Jose Antonio Montenegro

Jose Antonio Montenegro

Editor-in-Chief DesdeWallStreet.com

Dedica su portada “The Economist” esta semana a los planteamientos económicos de Trump, titulando: “Trumponomics”. “What it is, and why it is dangerous” (“Qué son, y por qué son peligrosos”). Y obviamente en su editorial explica por qué los planteamientos ecónomicos de Trump y su equipo son una amenaza para la economía estadounidense y mundial. Desde el tema de sus políticas proteccionistas y anti comercio libre pasando por sus cortes de tasas a quienes no lo necesitan, así como esas desregulaciones selectivas profundamente cuestionables en su efectividad de cara al progreso del país, no hay nada que se salve en esa hoja de ruta económica, que pretende una especie de versión “trumpizada” de los fracasados “supply-side economics”, en un momento nada propicio para ese tipo de experimentos.

A Trump, y a su mediocre equipo económico, se les escapa completamente que la única forma de crecer por encima de donde crecemos ahora,sería estimulando la demanda interna, es decir poniendo más dinero en los bolsillos de la clase media y baja de este país. En una economía hecha en dos tercios por el consumo de su población, parece obvio el tema. Pero ahí está el “cuello de botella”. Los salarios mínimos mantienen una legión de ciudadanos que trabajan ocho horas pero en muchas ocasiones necesitan vales de comida del gobierno para subsistir. Y sueldos de profesiones cualificadas, que en los años sesenta daban para vivir dignamente en una casa unifamiliar con varias televisiones, dos coches y un jardín, han sido recortados en los últimos treinta años en más de una tercera parte. Vamos para hacer corto el tema, que no se trata precisamente de proteger ni al 1% ni a las corporaciones, sino de dar más poder económico a las clases medias, que insisto, son las que conseguirían que este país volviese a crecer por encima de ese entorno del 2% que ahora mismo es ciertamente su techo. Eso es lo que necesita la economía de libre mercado del siglo XXI para subsistir.

Porque olvídense de la “fantasía animada” de Trump de que creceremos un 4% -su entorno ya habla del 3%-, e imagino que en otros dos o tres meses aceptarán el “principio de la realidad” que decía Sigmund Freud, y ya nos hablarán del 2%, que es lo que esperan todos los analistas serios. Incluso el tema de la repatriación de capitales de las corporaciones es un tema que aportaría poco o nada al crecimiento de este país. Porque las corporaciones solo invertirán máscuando vean que hay más demanda que atender. Y la demanda solo aumentará con clases medias más ricas. Vamos lo dicho: “Trumponomics”: Justo lo que no necesitamos. Feliz Semana.

 

Warren Buffett hizo unas declaraciones este sábado diciendo que la propuesta de echar abajo el llamado “Obamacare” es fundamentalmente “a huge tax cut for guys like me” (“un gigantesco corte de impuestos para gente como yo”). Y ciertamente eso es fundamentalmente el proyecto apresurado que deroga el plan de salud de Obama, y que la Cámara Baja del Congreso, -La Casa de Representantes-, aprobó, sin prácticamente leer y sin el informe de la Oficina de Presupuestos del Congreso, este pasado jueves. Una aprobación que aún necesita ser refrendada en el Senado, dato que se obvió al máximo el jueves, porque lo que importaba ese día a la administración Trump era la foto en los jardines de la Casa Blanca, en una celebración a lo “Misión Cumplida” de Bush, con el portaaviones frente a las costas de California, a los pocos meses de comenzar la Guerra en Irak.

Vamos una celebración ciertamente lo que se dice “en falso”. Primero porque no es seguro aún que sea aprobada por el Senado, -al menos no como está redactada ahora-, y segundo, porque de estarlo, sería un verdadero desastre para los 24 millones de estadounidenses pobres, o de clase media baja, que perderán el sistema de salud, -mejor o peor-, que tienen hoy. Que el Obamacare no es perfecto es obvio, y que el sistema de salud de este país es una vergüenza para cualquier país desarrollado, también. Con el agravante de que sin tener un sistema de salud universal, la sanidad estadounidense supone un coste del 17% del PIB, mientras países que cubren a todos sus ciudadanos sin problemas tienen presupuestos que no llegan al 10% del PIB. Vamos que el dinero en este país se va por ese escandaloso entramado de aseguradoras e intermediarios privados, que por cierto, están haciendo fuerte presión estos días sobre las modificaciones legales en marcha, para no perder, -o para ensanchar-, sus privilegios.

Pero retomando el punto de Buffett, lo más importante aprobado por la Cámara Baja el jueves es que la financiación que el “Obamacare” obtenía de un impuesto de poco más del 4% sobre los ingresos de capital y la aportación que hacen al sistema de salud quienes ganan más de 250.000 dolares al año, desaparece. Es decir se trata de un corte de impuestos para el segmento con más recursos del país. Mientras, como consecuencia de ese recorte, el Estado dejará de ingresar un millón de millones en los próximos diez años. Y eso supondrá, -que como decía Warren Buffett el sábado-, él tendrá un recorte de impuestos que no necesita, mientras, -siguiendo también sus propias palabras- el hecho de que Estados Unidos, “no tenga un buen sistema de salud, tiene un coste muy grave para la economía del país”.

Estados Unidos, la primera economía del mundo, necesita como prioridad tener un sistema de salud como el que tiene todo el resto de países desarrollados del mundo, que cubra a todos sus ciudadanos. La reforma necesita retirar intermediarios y poner en circulación las cargas impositivas que sean necesarias en la gama más alta de ingresos. Y desde luego no justo lo contrario, que es hacia lo que apunta el borrador de la Cámara Baja, celebrado por Trump y los republicanos de esa Cámara este pasado jueves. Y pedir eso, -como lo hace Warren Buffett-, es defender el sistema capitalista de libre mercado y democracia que impera en este país, y querer evitar ponerlo en peligro con decisiones temerarias, guiadas por la avaricia y la codicia de unos pocos. Una población que no pueda estar segura de que su salud es defendida por sus gobernantes, no puede estar tranquila, ni ser productiva. Pero para terminar, nota positiva para la economía global: veo en mi televisor, mientras termino de escribir esta columna, que Macron ha ganado las elecciones francesas. Los mercados y el mundo lo agradecerán. Eso sí son buenas noticias. Hablamos de ello cualquier otro día. Feliz Semana

Al llegar a los 100 días de su presencia en la Casa Blanca es repetido por todas las esquinas este fin de semana aquí, el grave problema de ejecución que tiene y ha tenido Trump hasta la fecha. Según sus promesas grabadas en cascada interminable de vídeos, el primer día de llegada a la Casa Blanca,Trump “echaría abajo el sistema de salud ObamaCare”, -sería algo “facilísimo de hacer”-. Inmediatamente ordenaría comenzar la construcción del muro de separación con México, por el que los estadounidenses no tendríamos que preocuparnos económicamente, “lo pagarían los mexicanos”. Derogaría el NAFTA “el peor tratado comercial firmado nunca”. Ordenaría dar el calificativo de “manipulador de moneda” a China, con las sanciones que eso lleva consigo.

Y pondría en marcha una reforma fiscal, transformadora -que nos haría crecer al 4%. Eso por citar solo algo de lo más sonado. Pues bien aquí estamos en el día 101 de la “Trumpresidencia”, y resulta que dejar sin programa de salud a 24 millones de estadounidenses en un día no era tan fácil como Trump creía, y no se ha podido hacer. Entre otros detalles, muchos de sus votantes se han percatado -“ahora”-, que echar abajo el sistema de salud era quedarse ellos mismos sin sistema de salud, y están perplejos, llamando como locos a sus representantes en el Congreso, para entender de qué va la cosa. Para construir el muro -solo para echar a andar- se necesitan unos 20.000 millones de dólares, -el coste total podría rebasar los 50.000 millones, según a quien pregunten ustedes-. Trump ha empezado a pedir partidas presupuestarias al Congreso, y claro estos no sin motivo preguntan: “que para qué hace falta dinero, si lo va a pagar en México”.

En cuanto al NAFTA, Trump nos ha contado vía tuit, que “lo iba a echar abajo ya este miércoles pasado por la mañana”, pero por la tarde le llamaron por teléfono los Presidentes de México y Canadá, y “como son majos, y le caen bien”, “pues va a ver si se puede renegociar y no hace falta cerrarlo”. Sin comentarios. Por lo que se refiere a que China iba a ser declarada manipuladora de su moneda, “por estar devaluando su valor para hacer más competitivas sus exportaciones”, alguien ha debido explicar al Sr. Presidente que China más bien lo que venía haciendo, -si acaso-, era justo lo contrario, es decir intentar que su moneda se revaluase para frenar la continua salida de capitales domésticos de los últimos tiempos. Y bien “con todo el morro”, como dicen en mi tierra, Trump, le dijo a The Wall Street Journal que tras haber hablado con Xi-Jinping –que por cierto, “le cae fenomenal”, y que además tiene la sensación de que, “tambien a Xi, él le cae fenomenal”-, pues “que para nada”, que China no es manipuladora de su moneda como él creía, “y que ya no hay que hacer nada al respecto”. Finalmente está el tema de la reforma tributaria “transformadora”, y la primera que se pondría en marcha desde los años ochenta.

Bueno ahí también las cosas como con el “Obama Care” han resultado ser “un poco más difíciles de lo que tenía en mente Trump y su peculiar entorno”. Y el pasado miércoles, -¡que día tan intenso!-, Los chicos “Goldman-Trump-Sachs”, Gary Cohen y Steven Mnuchin, en una alucinante rueda de prensa, que quedará para los anales de la historia, nos pasaron en “un borrador de un folio”, lo que podría ser obviamente no una reforma fiscal, sino como mucho un apresurado corte de impuestos, que sin entrar en más detalles de momento, tendría la cualidad de disparar a lo bestia el déficit de este país. Preguntados acerca del pequeño detalle del déficit, contestaron que se va a crecer un 3%, y que el crecimiento mayor cambiará todo.

Pero el principio de la realidad se impuso en Wall Street, y las bolsas que habían tenido récords espectaculares de tres dígitos el lunes y martes, -gracias a la victoria de Macron en Francia y alrecord del Nasdaq-, terminaron en rojo y con los ojos a cuadros, por lo visto y oído. Vamos que resumiendo, se agradece que Trump no haya dejado sin sistema de salud a 24 millones de personas; que tampoco haya echado abajo el NAFTA; que no haya acusado formalmente a China de devaluar su moneda, -sobre todo por el ridículo mundial que hubiese supuesto-. Y en cuanto al tema fiscal, pues seguramente lo mejor sea tener solo ese “borrador de un folio”. Feliz Semana.

Hablamos a menudo en Wall Street de la “Nueva” y la “Vieja” economía. Ya saben la “Nueva” es la de las empresas tecnológicas, de vanguardia, con futuro; y la “Vieja”, pues los sectores como el de energías fósiles, a los que su “mejor momento” ya se les ha pasado, -a pesar de Donald Trump-. Y bueno, hay luego un segmento indefinido de empresas, las de “en medio”, me parece que podríamos llamar, que son compañías que sin ser del todo vieja economía, -por razones distintas unas de otras-, empiezan a tener problemas, y o se reestucturan , y/o reinventan, o ciertamente lo tienen muy crudo en estos cambios de era como el que estamos viviendo. Y esta misma semana, algunas categorías de esas empresas de “en medio” nos han dado titulares. El martes y miércoles el índice Dow Jones cayó de forma importante. Pero al analizar esa caída, resulta que el 85% de la misma tiene que ver sólo con dos empresas: IBM y Goldman Sachs.

IBM es sin duda un perfecto ejemplo de esas empresas de “en medio”. No es vieja economía, pero desde luego tampoco es nueva. Lleva veinte trimestres decepcionando como lo ha hecho este último a sus accionistas, y lleva mucho más tiempo intentando reinventarse, desde lo quien fue en su día reconocida en todo el mundo como “Big Blue”, la empresa líder por excelencia en todo lo que tuviese que ver con computación y con automatización de las empresas, - “International Business Machines”, es lo que quieren decir esas tres iniciales reconocidas globalmente por tantos años-, y bueno lo cierto es que no acaba de centrar el tiro. Se supone que ahora su nuevo enfoque es la consultoría y los más novedosos desarrollos de software, pero aunque continúa en el intento, el reto es muy grande.

Los sorprendentes malos números de Goldman Sachs, la empresa perfecta que nunca defrauda y que tiene cantera política “para prestar a quien se le ponga por delante, y con el color que sea” –hasta para Trump-. Pues resulta que tampoco ha podido cumplir expectativas este trimestre. La explicación que han dado es que su trading está muy escorado hacia materias primas y f/x, y bueno que el trimestre no ha sido muy bueno en esas categorías. Pero como explicación es mala. Morgan Stanley o J.P. Morgan, con divisiones de trading similares han tenido estupendos resultados. Quizás en Goldman Sachs han estado estos últimos meses despistados con la política. Y bueno seguramente es sólo una excepción a la regla de su buen hacer. Pero cuidado porque el sector de la industria financiera, definitivamente está incluido en la categoría de los de “en medio” que decía más arriba. Feliz Semana.

Domingo, 16 Abril 2017 23:00

APPLE Y TESLA: HISTORIAS GANADORAS

Muchas gracias por los mensajes agradeciéndome el “buen ojo” con valores como Apple o Tesla, en “los momentos de debilidad” de los últimos doce meses. Ya sabéis que en esta columna no hacemos nunca recomendaciones de ningún valor o acción concreta, pero eso si, hablamos y contamos las hazañas  de empresas que van en la dirección correcta. Y eso es lo que sí es cierto que yo llevo haciendo muchos anos con Apple y Tesla, especialmente cuando hay momentos “de duda” en los mercados.

Y si, ciertamente en el caso de Apple y Tesla, -que esta semana están en la cumbre del Olimpo, -a 141 dólares y 314 dólares respectivamente-, ha habido momentos de debilidad de sus “creyentes” los últimos doce meses. Apple hace un año llegó a estar por debajo de los 100 dólares, y Tesla hace menos de cinco toco los 178 dólares. Vamos que el mercado ha pasado por momentos de serias dudas, en relación con el futuro de ambas empresas.

Pues bien, yo desde luego no tuve esas dudas entonces, ni las tengo ahora. Apple y Tesla son dos empresas excepcionales. Van bien hoy, y seguirán yendo bien por mucho tiempo. Son empresas de futuro. Por supuesto que sus acciones tienen y tendrán oscilaciones arriba y abajo, pero su curva hacia adelante es ascendente. Ya saben que no puedo decir lo mismo, ni de las empresas que tienen que ver con energías sucias, ni con esas entidades financieras que creen que van “a salvarse de la quema”, con un corte de regulación por aquí y otro por allá. Esos acercamientos son “pan para hoy y hambre para mañana”. Acercamientos profundamente perdedores.

Pero volviendo a las historias ganadoras, déjenme que les diga rápidamente porque me gustan Apple y Tesla. En el primer caso estamos ante la empresa mas popular y admirada del mundo. Innova continuamente, mantiene sus avances, tiene especial ojo para anticipar lo que el usuario puede estar deseando tener a mano, -no tiren tampoco ahí la toalla con el éxito del Apple Watch, llevará un tiempo pero triunfará-, y finalmente tiene un músculo financiero que no admite duda. Y bien en el caso de Tesla, tres cuartos de lo mismo. Elon Musk, es un visionario con muchos recursos y muy “echado para adelante”, dirían en mi tierra. Tesla es un producto de futuro, unido completamente al desarrollo de las energías limpias, con un diseño genial y que en cuanto sea más asequible en precio, todo el mundo va a querer tener. No me ha sorprendido nada la noticia de que su capitalización estos días de atrás haya superado a la de GM. Es ¡el signo de los tiempos!. Feliz Semana.

Domingo, 09 Abril 2017 15:50

EL DERECHO A INVERTIR CON TRASPARENCIA

Exactamente de eso se trata al exigir que las instituciones financieras, -todas y sin excepcion-, acaten el llamado “estándar fiduciario”. El Presidente Obama había determinado que a partir de Abril de este 2017 todos los asesores finacieros que venden productos de pensiones para el retiro y jubilación  tuviesen que cumplir por ley con la llamada “obligación fiduciaria”, de poner los intereses del cliente por delante de las potenciales ganancias de comisiones, que ellos o las empresas que los emplean reciben. Todo estaba en marcha para que el reglamento echase a andar este mes, pero el Presidente Trump paró la aplicación de esa norma hace algunas semanas, en una de sus firmas de acciones ejecutivas, con el objetivo de reducir regulaciones para el sector financiero.

Roza la indecencia el parar esta norma, que descaradamente supone poner por delante de la defensa del consumidor, los intereses deinstituciones financieras que no respetan la norma del “estándar fiduciario”,  y una vez mas castigar al consumidor, al ciudadano que tiene menos acceso a información, y al que es más fácil de engañar. Porque es importante señalar que hay instituciones financieras, que de “motu propio” y con independencia de lo que exija la ley, hace mucho que aplican esta regla de trasparencia y lealtad con sus clientes. Ese es por ejemplo el caso de Vanguard la mayor empresa de fondos de este país, fundada por John Bogle que maneja cuatro millones, de millones de dólares en activos, -y que esta abiertamente defendiendo mantener la mencionada exigencia-, o la de la mayoría de los Family Offices para grandes fortunas. 

Que algunos bancos quieran echar abajo la regulación de exigencia de transparencia y veracidad con todo lo que venden a sus clientes en lo que tiene que ver con comisiones, costes, riesgos de cada inversión, es explicable porque están defendiendo sus beneficios, -aunque reprobable, y debe llevarnos a hacer una criba deinstituciones, y elegir sólo a las que aplican el “estándar fiduciario”, mas allá de lo que diga la ley-. Pero que el gobierno decida no proteger al consumidor en beneficio de potenciales predadores que puedan engañar a los consumidores, es injustificable. Sólo en los productos de retiro y jubilación que la ley de Obama pretendía proteger, se cargan a los inversores anualmente 17.000 millones en comisiones que no proceden. El tema como digo necesita luz y taquígrafos. Pero una vez que más y más gente entienda lo que significa no defender el “estándar fiduciario”, imagino que habrá una contestación mayor a la retirada de esta ley. Feliz Semana.                           

 

 

Domingo, 02 Abril 2017 15:39

WALL STREET ES GLOBAL. AFORTUNADAMENTE

 Hemos terminado el primer trimestre de 2017, y estas bolsas neoyorquinas cierran con subidas del entorno del 5% en los casos del Dow Jones y el S&P 500, y de casi el 10% en el caso del Nasdaq. Vamos que para nada acusan la creciente frustración con las políticas erráticas, poco o nada aterrizadas de la Casa Blanca, que esta semana ocupan como tema la portada de The Economist.  Precisamente la misma preocupación que yo les comentaba la semana pasada en esta columna.

La Administración Trump está fracasando en todo lo que requiere implementación o algún tipo de esfuerzo (de sus políticas migratorias a su intención de acabar con el Obamacare), y sus “grandes consecuciones”, son las que tienen que ver con salirse de alguna negociación, (TPP), o con retirar toda mención al calentamiento global en sus políticas. Vamos que echar abajo lo andado,-si requiere poco o ningún esfuerzo-, se les da bien, pero echar a andar algo nuevo, -si requiere trabajo y cabeza-, pues no tanto. Al menos, no hasta ahora.Pero Wall Street es afortunadamente un mercado global, y como ya les he contado repetidamente los últimos meses, no refleja en absoluto,- ni para bien ni para mal-, lo que viene de la Casa Blanca, más allá de como mucho en un 20% del total de sus movimientos. Apple, Amazon, Alphabet, Nike…. son empresas globales a las que por supuesto afectan las políticas de la Casa Blanca, pero afectan mucho más otros factores, como por ejemplo el cómo va la economía global, y eso es lo que reflejan los buenos números de Wall Street este primer trimestre. Que por cierto, coinciden con los de muchas otras bolsas del mundo.La economía global está mucho mejor hoy que hace unos meses.

La relativa estabilización de los precios del petróleo es fundamental, como también lo es el que los precios de varias materias primas estén teniendo cierta recuperación, que se nota en los países emergentes. Por supuesto que las amenazas geopolíticas de las elecciones europeas en marcha, el Brexit, o el propio Trump, son factores que pueden poner en peligro ese buen tono. Pero por ahora los mercados están apostando a que esos riesgos se mantienen contenidos. Aquí en Estados Unidos, lo más importante las próximas semanas serán los resultados empresariales del primer trimestre. Los analistas anticipan un aumento en los beneficios del entorno del 9%. Si es así, podemos seguir tranquilos. Y bueno, el problema puede estar en que esa cifra se quede corta. Si eso ocurriese, una corrección de estas bolsas, con cualquier excusa, estará a la vuelta de la esquina. Feliz Semana.

Domingo, 26 Marzo 2017 15:39

TRUMP: MUY POBRE CON LA EJECUCIÓN

Es preocupación en ascenso en Wall Street, el que cada vez es más evidente el serio problema que tiene Donald Trump y su equipo a la hora de ejecutar, de implementar o poner en pie sus decisiones. Parece obvio que el fuerte de Trump está en hacer el show con los fotógrafos, y en darle al pico y a los trinos-tuits. Pero a la hora de mostrar resultados, su marcador es especialmente pobre y modesto hasta la fecha. En los 65 días que lleva en la Casa Blanca, Donald Trump ha sido rápido en retirarse del TPP, el Tratado Tanspacífico, -porque solo había que decir que no se seguía adelante con las negociaciones-, o también en mandar retirar toda alusión al cambio climático de cualquier papel presidencial, -vamos lo fácil-.

Pero a la hora de escribir una acción ejecutiva sobre inmigración, lo suficientemente sofisticada para que no pudiese ser revertida por los tribunales, Trump falló soberanamente. Y esta pasada semana al no haber conseguido poder revertir la llamada ley de salud, “Obamacare”, por no tener los votos suficientes dentro de su propio partido republicano, - que tiene mayoría en ambas cámaras-, es un fracaso de tal calibre, que a Wall Street le preocupa, qué va a pasar ahora con los supuestos cortes de impuestos y de regulaciones. Trump repitió hasta la saciedad que retiraría el Obamacare el primer día que entrase en la Casa Blanca. El partido republicano y en concreto la cabeza de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, han tenido siete años para pensar y preparar con que iban a “repudiar y repeler”, -como les gusta decir-, su odiado “Obamacare”, que ha dado un plan de salud a casi treinta millones de estadounidenses que no lo tenían hasta entonces. Pero curiosamente llegado el momento, no han conseguido ponerse de acuerdo entre ellos, y ciertamente el “supuesto liderazgo negociador” de Trump, ha quedado muy mal parado. Es difícil exagerar el estrepitoso fracaso que este tema del viernes supone para la Casa Blanca. Y eso es lo que inquieta a los que más han creído en Wall Street, en que la Presidencia de Trump, traería algo bueno para los mercados, -ya saben, lo del recorte de regulaciones y de impuestos para corporaciones-.

La ley de Reforma Fiscal va a ser mucho más difícil de negociar que la de salud, porque las discrepancias entre lo que “desean” unas corporaciones y otras, son mucho más complejas de lo que Trump seguramente tiene en mente. Vamos que para no alargarme más y dejarles “con mi punto de hoy”, lo de la preocupación con “la ejecución”, va a ser seguro, algo en ascenso en estas bolsas. Feliz Semana.

 

Domingo, 19 Marzo 2017 15:44

“TRUMP RALLY”…. ¿REALLY?

A los medios nos encanta bautizar todo lo que pasa en las bolsas o los mercados para intentar simplificar, esquematizar, la realidad compleja que está detrás de los movimientos de los mismos. Y bueno al “complejo mediático conservador estadounidense”, le falta siempre tiempo para “arrimar el ascua a su sardina”. Vamos que cuando Obama consiguió enderezar con velocidad de vértigo la gran crisis de 2008, allá en los primeros días del mes de marzo de 2009, y la bolsa comenzó a subir, -arrancando con fuerza el larguísimo periodo “bull” que dura hasta nuestros días-, al “complejo mediático conservador”, no se le ocurrio precisamente llamar a aquello el “Obama Rally”, sino que comenzó a anticipar por meses y meses una “inminente doble recesión”, -recuerdan la famosa “double-dip”-, que ciertamente nunca se produjo.

Quienes escucharon aquellas informaciones con respeto perdieron mucho dinero. Y quienes me siguen, saben que fuimos pioneros en desmontar aquel “mal rollo”, y que mucha gente ganó mucho dinero en estas bolsas precisamente por no dar crédito a esos politizados cantos de sirena de los medios conservadores, supuestamente “serios”. Pues bien esos mismos medios, son precisamente los que tras la victoria de Trump en las presidenciales de noviembre, bautizaron rápidamente la subida de las bolsas con la facilona y efectista etiqueta de “Trump Rally”, que luego hay que reconocer, que hemos adoptado como borregos casi todos. No creo que hubiesen decidido bautizar como “Hillary Rally”, la subida de las bolsas que se hubiese producido también al día siguiente de ganar Hillary. Porque es obvio que tras cualquier elección y una vez que se despeja la incertidumbre de quién estará al frente de la presidencia, la subida de las bolsas es siempre automática, en una amplia mayoría de ocasiones. Pero es que en este caso el tema es aún más obvio: Las bolsas están subiendo porque las economías de los principales países del mundo están mejor – y desde luego la estadounidense-. Esa es la verdadera fuerza que impulsa el rally desde primeros de noviembre en las bolsas estadounidenses y de medio mundo.

Y si quieren un dato objetivo, una evidencia que nadie se atreva a discutir, les cuento que las bolsas de Alemania, Francia o Japón, han subido más que el S&P 500 desde el pasado 9 de noviembre, hasta la fecha. Y ciertamente no creo que haya sido por la alegría de tener a Trump como Presidente. Obviamente hay un porcentaje de la subida o del rally en las bolsas estadounidenses que sí tiene que ver con las expectativas de lo que vaya a hacer Trump durante su presidencia, (sobre todo en lo que tiene que ver con corte de regulaciones bancarias y medioambientales, y el recorte de impuestos para corporaciones y grandes fortunas). Pero, primero, la consideración de esas medidas como “beneficiosas” para el mercado no es generalizada, (es decir a algunas corporaciones y analistas les gustan, y a otras y otros les parecen un despropósito y una marcha atrás que empobrecerá al país a medio y largo plazo), y en todo caso ese factor no va mas allá de como mucho un 20% ó 30% del total de la fuerza que impulsa el rally.

Insisto, el rally tiene que ver con que la economía estadounidense va mejor después de ocho años de hacer lo que había que hacer, y con que el mundo va mejor, porque afortunadamente de Europa a Japón, pasando por China no existen ahora mismo grandes preocupaciones con sus economías. Curiosamente la principal “Espada de Damocles”, que amenaza esa situación tan positiva global, son precisamente las incertidumbres políticas. Y en ese capítulo Trump, el “Brexit”, y los potenciales populismos resurgiendo en Europa y pudiendo ganar algunas elecciones importantes son las únicas amenazas, que integran el 90% de ese factor incertidumbre. Vamos para cerrar, dejemos de llamar al rally de las bolsas “Trump Rally”, please. Propongo en plan más aséptico, -y más aburrido claro, pero también más aproximado a la realidad de lo que sucede-, hablar del “rally bursátil global de los últimos meses”. Feliz Semana.

Domingo, 12 Marzo 2017 17:20

GLOBALIZACIÓN IMPARABLE

Ya sabéis quienes me leéis que este es uno de mis temas recurrentes últimamente. Me parece que hay ideas que hay que repetir sin descanso, para que no se nos olviden ni un solo segundo. Y una de ellas es que la globalización es imparable. Vamos que en 2017, pensar en un mundo de reinos de taifas rodeados por murallas, ya sea con finalidad comercial, social, racial, o incluso de seguridad, es cada vez mas difícil. Por eso precisamente lo que urge es hacer cada vez más una globalización inclusiva, con beneficios compartidos por todos. Algo que obviamente no ha sido el caso hasta la fecha, y de ahí los problemas que sufrimos hoy. Me refiero a los populismos, los nacionalismos de izquierda y derecha, los “Brexits”, y los “Trumps”.

No hay más solución que el conseguir que todo el mundo cuanto antes se vuelva más justo, mejor repartido, sin conflictos bélicos, sin prejuicios raciales, religiosos, o sexuales. Porque de no ser así, el “contagio” global de todo lo malo, es cada día más inmediato y letal. “Se pega todo, menos la hermosura”. Y en una era en la que entramos y salimos de los países vía internet desde el salón de estar de nuestras casas, resulta muy complicado querer luego parar el paso físico de un país a otro, y sobre todo la información, que cualquiera en cualquier lugar del mundo tiene, sobre lo que está ocurriendo en todo el resto del globo terráqueo. Digamos que la componente “aspiracional” de los ciudadanos del mundo es cada vez más homogénea, -estén donde estén-, por lo que conviene que las diferencias de poder económico y las condiciones de vida, se vayan también homologando. Como veréis, estoy yendo hoy un poco más allá del puro y duro racionamiento económico, de que el proteccionismo es poco realista en este momento en el que las cadenas de montaje industrial están ya absolutamente globalizadas, y aconsejan no poner “puertas al campo”.

Vamos que estoy anteponiendo a eso, una cierta argumentación intelectual, que tiene que ver con que por ejemplo la gente en África, “aspira” a vivir como ven que están viviendo en Europa, o la clase baja del norte del Reino Unido, como los jóvenes exitosos de Londres que ven en la tele. Por eso, conviene que los beneficios de la globalización económica, -que es imparable-, no se queden en los bolsillos de unos pocos, -como lleva ocurriendo desde que comenzó-. Y en eso, la acción regulatoria, -que no intervencionista, ni dictatorial-, de los gobiernos es primordial, si queremos evitar problemas. No sé si he ido al punto. Pero no os preocupéis porque me seguiré explicando. Feliz Semana.