Jose Antonio Montenegro

Jose Antonio Montenegro

Editor-in-Chief DesdeWallStreet.com
Domingo, 26 Enero 2020 15:53

DOS ESTRELLAS EN WALL STREET

Dado que estamos en el periodo del año en el que abundan los premios cinematográficos y musicales, para no perder el “mood” dominante, voy a dedicar hoy mi columna a dos grandes estrellas de los índices, que triunfan en Wall Street, y al tipo de “películas” que más gustan.

Empezando por esto ultimo, las “películas” al alza, son todas las vinculadas con la nueva economía. Hay muchos “temas” para elegir, pero las técnicas para conseguir almacenar electricidad, el “streaming”, y todo lo que tiene que ver con “la nube”, son éxito seguro. La vuelta de los “chips”, que tiene que ver con lo de la nube y con las puestas en escena esperadas en 2020 para la tecnología 5G, explica alegrías como las de Intel esta semana pasada.

Pero vamos a por las estrellas. Seguramente estos días y en esa lista hay que empezar por Tesla. La empresa de Elon Musk y la acción no ha podido tener en su historia mas sobresaltos, ni mas subidas y bajadas, pero su trayectoria al fin del día es espectacular. Y en este arranque de 2020, Tesla saborea el triunfo de ver como su acción se ha disparado un 40% en solo 15 días. ¿Razones?. Pues como siempre ocurre aquí, en un porcentaje considerable temas contantes y sonantes, y en otro porcentaje, -aun mayor-, “impresiones” que juzgadas por expertos son siempre las mas útiles.

Tesla ha llegado estos pasados días a una capitalización de 100.000 millones de dólares, convirtiéndose así, en la segunda compañía de automóviles mas valiosa del mundo, solo superada por Toyota, y retirando el segundo puesto, -al menos por unos días-, a la alemana Volkswagen.

Es llamativo que la capitalización de Tesla en bolsa sea superior a la de GM y Ford, juntas, cuando la empresa tiene una fabricación anual que no llega ni a los 400.000 vehículos, -Toyota o Volkswagen, superan los diez millones anuales-. Pero estamos en otra historia, en otra “película”. Y la película es la del coche eléctrico bonito y exitoso.

Los grandes fabricantes de automóviles, en el tema eléctrico, se han acercado, pero no han conseguido quitar el cetro a Tesla, que de una forma innovadora y valiente arranco en 2003 con un coche de lujo, cien por cien eléctrico, que cambio drásticamente el concepto de automóvil del futuro. Hasta entonces la mecánica y el combustible, eran los grandes temas para cualquier fabrica de automóviles. En el caso de Tesla poco de eso importa, el coche funciona a partir de una tecnología distinta en la que lo único que urge es conseguir acumuladores de baterias efectivos, eficaces, y a un precio razonable.

En eso esta Tesla. Pero por ahora el hecho de que haya podido cumplir con sus planes en 2019; la importancia que puede tener,    -y ya tiene- su nueva factoría en China; y la satisfacción con el producto que tienen quienes poseen alguno de sus modelos, parece haber sido suficiente para este  momento estelar en el arranque de 2020.

Segunda estrella, -o nominación del momento para seguir con el símil cinematográfico-, Netflix. Pues bien, Netflix ha presentado sus resultados del cuarto trimestre esta pasada semana. Ingresos arriba un 31%, en total 5.470 millones, mas de lo que esperaba el mercado, pero fíjate por cuanto en numero de suscriptores nuevos en Estados Unidos se ha quedado un poco por debajo de lo esperado, los analistas hablaban de 650.000 nuevos suscriptores y se han quedado en 420.000-, aunque globalmente ha aumentado por encima de lo esperado, 8.760.000 nuevos suscriptores.

Bueno movimiento inicial de la bolsa al conocer esos números, cae un 2%, pero tras reflexionar un poco mas sube un 5%. Y es que, por supuesto hay opiniones para todos los gustos, pero Netflix es para mi la “Maryl Streep” del streaming, “puede que algún año excepcionalmente no este en el patio de butacas de los Oscar, pero su ausencia será la excepción no la regla.

Es cierto que hay cada vez mas competencia en streaming, pero Netflix tiene un posicionamiento, -del que les hablare mas cualquier otro día-, que asegura su éxito por ahora. Conviene no obsesionarse con la salida de nuevos proveedores de streaming. Hay sitio para muchos aun, lo importante es definir bien el tipo de oferta y el publico global al que se quiere llegar. Y empezar a trabajar a fondo una segmentación de públicos, ofertas y precios global, que es muy compleja, pero también muy rentable si se hace bien. Feliz Semana.

Domingo, 19 Enero 2020 16:17

DAVOS: “MEJOR SI VA EN SERIO”

Esta semana, -del día 21 al 24-, tendremos en Davos el encuentro numero 50, de su prestigioso World Economic Forum, este año con un subtitulo relevante: “Stakeholders for a Cohesive and Sustainable World”, (“Interesados en un mundo Cohesivo y Sostenible”). Muy relevante como digo este enfoque, pero quizás y sobre todo lo de los “stakeholders”, o “interesados”, que es como debe traducirse en español esa palabra. Luego comentamos.

El encuentro tendrá en esta ocasión 7 grandes temas que van de como salvar al planeta, a conseguir que el mismo sea cada vez más sano, pasando por el objetivo de conseguir economías más justas, con más equilibrada distribución de la riqueza, o de ser exigentes en que la tecnología avance en dirección a servirnos, no a complicarnos la vida, (“Tech for Good”, se llama ese apartado).

El evento contara con más de 3.000 asistentes y 774 ponentes, en un encuentro, que a pesar de las criticas que a menudo recibe por elitista, es sin duda el más influyente del mundo desde hace esos 50 años de existencia que ahora celebra, con su fundador al frente,  el Ingeniero, economista y profesor de la Universidad de Ginebra Klaus M. Schwab, a quien se le ocurrió la idea en 1971.

No se puede exagerar la influencia que Davos tiene en la evolución del pensamiento, y después también en el funcionamiento, de la económica mundial. Y aunque la critica repetida sea que en Davos las grandes corporaciones, los gobiernos y las personalidades que asisten hacen su discurso “buenista”, y luego siguen en su día a día con practicas que no tienen nada que ver con lo que han dicho en ese foro. La critica no es justa, porque, aunque obviamente las contradicciones estén a menudo ahí, la historia de Davos constata una influencia tremendamente positiva, en la forma en la venimos organizando nuestro mundo y concretamente los temas económicos.

Pues bien, como les contaba al empezar esta columna, para su cincuenta aniversario Davos ha decidido que hay que poner el foco en dos o tres cosas que van a redefinir no solo esta nueva década, sino probablemente la nueva era en la estamos entrando.

Fundamental el tema del medio ambiente. No hay excusa de ningún tipo, y menos aun duda sobre la realidad del hecho. Y un medio ambiente más cuidado, debe tener como consecuencia un futuro más sano para la humanidad, -para “toda” la humanidad, es relevante esto de “toda”-, y de ahí que el foro tenga también ese apartado sobre el “Futuro más sano” (“ Healthy Futures”). Porque es muy importante ligar la salud al tema del medio ambiente, e insistir en que se trata de conseguir mejor salud, pero para “toda” la humanidad, no solo unos cuantos.

Idéntico enfoque, esta en el tema de la tecnología. No queremos ni necesitamos una tecnología que nos complique o nos llene el día de estúpidos “juegos”, con los que matar el tiempo, o de gadgets de dudosa utilidad.  Lo que necesitamos, es que la tecnología nos sirva, para curar más enfermedades, y en definitiva para hacer más satisfactoria nuestra vida. “Tech for Good”, se ha bautizado ese capitulo. Pues eso.

Y tremendamente importante es en este Davos, el definitivo descalabro de la trasnochada y pasada idea neoliberal de los ochenta de que el accionista es el rey, “el principio y el final de la empresa”. Llega el imparable auge de la nueva palabra: “Stakeholder”. Pasamos de la omnipresencia del “Shareholder” (accionista), a la del “Stakeholder” (interesado en una parte del pastel que debemos comernos todos).

Ya conocen el tema y si quieren refrescarlo, lean mi columna de la semana pasada sobre el “Imparable Auge de las Inversiones ESG”. La empresa de hoy no debe pensar solo en términos de beneficio para el accionista, sino en términos de beneficio para los empleados que la integran, las distintas instituciones o personas con las que se relaciona, y ciertamente con la comunidad a la que sirve. Y además debe ser sostenible y correcta con el mundo que queremos tener.

Los tiempos de todo para el accionista, la “era Reagan-Thatcher” esta enterrada. El accionista es una pieza importante, pero no única. Hay mucho más de lo que tendremos que hablar de aquí en adelante sobre esto, pero como se me termina el numero de caracteres que debe tener esta columna, pues lo dejamos para otro día, con el deseo de que Davos, vaya muy bien, y “Mejor si va en serio” por cierto. Feliz Semana.

 

Cuando hace solo unas semanas nos planteamos para mi programa en CNN, “GloboEconomia”, preparar un especial sobre los temas que serán importantes y tendencia en 2020, inmediatamente decidimos, que uno de ellos era sin duda es el imparable auge de las inversiones ESG en Wall Street.

Es decir, inversiones que, siguiendo exigencias de principios socialmente responsables, solo eligen inversiones en empresas que cumplen con las exigencias que están detrás de esas tres iniciales en ingles: El cuidado y la preocupación por el medio ambiente, (Environmental); la intención de mejorar socialmente el entorno en el que vivimos, (Social); y el seguir las reglas del buen gobierno corporativo, (Governance), ESG.

El exigir que las inversiones que uno tiene en su portafolio, sean correctas conforme a los principios de ESG, ha pasado de ser una rareza que pedían algunas comunidades religiosas y activistas sociales, a ser algo que exigen hoy cada vez más inversores a sus gestores, y ciertamente los grandes fondos de inversión, que necesitan calificar sus carteras con el marchamo de “inversión ESG”.

La historia de los inversores preocupados por el perfil social y la “corrección” económica de sus inversiones, aparece en este país a finales de los sesenta, cuando los estudiantes opuestos a la guerra de Vietnam, exigen a sus Universidades que sus carteras de inversión no inviertan en empresas militares. Pero esa practica tiene poco desarrollo, porque tras el fin de la guerra el tema se desinfla, y luego en los ochenta con la llegada de Reagan, y los principios, -hoy totalmente caídos en desgracia-, de que lo único que había que mirar en la empresa era el “beneficio del accionista”, ciertamente perdieron todo su fuelle.

Pero es a finales de los 90, cuando las inversiones ESG empiezan a hacerse más y más populares. En 1999, el lanzamiento del “Dow Jones Sustainability Index”, (Índice Dow Jones de Sostenibilidad), es un paso definitivo, que pone en valor, los esfuerzos que por varios años llevaba haciendo muchos activistas en Wall Street. Y es ciertamente la ONU, quien da un paso global relevante, cuando ya con el nuevo milenio arrancado presenta y empuja con fuerza mundialmente sus Principios para la Inversión Responsable, (UNPRI), que se hacen rápidamente muy populares para distintas organizaciones empresariales de todo el mundo.

La conversación sobre la necesidad de que la empresa, cualquier empresa en cualquier lugar del mundo, piense en términos sostenibles se extiende. Y con esa conversación la practica de que lo que se hace desde cada compañía no destruya el medio ambiente, sino que procure conservarlo, que se sigan los principios medioambientales, así como en los esfuerzos realizados para reducir niveles de contaminación, o emisiones de carbono.

En la pata “Social”, el enfoque inicialmente sobre todo fueron las cuestiones de genero, equiparación del tratamiento a todos los niveles de cualquier empleado, sin importar, sexo, religión o raza, pero ahí el tema de la desigualdad y el reparto injusto de la riqueza, es cada vez un capítulo más destacado. El libre mercado requiere clases medias fuertes con dinero en sus bolsillos.

Y en lo referido a “Governance”, es decir a buenas practicas de Gobierno Corporativo, el tema tiene que ver con como se estructuran correctamente, las relaciones entre accionistas, dirección de la empresa y trabajadores, y sobre todo, con el tema de responsabilidades y remuneraciones de directivos y de sus Consejos de Administración, Directorios, o “Board of Directors”.

Todas las grandes empresas del mundo conocen a estas alturas de la película todo lo anterior, y este pasado mes de agosto, -como les conté con detalle desde esta misma columna en su momento-, fue tremendamente importante que la asociación empresarial más prestigiosa de este país, la “Business Roundtable”, superase formalmente el viejo principio de los 80, de que lo único que importa es el “beneficio del  accionista”, y que incorporase en sus estatutos, este nuevo acercamiento ESG. Si cabe además con un up-grade importante, porque la influyente asociación empresarial ha hecho también especial énfasis en la importancia de la adecuada distribución de la riqueza.

Cuando desde plataformas conservadoras, se trata de calificar como socialista o comunista este discurso, sencillamente no se sabe de lo que se esta hablando. Porque el acercamiento que esta pidiendo a gritos el libre mercado democrático del siglo XXI, -desde dentro del propio sistema-, es el que precisamente habla de todas esas cosas. El capitalismo exitoso en las próximas décadas es muy social, muy sostenible, y reparador de los excesos de los últimos cuarenta años. Feliz Semana.

Los dos primeros días de 2020 en Wall Street han sido muy representativos de como puede ser el nuevo año que acaba de arrancar. Jueves 2 de enero, primer día laborable y todas las bolsas neoyorquinas vuelven a registrar récords de sus principales índices, en un rally que tiene en la cabeza fundamentalmente una suavización de las tensiones comerciales globales provocadas por las guerras arancelarias de Trump; un crecimiento estimado global moderado; y una economía estadounidense con fundamentales que continúan sanos, gracias al empuje del consumidor.

Es el escenario “bueno”, que podría perfectamente asegurar un 2020 en el que los mercados no llegaran a los crecimientos disparados de 2019, -el índice Dow Jones ha subido un 22%, el S&P500 un 30%, y el Nasdaq un 35%-, pero si, seguir creciendo y quizás incluso hasta en los dos dígitos. 

La base de esa creencia esta en que los crecimientos económicos mundiales, serán moderados, pero sin sobresaltos, y fundamental como decía al empezar, las tensiones comerciales de las guerras comerciales, -que son las que han puesto patas arriba la economía global en 2018 y 2019-, pues se supone que irían viendo un alto al fuego. “Truce” la traducción en ingles es la palabra clave de las conversaciones en Wall Street, sobre este tema últimamente. Trump acuciado por su difícil momento político con el impeachment y elecciones en noviembre, hará lo que sea por al menos tener un “truce”, un “alto al fuego”, con China.

De eso va la firma el próximo día quince de Enero de la llamada Fase 1. Nadie espera avance alguno de ese documento, pero por lo menos se echará el freno a la estúpida guerra arancelaria y se intentara que los chinos vuelvan a comprar productos agrícolas en Estados Unidos.

Cuando se analice la política comercial del periodo de Presidencia Trump, con perspectiva histórica, quienes lo hagan, se quedarán de piedra. Nunca ninguna Administración ha podido ser mas fallida en sus supuestas medidas para mejorar algo. La guerra comercial de Trump, -que sobre todo pretendía reavivar la salud del sector manufacturero del país, lo ha puesto en recesión. Este pasado viernes recibíamos el dato del índice ISM Manufacturero, 47,2, cinco meses ya seguidos de contracción y la peor cifra desde junio 2009, el pleno impacto de la crisis financiera global. Y que decir de la agricultura, que vive subsidiada desde que China interrumpió sus compras.

Pero sigamos con el punto de como puede ser 2020, y bueno, les decía que el primer día laborable, el jueves día 2 ha sido perfecto reflejo de como puede ir un año en el que no cambie el escenario de fondo, por lo menos, no demasiado. Pero el viernes 3 de golpe y porrazo todo se dio la vuelta.

A ultima hora del jueves, se conocía la noticia de que el ejercito estadounidense, por orden de Trump, -no consultada por cierto con el Congreso-, había matado, al numero dos de Irán, el general Qasem Soleimani. Un personaje conocido mundialmente,- y desde luego en la Administración estadounidense-, que ha tenido entre otros objetivos de su tarea por mucho tiempo, la dirección y apoyo de los movimientos antiamericanos en varios países de la región. Un personaje que siempre ha estado en el punto de mira, pero que muchos expertos dicen que puede hacer más daño muerto que vivo.

En todo caso y sin entrar ahora en si la decisión ha sido acertada o no, y en sus posibles consecuencias, lo cierto es que Wall Street el viernes se asusto y volvió a los números rojos, con fuertes caídas en todos los índices. Veremos como evoluciona los próximos días. Pero mi punto es lo vulnerable que puede ser el mercado, con una situación geopolítica como la que tenemos instalada.

Las tensiones China-EE.UU, las provocaciones a Irán, el fracaso de la política con Corea del Norte, las frías relaciones con Europa, la chapuza de Venezuela orquestada por Trump y la “inteligencia de Mar a Lago”, vamos un follón que para que quieres más. Wall Street, como hace siempre, mira para otro lado, y procura restar importancia a lo que no le gusta. Pero si Trump en la mala situación política que vive y vivirá estos próximos meses, decide desviar la atención con decisiones como la del jueves noche, los mercados sufrirán. Y esa es la reflexión que no esta de más hacerse, tras estos dos primeros días de 2020. Otra vez, todo lo mejor para 2020, y Feliz Semana.

Domingo, 29 Diciembre 2019 16:09

NETFLIX: ESTRELLA DE LA DÉCADA

La ultima década ha sido espectacular en los mercados estadounidenses. El índice S&P 500 ha subido un 185%, el más largo periodo histórico de crecimiento de los mercados, y también de la economía del país.

Entre las acciones ganadoras más exitosas de esa década están desde luego las tecnológicas, y en concreto todas, o casi todas las que tienen que ver con el desarrollo de la “nube”. Pero la estrella rutilante de crecimiento en su valor es Netflix, un 3726%. Han leído bien, cuatro cifras.

Netflix ha sido la empresa que ha aprovechado y rentabilizado mejor a nivel global, la facilidad tecnológica de poder disponer de una distribución video vía internet, que desde el momento que comienza la comercialización de aparatos de televisión que incorporan ese servicio, es decir que se hacen lo que muy afectadamente hemos llamado “Smart”, (“inteligentes”), uniéndose a los teléfonos y las tabletas, (igualmente inteligentes, vamos con conexión a internet), estaba ahí pidiendo ser utilizada.

A esa facilidad se añadió enseguida la revolución tecnológica de la nube, vamos de no necesitar cargar los aparatos propios con pesados archivos, sino dejarlos en un limbo tecnológico, disponible para todos. Y ahí es cuando el “streaming”, ciertamente se hace “carne de cañón”, y Netflix tiene la visión de convertirse en fuente de entretenimiento global, sin necesidad de pertenecer a las grandes distribuidoras de Hollywood, ni de tener cadenas de salas de cine en cada país. Ahora se podía llegar a cualquier lugar del mundo solo gracias a la tecnología del internet incorporado a teléfonos, tabletas, y sobre todo, muy importante aparatos convencionales de televisión, con los que muy tempranamente Netflix hizo acuerdos, para que en su mando a distancia, tuviesen un botón Netflix, que facilitase al usuario la forma de conectarse con su servicio de streaming.

Obviamente el reto unido a esa facilidad que le daba la tecnología, era si distribuir y ofrecer solo la producción de películas y materiales video disponibles en el mercado, o si lanzarse a la producción propia. Y al llegar a este punto de decisión empresarial, hay que quitarse el sombrero, porque Netflix, -insisto-, muy tempranamente, vio que la posibilidad tecnológica de llegar a tantos públicos y tan distintos, abría también una alternativa de negocio y creatividad cinematográfica excelente.

Las productoras convencionales de Hollywood en los últimos tiempos, buscando la rentabilidad de sus productos están enfocadas en grandes superproducciones, que buscan éxitos masivos, y prácticamente han abandonado otro tipo de géneros. Como mucho algunas productoras, -especializadas en ese objetivo-, producen cada año un punado de películas para los Oscar y alguna que otra “rareza”. Pero hablando en términos generales, puede decirse que casi no hay sitio, o cada vez menos, para películas minoritarias. Algo que Netflix vio como su gran oportunidad.

Si eres global, hacer una película como “Marriage Story”, -que es la que he visto yo este fin de semana en mi casa-, dirigida por Noah Baumbach, y con espectaculares interpretaciones de Adam Driver y Scarlett Johansson, es posible, porque, aunque nunca será masiva, tienes el suficiente publico interesado en verla país por país, como para hacerla rentable. Los gustos de las minorías, pueden ser mantenidos, gracias a las economías de escala que proporciona la distribución global.

Y de ahí para adelante, porque Netflix también muy rápidamente, vio que era importante globalizar y descentralizar la producción, haciendo producciones en distintos países e idiomas. Una apuesta no exenta de riesgos y que será difícil de gestionar, pero valiente y que ciertamente esta dándoles buen resultado hasta ahora.

Los críticos de Netflix, y los analistas, que creen que reventara tarde o temprano, por esta ambición de producción y costes disparados, llevan equivocándose toda esta década, y justo este viernes escuchaba a uno de ellos anticipando en CNBC, que, aunque el se viene equivocando, en 2020 anticipa la gran hecatombe para Netflix y su acción, y como argumentación decía que su expansión internacional es un despropósito. “¿Qué hace en Gabon?”, dijo en un momento de su conversación con el conductor del programa. Pues bien, ese es el punto precisamente que en Gabon hay gente que puede disfrutar con “Marriage Story”, igual que aquí. No será mucha, pero la economía de escala se hace vía distribución global. Se me ha terminado el espacio de esta crónica, pero yo creo en Netflix, y veo todavía mucho recorrido por delante. Enhorabuena para ellos por el record de esta década y para todos ustedes que son tan amables de leerme cada semana, Feliz 2020!!!!.  

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 22 Diciembre 2019 09:27

CERRANDO 2019

Pues sí, ahí estamos exactamente, cerrando 2019. Un año que en lo económico globalmente ha sido el de crecimiento más lento desde la gran crisis financiera de 2008-2009, con un avance, -que décima arriba o abajo-, estará en el entorno del 3%.

Las desafortunadas guerras comerciales de Trump, -especialmente con China, que ya tienen dos años de duración-, se han cobrado su impuesto. Y economías como la alemana, la japonesa, u otras muy apoyadas en el comercio exterior han sufrido, de tal manera que, a mediados de 2019, muchos analistas en Wall Street, veían probable un contagio global que trajese consigo recesiones, suaves pero abundantes por muchas esquinas del mundo, incluido quizás Estados Unidos.

Pero hay que decir que afortunadamente ese escenario no se ha producido, nada mas que de forma muy puntual, porque en economías clave como la estadounidense, -y en otras importantes de países desarrollados-, el consumidor se ha encargado de tirar con fuerza del carro y ha salvado la situación.

Algo que por ejemplo aquí donde el consumo son dos tercios del Producto Interno Bruto, (PIB), pues ciertamente es todo. El sector manufacturero entro en recesión este 2019 en Estados Unidos, pero supone menos del 15% de la economía, y la inversión empresarial también ha sido floja, precisamente por esa incertidumbre del crecimiento global, pero el consumidor ha salvado la película y al final del día, vamos a terminar creciendo en el entorno de ese moderado 2%, que es lo que lleva creciendo esta economía por años, en el por cierto, mas extenso periodo continuado de crecimiento de la historia del país.

Por supuesto el “milagro de los panes y los peces”, del que nos hablo Trump y su equipo económico al empezar su mandato, “de una economía creciendo al cuatro o incluso cinco por ciento”, no ha estado nunca en el horizonte. El recorte de impuestos a la franja con mas dinero del país, y a una buena parte de corporaciones que se hizo realidad en diciembre de 2017, fue como dijo Trump, un “regalo de Navidad”, pero solo para unos pocos, que no se ha traducido en ningún tipo de cambio estructural positivo. Solo las empresas a las que les toco la lotería con el recorte, se han hartado de hacer recompras de sus propias acciones con el dinero regalado estos últimos dos años, -que no nuevas inversiones, que han caído de forma considerable los últimos 24 meses- y el 1% del país, pues ha ingresado mas dinero en sus cuentas, y eso si, ha propiciado un 2019, con mercados al alza.

La subida de los mercados ha tenido que ver sin lugar a dudas con ese estimulo fiscal y también con el monetario de la Federal Reserve, que en 2019 dio un giro de 180 grados a su política, y de subir los tipos de interés como venia haciendo, paso a cortarlos, tres veces exactamente en estos últimos doce meses, dejándolos en el rango 1,50%-1,75%.

La maniobra hay que decir que ha sido acertada, porque ha protegido a esta economía de una desaceleración que a mediados de este mismo año veían, -como decía antes-, muchos analistas como probable, y que ahora mismo ha quedado fuera de escena.

Los mercados en ese escenario han estado y siguen estando en record continuado de los principales índices. El S&P 500 va a cerrar ejercicio con un incremento de valor del entorno del 27%, el Dow Jones, del 21% y el Nasdaq del 33%. Fantástico año para los mercados, que definitivamente también esta ligado a otras dos circunstancias relevantes: el bajo rendimiento de la renta fija que beneficia al mercado de renta variable y la política pro-liquidez de la Fed.

Este último factor, el de la política monetaria “amigable”, ha sido una vez mas definitivo. El que la Fed interrumpiese en enero de 2019 la llamada “normalización monetaria”, y de subir los tipos de interés pasase a cortarlos, ha tenido una influencia clave en los mercados. Mucho dinero de nuevo buscando donde colocarse, y un mercado como el estadounidense, resistente y tremendamente pragmático, que para nada se deja influir, -mas allá de lo estrictamente necesario-, por los ruidos y descalabros políticos.

En 2020, el foco va a continuar en vigilar si el consumidor sigue tan entusiasta como ahora, y en conseguir que cuanto antes el tema de las guerras comerciales, pase de la tregua actual, a algún tipo de cierre formal, -aunque sea en falso-, pero que permita archivar ese desafortunado capítulo de la economía global. Feliz Navidad!!!!

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

Domingo, 15 Diciembre 2019 15:01

LA MANO IZQUIERDA DE JEROME POWELL

Esta pasada semana, concretamente el pasado martes y miércoles, la Reserva Federal de Jerome Powell ha celebrado su último Comité Abierto de 2019. Un año no precisamente fácil para la institución, que ha estado bajo la lupa y el análisis de medio mundo, -literalmente-, y definitivamente del mercado y del ejecutivo estadounidense.

Dos “lupas” estas últimas, que no dejan de suponer un importante peligro. Porque la Fed, no debe enfocar su actividad con el objetivo de satisfacer, ni a los mercados, ni al ejecutivo. Lo que debe hacer la Fed según lo que le exige la ley en este país, es poner en practica la política monetaria adecuada, para asegurar la mejor situación de empleo e inflación posible. Punto.

Para conseguir ese objetivo que le marca la ley, la Federal Reserve tiene a mano una serie de herramientas, entre las que la fijación de tipos de interés y la compra o venta de activos para establecer la liquidez adecuada, son fundamentales.

Pero la Fed de Jerome Powell desde que tomo el testigo de su antecesora en el cargo, -Janet Yellen-, ha estado recibiendo una serie de presiones primero desde el mercado, que siempre “quiere dinero barato”, caiga quien caiga, y bueno, la novedad de tener un Presidente del Ejecutivo, que contra todo lo que ha venido siendo tradicional, opina abiertamente sobre lo que debería y no debería hacer la Fed en cada momento.

Cuando Powell asumió su cargo en Febrero de 2018, la Federal Reserve estaba en pleno proceso de “normalización monetaria”, es decir de ir subiendo poco a poco los tipos de interés, para llevarlos a una situación de “normalidad”, una vez superados los adversos efectos de la crisis de 2008, que obligaron a todo tipo de situaciones excepcionales, comenzando por dejar los tipos de interés a prácticamente cero, además de inyectar fuertes sumas de dinero en el sistema, para aumentar la liquidez. Política que con gran acierto inicio el Presidente de la Fed en aquel momento, Ben Bernanke, y que luego siguió Yellen.

La forma de actuar de Ben Bernanke, -aunque tuvo sus críticos inicialmente-, se revelo enseguida, como un indiscutible acierto, y es evidente a estas alturas, que detuvo con éxito la caída en picado del sistema financiero estadounidense y mundial. Y, de hecho, sus en muchos casos agresivas políticas monetarias, fueron luego seguidas por el resto de los grandes bancos centrales del mundo.

Pues bien hete aquí que como decía mas arriba el proceso de normalización monetaria esta en marcha y todo funciona de forma suave a velocidad de crucero, cuando llega Donald Trump a la Presidencia de la Casa Blanca y entre otros temas, en lo referido al cargo de Presidente de la Fed, decide que no renueva a Janet Yellen y que cuando termine su primer mandato en 2018, nombrara a un nuevo Presidente de la Fed, quien termina siendo Jerome Powell.

Y seguimos con la película, Trump nombra a Powell al grito de que hay que estimular la economía, si o si, y que de “normalizar”, nada de nada. Cortar tipos, nada de subirlos. Algo que se convierte en una papeleta importante para Powell porque en el momento de asumir el puesto, todo aconseja, seguir haciendo lo que venia haciendo Yellen, vamos ir subiendo los tipos, poco a poco, y así lo hace, sigue “normalizando”.

Pero llegados a enero de 2019 y antes de cumplir su primer ano en el cargo, Powell decide dar un giro de 180 grados a la política monetaria, y lo ejecuta con una explicación “irreprochable”, de que la Fed debe ser “prudente”, con la desaceleración económica mundial que atraviesa el globo. Y para hacer la historia corta que ustedes además conocen muy bien, en 2019, Powell reduce tres veces los tipos de interés, dejándolos en el rango de 1,50%-1,75%, que es lo que están ahora mismo. Movimiento que hace por esa razón vinculada a la economía global, pero que obviamente deleita a los mercados y a Donald Trump, pues a medias, porque el quisiera aun mas cortes, pero en fín “it’s OK”.

Último párrafo. Llegamos a diciembre 2019, la economía esta ciertamente estabilizada y moderadamente bien. En 2020 hay elecciones y Powell quiere una Fed en segundo plano. Nos ha dicho este miércoles, que si hace falta subirá o bajará los tipos, “según convenga”. Pero me parece a mi, que lo mas probable es que no haga nada. Vamos, que puede que Powell no sea economista, ni un técnico monetario, pero tiene excelente timing, y todavía mejor mano izquierda. Feliz semana.  

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Domingo, 08 Diciembre 2019 17:05

“DISPARÁNDONOS EN EL PIE”

Esa es la imagen a la que ha recurrido el economista y ex-Secretario del Tesoro estadounidense, Larry Summers esta pasada semana, al ser preguntado por el tema de las guerras comerciales de Trump, además de insistir en los tremendos daños que las mismas han causado ya a la economía estadounidense y global.

Estamos disparándonos en el pie, perjudicándonos a nosotros mismos con una estrategia que desde el día uno ha sido un soberano disparate. De entrada Estados Unidos nunca debió abandonar su sitio en las negociaciones para construir el TPP, (Trans-Pacific Partnership), un Tratado que entre otras finalidades tenia obviamente en su origen, el objetivo de preparar un bloque amplio de países, que pudieran “jugar” comercialmente con China de igual a igual, y ser una plataforma global de negociación comercial en el Pacifico.

Pero Donald Trump, que durante la campana a Presidente había arremetido repetidas veces contra ese tratado, sobre todo porque se trataba de una decisión de Obama, y también claro, porque suponía seguir avanzando en la construcción de un mundo global interconectado entre si, se retiro del mismo el primer día de su llegada a la Casa Blanca.

Fue uno de esos golpes de efecto de reality show barato que son su especialidad, sin mirar en consecuencias, ni desastres conectados. Y bueno, tras haber hecho esa importante equivocación comenzó inmediatamente con sus ataques repetidos a China, que en unos meses mas quedaron enmarcados dentro de una guerra comercial unilateral, con el tema de los aranceles agrícolas como gran protagonista inicial, -para deleite de su audiencia en una serie de Estados exportadores de soja principalmente-, que con el tiempo han sufrido ya  el descalabro de sus exportaciones a China, y han quedado arruinados, viviendo ahora mismo de las subvenciones hechas por la Casa Blanca, con el dinero de todos los contribuyentes. Mientras China por su parte, muy inteligentemente ha decidido diversificar sus importaciones agrícolas, mirando hacia otros países, -sobre todo Brasil y Argentina-, y prescindiendo así de las importaciones desde Estados Unidos.

Nadie duda que con China hay que negociar comercialmente, pero definitivamente esa negociación debe ser multilateral, es decir deben estar implicados todos los países interesados, no solo Estados Unidos, y los grandes temas, son la propiedad intelectual, y el respeto de las reglas globales de comercio.

Pero el acercamiento de Trump, no ha ido por ahí. Primero como digo fue bilateral, y segundo su énfasis ha sido colocado en la amenaza de establecer aranceles a múltiples exportaciones hechas desde China a Estados Unidos. Una medida, que no hace falta ser una lumbrera económica para deducir, que es un acercamiento que literalmente se trata de “dispararse en el pie”, como decía Larry Summers.

El efecto de los aranceles que uno podía esperar desde el día uno en que se pusieron sobre la mesa, es que las empresas importadoras estadounidenses al tener que pagar mas por los bienes que importan, o bien dejen de ganar, o por el contrario repercutan en el precio de los bienes los aranceles que los chinos han tenido que a su vez incluir en los precios de sus mercancías.

Pero además, -como no-, China también tuvo que poner en marcha sus medidas de defensa a esos aranceles de Trump, respondiendo con practicas similares, y bajando compras de productos estadounidenses, -fundamentalmente agrícolas-. Vamos el típico desajuste de una maquinaria que una economía tan dirigida desde arriba, tan planificada, y tan poco acostumbrada a estos vaivenes ha tenido ya efectos claros en muchas otras economías globales. Y ciertamente la razón por la que 2019 sera el año en el que el mundo crece menos desde hace una década, tiene todo que ver con esta estrategia de guerras comerciales abierta por Trump, que justo en marzo de 2018 en uno se sus tweets el , como guerras “buenas y fáciles de ganar”.

Pues bien aquí estamos, casi a dos años después de esa afirmación, en un mundo sufriendo los efectos de esas tensiones comerciales, y con una economía estadounidense, que aunque hasta la fecha se ha defendido mejor que las demás gracias al consumidor, tiene a su sector manufacturero en recesión, y a la inversión empresarial ciertamente paralizada, a la espera de ver en que queda todo esto. A Trump, -diga lo que diga-, le vendría muy bien presentar ahora algún tipo de arreglo de este follón que él mismo se ha organizado sin necesidad. Pero para desgracia de la Casa Blanca, la llave para poder llegar a algo esta ahora mismo en mano de China. Feliz Semana.

Domingo, 01 Diciembre 2019 09:31

EE.UU.: EL CAMBIANTE MUNDO DEL “RETAIL”

Esta temporada de fiestas, constatará en números, las preferencias y tendencias de los consumidores de estos últimos tiempos, que han cambiado considerablemente en sus pautas de comportamiento. Punto primero y fundamental, la venta online es la protagonista. Según Adobe Analytics este pasado viernes, (Black Friday), se han vendido 7.400 millones de dólares online y lo esperado para el lunes, (Cyber Monday), son 9.400 millones.

Los precios, la comodidad del envío en 24h que ofrecen varios proveedores, y el efectivo marketing de los lideres, están dando sus frutos. La gran estrella es por supuesto Amazon, pero es importante destacar que hay un buen puñado de “retailers” o minoristas, que están sabiendo subirse al carro de la venta por internet, y sus números lo están demostrando. Ahí están firmas, como WalMart, Target, o Best Buy. Mientras otras, como Gap o Macy’s no acaban de conseguir sus objetivos.

Definitivamente el envío rápido, en uno o dos días, es calve, y también desde luego la componente buen precio. Hay varios nombres clásicos de la venta por catalogo, que han hecho su adaptación online, bastante bien, pero sus precios son demasiado altos, y mientras la componente “tendencia” o “moda”, los arropa la cosa funciona, pero en cuanto se pasa, -y en este mercado se pasa de caliente a frio muy rápidamente-, los resultados son medio complicados. En ese apartado podrían estar L.L. Bean o Bonobos. El precio para el comprador online es cada vez más importante. Además si por ejemplo se trata de miembros de Amazon Prime, con tarjeta del grupo, están acostumbrados a deducir rebajas importantes en casi todas las compras, y eso hace cada vez más diferencia, sin hablar del avance en fidelización de clientes, que esta consiguiendo cada vez más la empresa de Bezos. Una vez dentro del ecosistema de “Amazon Prime”, es difícil abandonar. Demasiadas ventajas.

Otra tendencia importante, que sigue afianzándose entre los consumidores estadounidenses, es la de valorar cada vez más la “experiencia” de la visita a la tienda física. Están en auge las tiendas que ofrecen el que visitarlas sea algo más que agradable: “una experiencia”. Vamos que no estamos en un almacén sin gracia al por mayor, sino casi, -o sin casi, en una “performance” de mercancía-. Esto vale para las grandes marcas de lujo, -y es lo que hacen cada vez mejor marcas como Gucci , Fendi, LV o Tiffany’s-, pero no solo los grandes del lujo, las pequeñas tiendas, están exacerbando también ese enfoque, y encontrando un filón.

Y la fuerte campana de American Express, sponsor del cada año más exitoso “Small Business Saturday”, esta yendo cada vez mejor, porque el consumidor esta tomando gusto por callejear y entrar en pequeñas tiendas que tienen algo distinto, presentado con gracia y bien iluminado. Nuevas generaciones de consumidores, están descubriendo que ser pequeño, no significa ser peor, y sin embargo, puede ser exclusivo. Ya saben temas muy básicos, pero que el mundo del marketing necesita inventar y re-inventar continuamente, para llegar a nuevos públicos.

Lo que definitivamente esta en crisis es el “Modelo Mall”, vamos ese tipo de exposición de mercancías standard, que por mucho tiempo el comprador veía como muy útil y conveniente, pero que ahora, “ha dejado de gustar”, “es de otra época”. De ahí el problema de Macy’s que esta en exceso identificada con esa estética, y además en ese punto medio en lo referido a precio, de difícil resolución. Porque no acaba siendo ni carne ni pescado. Y tres cuartos de lo mismo ocurre con Gap.

Los más agresivos por la via de lo que aquí se llama tiendas de descuento, ósea con buenos precios, -sobre todo WalMart y Target-, si parecen haber encontrado la formula entre su presencia física y su servicio online. Pero el ejercicio es medio difícil, porque el consumidor tiene en su cabeza cada vez más “compartimentado” y preconcebido lo que espera de unos y otros nombres, y es difícil hacer cambios en ese acercamiento, bastante cerrado de entrada.

Ocurre en el mundo de la moda, pero no solo. El sector de la electrónica, en otro tiempo lleno de nombres exitosos aquí, esta diezmado. La gente compra todo online, incluso electrodomésticos  grandes. Eso es relativamente nuevo. Pero es que los servicios de instalación que ofrecen ahora mismo desde Amazon, no tienen nada que ver con los de hace bien poco. La mejora es fuertísima. Por ahí es por donde esta intentando ganar terreno Best Buy, que ha pasado por periodos difíciles, pero que en la última presentación de resultados, claramente ha levantado cabeza. Ya ven, mucho pasando, en un sector en total evolución. Feliz Semana.   

Domingo, 24 Noviembre 2019 16:42

WALL STREET Y EL PROCESO DE IMPEACHMENT

Esta pasada semana ha terminado la tanda de interrogatorios públicos a testigos para la preparación del documento de imputación de “impeachment”. No están en este momento anunciados mas interrogatorios, pero eso no quiere decir que no puedan anunciarse en los próximos días. Es decir, el tema puede quedar cerrado para su instrucción con lo que hemos visto hasta ahora, o también dilatarse mas con nuevos testigos llamados a declarar. Es una decisión que solo depende ahora mismo de la Cámara de Representantes.

Una vez que se presente la acusación formal de “impeachment”, - en la que estarán los cargos concretos por los que se interpone-, el documento pasara al Senado, -controlado por los republicanos-, y será ese cuerpo legilslativo, el que decidirá si el Presidente es culpable o inocente.

Este ultimo paso, -el del Senado-, será seguramente muy rápido. Hoy por hoy el partido republicano, pese a todo lo conocido, parece tener decidido exculpar al Presidente. Pero menos claro esta eso que decía al principio, de si la Camara de Representantes instruirá el proceso ya, o si decidirá que se siga alargando. Lo sabremos ya enseguida. Pero quería dejarles este punto claro, porque pase, lo que pase Wall Street tiene bastante decidido “ponerse de perfil” en el tema. Vamos tomar poco o ningún partido.

Y aunque hay analistas que creen que las bolsas aprovecharan las noticias de la Casa Blanca para hacer fuertes caídas, -que tras los records de los últimos tiempos-, no vendrían nada mal. No estoy tan seguro de que vaya a ser así. Por supuesto que según vayamos teniendo noticias políticas impactantes, los mercados acusaran el golpe, pero de forma puntual. Todo es posible, pero no creo que sea probable una hecatombe duradera.

Ya han visto como ha reaccionado Wall Street durante estas dos semanas de interrogatorios públicos, en los que ciertamente, ha quedado claro que Trump buscaba un beneficio personal electoral, al tiempo que retenía la ayuda publica a Ucrania aprobada por el Congreso. -Ese tema no es dudable ya ni siquiera para los republicanos, el asunto ahora es, que los republicanos decidan si esa forma de actuar es o no es “grave”-.

Aceptar que no es “grave”, es algo que pone en cuestión el Estado de Derecho, la filosofía estadounidense de separación de poderes que esta en la Constitución, y que puede llevar, -llevará-, a una crisis constitucional profunda. Pero Wall Street ha decidido que puede vivir su vida independientemente, mientras todo ese proceso político se produzca, aunque sea todo lo intenso y traumático que pueda llegar a ser, -que lo será-, y además con elecciones presidenciales por medio.

Pero ya saben, siempre ha sido el gran activo de este país, y lo sigue siendo: Política y mundo corporativo, aunque se entremezclan mas de lo deseable en demasiados aspectos, -por ejemplo el de las contribuciones económicas en las elecciones-, lo cierto es que tienen vidas independientes, y no se necesitan de forma vital el uno al otro, como ocurre en otras economía y países.

Más aún, Wall Street es global, y estamos en pleno cambio de era, entre la vieja economía y la nueva economía. Y la presidencia de Trump es un activo para solo uno de esos bandos, -el de la vieja economía-, el mundo del carbon, el petróleo, las instituciones financieras que quieren seguir los patrones del siglo pasado, las industrias contaminantes, que no quieren hacer la transformación que necesitan para volverse limpias y sostenibles, las teorías proteccionistas de comercio mas trasnochadas etc, etc.

Pero no lo es , no es un activo para la nueva economía, que esta vinculada a la necesidad de hacer una reforma inmigratoria inclusiva, -se necesita traer gente de todo el mundo-, reformar convenientemente pero seguir adelante con la globalización, dar prioridad a las energías limpias, y regular en dirección a promover la conservación del medio ambiente, no destruirlo.

Y bien para hacer la historia corta, todo ese exitoso mundo corporativo -que es el ganador a futuro-, no esta con Trump. Va a ser muy interesante si finalmente Bloomberg entra en campana, oir lo que de verdad piensan los empresarios exitosos de este país sobre Donald Trump.

Pero retomando mi punto de porque creo que Wall Street, va a seguir viendo los toros desde la barrera. Primero lo hace siempre que le conviene, y segundo, salga lo que salga del proceso de “impeachment”, por estas razones que les explicaba ahora mismo, los intereses y opiniones están aquí, más divididas de lo que parece a primera vista. Feliz Semana.