Alberto Bernal

Alberto Bernal

Jefe de Estrategia de Inversion XP Securities
Sábado, 21 Marzo 2020 09:45

La Tormenta Perfecta

Para comenzar, un mea culpa. Soy de los que pensaba que el #coronavirus era una simple gripa, y que no iba a generar ningún efecto negativo en el largo plazo. La realidad me está demostrando qué coronavirus es la tormenta perfecta. Este bicho seguramente demostrará ser el evento estadístico más específico que vivamos los analistas de mercado hasta que Dios nos lleve. El coronavirus cambió todo.

Un par de puntos relevantes. Primero, es un hecho que la economía global va a entrar en una recesión muy severa. Mirando el nivel de destrucción de valor que estamos viendo en los mercados financieros es muy poco probable qué EE. UU. sea capaz de evitar una recesión. Un dato curioso. El modelo de curvas rendimientos que utiliza la Reserva Federal para pronosticar recesiones funcionó a perfección nuevamente. Recuerdo que el año pasado  decenas de conferencias en el mundo donde mostré las gráficas que evidenciaban que había riesgos importantes de recesión. Sin embargo, decía yo, era poco probable que llegara la recesión, pues no se discernía ninguna clase de desbalance financiero que ameritara pronosticar un descalabro, a diferencia del 2008, donde era claro que el consumidor estaba sobre extendido.

Pero ya no sirve mirar para atrás. Lo importante ahora es mirar hacia adelante. Lo que el mundo va a perder este año en producto no tiene precedentes, y la verdad lo único que queda es rogar que las autoridades globales tengan la capacidad de tomar decisiones qué disminuyan el costo social que se viene. La buena noticia es que estoy viendo que se están tomando decisiones adecuadas. A diferencia de la crisis del 2008, en esta ocasión he visto una reacción inmediata de los bancos centrales y de los gobiernos alrededor del mundo. Los bancos centrales han entendido que el coronavirus es un cisne negro, y que contra estos eventos no pronosticables no hay forma de actuar diferente a desempolvar toda la munición para tratar de contrarrestar los efectos negativos de este choque.

Los bancos centrales han anunciado incrementos brutales en la liquidez. Pero además han anunciado cosas innovadoras, como líneas de crédito que le permitan al sector privado seguir a flote mientras la economía mundial se mantiene cerrada. Pero no solo los bancos centrales han actuado. Los bancos privados parecen haber decidido que la mejor forma de combatir el virus es ayudándole a sus clientes en estos momentos difíciles, anunciando extensiones de plazo, disminuciones de tasas de interés, y ayudas adicionales para corporativos.

Por el lado de los gobiernos hemos visto sendos anuncios de estímulos fiscales. Goldman Sachs espera que el PIB de EE. UU. caiga un 24 por ciento anualizado en el 2º trimestre. Esa caída no tiene precedente, y va a generar mucho desempleo. Por lo tanto, especulo que el gobierno de EE. UU. aprobará en el corto plazo un mega paquete fiscal para poder evitar que las personas que pierdan su trabajo caigan en la pobreza.

Pero no todo es malo. A diferencia del 2008, los analistas hoy tenemos formas de pronosticar cuándo se va a lograr controlar la pandemia del coronavirus. China y Corea del Sur lograron controlar la pandemia en 31 días. Fueron días de aislamiento y caídas de la economía, pero todo indica que esos países ya están pasando la página. Mi apuesta es que el resto del mundo también lo va a lograr. La humanidad fue capaz de controlar la pandemia de 1920. Imposible que no lo logremos en el 2020.    

Domingo, 19 Enero 2020 15:51

El Mundo Financiero en 2020

2019 fue un año espectacular para los mercados financieros. Presento unos números para poner la cuestión en contexto: el S&P 500, el mercado barómetro del mundo, le generó un retorno antes de dividendos a los inversionistas del 28.85% el año pasado, algo completamente inusual para un mercado que NO se estaba recuperando de una crisis. Pero también fue un año espectacular para Europa, donde el Eurostoxx pagó 23% antes de dividendos, para China, donde el Shanghái Composite pagó un 24% en dólares, para Brasil, donde el Ibovespa generó 25% de retorno en USDs, o para Colombia, donde el ColCap pagó 23.9% en dólares antes de dividendos. Más importante aún, todos estos retornos los vimos en países que gozan de baja inflación, hecho fundamental para discutir lo extraordinario que fue el año. 

El mercado de bonos no se quedó atrás. El bono a 30 años de EEUU generó un retorno total de 19% para los inversionistas, la deuda de los países emergentes en dólares, medida por el índice EMBI-Global de JP Morgan generó un retorno del 13%, a pesar de la caída de los precios de los bonos argentinos, y los bonos de deuda local de México con vencimiento del 2042 pagaron un increíble 34% en dólares. Los bonos corporativos no se quedaron atrás, con, por ejemplo, el Petrobras 2028 en dólares pagando un retorno del 26% el año pasado.

¿Ahora, por qué fue tan bueno el año pasado para los inversionistas? Tengo cuatro explicaciones. La primera, que el 2019 fue un año de recesión industrial global, hecho que obligó a los bancos centrales del mundo desarrollado a cambiar el sesgo de la política monetaria de normalización a expansión; segundo, que la Fed sí le puso atención a los analistas de mercado y decidió no contribuir a la inversión de la curva de rendimientos; tercero, que el consumidor de EEUU, Chino, y de Europa en general se mantuvo muy robusto gracias al bajo desempleo y el incremento visto en los salarios reales; y cuarto, que EEUU y China lograron avanzar en la culminación de un acuerdo “Fase Uno” sobre las reglas futuras del comercio bilateral entre esas dos naciones.

Pero estos puntos positivos ya ocurrieron, lo que implica que estamos comenzando el 2020 con una notable astringencia de noticias que puedan ayudar a que los mercados sigan comportándose positivamente. Encuentro entonces solo unas cuantas variables que pueden ayudar a impulsar más los precios. La primera viene siendo la posibilidad de que la Reserva Federal se decida a incrementar el tamaño de su balance, para evitar que haya estrés en el mercado monetario interbancario; la segunda, que los CEOs de multinacionales de decidan a descongelar programas de inversión ahora que la guerra comercial entre EEUU y China pareciera haber entrado en tregua; y la tercera, la posibilidad de que China y Alemania anuncien estímulos fiscales relevantes, eventos que podrían ayudar a impulsar la economía global. Si los argumentos recién descritos se materializan, Alberto Bernal piensa que el 2020 puede llegar a ser otro buen año para las inversiones a nivel global y en emergentes en particular. Pero no nos equivoquemos, es muy poco probable que lo que vimos en el 2019 se repita. Como dicen las abuelitas, “de eso tan bueno no dan tanto”. 

Viernes, 18 Octubre 2019 21:58

Los Niños Y La Inflación

Este año me he montado 72 veces en un avión. Me había hecho la promesa de viajar menos este año, para así poder compartir más tiempo con la familia. Pero la responsabilidad prima, y gran parte de mi trabajo se monetiza a través de las conferencias que doy alrededor del mundo. Mejor dicho, la viajadera paga la hipoteca y el colegio de los niños. El punto es que cada vez hay más demanda de inversionistas para oír teorías sobre el por qué de los cambios tan dramáticos que estamos viendo en los mercados de capitales globales. Una pregunta obligada en todos los rincones del mundo hoy en día es el “por qué” de las tasas de interés negativas, el fenómeno actual que estamos viendo donde los inversionistas están dispuestos a pagarle a los gobiernos de, por ejemplo, Suiza, Alemania, Japón y hasta Grecia para que les reciban su dinero. Cuando yo fui a la universidad, aprendí algo muy diferente: que los gobiernos les pagaban a los inversionistas para que los inversionistas les prestaran su dinero.

El otro día leía en alguna parte que la cosa es tan extrema que hoy en día en Dinamarca, si usted tiene buen crédito, hay bancos que están dispuestos a ofrecerle una hipoteca para comprar vivienda con tasa negativa. Ajá, así como lo lee: la hipoteca todos los años vale menos, porque tiene una tasa de interés negativa. Mejor dicho, si usted tiene buen historial de crédito, usted puede comprar una casa en Dinamarca sin tener que gastar su dinero. ¿De no creer, no les parece?

¿Pero, por qué está pasando lo que está pasando? La única respuesta válida es que el mercado de renta fija está llegando a la conclusión de que la inflación es un fenómeno del pasado en el mundo desarrollado, y que el futuro, en el mejor de los escenarios, será uno de estabilidad de los precios al consumidor. Considero que la bajísima inflación que estamos viendo hoy en día se debe principalmente a cuatro factores: (1) información perfecta en las manos de los consumidores, (2) automatización de los procesos en el sector de servicios, (3) la violenta caída en la tasa de natalidad, y (4) el dramático cambio de “valores” que se está viendo en el mundo.

Información perfecta implica menos inflación porque hoy en día cualquier consumidor en cualquier lugar del mundo desarrollado compara el costo de un producto en un almacén X con el precio que le dan Google o Amazon al instante. Ese hecho implica que los almacenes no tienen la capacidad de subir precios (porque si lo hacen pierden la venta). La automatización de los procesos implica menos inflación porque los robots no piden aumento, no se toman días personales, y nos les da mal genio. La violenta caída de la tasa de natalidad implica menos inflación porque cuando uno no tiene hijos no tiene que vivir en un apartamento grande, comprar pañales, pagar pediatra, u organizar fiestas infantiles que terminan costando una millonada.

El cambio de valores viene atado a la caída de la tasa de natalidad. Cuando no hay hijos, la visión de la vida de las personas es diferente a la mía, por ejemplo, y pasa de ser una visión de acumulación de capital para el futuro para convertirse en un interés de vivir cada día como si fuera el último. Por eso es por lo que las nuevas generaciones valoran mucho más las “experiencias” que los bienes materiales o la capitalización de activos. Y la evidencia parece estar indicando que la generación de “experiencias” genera menos PIB e inflación que la manufactura de un automóvil, por ejemplo.

Viernes, 14 Junio 2019 09:07

“This Time Is Different”

Howard Marks es una leyenda en Wall Street. Este genio de las finanzas, cofundador de la firma Oaktree Capital, un fondo de inversión Global con activos superiores a USD $120,000 mil millones, les envió un memo muy interesante a sus clientes hace un par de días. En ese memorando Marks les recuerda a los lectores que no hay frase más peligrosa en las finanzas que el famoso “This Time It’s Different” (Esta vez es diferente). La génesis del escrito de Marks es el hecho de que se están comenzado a oír muchas voces en las mesas de dinero de Wall Street argumentando cosas que suenan ilógicas.

Marks toca, entre otros, los siguientes puntos: (1) que no tiene por qué haber una recesión en el futuro cercano en EEUU, a pesar de que ya estamos a un mes de evidenciar la expansión económica más larga de la historia; (2) que algunos están argumentando que la continuidad del proceso de imprimir dinero puede llevar a una prosperidad eterna; (3) que el déficit fiscal ya no tiene por qué ser un problema; (4) que se puede tener crecimiento sin inflación; (5) que las tasas de interés pueden seguir bajas por siempre; y (6) que las acciones pueden seguir apreciándose así las empresas no ganen dinero. El punto principal de Marks es que lo artificial en algún momento va a dejar de funcionar, y, por lo tanto, existe un riesgo latente de que esta fiesta termine mal. Comparto muchas de las preocupaciones de Marks, principalmente porque yo NO he logrado compaginar la pasividad de los mercados con los violentos brotes de proteccionismo que se están sintiendo alrededor del mundo. Me parece muy extraño que el mercado siga subiendo y subiendo a pesar de que estamos en frente de la eventualidad que se inicie una mega guerra comercial entre EE. UU. y China.

¿Acaso será lógico pensar que los chinos no van a hacer nada para defender a Huawei? ¿Será lógico pensar que los chinos no van a tratar de destruir a Apple si EE. UU. afecta los intereses de la mayor compañía de telecomunicaciones de China? Algunos analistas en el mercado argumentan que no importa lo que pase con la guerra comercial porque el bombero de siempre, la Reserva Federal, estará dispuesto a apagar el incendio. ¿Pero será lógico pensar que las políticas de la Reserva Federal pueden ser lo suficientemente efectivas como para contrarrestar los problemas atados a la destrucción de las cadenas de producción mundiales? Además, seamos lógicos, la impresión de dinero es como regalarle flores al novio o a la novia.

La primera vez funciona muy bien, pero el ramo de rosas número 70 no genera emoción, sino más bien desconfianza de que quizás el personaje se “hubiera portado mal”. Otra cuestión difícil de entender es la pasividad de muchos hoy en día para con el déficit fiscal. ¿Desde cuándo dejó de ser importante la estabilidad fiscal? ¿Ya no importa incrementar incesantemente la deuda pública? Por último, es apenas lógico que las empresas de tecnología generen pérdidas durante sus inicios. ¿Pero será lógico invertir en empresas que ni siquiera tienen un plan en el tiempo sobre cómo van a ganar dinero? Marks termina su escrito reseñando una columna que había escrito Anise Wallace el 11 de octubre de 1987 en el NYT recordándole a los lectores el peligro de creerse el famoso “This Time Is Different”. Una semana después de la publicación de ese escrito Wall Street perdió el 22% de su valor en un solo día. Nunca sobra poner las cosas en perspectiva...

Sábado, 01 Junio 2019 15:18

¿Qué Pasa Con El Peso Colombiano?

 Muchos inversionistas internacionales están muy confundidos con el movimiento reciente del peso colombiano. Clientes de todo el mundo me contactan regularmente pidiendo mi opinión al respecto de lo que está pasando con la moneda de Colombia. Mi respuesta ha continuado siendo la misma por ya varios trimestres: el peso colombiano está bastante subvalorado, la moneda NO está recogiendo las realidades actuales de la economía colombiana, y la moneda de Colombia se debería apreciar de acá en adelante. Ahora, es importante decir que vengo argumentando lo mismo desde el año pasado, mejor dicho, mi predicción sobre el futuro del USDCOP ha demostrado ser bastante errónea.

Explicar el mal comportamiento que se ha visto en la moneda NO es sencillo, ya que Colombia ha demostrado ser (1) uno de los mercados de acciones emergentes más rentables del año en el mundo, (2) porque el riesgo de que se vea una baja de la calificación crediticia del país este año parece baja, al menos juzgando por las decisiones recientes anunciadas por Moody's y Fitch, y (3) porque la producción de petróleo en Colombia se ha estado comportando mucho mejor de lo que los expertos esperaban.

También hay unos datos importantes (y positivos) que es importante presentar para avanzar la discusión: primero, la inversión extranjera directa ha aumentado un 23% año/año (datos oficiales a abril), alcanzando los USD $3,660 millones, y la IED en el sector del petróleo y la minería ha aumentado en un 33% interanual. Segundo, la inflación se ha mantenido estable y en niveles bajos, un factor que debería disminuir la premura para comprar divisas, y tercero, las reservas internacionales brutas han aumentado fuertemente este año (USD $ 3,120 millones entre enero-abril), hecho que implica que flujo de dólares al país SI hay y que continúan siendo suficientes para financiar todas las obligaciones externas que afronta el país.

Por el lado negativo de la ecuación, la balanza de comercio de Colombia ha continuado deteriorándose. Mis modelos actualmente pronostican que el país finalizará el 2019 mostrando un déficit comercial de USD $12,700 millones, bastante por encima del déficit de USD $9,300 millones que se observó el año pasado. La buena noticia es que gran parte del deterioro se debe a que los colombianos estamos importando más bienes de capital, y eso es bueno porque incrementa el crecimiento potencial. Sin embargo, ese incremento en el déficit de comercio va a generar un incremento en el déficit de la cuenta corriente, y eso puede llegar a convertirse en un problema si la estabilidad financiera internacional se deteriora más en el futuro.

Pienso que el comportamiento adverso que ha demostrado el USDCOP en los últimos meses se explica por tres factores específicos: (1) la venta mensual de opciones “put” por parte del Banco de la República, (2) el riesgo persistente de que se intensifique aún más la guerra comercial entre EE. UU. y China, y (3) la ampliación reciente que se ha visto en el déficit de cuenta corriente. Igual sigo creyendo que el USDCOP está muy barato en comparación con los aspectos fundamentales que deberían estar guiando su cotización en este momento. Mi modelo multivariable muestra que el USDCOP está actualmente más de $440 pesos por encima de lo que debería estar si la relación histórica del USDCOP con (1) la tasa de 10 años en EE. UU., (2) el VIX, (3) el DXY, y (4) el precio de petróleo, fuesen a mantenerse estables en el futuro.





Escribo esta columna desde Washington DC, donde esta semana se celebran las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional. Llevo viniendo a estas reuniones ya casi dos décadas, porque estas reuniones son, en mi opinión, el mejor escenario que existe para poder encontrarse con líderes económicos mundiales en el intervalo de apenas un par de intensos días. Esta reunión del 2019 ha demostrado ser de gran relevancia para el mundo y los mercados, porque la economía mundial continúa inmersa en un periodo de alta incertidumbre, y cualquier cosa puede suceder en los meses entrantes.

En las palabras del equipo técnico del FMI: "Tras un fuerte crecimiento en 2017 y principios de 2018, la actividad económica global se desaceleró notablemente en la segunda mitad del 2018, reflejando una confluencia de factores que afectan a las grandes economías mundiales. El crecimiento de la China disminuyó debido a la decisión de las autoridades de ese país de controlar el crecimiento del llamado "shadow banking" y debido al aumento que se vio en las tensiones comerciales con EE. UU....La economía de la Eurozona perdió más impulso del que se esperaba, en gran parte debido a la caída vista en la confianza de los agentes. También influyó negativamente en la actividad la caída en la producción de automóviles en Alemania, la cual se vio afectada por la introducción de nuevas normas de emisión para vehículos nuevos. La inversión también se redujo en Italia como consecuencia del incremento visto en las tasas de interés de los bonos de ese país. Los desastres naturales vistos en Japón también afectaron negativamente la actividad económica......El incremento visto en las tensiones comerciales generó una reacción muy negativa en los mercados financieros.

Ese deterioro en la performance de los mercados tuvo efectos adversos en algunos países emergentes con fundamentales débiles. Las condiciones se han aliviado en el 2019, en gran parte gracias al cambio de sesgo visto en la política monetaria en EE. UU.. Una política monetaria más acomodaticia y las mejores expectativas sobre la eventualidad de que EE. UU. y China lleguen a un acuerdo comercial han generado una mejora relevante en las condiciones financieras del mundo, aunque estas continúan siendo un poco más restrictivas que las que existían en otoño del 2018".

Los problemas enumerados en el párrafo anterior forzaron al "staff" del FMI a ajustar a la baja las expectativas de crecimiento para el mundo al nivel más bajo visto desde la crisis financiera del 2008. El FMI ahora espera que la economía mundial solo crezca un 3.3% año/año, materialmente por debajo del 3.6% a/a visto en el 2018. Para el 2020 el FMI espera que la economía tome algo más de impulso y vuelva a crecer a la tasa vista en el 2018, gracias a la continuidad del estímulo fiscal y monetario que se verá en China, y a la estabilización de la situación macroeconómica de países emergentes hoy emproblemados como Turquía y Argentina.

Pero el FMI es claro en que los riesgos estan a la baja. Es muy importante tener en cuenta que el ciclo económico expansivo de EE. UU. ya está en niveles récord (por la cantidad de tiempo que ha durado). El FMI también advierte que los riesgos de que haya un Brexit desordenado aún continúan, y el fondo es cauto en sus predicciones sobre la posibilidad de que EE. UU. y China logren encontrar "lugares comunes" en sus diferencias. Mejor dicho, según el FMI, "el palo no está para cucharas".







Sábado, 02 Marzo 2019 17:18

Pensamientos Inflacionarios


Me encanta mi trabajo. Disfruto mucho dar conferencias, escribir, leer, y correr modelos en Excel o en EViews. También me encanta hacer predicciones. Ahora, como podrá entender cualquier mortal con dos gramos de inteligencia, el problema de hacer predicciones es que existe una alta probabilidad de que lo que se pronostica no salga como se esperaba. ¿La razón? Sencillo: porque nadie en este mundo puede ver el futuro.



Pero lo cierto es que las predicciones son la base del mundo moderno. Cualquier persona que trabaja sabe qué es un presupuesto, o qué es una meta de gestión. En ambos casos estas cuestiones son, por naturaleza, una predicción. Uno puede llegar a cumplir una meta o un presupuesto, pero también puede no lograrlo, en el peor de los escenarios porque uno queda incapacitado para hacer el trabajo. Pero, insisto, sin proyecciones no hay metas, ni crecimiento, ni planeación a futuro.



Una de mis peores predicciones del año pasado fue que la Argentina iba a crecer fuerte, y que la bolsa de valores de ese país iba a pagar un 25% de retorno. Al final la bolsa perdió casi un 50% de su valor. ¿Qué falló? Pues que NO proyecté adecuadamente que la guerra comercial entre EEUU y China iba a tornarse más agresiva. Una proyección en la que NO me equivoqué fue que la inflación global iba a mantenerse muy acotada. Y efectivamente, a pesar de que el consenso de los analistas estaba esperando que la velocidad en el cambio de los precios al consumidor se acelerara, ocurrió lo contrario.



Milton Friedman solía decir que la inflación es, ha sido, y siempre será un evento netamente monetario. Por lo tanto, entre más impresión de dinero haya, mayor será la inflación. Esa relación sigue siendo clara en el mundo emergente (ver Venezuela). Pero todo parece indicar que a nivel de mundo desarrollado la relación ha perdido relevancia. La pregunta del millón es por qué ha sucedido lo que ha sucedido. La respuesta es múltiple, en mi opinión. Para comenzar, existe el famoso efecto Amazon; segundo, existe una clarísima disminución de la tasa de natalidad a nivel mundo desarrollado; y tercero, existe un claro cambio de los valores y los parámetros de consumo de las nuevas generaciones, cambios atados, entre otros, al incremento de la preocupación de las nuevas generaciones para con el cuidado del medio ambiente. Ahora, siento que el factor más importante de todos es el "efecto Amazon".



El "efecto Amazon" se refiere al hecho de que hoy en día los humanos tenemos información perfecta sobre los precios de la economía en todo momento, porque tenemos en nuestro celular la capacidad de comparar los precios de los diferentes productos de la economía al instante. Cuando un consumidor tiene la posibilidad de comparar los precios de la economía con el celular, se tiene la capacidad de negociar el mejor precio posible para el producto que se quiere comprar en el instante de la compra, y eso implica que los humanos hoy en día tenemos "información perfecta". Que tengamos "información perfecta" implica que los humanos hoy en día tenemos la capacidad de generar deflación en cualquier momento, y que le estamos quitando la posibilidad a los negocios dentro de la economía de que incrementen los precios en forma arbitraria.



Todas estas cuestiones técnicas tienen consecuencias muy tangibles. Por ejemplo, en el caso de Colombia, que la inflación en EEUU se mantenga muy acotada implica que el peso colombiano debería tender a apreciarse este año.




















Viernes, 18 Enero 2019 17:14

Perspectivas Económicas 2019

La semana pasada presenté mis "perspectivas financieras y de mercados" a un grupo de clientes institucionales en NYC. Por el lado del crecimiento, dije a la audiencia que el 2018 probablemente va a ser un año de menor crecimiento de la economía global, pero que puede llegar a ser un año de mejor crecimiento en Latinoamérica, especialmente por la alta probabilidad de que Brasil muestre mejores números.

Eso sí, la estabilidad de la economía global seguirá siendo totalmente dependiente de la posibilidad que tengan los gobiernos de China y de EEUU de encontrar "lugares comunes" en las negociaciones de comercio, porque no habría peor evento económico y financiero a que este año fuera testigo de una guerra comercial sin tregua.

También argumenté que este año será un año en el que veremos incrementos en el precio del petróleo. En XP vemos que para final del 2019 la demanda de petróleo diaria estará por lo menos un millón de barriles por encima de la oferta. ¿Por qué? Por dos razones: la primera es que esperamos que baje el ritmo de inversión en pozos no convencionales en EEUU, ya que, según los que saben, el punto de equilibrio de estos pozos se ha incrementado últimamente, y porque lo más probable es que la OPEP logre disminuir la producción en línea con lo anunciado a finales del 2018 (reducir la oferta en 1.2 MBD). Esta es una gran noticia para Colombia. En XP estamos pronosticando que las exportaciones se incrementen, por lo menos, un 12% año/año en el 2019, llegando a USD $47,800 millones.

Otro factor de extrema importancia este 2019 serán las decisiones de política monetaria que van a tomar los diferentes bancos centrales en el mundo. Tengo gran convicción en mi expectativa de que la Reserva Federal no va a incrementar más sus tasas de interés en todo el año, porque la evidencia económica que saldrá al aire este año le va a dar espacio a los miembros de la junta de la Fed de tener "paciencia" en la toma de decisiones.

Por el lado de las decisiones de política monetaria que vayan a salir de Japón, Inglaterra y la Eurozona, la situación pareciera ser muy similar a la de la Fed. Mejor dicho, no hay razón para tener afán en el proceso de normalización, ya que en ninguno de los casos existen razones para pronosticar que se vaya a incrementar la inflación.

En el caso de Inglaterra, la incertidumbre sobre el Brexit tiene congelada la inversión privada, y ese estancamiento se va a trasladar al consumidor en algún momento. En la Eurozona, las inflaciones implícitas que calculan los agentes del mercado continúan cayendo, y el sector industrial está mostrando evidencia de una desaceleración considerable. El último dato de crecimiento industrial de Alemania muestra una caída del 4.7% año/año, demostrando una caída mucho más pronunciada a la esperada por los analistas del mercado. Bajo ese escenario sería irracional pensar en subir las tasas de interés en la Eurozona. Y en cuanto a Japón, la inflación subyacente se incrementó solo 0.1% año/año en el 2018, muy por debajo de la meta del 2%. Bajo esas circunstancias no existe argumento lógico para defender un cambio de la política monetaria hacia niveles más restrictivos.

En resumen, el escenario global que estoy viendo para el 2019 es consistente con el retorno del famoso mercado "ricitos de oro", como el cuento infantil. La sopita, ni muy caliente, ni muy fría. Ese escenario global es perfecto para los mercados emergentes. Por el bien de Latam, ojalá no me equivoque.

 

 

 

 

Domingo, 09 Diciembre 2018 15:42

Pronosticando Lo No Pronosticable

Llevo varias semanas recorriendo las diferentes plazas económicas del mundo hablando con una cacofonía de clientes sobre las perspectivas económicas de Latinoamérica mirando al 2019. Como seguramente entenderán los lectores, hoy en día es imposible hablar de Latinoamérica sin antes haber presentado el escenario base de lo que nos puede traer la economía global el próximo año. Si algo ha quedado muy claro últimamente es que la globalización financiera es irreversible, y al ser este proceso irreversible, pues entonces la globalización de la economía mundial lo es también, aún a pesar de los intereses de Trump y de otros líderes mercantilistas que han llegado al poder.

Mi escenario base para el 2019 se basa en tres convicciones específicas. La primera es que la economía mundial se está desacelerando, la segunda es que la Reserva Federal, el banco central de EE. UU., va a ser muy cauto en el 2019 con el manejo de la política monetaria, y la tercera, la convicción más incierta de todas, es que el 2019 será un año que verá menores decibeles por el lado de la guerra comercial. La razón es sencilla: si el presidente Trump quiere reelegirse en el 2020, pues es mejor para él que la economía de EE. UU. llegue al 2020 con suficiente gasolina. Y una guerra comercial lo único que logra es que la economía gaste demasiada gasolina, porque los vientos en contra bajo ese escenario se tornan muy intensos.

Si el escenario base recién presentado se cumple, Latinoamérica debería evidenciar un buen comportamiento el próximo año. Por el lado del crecimiento, estimo que Colombia, por ejemplo, podría crecer por encima del 3.5% año/año si el petróleo se recupera un poco y si el mundo sigue comerciando en relativa estabilidad. También le he argumentado a mis clientes que Brasil se va a comportar bien, pues la confianza está retornando al gigante regional después de la horrible noche que implicó que semejante economía hubiera sido gobernada durante tanto tiempo por ineptos que comulgaban con los lineamientos del socialismo del siglo 21.

Pronostico que Argentina va a crecer en el 2019 a pesar de la difícil coyuntura actual. La razón es bastante sencilla. Las variables macroeconómicas por fin se están organizando, y la agroindustria va a tener un año maravilloso en el 2019 en términos comparativos, por una simple razón: el 2018 demostró ser uno de los peores años de la historia para la agroindustria en el país austral, entonces la base de comparación va a contribuir mucho en esta ocasión. La otra posible buena noticia es que si la economía se comporta mejor en el 2019 habrá una mayor probabilidad de que el pueblo argentino se decida a votar con madurez y decida reelegir a Macri.

Muy probablemente México será la excepción a la regla el próximo año. Cada día me queda aún más claro que los mexicanos se equivocaron demasiado al elegir a Andrés Manuel López Obrador como su nuevo presidente. AMLO ha demostrado ser lo que muchos temíamos: un típico demagogo latinoamericano. Por ejemplo, su decisión caprichosa de cancelar la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México escudándose en el resultado de una consulta popular espuria ha destrozado gran parte de la reputación de seriedad que se había ganado Mexico dentro de los mercados internacionales. Triste situación, pero bueno, por algo México sigue siendo un país pobre.

Domingo, 16 Septiembre 2018 15:54

Diez Años De Lehman

A eso de agosto del 2007, un Alberto Bernal mucho más joven que el que escribe esta columna le dijo a una audiencia de un centenar de inversores en la ciudad de México lo siguiente: "Mis estimados, esta será la primera vez en la historia donde el modelo de curva de rendimientos de la Reserva Federal para predecir recesiones no va a funcionar". Aproximadamente siete meses después, Alberto Bernal estaba llamando a su esposa temprano en la mañana para contarle que el banco de inversión Bear Stearns, mi empleador, acababa de quebrar. La falta de humildad intelectual no me permitió ver la catástrofe que se avecinaba. "La letra con sangre entra", solían decir las abuelitas de antaño. En mi caso, así fue la cuestión.

Bear Stearns fue el primer dominó que sucumbió en esta cadena de sucesos que llevó al mundo a vivir la peor crisis económica desde 1929 y que ha permitido que populistas como Donald Trump o Alexis Tsipras hayan llegado a ser los líderes de sus respectivos países. Considero que la crisis financiera global es la génesis del populismo que se ha tomado el mundo en los últimos años.

Sigo pensando que el diagnóstico de los populistas es errado. No es el capitalismo extremo el que nos llevó a la situación que vivimos en el 2008, sino el intento de "controlar" la eficiencia del capitalismo como sistema que adjudica los recursos dentro de la economía de la forma más eficiente posible.

La crisis financiera del 2008 fue en gran parte resultado directo del interés, muy loable, valga decirlo, de la clase política de EEUU de lograr que todas las familias de EEUU fueran dueñas de su propia casa. ¡Qué mejor política social que asegurarse que cada persona pueda comprar su propia casa! La ingeniería financiera respondió al reto con extrema eficacia, logrando crear los famosos "collateralized debt obligations" o "CDOs", aquellas titularizaciones de hipotecas de baja calidad que los inversionistas compraban con ímpetu para así lograr incrementar el retorno de sus respectivos portafolios.

¿Cuáles eran esas obligaciones a las que me refiero? Me remonto a una anécdota.

A eso de Junio del 2008, mi gran amiga y presentadora de CNN Gabriela Frias me invitó a participar en su programa. No sabía cuál era el tema del que íbamos a conversar, pero unos minutos después caí en cuenta que tenía que dar mi opinión sobre la "lógica" que había detrás de que un banco de EE. UU. le hubiera prestado a una trabajadora de McDonald's en Chicago el 99% del valor de una casa de 480,000 dólares. Mejor dicho, la trabajadora de McDonald's puso USD $4,800 como cuota inicial para comprar una propiedad de 480,000 dólares. No supe que contestar.

La buena noticia es que hoy en día ya no suceden esas barbaridades.

La mala noticia es que la reacción de la tecnocracia mundial ante los eventos de la crisis financiera ha sido la de obstaculizar en forma radical el negocio bancario, y la de disminuir a niveles socialmente ineficientes la capacidad que tienen los bancos de inversión para asumir posiciones de riesgo. Ese hecho ha disminuido mucho la capacidad de muchas industrias y de muchos emprendedores de conseguir los recursos que necesitan para desarrollar sus respectivos proyectos. Pero como era de esperarse, no había posibilidad de que el "papayazo" que dimos los financistas en el 2008 no fuera a ser utilizado por el lobby regulador a nivel mundial. Por si acaso, hoy Goldman Sachs gasta 6 veces más en abogados de lo que gastaba en el 2007.





























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