TOMÁNDOLE LA TEMPERATURA A LA ECONOMÍA

Aproximadamente un año tardó el índice Dow en volver a los 10,000 puntos producto de las sorpresas que generaron los resultados trimestrales de empresas como Intel, JP Morgan, Goldman Sachs y GE entre otras. No obstante, los resultados publicados por el Citi y Bank of America aún reflejan los vestigios de la mayor crisis económica en décadas. Ambos bancos no sólo reportaron pérdidas sino que sus resultados se situaron por debajo de las expectativas de mercado. A pesar de ello, otras empresas como Google e IBM, dieron señales que sus ingresos los próximos trimestres deberían reflejar la gradual recuperación macroeconómica que se está engendrando. A su vez, dada la corrección de la base comparativa a 12 meses, 39 empresas del S&P 500 marcaron sus máximos en un año, algo que continuará propagándose en los próximos días. En la semana los agentes de mercado continuaran enfocados en la publicación de resultados de empresas que incluyen Apple, Microsoft, Caterperillar y McDonald’s ya que ellas guiaran la evolución de los mercados. Sin embargo, en esta publicación queremos hacer un paréntesis y tomarle nuevamente la temperatura a la economía ya que los índices accionarios continuarán subiendo en la medida que los factores subyacentes mejoren y el consumidor sienta que estamos efectivamente saliendo de la crisis.

La semana pasada, al analizar en detalle la minuta de la última reunión llevada acabo por la Reserva Federal (Fed), llama bastante la atención el hecho que la autoridades monetarias habrían discutido seguir ampliando aún más la compra de activos tóxicos (Mortgage Backed Securities específicamente). El programa hoy contempla la adquisición de US$1.25 trillones el cual se mantendrá hasta Marzo del año 2010. Las preguntas que surgen de ello son: ¿por qué? ¿Por qué tendría la Fed que seguir inyectando liquidez, a través de la compra de activos, a la economía? ¿Ello no generaría en el mediano plazo presiones inflacionarias? Para entender las posibles respuestas a dichas preguntas debemos analizar lo que está sucediendo con los indicadores macroeconómicos sectoriales para así determinar si dicha inyección adicional sería necesaria. Por el momento, a priori, debemos recalcar que la Fed sigue preocupada del crecimiento más que de la inflación. Las cifras de inflación (-1.3%) e inflación subyacente (1.5%) a 12 meses, publicadas la semana, reflejan que dicho elemento en el mediano plazo no es factor preocupante.

Para realizar nuestro análisis económico sectorial tomaremos tres series de tiempo (pre-crisis, crisis, y post crisis). A su vez dado que estaremos analizando las series de datos que publica el Institute for Supply Management (ISM) debemos señalar que cifras por debajo del umbral de 50 puntos marcan una fase contractiva en la economía mientras que cifras por encima denotan una fase expansiva. A partir de principios del 2007 el ISM manufacturero, que representa aproximadamente 10% de la economía americana, empezó gradualmente a bajar hacia niveles cercanos a 50 puntos desde sus niveles máximos registrados a mediados del año 2006 (56 puntos). A partir de Septiembre del 2008, cuando se acentúa fuertemente la desaceleración económica, el índice cae a su nivel más bajo (32.9 puntos) registrado en los últimos cincuenta años. Sin embargo, la recuperación de este índice fue bastante pronunciada desde el primer trimestre de este año a la fecha. Los últimos dos meses el indicador se situó por encima nuevamente de los 50 puntos. Por otro lado analicemos la evolución del ISM de servicios, el cual representa aproximadamente 70% de la economía. En el periodo pre-crisis el índice venía por encima de 53 puntos. Hacia diciembre del 2008 el indicador se había ajustado a niveles cercanos a 40 puntos del cual no logró desanclarse hasta entrado el segundo trimestre del año. En Septiembre, por primera vez en más de un año, el índice sobre pasó el umbral de los 50 puntos llegando a 50.9 puntos. Efectivamente, el hecho de que el dato sea sólo de un mes no significa que se mantenga por encima del umbral expansivo no obstante, la tendencia del indicador es positiva. Si es que les pudiésemos mostrar la gráfica de ambos índices se podrían dar cuenta que la evolución ha tenido la forma de una letra V. Finalmente, el 20% restante de la economía, que viene del sector industrial, está mostrando a su vez un cambio gradual de tendencia. Durante tres meses consecutivos la producción industrial ha crecido en torno a 0.9% mientras que el tasa de utilización de capacidad ha crecido hacia 70.5% desde niveles cercanos a 68.5%. Pre crisis dicho factor se encontraba en 80%. Lo cual nos llevaría a concluir que la economía, en general, se está recuperando. Sin embargo, vuelva a la mente la misma pregunta planteada anteriormente: ¿por qué entonces habría que inyectarle más liquidez al sistema si está recuperando?

La respuesta radica en el comportamiento del consumidor. A pesar que en los últimos meses vimos que la confianza del consumidor venía gradualmente mejorando, este último mes la tendencia cambió. El índice de confianza del consumidor cayó desde 73.5 puntos hacia 69.4 puntos mientras que su percepción futura también empeoró levemente. A su vez vimos que el proceso de deleverging personal, medido a través del otorgamiento de crédito de consumo bancario, sigue ejerciendo presión sobre el consumo interno. A ello hay que sumarle que la tasa de desempleo sigue subiendo (9.8%) y la destrucción de empleos (nonfarm payrolls) cambió levemente de tendencia aumentando hacia 263,000 en Septiembre.

Es este último factor el que tiene preocupada a la Fed. En la medida que el consumo interno y las expectativas futuras no se fortifiquen la economía podría recaer nuevamente. Ello, en la mente de las autoridades monetarias, es un escenario impensable. Es así que ellos continuarán inyectando toda la liquidez necesaria y mantendrán la tasa de interés cercana a cero, hacia el segundo trimestre del próximo año, hasta que las cifras relacionadas al empleo no muestren una mejoría notable. Ello evidentemente podría traer presiones inflacionarias futuras no obstante, a este punto el posible daño de una recaída macroeconómica tendría costos sustancialmente peores en el mediano plazo.

Modificado por última vez en Domingo, 24 Mayo 2015 11:02