LOS MERCADOS ESTA SEMANA Destacado

A medida que vamos cerrando el primer trimestre del año, el nerviosismo con el cual venía operando el mercado desde principios de febrero se dejó sentir en los últimos días tras que las confusas estrategias comunicacionales estadounidenses vinieron de fuentes empresariales, gubernamentales y monetarias. Con ello generando una toma de utilidades accionaria donde la tasa soberana a 10 años se mantuvo girando en torno 2.82%, desalineándose de las fastuosas caídas que registraron los principales índices accionarios, con el Dow desajustándose hacia 23,533 puntos cediendo -5.7% en la semana, el S&P 500 bajando hacia 2,588 puntos rentando -6% en la semana y el Nasdaq desplomándose -6.5% bajando hacia 6,993 puntos con un índice de volatilidad (VIX) que terminó la sesión del pasado viernes levemente por debajo de 25 puntos.

Bajo este entorno bursátil más difuso los principales índices accionarios entraron nuevamente en corrección con el Dow cediendo -11.6% desde que alcanzase su máximo histórico a finales de enero seguido por un desajuste del orden de -9.9% por parte del S&P 500 y el Nasdaq llevando una caída de -7.8% desde el pasado 12 de marzo fecha en la cual se encumbró hacia su record histórico, demostrando con ello la virulencia con la cual el sector tecnológico se desajustó en semanas recientes.

Entre las inarmónicas estrategias comunicacionales se encuentra la tardía e inusual respuesta que dieron distintos ejecutivos de Facebook en relación a la dispersión de la información de sus usuarios a terceras empresas no relacionadas con la plataforma social y control de dicha información para sus usos. Ello hizo que no sólo se desajuste el precio de su acción en -13.9% en la semana, sino que también arrastro el precio de otras plataformas sociales como Twitter y Snapchat quienes, todas, seguramente recibirán un mayor escrutinio por parte de los entes reguladores.

La segunda fuente de incertidumbre emanó de la indefinida estrategia comercial que comunicó la administración Trump no sólo al momento de anunciar el programa diferenciado arancelario con China, dando distintos montos que se impondrían a dicho país en la misma jornada, sino al momento de extender las tarifas al acero y aluminio realizar una exención a una serie de países aliados los cuales proveen dos tercios de las importaciones de dichos commodities que realiza Estados Unidos dejando prácticamente sin efecto el anuncio realizado hace sólo un par de semanas atrás donde imponía tarifas globales.

Por su parte la tercera fuente, lamentablemente, vino del entrante Presidente de la Reserva Federal (FED), Jerome Powell, quien optó por cambiar las palabras del comunicado de prensa, tras subir la tasa de política monetaria hacia 1.75% (+25 puntos base), argumentando que la economía venía creciendo de manera “moderada” en vez de “sólida” como había expresado el instituto emisor en enero pasado. Con ello dándose espacio para dos alzas de tasa más de igual magnitud para éste año y tres más para el siguiente en un entorno donde la economía se expande 2.7% este año para luego ir cediendo hacia 2% el 2020 acompañado de una caída en la tasa de desempleo hacia 3.6% (desde el actual 4.1%) y una inflación que se mantiene girando en torno a 2%. La estimación de crecimiento para este año, incluyendo los estímulos fiscales, a su vez se corrige hacia 2.7% desde 2.5% sin que esta refleje el mayor dinamismo económico esperado por el gobierno para evitar un deterioro en el déficit fiscal del país en años posteriores.

Ello, además, en un contexto donde el Congreso formalizó en la semana el aumento en gasto fiscal del orden de US$300 mil millones adicionales para los próximos dos años, para evitar que este fin de semana el gobierno tenga que dejar de operar nuevamente. Estas tres borrosas estrategias comunicacionales, que analizaremos en mayor detalle a continuación, además vinieron acompañadas de dos inusuales eventos en otros dos frentes. Por un lado, ya llevamos prácticamente dos semanas en las cuales se viene registrando un desacostumbrado apretón de liquidez en el sistema financiero global, lo cual finalmente se tradujo en una caída en el sector financiero estadounidense del orden de -7.1% en la semana, medido por el instrumento XLF. Por otro lado, el precio del petróleo repuntó, también de manera inusual, +5.6% cerrando la semana en US$65.75 el barril. Todo aquello opacó los buenos resultados trimestrales que presentaron empresas como Darden, Fedex y Nike acompañados todos de la exitosa colocación de Dropbox el pasado viernes donde el precio de su acción subió casi 36% en su primera sesión transaccional demostrando el apetito de los inversionistas institucionales de continuar diversificando sus carteras tecnológicas.

En el frente internacional, el foco estuvo puesto en las divergentes decisiones que tomaron los distintos bancos centrales donde vimos cómo las autoridades monetarias chinas optaron, tras la reunión de la FED, de mandar un mensaje al mercado subiendo su tasa repo de siete días en 5 puntos base dejándola en 2.55%. Por su parte, el Banco Central del Reino Unido (BOE), en voto dividido, optó por mantener su programa monetario intacto a medida que la inflación del mes anterior cedía hacia 2.7% (desde 3%) señalando que en los próximos meses habrá, posiblemente, otra alza en su tasa de instancia monetaria de 25 puntos base desde el actual nivel de 0.5%. A su vez, tanto los bancos centrales de Brasil y Rusia, enfrentados ambos con menores presiones inflacionarias, optaron por reducir sus tasas en -25 puntos base dejándolas en 6.5% y 7.25%, respectivamente. En el plano financiero internacional la reunión de los principales representantes del G20 quedó truncada por las medidas comerciales que viene adoptando Estados Unidos mientras que las autoridades políticas europeas sugirieron imponer un impuesto del 3% a las ventas de las empresas tecnológicas y no a las utilidades. Por su parte en la reunión de los mandatarios de los países de la Comunidad Europea se formalizó el acuerdo para una salida del Reino Unido en 21 meses fecha que empezará a regir a partir de marzo del 2019. Finalmente, en la región, tras otro escándalo político asociado a la compra de votos para evitar su destitución, el Presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, presentó su renuncia siendo reemplazado rápidamente por su primer vicepresidente, Martín Vizcarra, a quien la oposición presionará para gestionar nuevas elecciones presidenciales lo más antes posible.       

Partamos secuencialmente por los eventos que fueron generando una sensación de vacío en el mercado bursátil tomando en consideración que el mercado de renta fija soberano no aquejó el mismo malestar después de que la estructura de tasas tuvo movimientos menos pronunciados. Tras varios días de licencio para parte de la alta gerencia de Facebook, dado el uso indebido de información de por lo menos 50 millones de sus usuarios, de manera escrita, casi utilizando lenguaje legal, su fundador y CEO, Mark Zuckerberg, sin pedir disculpas, argumentó que los procesos debían corregirse. Un par de horas más tarde el mismo Zuckerberg en una entrevista exclusiva con CNN, donde aparentemente las preguntas estaban predefinidas y muy buen estudiadas las respuestas, señaló que la empresa tendría que fortalecer sus procesos. En las horas posteriores varios de sus colegas, incluyendo a Sheryl Sandberg, mandaron mensajes mixtos acerca de la administración de la información que tiene la empresa acerca de sus usuarios, terminando todo aquello con investigaciones formales por parte de distintos organismos reguladores y seguramente por ambas cámaras del Congreso, con el afán de dejar constancia de que éstas empresas del rubro social networking serán eventualmente reguladas.

El segundo vacío vino del estamento gubernamental el pasado jueves donde la administración Trump de manera desordenada anunciaba la introducción de tarifas a productos chinos dentro del plazo de un mes del orden de US$50 mil millones. Un par de horas más tarde, durante la formalización de la ejecución presidencial, Trump anunciaba la cifra de US$60 mil millones desdiciendo a sus asesores económicos sin entregar, como suele ocurrir, ningún detalle acerca de la imposición no sólo arancelaria, sino que de inversiones en Estados Unidos y adquisiciones de empresas estadounidenses todo con el afán de prevenir el robo de propiedad intelectual. Inmediatamente, de manera coordinada sin revuelo político ni exhibiciones de ninguna índole, el gobierno chino anunció un contraataque comercial seleccionado 128 productos (todos muy bien identificados), por un monto de importaciones exacto de US$3 mil millones en contra de Estados Unidos. Con ello dando el primer paso hacia una posible guerra comercial. Por ahora quedaron fuera de aquel contraataque la soya estadounidense y la industria del país. Sin embargo, veíamos como Caterpillar, GE y 3M cedían por encima de -7% en la semana. Entre medio el gobierno estadounidense, sólo un par de horas antes de que se hiciesen efectivos los aranceles al acero y aluminio, anunció que quedaban exentos Argentina, Australia, Brasil, Canadá, Corea del Sur, Euro Zona y México. Sin embargo, con ello quedando libres la mayoría de los países que proveen dichos activos a Estados Unidos, prácticamente sin recibir nada a cambio.

Finalmente, la primera intervención frente a los medios de prensa por parte entrante Powell fue escueta y al punto marcando un cambio de aquellas realizadas por sus antecesores, que además administraban elementos técnicos de mejor manera, en un escenario macroeconómico en el cual hay recortes tributarios, aumentos en el gasto fiscal y un significativo deterioro en el déficit fiscal del país a futuro. Powell insistió que la única decisión que se tomó fue la de subir la tasa hacia 1.75% (desde 1.5%) y que las estimaciones entregadas eran sólo proyecciones y que el instituto emisor estaría monitoreando la actividad económica e inflacionaria para cumplir sus dos objetivos. Sin embargo, estas palabras vinieron sobre una desaceleración del PMI de actividad compuesta de Estados Unidos hacia 54,3 puntos (desde 55.9 puntos) y la de la Euro Zona hacia 55.3 puntos (desde 57.5 puntos). A su vez, en Japón el PMI de actividad manufacturera se desaceleró hacia 53.2 puntos (desde 54 puntos) mientras que la inflación del mes anterior sufrió pocos cambios al mantenerse en 1.5% (desde 1.4%) y la subyacente lo hizo hacia 0.5% (desde 0.4%). Esta fue la primera, y seguramente transitoria, desaceleración de los países desarrollados que se registra en meses, lo cual podría cambiar el escenario base en las semanas que vienen.    

Esta semana siguiente, en la cual terminará el primer trimestre y además será corta producto del feriado Viernes Santo el próximo 30 de marzo, el foco estará no sólo puesto en los datos oficiales de PMI del mes de febrero a nivel mundial, sino que de las intervenciones por parte de miembros de la FED. Por el lado empresarial estarán reportando entre otras Blackberry, Gamestop, Lululemon, McCormick, PVH, Redhat y Walgreens. Por ahora las estimaciones de ventas y utilidades para las empresas del S&P 500 para el primer trimestre del año se mantienen en 7.2% y 17.2%, respectivamente.