NO, NO ES LA BURBUJA DEL 2000 Destacado

Me preguntan últimamente a menudo, sobre el tema de las caídas en bolsa de sonados debutantes, como Lift, Uber, Peloton, etc. O de descalabros aun mayores, como el de WeWork, que ha tenido que posponer su IPO, hasta ver que pasa con su valoración.

Y a menudo en un momento de esa conversación me dicen: “¿estamos ante una nueva burbuja como la de los “punto com” en 2000, cuando entre febrero de ese año y febrero del 2002 el Nasdaq perdió tres cuartas partes de su valor?”. Y bueno mi respuesta es rápida y contundente: No, las dos situaciones tienen poco, o nada, que ver.

He escrito de hecho hace solo dos o tres semanas en esta columna sobre eso, poniendo en valor, la importancia que están teniendo las bolsas para fijar lo que de verdad valen unas compañías y otras. Y cómo Wall Street a pesar de todos los estereotipos esta funcionando, como debe ser, en defensa de los intereses del inversor. Pero quizás vale la pena reflexionar un poco más sobre el tema.

Primero conviene recordar, que lo del arranque del milenio, fue una borrachera, en la que cualquier empresa que tenia el añadido “.com”, solo por ese  hecho, era recibida en las bolsas como oro molido. Se hacían pocas preguntas y por unos meses la historia funciono. Vivimos IPO’s, que subieron como la espuma de un día para otro. Y mejor no citar nombres, porque además la mayoría no existen ya.

Era una cuestión de falta de conocimiento por parte de muchas casas de análisis de lo que tenían delante. Se hablaba del internet como de algo mágico, que iba a cambiar el mundo, y ciertamente lo estaba cambiando, pero eso no implicaba que una empresa dedicada a vender comida para animales, solo porque pusiera en su nombre comercial el mencionado “.com”, e hiciera un website, ya podía alcanzar una valoración estrella.

Es verdad que algo de eso esta pasando ahora mismo. Y es rigurosamente cierto que si una empresa habla de “digitalización”, “tecnología”, “sostenibilidad”, “desarrollo humano”…..y una serie de palabras “clave” mas, -y si las combina adecuadamente-, pues como que construye mejor su historia. El caso de WeWork, se estudiara, -se estudia ya-, en las escuelas de negocios. O si quieren simplificando: el como una empresa de alquiler de oficinas, fantasea sobre lo que es, hasta llegar a la alucinación  de creerse, -o al menos “venderse”-, como una empresa tecnológica, que “transforma la vida” de sus usuarios.

Pero en este caso, -insisto-, el proceso de lo que esta ocurriendo, es muy distinto a lo que ocurrió en el arranque del milenio. Las empresas “fantasiosas” han creado su aureola, en su vida previa dentro de la financiación privada. Y se les ha caído el disfraz, justo cuando han entrado, o están queriendo entrar, en la cotización publica, abierta y trasparente de las bolsas de comercio. Vamos en Wall Street. En ese momento es en el que analistas y expertos han hecho bien su tarea, han hecho las preguntas correctas, y están poniendo las cosas, -las valoraciones-, en su sitio.

Lift, Uber, ¿Qué son ustedes?. Pues, pueden vestir a la mona con las sedas y tules que quieran, pero estamos hablando de compañías de taxi internacionales, con un software “sencillito”, para buscar usuarios, hacer el pago, y enseñar al conductor por donde ir, -  que por cierto puede reproducir cualquier empresa local, que es lo que esta ocurriendo-. Y no digo yo que no puedan tener éxito, pero ciertamente en unas coordenadas de valoración, que no tienen nada que ver con lo que se venia suponiendo, en su época de empresas nacidas a la sombra del private equity/”dinero barato a lo bestia”, y creación de departamentos de marketing globales, -para el negocio del taxi-, que despiden ahora de 300 en 300 trabajadores, cuando uno se da la vuelta. Vamos que insisto, que Wall Street esta poniendo las cosas en su sitio.

No mucha gente sin embargo ha oído hablar de empresas como Zscaler, Anaplan, o Smartsheet, que también han hecho sus IPO’s recientemente y que sin embargo han crecido un 100% desde su salida a bolsa, sin hacer prácticamente ruido. Y es que como digo Estamos en un momento en el que lo importante es no generalizar. Y menos aun comparar 2019, con 2000, ni tampoco insistir en que todo es un desastre descontrolado en Wall Street. Porque lo cierto, es que hasta la fecha, es justo, exactamente lo contrario. Feliz Semana.