuestro análisis sugiere que el acceso a altos funcionarios del ejecutivo puede ser una fuente importante de ventaja competitiva para las empresas", determinan en el documento titulado, "Todos los Amigos del Presidente: Acceso Político y Valor de la Empresa", publicado en el Buró Nacional de Investigación Económica (NBER por sus siglas en inglés). 

Brown y Huang concluyen que las acciones de las compañías cuyos altos directivos visitan al presidente o alguno de los altos funcionarios de la Casa Blanca registraron un rendimiento positivo acumulado de aproximadamente un 0,9% en los dos meses inmediatamente posteriores a dichas reuniones. "Para las multinacionales multimillonarias esto significa que una sola visita a la Casa Blanca por parte de alguno de sus directivos puede agregar cientos de millones de dólares al valor de la empresa beneficiando así a los accionistas", escriben.

Ambos expertos han basado sus conclusiones tras analizar los 2.286 encuentros mantenidos entre miembros de la administración Obama, incluido el ya ex-presidente, y empresarios de compañías que forman parte del S&P 1500. "El dinero ofrece un mayor acceso a la Casa Blanca y para estas empresas, dicho acceso se tradujo en grandes beneficios", observa el documento reiterando que esta información nunca hubiera podido conocerse sin la transparencia del gobierno previo. "Sin esta transparencia por parte de la administración de Trump, los americanos quedarán desinformados mientras que muchos insiders se benefician de sus reuniones en la Casa Blanca", sentencian. 

Pese a que no todos los empresarios y ejecutivos tienen como intención última influenciar las decisiones políticas del gobierno o en ocasiones estos esfuerzos no llegan a buen puerto, el resultado potencial de estas reuniones hace justifica que el público sea conocedor de este tipo de reuniones. Especialmente en la actualidad, donde el presidente Trump ha demostrado una mayor afinidad con la comunidad empresarial del país y ha invitado a más de una docena de consejeros delegados de distintas compañías a formar parte de su consejo especializado en estrategias y políticas económicas. 

 

La compañía de la manzana volvía a tocar un nuevo máximos históricos impulsada por un nuevo análisis que sitúa el precio de sus acciones en los 202 dólares en los próximos 12 meses. Según el informe publicado por el experto de Drexel Hamilton, Brian White, la próxima salida al mercado del iPhone 8 el próximo otoño servirá como uno de los catalizadores tempranos en dar rienda suelta a una tendencia alcista para los títulos de la compañía. 

"Pensamos que Apple sigue siendo uno de los valores mas subestimados del mundo", dijo White quien elevó su precio objetivo hasta los 202 dólares por título desde los 185 dólares actuales, reiterando obviamente su recomendación de compra. La de Cupertino cerró la semana pasada en los 148,96 dólares después de haber presentado sus resultados correspondientes a su segundo trimestre fiscal. Unas cuentas que dejaron un sabor agridulce, ya que la compañía convenció del lado de los beneficios pero se quedó corto con las ventas del iPhone. 

Una situación que el propio Tim Cook acusó a los continuos rumores en la prensa del próximo modelo del teléfono inteligente, pilar crucial en el imperio de la manzana. Dicho esto, Apple vio como su caja alcanzó casi los 257.000 millones de dólares, lo que ha desatado las cábalas de muchos analistas sobre posibles compras en el horizonte, y agració a sus inversores con un incremento en su dividendo. 

Si las previsiones del analista de Drexel Hamilton llegasen a materializarse, lo que implicaría una revalorización del 35% para las acciones de la compañía, la capitalización bursátil de Apple, a día de hoy la compañía más valiosa del mundo, alcanzaría los 1,06 billones de dólares en el próximo año. La meta de White es la más alta de los 33 analistas que cubren las acciones de Apple y cuya precio objetivo medio es de 159 dólares, con el más bajo quedando en los 120 dólares. 

"La valoración de Apple ha estado deprimida durante años a medida que los inversores consideraban que la compañía podría ser víctima de los errores que otras compañías electrónicas de consumo cometieron en el pasado", indicó White. "Sin embargo, Apple ha demostrado su capacidad de resistencia a través de su capacidad única para desarrollar hardware, software y servicios que funcionen perfectamente juntos", justificó. 

 

En lo que llevamos de año, las acciones de Apple, con una capitalización bursátil de 808.190 millones de dólares, acumulan una rentabilidad del 31,6%. En los últmos 12 meses sus títulos han subido un 64,3% y en el último mes su retorno ha sido del 6,3%. 

Jueves, 04 Mayo 2017 16:20

Twitter renace de sus cenizas

Desde comienzos de semana, las acciones del jilguero más conocido en las redes sociales y medio de comunicación fetiche del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se han revalorizado más de un 11,4%. Un impulso fomentado por los esfuerzos de Twitter en buscar alternativas más allá de sus 140 caracteres y sumarse al negocio del momento, el streaming de contenidos en directo. Operaciones que la compañía de Jack Dorsey tímidamente desarrolla a través de Periscope y que ahora promete blindar con una docena de acuerdos que ofrecerán contenido exclusivo para la red de microblogging. 
 
"Queremos ser el primer lugar donde la gente escuche cualquier cosa que les interese o les importe", señaló el propio Dorsey al anunciar sus alianzas con Major League Baseball, la NFL, Viacom, The Verge, Cheddar, WNBA, BuzzFeed, Bloomberg Media, Live Nation, PGA, Propagate e IMG Fashion, entre otros. Un total de 14 convenios con el objetivo de seguir aumentando su presencia en este campo. En los primeros tres meses del año, Twitter ofreció más de 800 horas de vídeo en directo a través de acuerdos similares, con un total de 45 millones de espectadores únicos. 
 
"La adición de estas nuevas ofertas en vivo, a las ya incluidas, es un testimonio del éxito de nuestra experiencia exclusiva para Twitter", reconoció el propio director de operaciones de la compañía, Anthony Noto. 
 
Este anuncio se produjo justo después de que Twitter diera a conocer su asociación con Bloomberg para crear un canal de noticias de 24 horas por streaming, que debería comenzar a funcionar en otoño y que a la espera de conocer su nombre llegó acompañado del hashtag #thenewnews. De esta forma y con la retahíla de acuerdos posteriores, la red social se lanza de lleno a la piscina del streaming en vivo, aproximadamente un mes después de perder los derechos de emisión de la temporada de partidos de fútbol americano de los jueves a manos de Amazon, que pagó alrededor de 50 millones de dólares. 
 
El renovado intento de la compañía que dirige Dorsey tiene una meta clara y es hincar el diente a los cerca de 13.000 millones de dólares que mueve el mercado de la publicidad en redes sociales, según la consultora eMarketer. Sin embargo, Twitter llega algo tarde y tendrá que plantar cara a titanes como Facebook, Google e incluso Snapchat que desarrollan desde hace tiempo contenido en exclusiva para sus respectivas plataformas y que, en el caso del imperio de Mark Zuckerberg, superan con creces el número de espectadores potenciales. 
 
Dicho esto, Paul Verna, analista de eMarketer, considera que "Twitter está ahondando en un nicho de negocio que es una parte fundamental de su plataforma". "Esta red social es conocida por su retransmisión de vídeo en directo y está utilizando ahora su potencial como trampolín", añade. Una decisión que se produce tras una larga travesía por el desierto en que la compañía ha perdido casi el 56% de su valor desde que se estrenase en bolsa el 15 de noviembre de 2013 y después de los intentos frustrados el año pasado de una posible venta. 

La Reserva Federal daba rienda suelta a sus halcones con una nueva subida de tipos de interés de 25 puntos básicos el miércoles, la tercera desde 2008. Sin escollos en el horizonte más cercano, el banco central estadounidense se prepara así para continuar de forma progresiva con su normalización monetaria. Una ruta que según sus últimas perspectivas económicas incluirá dos vueltas de tuerca más este año a la manivela, dejando los tipos de interés en el entorno del 1,4% al cierre de 2017. 

En este sentido, el mercado descuenta ya que el próximo incremento de 25 puntos básicos llegará en la reunión del próximo 13 y 14 de junio, con el 55,7% de los operadores respaldando la decisión, según el indicador FedWatch de la Bolsa Mercantil de Chicago (CME, por sus siglas en inglés). Lo que no está tan claro es cuando se producirá el siguiente movimiento, que bien podría llegar en el encuentro de septiembre o retrasarse hasta la comitiva del 12 y el 13 de diciembre. 

La Fed mantuvo sin grandes cambios sus perspectivas, que telegrafían hasta tres subidas de tipos en 2018, alcanzando el 2,1%, y elevaron en una décima su meta para finales de 2019, hasta el 3%. 

Por otro lado, en lo que a inflación se refiere y con los planes económicos de Trump en mente, que incluyen desde una bajada generalizada de impuestos hasta una posible inversión de hasta un billón de dólares en infraestructuras, la presidenta de la Fed, Janet Yellen, adelantó que todavía es "demasiado pronto para predecir los efectos de políticas fiscales". En relación a este tema, Yellen indicó que "no se debatieron en detalle" los posibles cambios fiscales que puedan derivarse del nuevo gobierno en Washington. 

 

La renta variable potenció ligeramente sus ganancias tras conocer la decisión de la Fed y escuchar atentamente las palabras de Yellen. El Dow Jones llegó a sumar más de 100 puntos durante la intervención de la presidenta del banco central estadounidense, quien no se mostró preocupada por el peligro de una burbuja en ciernes. 

 

 

 

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