CORRECCIÓN, Y AÚN MUCHAS INCÓGNITAS Destacado

Tras la histórica semana que hemos cerrado el viernes, en la que los principales índices bursátiles estadounidenses, -como los de medio mundo-, se han desplomado por los temores ocasionados por la extensión geográfica global de la epidemia de coronavirus, arrancaremos el lunes en una situación todavía muy llena de incógnitas sobre la epidemia y su potencial evolución, que hace muy aventurado vaticinar, si el mercado se animara a empezar a darse la vuelta estos próximos días, o seguirá profundizando más sus pérdidas.

En la pasada semana los principales índices bursátiles aquí entraron en corrección. El Dow Jones se dejo un 12% de su valor, el S&P 500 un 11.5%, y el Nasdaq un 10,5%. La peor semana para estas bolsas desde la crisis financiera de 2008.

La primera consideración que hay que hacer es, que este mercado a pesar de lo que haya podido decirse una y otra vez, lleva sobrevalorado mucho tiempo, - como poco desde que ha comenzado 2020-, y necesitaba una corrección.

Los records repetidos en enero y febrero, sobre los que yo he preguntado repetidamente a expertos y analistas, han tenido casi siempre justificaciones poco convincentes. Si Japón decreció un 6,3% en el cuarto trimestre y Alemania no creció nada en ese mismo periodo, (estamos hablando de antes de la epidemia), -es decir si la economía global termino 2019 muy floja-, y si desde enero sabemos del parón que si o si, -y hasta en los mejores escenarios-, tendría China el primer trimestre, además de la disrrupción de las cadenas de producción mundial, por el tema del coronavirus, ciertamente resultaba raro que estas bolsas neoyorquinas no hubiesen también acusado ya de alguna forma esas circunstancias, cuando son las más globalizadas del mundo.

Ahora finalmente lo han hecho, gatilladas por la preocupación de la dimensión global de la epidemia de coronavirus, mayor a la que se estaba anticipando. Definitivamente una razón poderosa, porque efectivamente, la epidemia de coronavirus, -y aunque no tardemos en tenerla más en control, que es lo que hay que esperar por el bien de todos-, ya solo con lo que ha afectado a la marcha de la economía mundial hasta la fecha, será un golpe muy fuerte en la economía mundial de 2020.

Pero aunque hay que estar preparado para lo peor, es importante ser positivo, no entrar en pánico, y razonar que lo más probable es que en cuestión de semanas la epidemia este más o menos, bajo control, -como parece que empieza a estarlo en China, aunque aun existan muchas preguntas sin contestar-, y que por lo tanto, poco a poco la normalidad vaya tomando protagonismo, y la economía entonces, tendrá la posibilidad de ir rebotando en la segunda mitad de 2020, supliendo así las caídas de la primera mitad del año.

Una vez más conviene recordar que las correcciones bursátiles, no solo no son malas, sino justo lo contrario, con frecuencia purgas necesarias, que ponen el valor de las acciones en su sitio, tras periodos de exceso de alegrías. Desde la Segunda Guerra Mundial, Wall Street ha tenido un total de 26 correcciones, es decir caídas de 10% o más, -no contamos ahí la de esta ultima semana-, y el promedio de lo que esas caídas han tardado en volver a los números desde donde cayeron, ha sido de cuatro meses.  

El viernes en los últimos momentos de negociación todos los índices tuvieron un fuerte rally, y recuperaron buena parte de las perdidas del día, la razón principal fue que los mercados escucharon al Presidente de la Fed decir que su institución, en relación con la dimensión que vaya suponiendo el tema del coronavirus, “will act as appropiate”, (actuara apropiadamente), y ya saben Wall Street, fantaseo cortes de los tipos de interés inmediatos, -incluso extraordinarios, fuera de sus reuniones del Comité Abierto-.

Pero punto uno, es como poco “un tanto imaginativa” esa interpretación de lo que dijo Powell. Y punto dos en un momento en el que lo que ocurre es que hay una disminución de oferta y de demanda simultánea, no se ve con claridad, como podría ayudar a la economía real un corte de tipos de interés, -si obviamente a los mercados-. Pero el objetivo de la Fed,-por ley-, no es ayudar o satisfacer los deseos de los mercados, es cuidar la salud de la política monetaria para tener la mejor situación en dos capítulos concretos: empleo e inflación. Extremo que conviene recordar a muchos de vez en cuando. Feliz Semana.