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MARCAS EUROPEAS Y DEMOGRAFIA Destacado

El euro no se ha roto. Algunos dicen que todavía puede hacerlo, aunque pienso que se equivocan, pero no cabe duda de que los países de la zona euro se enfrentan a un gran reto demográfico: están entre los que tienen una tasa de natalidad menor y una esperanza de vida más alta de todo el mundo, y eso afecta al consumo, al ahorro y a la inversión.

Según la OECD, Francia, España e Italia figuran entre las cinco naciones con mayor esperanza de vida. La tasa de dependencia, o porcentaje de personas de más de 65 años sobre las que tienen entre 20 y 64, está alcanzando límites peligrosos. En el 2010, según la ONU, los cinco países que la tenían más elevada eran, por orden, Japón, Italia, Alemania, Suecia y Grecia. Para el 2015 pronostica que serán Japón, Italia, Alemania, Finlandia y Suecia. En Japón ya es del 45%, y se prevé que llegue al 50% en 2017; en Alemania e Italia que alcance ese nivel en el 2030; en España en el 2040; en Francia en el 2060, y en USA a final de siglo. Todo ello son previsiones realizadas con los datos actuales que se alterarían con cualquier cambio en las hipótesis como una mayor tasa de natalidad, una esperanza de vida menor, o diferentes saldos migratorios, etc.

Por otra parte si la esperanza de vida en los países europeos es tan alta, significa que estarán haciendo algo bien desde el punto de vista de hábitos de vida, asistencia sanitaria, apoyo familiar, etcétera, porque el éxito de cualquier especie se suele medir por su capacidad de supervivencia.

Nos enfrentamos a lo que se está empezando a denominar japonización de Europa: reducido crecimiento de la economía, tasas de ahorro e inversión menguantes, bajo nivel de demanda interna y modificación de los hábitos de consumo. Una población envejecida cambia sus pautas de compra: menos electrodomésticos y automóviles, menos y menores viviendas..., más gasto por el contrario en medicinas, residencias...

Estos factores ya están dificultando a varios gobiernos europeos costear muchas de las promesas que han hecho a sus ciudadanos durante décadas: una pensión vitalicia garantizada por el Estado, sanidad universal y gratuita, educación pública a precios bajos desde la guardería hasta la universidad... Contar con estas expectativas ha conllevado que muchas personas no hayan ahorrado durante su vida laboral lo suficiente para cubrir estas contingencias.

Pero ahora, las buenas noticias: en el mundo en general continúan creciendo las clases medias – se estima que al menos 150 millones de personas al año alcanzan este nivel en Asia, América Latina... -, y eso supone mayor higiene, más consumo, mayor urbanización, más inversiones en infraestructuras de todo tipo, mayor capacidad de crédito. Europa lo que sí posee en abundancia son grandes compañías con reconocidas marcas mundiales en bienes de consumo – tanto básicos como discrecionales - , y también líderes en construcción y gestión de infraestructuras. Empresas con buenos modelos de negocio, que verán aumentar sus ventas en todos estos países, y que cotizan a múltiplos razonables para el crecimiento que se puede esperar en las mismas con estas tendencias.

No hace falta más que visitar un supermercado, unos grandes almacenes o una calle comercial de cualquier urbe para ver detergentes, productos de higiene personal, bebidas, alimentos, dulces, cosméticos, confección, accesorios... producidos por empresas europeas propietarias de marcas reconocidas: Nivea, Nescafé, Lipton, Scholl, Finish, Persil, L’Oreal, Danone, Adidas, Swatch, Johnnie Walker, Heineken...

En estos países llamados emergentes, aunque muchos ya se pueden considerar emergidos, también están aumentando las llamadas clases pudientes, que demandan artículos de lujo, y Europa es asimismo sede de numerosas empresas que sirven a este segmento con marcas muy reconocidas: Louis Vuitton, Hermés, Hennessy, Omega, Audi etc.). Muchas de las empresas propietarias de estas marcas tendrán, por tanto, un futuro prometedor.

La mejor manera de que los países europeos puedan hacer frente a los retos económicos que genera el envejecimiento de su población es precisamente aumentar las exportaciones hacia todas esas crecientes clases medias y pudientes de los países emergentes. Algunos países lo llevan haciendo con éxito durante años – Alemania y Suiza por ejemplo -, pero ahora es una necesidad para todos si quieren mantener y mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos.

Modificado por última vez en Domingo, 24 Mayo 2015 11:00