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INVERSION Y TIPOS DE CAMBIO Destacado

Al invertir en un título extranjero: acción, fondo, bono, ETF…, incurrimos en un riesgo de cambio; incluso cuando lo compramos en la bolsa de nuestro país: la cotización  en  la bolsa de Nueva York de una empresa francesa, británica o brasileña  refleja también las oscilaciones de la moneda base en la que está denominada la compañía.

Los tipos de cambio son muy difíciles de predecir, y pueden tener grandes discrepancias sobre su valor “razonable” en momentos concretos, concepto que por otra parte también es complicado determinar porque se puede argumentar que valor razonable de una divisa es el que en cada momento determina el mercado, pero éste  oscila tremendamente: El euro desde su inicio ha pasado por  un mínimo de 0,83 $ por € en el año 2000   - es decir que un dólar valía más que un euro - a 1,60 en el 2008, y
en este mismo año 2014  se ha movido desde los 1,40 $ por € hasta los 1,23 actuales.

El reciente comportamiento del yen, del dólar canadiense, o del australiano con el $ también  pone en evidencia la enorme volatilidad de los mismos Valor razonable para algunos economistas es el que determina la teoría de la paridad del valor adquisitivo,  que dice que los tipos de cambio a largo plazo deben estar determinados por la evolución relativa de los precios en cada una de las monedas; argumentan que el valor de una hamburguesa por ejemplo debe tender a tener parecido precio en cada país convertido a una moneda común: si valiera un euro en Italia debería valer más o menos 1,23$ en Boston.

Pero esto no es siempre así, y es que en las tasas de cambio influyen no solo los intercambios de bienes y servicios - cuantificados por la situación de superávit o déficit  en la balanza por cuenta corriente - sino en mayor medida vienen marcados por los movimientos de capitales tanto a corto plazo como a largo, que están determinados
entre otros factores por los diferenciales de tipos de interés de las monedas, las distintas expectativas sobre la evolución de la economía, fenómenos especulativos…, y
que están sometidos por tanto a oscilaciones bruscas.

Pero en el mercado de acciones el tema es todavía más complejo, puesto que una compañía alemana por ejemplo – y por tanto denominada en euros - puede tener un
porcentaje muy grande de sus ventas en otras divisas, y beneficiarse o perjudicarse por cómo estas se comporten en cada momento. Asimismo puede tener centros
productivos,  proveedores o competidores en otros países, así como endeudamientos denominados en distintas monedas: $, yenes, libras… y puede o no gestionar
activamente el riesgo de cambio operativo de su actividad.

Por todo ello, es muy difícil saber antes de analizarla en profundidad, los efectos que las oscilaciones del euro van a tener en su cuenta de pérdidas y ganancias, y por tanto influir en su cotización.

Pensemos en las grandes multinacionales con presencia global y ventas en muchos países, llegar saber cómo les influencia una depreciación o subida de su moneda base
es muy difícil de saber a priori sin un conocimiento profundo de la misma. Si tienes valores denominados en distintas divisas en tu cartera por tanto – lo cual si aspiras a tener una diversificación adecuada es lo adecuado -, te enfrentas a una decisión adicional: ¿Debes asegurar o no el tipo de cambio de tus posiciones agregadas en cada una de ellas?... Aquí las respuestas varían a gusto de cada persona: hay algunos inversores que aseguran siempre el riesgo de cambio por principio, y hay otros
por el contrario que no lo aseguran nunca, argumentando que sus efectos se corrigen con el tiempo, y que esta estrategia ayuda en una verdadera diversificación global de
la cartera.

En mi opinión - si el horizonte de inversión es suficientemente largo - ésta es la mejor opción, aunque algunos momentos te haga sufrir.
 

Modificado por última vez en Domingo, 24 Mayo 2015 11:00