LA MANO IZQUIERDA DE JEROME POWELL Destacado

Esta pasada semana, concretamente el pasado martes y miércoles, la Reserva Federal de Jerome Powell ha celebrado su último Comité Abierto de 2019. Un año no precisamente fácil para la institución, que ha estado bajo la lupa y el análisis de medio mundo, -literalmente-, y definitivamente del mercado y del ejecutivo estadounidense.

Dos “lupas” estas últimas, que no dejan de suponer un importante peligro. Porque la Fed, no debe enfocar su actividad con el objetivo de satisfacer, ni a los mercados, ni al ejecutivo. Lo que debe hacer la Fed según lo que le exige la ley en este país, es poner en practica la política monetaria adecuada, para asegurar la mejor situación de empleo e inflación posible. Punto.

Para conseguir ese objetivo que le marca la ley, la Federal Reserve tiene a mano una serie de herramientas, entre las que la fijación de tipos de interés y la compra o venta de activos para establecer la liquidez adecuada, son fundamentales.

Pero la Fed de Jerome Powell desde que tomo el testigo de su antecesora en el cargo, -Janet Yellen-, ha estado recibiendo una serie de presiones primero desde el mercado, que siempre “quiere dinero barato”, caiga quien caiga, y bueno, la novedad de tener un Presidente del Ejecutivo, que contra todo lo que ha venido siendo tradicional, opina abiertamente sobre lo que debería y no debería hacer la Fed en cada momento.

Cuando Powell asumió su cargo en Febrero de 2018, la Federal Reserve estaba en pleno proceso de “normalización monetaria”, es decir de ir subiendo poco a poco los tipos de interés, para llevarlos a una situación de “normalidad”, una vez superados los adversos efectos de la crisis de 2008, que obligaron a todo tipo de situaciones excepcionales, comenzando por dejar los tipos de interés a prácticamente cero, además de inyectar fuertes sumas de dinero en el sistema, para aumentar la liquidez. Política que con gran acierto inicio el Presidente de la Fed en aquel momento, Ben Bernanke, y que luego siguió Yellen.

La forma de actuar de Ben Bernanke, -aunque tuvo sus críticos inicialmente-, se revelo enseguida, como un indiscutible acierto, y es evidente a estas alturas, que detuvo con éxito la caída en picado del sistema financiero estadounidense y mundial. Y, de hecho, sus en muchos casos agresivas políticas monetarias, fueron luego seguidas por el resto de los grandes bancos centrales del mundo.

Pues bien hete aquí que como decía mas arriba el proceso de normalización monetaria esta en marcha y todo funciona de forma suave a velocidad de crucero, cuando llega Donald Trump a la Presidencia de la Casa Blanca y entre otros temas, en lo referido al cargo de Presidente de la Fed, decide que no renueva a Janet Yellen y que cuando termine su primer mandato en 2018, nombrara a un nuevo Presidente de la Fed, quien termina siendo Jerome Powell.

Y seguimos con la película, Trump nombra a Powell al grito de que hay que estimular la economía, si o si, y que de “normalizar”, nada de nada. Cortar tipos, nada de subirlos. Algo que se convierte en una papeleta importante para Powell porque en el momento de asumir el puesto, todo aconseja, seguir haciendo lo que venia haciendo Yellen, vamos ir subiendo los tipos, poco a poco, y así lo hace, sigue “normalizando”.

Pero llegados a enero de 2019 y antes de cumplir su primer ano en el cargo, Powell decide dar un giro de 180 grados a la política monetaria, y lo ejecuta con una explicación “irreprochable”, de que la Fed debe ser “prudente”, con la desaceleración económica mundial que atraviesa el globo. Y para hacer la historia corta que ustedes además conocen muy bien, en 2019, Powell reduce tres veces los tipos de interés, dejándolos en el rango de 1,50%-1,75%, que es lo que están ahora mismo. Movimiento que hace por esa razón vinculada a la economía global, pero que obviamente deleita a los mercados y a Donald Trump, pues a medias, porque el quisiera aun mas cortes, pero en fín “it’s OK”.

Último párrafo. Llegamos a diciembre 2019, la economía esta ciertamente estabilizada y moderadamente bien. En 2020 hay elecciones y Powell quiere una Fed en segundo plano. Nos ha dicho este miércoles, que si hace falta subirá o bajará los tipos, “según convenga”. Pero me parece a mi, que lo mas probable es que no haga nada. Vamos, que puede que Powell no sea economista, ni un técnico monetario, pero tiene excelente timing, y todavía mejor mano izquierda. Feliz semana.