“DISPARÁNDONOS EN EL PIE” Destacado

Esa es la imagen a la que ha recurrido el economista y ex-Secretario del Tesoro estadounidense, Larry Summers esta pasada semana, al ser preguntado por el tema de las guerras comerciales de Trump, además de insistir en los tremendos daños que las mismas han causado ya a la economía estadounidense y global.

Estamos disparándonos en el pie, perjudicándonos a nosotros mismos con una estrategia que desde el día uno ha sido un soberano disparate. De entrada Estados Unidos nunca debió abandonar su sitio en las negociaciones para construir el TPP, (Trans-Pacific Partnership), un Tratado que entre otras finalidades tenia obviamente en su origen, el objetivo de preparar un bloque amplio de países, que pudieran “jugar” comercialmente con China de igual a igual, y ser una plataforma global de negociación comercial en el Pacifico.

Pero Donald Trump, que durante la campana a Presidente había arremetido repetidas veces contra ese tratado, sobre todo porque se trataba de una decisión de Obama, y también claro, porque suponía seguir avanzando en la construcción de un mundo global interconectado entre si, se retiro del mismo el primer día de su llegada a la Casa Blanca.

Fue uno de esos golpes de efecto de reality show barato que son su especialidad, sin mirar en consecuencias, ni desastres conectados. Y bueno, tras haber hecho esa importante equivocación comenzó inmediatamente con sus ataques repetidos a China, que en unos meses mas quedaron enmarcados dentro de una guerra comercial unilateral, con el tema de los aranceles agrícolas como gran protagonista inicial, -para deleite de su audiencia en una serie de Estados exportadores de soja principalmente-, que con el tiempo han sufrido ya  el descalabro de sus exportaciones a China, y han quedado arruinados, viviendo ahora mismo de las subvenciones hechas por la Casa Blanca, con el dinero de todos los contribuyentes. Mientras China por su parte, muy inteligentemente ha decidido diversificar sus importaciones agrícolas, mirando hacia otros países, -sobre todo Brasil y Argentina-, y prescindiendo así de las importaciones desde Estados Unidos.

Nadie duda que con China hay que negociar comercialmente, pero definitivamente esa negociación debe ser multilateral, es decir deben estar implicados todos los países interesados, no solo Estados Unidos, y los grandes temas, son la propiedad intelectual, y el respeto de las reglas globales de comercio.

Pero el acercamiento de Trump, no ha ido por ahí. Primero como digo fue bilateral, y segundo su énfasis ha sido colocado en la amenaza de establecer aranceles a múltiples exportaciones hechas desde China a Estados Unidos. Una medida, que no hace falta ser una lumbrera económica para deducir, que es un acercamiento que literalmente se trata de “dispararse en el pie”, como decía Larry Summers.

El efecto de los aranceles que uno podía esperar desde el día uno en que se pusieron sobre la mesa, es que las empresas importadoras estadounidenses al tener que pagar mas por los bienes que importan, o bien dejen de ganar, o por el contrario repercutan en el precio de los bienes los aranceles que los chinos han tenido que a su vez incluir en los precios de sus mercancías.

Pero además, -como no-, China también tuvo que poner en marcha sus medidas de defensa a esos aranceles de Trump, respondiendo con practicas similares, y bajando compras de productos estadounidenses, -fundamentalmente agrícolas-. Vamos el típico desajuste de una maquinaria que una economía tan dirigida desde arriba, tan planificada, y tan poco acostumbrada a estos vaivenes ha tenido ya efectos claros en muchas otras economías globales. Y ciertamente la razón por la que 2019 sera el año en el que el mundo crece menos desde hace una década, tiene todo que ver con esta estrategia de guerras comerciales abierta por Trump, que justo en marzo de 2018 en uno se sus tweets el , como guerras “buenas y fáciles de ganar”.

Pues bien aquí estamos, casi a dos años después de esa afirmación, en un mundo sufriendo los efectos de esas tensiones comerciales, y con una economía estadounidense, que aunque hasta la fecha se ha defendido mejor que las demás gracias al consumidor, tiene a su sector manufacturero en recesión, y a la inversión empresarial ciertamente paralizada, a la espera de ver en que queda todo esto. A Trump, -diga lo que diga-, le vendría muy bien presentar ahora algún tipo de arreglo de este follón que él mismo se ha organizado sin necesidad. Pero para desgracia de la Casa Blanca, la llave para poder llegar a algo esta ahora mismo en mano de China. Feliz Semana.

Modificado por última vez en Domingo, 08 Diciembre 2019 17:10