AT&T Y LAS DISRUPCIONES DE ÉXITO Destacado

Ciertamente se abusa hoy en día utilizando la palabra disrupción. Se aplica con demasiada alegría a empresas que poco o nada han cambiado en relación con las que existían haciendo cosas parecidas hace tiempo. No voy a dar nombres, porque ustedes seguramente las tienen en mente,  pero hay demasiados  “listillos” por ahí,  fabricando ruedas,  e intentando venderlas después como una invención novedosa.  Pero ese no es el caso, para nada de Netflix, que como sabéis quienes seguís esta columna he considerado desde hace mucho, una empresa verdaderamente innovadora,  disruptora y revolucionaria en su planteamiento empresarial, que sencillamente ha dado la vuelta a varios sectores al mismo tiempo, obligándoles a cambiar su forma de hacer negocio si desean sobrevivir.

La aprobación por parte del tribunal federal que ha revisado el caso de la compra de Time-Warner por parte de AT&T, permitiendo una mastodóntica integración vertical de producción de contenidos y distribución digital, inteligente esta pasada semana, tiene todo que ver con la existencia de Netflix, y por supuesto de otras propuestas similares como AmazonPrime o Hulu. Ese tribunal no podia hacer otra cosa. No tenia opción. El cambio de realidad que ha propiciado esa sentencia, tiene todo que ver con la existencia de esas nuevas propuestas que mencionaba, que integran en una misma compañía, producción de contenidos y su distribución a una base de clientela que “conocen” digitalmente. Algo que ahora tratan de emular los gigantes de la comunicación y las telecomunicaciones, para no quedarse fuera de juego. Y algo que en principio no puede prohibírseles hacer, porque no se trata de acabar con la competencia o de ir a monopolios, sino precisamente de justo lo contrario, es decir de permitir a esos mastodontes que cambien su estructura para poder competir con las nuevas empresas disruptoras, que crean contenidos de información y/o entretenimiento y tienen las herramientas para hacer llegar los mismos a los usuarios finales, de los que tienen abundante y sofisticada información.

Que el “modelo Netflix” a medio y largo plazo tendrá problemas y será cuestionado, por el poder que deja en una sola mano, no lo duden, ocurrirá, y entonces quizás haya que volver a deshacer lo andado. Pero a fecha junio de 2018, no se puede prohibir a AT&T que se una a Time Warner, racionalice estructuras y medios, y compita con  las verdaderas empresas disruptoras de las últimas décadas, que ciertamente si han cambiado cosas. No se trata de matar a la competencia, sino de justo lo contrario. Feliz Semana.