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PRIVACIDAD: POR FIN LLEGAMOS AL PUNTO UNO Destacado

Cuando acabamos de celebrar los treinta años desde la invención del internet: el primer World Wide Web del científico Tim Berners-Lee, y cuando las grandes empresas más beneficiadas por ese invento, echan dólares a borbotones por ojos y boca, después de haber pasado décadas y décadas sin haber ni siquiera sugerido el tema, parece que las grandes tecnológicas y los reyes de la social media, han caído en la cuenta del que el tema de la privacidad, es justo el punto uno, el primer objetivo que deben proteger sus respectivas industrias. Es tarde, pero más vale tarde que nunca.

Para quienes lo vivimos, o sencillamente para quienes se han tomado la molestia de conocer la historia del marketing, hace treinta años, -es decir cuando precisamente apareció ese primer internet, el mundo vivía una suerte de sensibilidad hacia el tema de lo que se llamaba, -y bueno se sigue llamando-, “Marketing Directo”, que debía ser tremendamente respetuoso con la privacidad de los destinatarios a los que tocaba, sin es que quería seguir ahi. En Europa y en Estados Unidos se legislo entonces toda una serie de normas, que no permitían que por ejemplo se llamase por teléfono a un ciudadano, o que se le enviase una solicitud de compra personalizada, a no ser que hubiese dado su previa autorización. Proliferaban en los ochenta, los seminarios y conferencias dedicadas, a “como usar correctamente” y dentro de “lo permitido”, las bases de datos, que comercializaban distintas empresas especializadas, que se cotizaban cada vez a un precio más alto por dirección, en la medida en la que esos datos “estaban calentados”, con informaciones que cualificaban quien y con que tipo de gustos o tendencias de consumo, estaba detrás de cada nombre y dirección. Cualquier profesional del marketing, conoce perfectamente de lo que hablo.

Pues bien fue llegar el internet, los noventa, la alegría de las redes sociales, y los “nenes espabilaos”, que hicieron con rapidez su comercialización “a lo tonto y a lo bobo”, “como quien no quiere la cosa”, -pero que hoy son los grandes multimillonarios del mundo corporativo global-. Y fue comenzar con esa fase, y a todo el mundo se lo “olvido”, -o no-, el tema de la importancia que tenia en este nuevo escenario tecnológico y de intercambio de información, la privacidad, el respeto a la intimidad, y en definitiva todo ese discurso iniciado con gran rigor una década antes, -como mínimo-, sobre como manejar con decencia las bases de datos.

No creo que se lo olvidase nada a nadie, mas bien los listillos de turno, vieron que había condiciones para saltarse por alto el tema, y así lo hicieron. Sabiendo que además comercializar la privacidad de su clientela, -de sus usuarios-, era y es sencillamente, la fuente principal y en muchos casos única de sus ingresos. Vamos que no creo en la inocencia de los “nenes espabilaos” de las redes sociales.

Pero han pasado los años y resulta que como no podia ser de otra forma el tema ha saltado a la palestra a lo bestia. El escándalo con Facebook en las últimas presidenciales estadounidenses, con el tema de su venta de información a la empresa Cambridge Analytica, fue solo el arranque de todo un cuidadoso seguimiento por parte de expertos, políticos, e instituciones publicas, que a fecha hoy empiezan a tener muy claras las cosas. Vamos que estamos, -por fin-, donde estábamos al final de los ochenta: La privacidad debe ser sagrada, las empresas privadas no pueden comercializar la privacidad de los particulares sin su consentimiento, - y seguramente en su momento sin que estos reciban una parte del beneficio de esa comercialización-, y de ahí para adelante. Solo estamos empezando.

Pero es que además la sociedad, -¡por fin!, ¡que ya era hora!-, se ha vuelto sensible a que estas empresas sepan “donde están, que comen, con quien se acuestan, y con quién se levantan”. Y eso obviamente se traduce en que los politicos ya están haciendo su parte, -y harán aun mucho mas-, y bueno las empresas con mas antena han empezado a hacer sus correspondientes campanas de imagen, sobre lo mucho que les importa y les va a importar en el futuro ser guardianes de la privacidad. Esta misma semana le ha tocado el turno a Apple que ha lanzado una amplia campana publicitaria justo enfatizando eso.

Pues bien, lo dicho, parece que después de treinta años vamos a ocuparnos de lo que debiese haber sido el punto uno del desarrollo de buena parte de estas grandes corporaciones: “La importancia de proteger la intimidad de sus usuarios”. Como decía al empezar esta columna, es ciertamente tarde, pero como dice también el dicho. “Nunca es tarde si la dicha es buena”. Feliz Semana.





 





 


 



 






 


 

 





 

Modificado por última vez en Domingo, 17 Marzo 2019 15:42