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Inversión con paciencia Destacado

Un principio importante en la inversión es mantener en todo momento una visión a largo plazo. Como recuerda Bogle: “El tiempo es tu amigo, el impulso tu enemigo”.

Invertir con paciencia, ya que el transcurso del tiempo suele ser un factor precioso para las buenas inversiones: recordemos el ejemplo de Grace Groner expuesto en un artículo anterior. Pero hay muchos otros casos. Tomemos la empresa Coca Cola, por ejemplo: ¿Sabe qué dividendos le habría generado hasta 2010 una sola acción comprada por 40 dólares en 1919? Habría percibido 80.000 $ acumulados. No está nada mal. Si siente curiosidad le animo a que calcule por cuánto podría vender hoy esa posición con los desdoblamientos experimentados desde entonces; se sorprenderá. Otro ejemplo es la compañía Johnson & Johnson: dos mil invertidos en 1980 valdrían hoy, con reinversión de dividendos y desdoblamientos, la friolera de más de ciento cincuenta mil.

Otra forma de ver la excelente rentabilidad de algunas inversiones cuando se tiene paciencia es comparar el dividendo que se recibe con el coste histórico de la acción. Tomando otra vez el caso de Johnson & Johnson: una acción valía a finales de 1990 unos 9 dólares y repartió en dividendos 0,16; este año pasado la sociedad ha repartido unos dividendos unitarios de 2,59 $: una rentabilidad por tanto sobre el coste de adquisición del 28%.

En ocasiones se oye, sobre todo en nuestro país, que la mejor inversión es la inmobiliaria. No existen estadísticas fiables al respecto y la experiencia de otros países no lo demuestra. Entonces, ¿por qué se tiene esa intuición? Fundamentalmente porque los inmuebles, sobre todo la vivienda propia - que constituye generalmente una parte sustancial del patrimonio de una persona -, se adquieren con visión de largo plazo. No se compra una vivienda para venderla en cuanto haya subido un 20%, ni tampoco se vende si ha bajado el 20%, con un stop-loss, como en Bolsa; por el contrario, al cabo de treinta años se puede apreciar lo que ha subido, eso sí, en términos nominales. Además, se da la circunstancia de que todos nos creemos unos expertos en el mercado inmobiliario, sobre todo después de haber hablado con parientes o amigos que presumen de lo mucho que ha subido su casa; la Bolsa por el contrario da más respeto.

Pienso que es mejor política para muchos de nosotros estudiar y meditar bien la inversión en una acción, analizarla y pensar si estamos dispuestos a quedarnos con ella mucho tiempo, antes que andar todo el día preocupados de las veleidades y variaciones del mercado – factor por el que poco podemos hacer -. Eso sí, con una adecuada diversificación, como comentaremos otro día.

Modificado por última vez en Domingo, 24 Mayo 2015 11:00